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Portada de la novela Mafia

Mafia

Con solo dieciocho años, Charlotte Rock destaca en el mundo de las carreras clandestinas, aunque anhela romper sus lazos con el cártel del Pacífico. Su deseo de una vida lícita se ve amenazado tras conocer a Trevor Olivieri, un heredero de la mafia italiana enviado a Estados Unidos para consolidar el poder familiar. Entre ambos surge una conexión instantánea y peligrosa, donde Charlotte se debate entre ser el apoyo de Trevor o el motivo de su caída final.
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Capítulo 2

El agua fría comenzó a helar la piel de mi cara, despertándome. Dios, ¿Qué pasa? ¿Qué hora es? Una persona simplemente no podía descansar en paz.

Abrí mis ojos y pude ver a mi hermano Charlie apuntándome con una pistola de agua, el odio comenzó a salir de mi cuerpo, siempre era lo mismo con los gemelos, ellos no conocían límites, me vengaría, un día de estos los haría pagar por todas las cosas malas que me hacían, al ver mi cara desvió su atención hacia Hel quien permanecía dormida en el colchón al lado de mi cama.

Teníamos varios colchones inflables para atender a nuestras visitas, cuatro adolescentes en la casa implicaban muchas personas entrando y saliendo de casa, en especial pensando que Charlie y Alex eran jugadores activos de futbol americano, era el típico cliché de Wattpad, excepto que mis hermanos no tienen nada de prototipo ideal.

Si, eran rubios, altos y estaban en buen estado físico, pero Alex que era el mayor por cuestión de un minuto, era el más hogareño, podía iniciar una conversación con cualquier persona, incluso una vez cuando tenia 8, lo encontramos en la calle compartiendo su merienda con un vago mientras conversaban en la acera al final de nuestra cuadra, tiene una sonrisa fácil, ve todo lo positivo de la vida, no puede evitarlo, posee un gran grupo de amigos hombres por todos los deportes que practica, ha sido muy poco dado a tener novias, nunca ha presentado a alguien de manera formal en casa.

Es de mis hermanos él más maduro, se abstenía de hacerme bromas ridículas siempre que podía, pero Charlie es como los virus, se esparce con el viento.

Charlie por su parte es el chico popular, utiliza su apariencia agraciada para engatusar chicas a pesar de su fobia al comprimo, era él payaso de la familia, en casa no lo tomábamos realmente en serio y creó eso era lo que más le gustaba, que pese a que en la escuela tenia tantas obligaciones teniendo que complacer a todos en casa, respiraba, siendo el cretino que despierta a su hermana con una pistola de agua.

A pesar que deseaba estrangularlo el 90% del tiempo, lo amaba.

Mi recuerdo más grato a su lado, fue cuando lo encontré llorando en el sótano, nuestro perro había muerto, había sido algo lamentable, nos dirigimos en la tarde a darles su paseo normal, cuando fuimos emboscados por varios perros, nuestro perrito nos protegió, pero quedo muy herido, para el momento en que llegamos a casa había muerto, Charlie salió corriendo y yo fui detrás de él, no podía olvidar su mirada vulnerable, la forma en que lloraba desconsolado, desde entonces jamás lo volví a ver de esa manera, sólo era tenía felicidad para darle a los demás.

Ni siquiera recuerdo a qué horas nos habíamos dormido o en qué momento el bol de la comida se había derramado en la cama, tome mi celular y tenía cientos de mensajes, probablemente aún de la fiesta del domingo, incluso un par de llamadas perdidas de Marie.

En el momento que mi mejor amiga hizo una maniobra con sus pies provocando que Charlie se cayera, entonces ella se abalanzó sobre él para ahogarlo con una almohada, estaba intentando matarlo con todas sus fuerzas, lo cual me hizo reír hasta casi orinarme, amaba ver sufrir a mi hermano.

Comenzó a huir, fue entonces cuando me di cuenta que no había tiempo para llegar a la escuela, corrí a bañarme y cepillar mis dientes, encontré unos shorts ajustados negros, busque una camisa de tiras blanca, elegí un gran collar y unos botines, tome un gabán porque sabía que no me dejarían salir sin él, mis hermanos eran unos aburridos y machistas Texanos.

Helena tomo algo de mi armario prestado, luego de tomar una ducha francesa, apenas nos calló algo de agua, somos de la misma talla y teníamos esa confianza para intercambiar ropa, ella eligió un vestido con grandes girasoles en los bordes, ni siquiera recordaba haberlo comprado, probablemente fue un regalo de mi madre, ella intentaba muy fuertemente compensar la influencia de mis hermanos varones ejercían en mi vida, lo complemento con una chaqueta de cuerina negra.

