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Portada de la novela Matrimonio a la Fuerza

Matrimonio a la Fuerza

El magnate David King desprecia profundamente a Nicolle tras ser obligados a casarse. Su frialdad desencadena una tragedia irreparable: la pérdida del bebé que ella esperaba. Consumido por el remordimiento tiempo después, el millonario intenta enmendar sus crueles actos y suplica una oportunidad para obtener su perdón. En este drama de redención y heridas abiertas, Nicolle enfrentará el dilema de perdonar a su exesposo o dejar el dolor atrás para siempre.
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Capítulo 2

Capítulo 2: La Noche de Bodas

Esa noche, Nicolle se encontraba más nerviosa que nunca. Había pasado una semana desde aquella fatídica reunión con su padre y el de David, y aún no podía creer que iba a casarse con un hombre al que no conocía. A pesar de sus temores, Nicolle se había resignado a su destino, viendo en este matrimonio una oportunidad para escapar de la pobreza y el caos de su vida actual.

Después de la cena de compromiso, David y Nicolle se dirigieron a su lujosa suite nupcial, situada en el piso superior de la mansión King. Nicolle se sentía incómoda y ansiosa, rodeada de tanta riqueza y opulencia. Nunca había visto una habitación tan grande y lujosa, con su cama king size, sus sábanas de seda y sus almohadas de plumas.

David, por su parte, se mostraba frío y distante, como siempre. Se quitó la chaqueta de su traje y la colgó en el perchero, antes de sentarse en el sillón de cuero y encender un cigarro. Nicolle se acercó a él, con la esperanza de que la tratara con un poco de cariño y afecto, pero David solo la miró con frialdad y desprecio.

—No te acerques a mí —le advirtió, con una voz ronca y amenazante—. No quiero que pienses que este matrimonio significa algo más que una unión de conveniencia.

Nicolle se sintió herida y traicionada por las palabras de David. No esperaba que la tratara con amor y cariño, pero tampoco se esperaba que la tratara con tanta crueldad y frialdad. Sin embargo, Nicolle no quería mostrar su debilidad y vulnerabilidad delante de David, así que se mantuvo firme y valiente, y le respondió con una voz tranquila y segura.

—Lo sé, David —dijo Nicolle—. No espero que me trates con amor y cariño, solo espero que me trates con respeto y consideración.

David asintió, con una expresión de indiferencia en el rostro. Nicolle se dio cuenta de que no había nada que hacer para cambiar la actitud de David, así que decidió retirarse a la cama y tratar de descansar un poco. Pero antes de acostarse, Nicolle se quitó el vestido de novia y se puso un camisón de seda, que había traído de su casa.

David la miró con descaro y lujuria, mientras Nicolle se despojaba de su vestido. Nicolle se sintió incómoda y vulnerable, pero también se sintió atraída por la mirada de David. Sin darse cuenta, Nicolle se acercó a David y se sentó en sus piernas, mientras él seguía fumando su cigarro.

David la miró con sorpresa y confusión, pero luego sonrió y la abrazó con fuerza, mientras Nicolle se dejaba llevar por el momento y la pasión. David la besó con fuerza y pasión, mientras Nicolle respondía a sus besos y caricias. Poco a poco, la ropa de ambos fue cayendo al suelo, mientras David y Nicolle se entregaban a su pasión y a sus deseos.

Después de hacer el amor, David y Nicolle se acostaron en la cama, exhaustos y satisfechos. Nicolle se sentía confundida y dividida, entre el placer y el dolor, entre el amor y el odio. No sabía qué pensar o qué sentir, después de aquella noche de pasión y lujuria.

David, por su parte, se mantuvo distante y frío, como siempre. Sin decir una palabra, se levantó de la cama y se vistió, antes de marcharse de la habitación y dejar a Nicolle sola y desnuda en la cama. Nicolle se sintió herida y traicionada por la actitud de David, y se preguntó si algún día podría entender y amar a un hombre como él.

A la mañana siguiente, Nicolle despertó sola en la cama. David ya se había levantado y había salido de la habitación, sin despedirse ni decir una palabra. Nicolle se sintió triste y sola, y se preguntó si aquel matrimonio había sido un error y un fracaso. Pero a pesar de todo, Nicolle decidió seguir adelante y luchar por su felicidad y por su amor, a pesar de las dificultades y los obstáculos que tendría que enfrentar.

Desde aquella noche de bodas, David y Nicolle siguieron viviendo juntos en la mansión King, pero su relación siguió siendo fría y distante. David seguía siendo un hombre cruel y despiadado, mientras que Nicolle seguía siendo una mujer dulce y compasiva. A pesar de todo, Nicolle seguía teniendo esperanza y fe en que algún día podrían entenderse y amarse, y construir una vida juntos, llena de felicidad y armonía.

Sin embargo, el destino tenía otros planes para David y Nicolle, y tendrían que enfrentar muchas dificultades y pruebas, antes de poder encontrar la felicidad y la paz que tanto anhelaban. Pero esa es otra historia, que se contará en otro momento y en otro lugar. Por ahora, solo queda decir que David y Nicolle seguían siendo un misterio y un enigma, para el mundo y para sí mismos, y que solo el tiempo y el destino podrían revelar los secretos y los misterios de su relación y de sus vidas.

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