Bajamos corriendo por las escaleras, Alex en la cocina nos hizo una señal para que fuéramos hasta allá, me dio mi amado café en un termo especial con una foto familiar y beso mi frente, nos regaló a cada una bolsa de papel con un bocadillo para el camino, el pensaba siempre en nuestra salud.

-Sabía que no tendrían tiempo de desayunar- mi hermano era un amor, beso mi mejilla a modo de despedida y salimos para encontrar a Charlie en el auto, mi anhelado jeep rojo, papá se los regalo a los gemelos para ir al instituto, aunque solo lo usaba Alex y me llevaba a todas partes que necesitara, tome el volante porque Alex seria recogido por unos compañeros suyos.

Char por su parte decidido comprar una motocicleta, decía que como alma libre necesitaba algo que lo acompañara a cualquier lugar, en cuanto a los cursos todos nos encontrábamos en ultimo año, Helena y yo habíamos adelantado un año, requirió mucho esfuerzo, pero era por el bien de nuestro futuro, en especial para la universidad que quería...soñaba con Yale.

No sabía que quería estudiar o si, seria capaz de lograrlo, pero Valia la pena intentarlo. Todo había cambiado desde Itzae.

Al llegar al estacionamiento sentí mucha emoción, nótese mi sarcasmo, si estaba ansiosa por entrar a clases porque Wey después de todo en unos meses seria libre de aquel claustro, pero al mismo tiempo no me hacia feliz volver a tener trabajos, ack.

Último año.

Conforme nos acercamos al enorme edificio gris de tres plantas, varias chicas abordaron a mi hermano Charlie el cual había llegado al mismo tiempo que nosotros, el parqueadero era un caos, conseguir un lugar era una pesadilla, era difícil no sentir lástima porque la mayoría querían algo serio con el alma libre de la familia, sonreían y miraban con sus postizas pestañas, kilos de maquillaje, ¿Cómo podían sostener algo así?

Querer ser usadas por alguien que no está interesado en el compromiso, era uno de esos expertos en el arte de la seducción, arrogante, engreído y lo peor era un descarado cabeza dura, pero había una chica que lograba estar la mayor parte del tiempo con él, al menos en la escuela y se llamaba Marie, es una gran amiga, su mejor amiga.

Era algo bajita media 1,60, pero tenía un sensacional cabello negro como el mío y ojos verdes, poseía un cuerpo atlético por el equipo de Volleyball, ella se acercó haciendo que todas se alejaran de él, besándolo apasionadamente marcando territorio.

Mi hermano estaba perdido este año, ella me contó en una fiesta este verano en medio de una borrachera que lograría tener algo con él antes de graduarse, aunque Char siempre está rehuyendo esas muestras de afecto, no podría rechazar a su mejor amiga como hoy, una mueca de risa se posó en mi boca, ella se resguardo en sus brazos, pasándolo uno de sus brazos por sus hombros.

No tiene idea lo que le espera, ni yo tampoco.

Charlie y Marie decidieron quedarse a fuera un poco más, mientras nosotros entrabamos al edificio, me invadió una sensación familiar, conocía mucho estas paredes, tenía tantos recuerdos, Helena y yo éramos vecinas de pasillo, caminábamos saludando a varias personas, habíamos adquirido una creciente popularidad durante el verano, ya no era la hermanita menor de los gemelos Rock.

Hoy era Charlotte Rock, la despampanante chica con el cabello color noche, ojos color verde oliva y que trabajo todo el verano en el gimnasio para poder tonificar todas aquellas partes de mi cuerpo que me molestaban, este sería mi año.

Nadie evitaría que así fuera.

-Iré por los horarios- le informe a Hel que guardaba un par de cuadernos en su casillero, me hizo una señal que volvería al parqueadero con los demás, que seguramente aún estaban hablando con el tumulto de mujeres, probablemente empeoraría si Alex, ya había llegado.

Mientras caminaba a la dirección, vi que había mucho revuelo en la pequeña oficina, intenté empujar un par de chicos para poder entrar, sonreí falsamente queriendo salir de aquel tumulto completa, seguramente todos estaban ansiosos por quedar con sus amigos, nos permitían cambiar algunas clases si había cupo disponible, ahí fue donde escuché sobre él.

-¿Ya viste al chico nuevo?-

- dicen que es extranjero, esta tan bueno-susurro una chica.

-Escuche que es italiano, esta candente- le contestó la otra antes de agregar- pero no es el único, escuche que había otros dos más que ingresarán este año-

-¿Son de último año todos?- esperaba saber la respuesta pero en ese momento fui atendida, pedí nuestros 5 horarios y salí volando de la oficina.

Odiaba los tumultos sudorosos.

Aún en el estacionamiento encontré a mis hermanos, Alex se encontraba con algunos de sus compañeros de equipo hablando, adoraba pasar tiempo con ellos y este verano le fue imposible por aquello del voluntariado que hicieron, para construir casa para los desamparados, se escuchaba dulce, pero no era así, habían sido arrestados un poco antes que acabaran las clases y los hicieron hacer servicio comunitario.

Todos se acercaron a mí, mire nuestros horarios repartiéndolos, estaba prácticamente sola en todas mis clases, solo vería a Helena y mis hermanos en inglés, el destino era cruel conmigo este año, eso puso una mueca triste en mi cara.

-Oye, nuestro horario es igual- sonrió Alex al ver el horario de mi mejor amiga, y ella se ¿sonrojo?, espero no estarme perdiendo de nada, podía ser solo mi imaginación, me gustaría que olvidara a Drake pero no sé si salir con mi hermano me haga sentir cómoda y sea una decisión prudente.

Aunque Alex, fuera mi hermano más tranquilo, no quería decir que deseaba verlo metiéndole la lengua por la garganta a mi mejor amiga.

Le lance una mirada mordaz y la cosa quedó ahí.

-¿Qué tal tu horario Char?- le indague porque estaba demasiado callado.

-Sin problemas, todas las materias son fáciles- sentí que me ocultaba algo, pero de repente Marie lo beso, obligándome a dejar ir el tema, no era un secreto que la escuela no era fácil para mi hermano.

-Saben este año habrá varios chicos nuevos, dicen que son extranjeros- les comenté continuando el chisme, probablemente alguno supiera algo más.

-Escuche que eran 3, todos chicos- dijo Alex

-¿Cómo lo sabes?- dijo Hel sorprendida igual que yo, sobre el interés de mi hermano por el cotorreo en los que según él, jamás se vería participe, era muy prudente sobre esas cosas.

-El entrenador les pidió venir de intercambio, cree que el equipo necesita ayuda extra para ganar- soltó un bufido indignado y choco los puños con sus compañeros.

Asentimos muy impresionados, cuando el derrapar de las llantas nos hizo girarnos, en la escuela había todo tipo de autos y estudiantes, era una escuela/internado privada de las mejores de la ciudad, algunos afortunados como nosotros podíamos huir en las tardes, mientras otros menos desdichados debían dormir en el claustro, un deportivo rojo se aparcó quemando un poco las llantas en el asfalto, demasiado llamativo para mi gusto.

La ostentación es señal de las carencias y no quería saber que estaban sobre compensando, tome la mano de mi mejor amiga y entre al edificio, despidiendo a los chicos con la mano, los vería en el almuerzo, tenía suficiente testosterona en casa para ver algo similar ahora.

Mi salón aún estaba algo vació cuando me senté, elegí el primer asiento junto a la ventana y puse mis audífonos, Emimem FT Riahanna me invadieron con The Monster, cerré mis ojos dejándome llenar con la música.

Aún podía sentir esa vibración en mi pecho de dolor.

El calor descendía por mi blusa me sacó de mi burbuja, abrí tanto mis ojos mientras sentía el olor a café caliente, me puse de pie intentando quitarme algo con la mano, pude ver dos chicos riendo y otro muy apenado con un vaso en su mano, los chicos eran altos como mis hermanos, uno tenía el cabello como el mío y ojos azules, el otro tenía el cabello castaño, cuando reía se veían sus hoyuelos y ojos miel, el que derramó el café tenía el cabello castaño y ojos azules, se parecía físicamente al primero.

Todo el salón me miraba incluso la profesora esperando mi reacción, no me había dado cuenta cuando llegaron todos, pero ya no importaba, tomé mi mochila y sin dar explicación salí del salón con una mirada fulminante.

No pude escuchar sus pasos tras de mí, pero su mano me atrapo, gire para ver su cara y era el chico del cabello negro, me quito un audífono para escucharlo, probablemente intentó llamarme antes.

-Lo lamento, fue un accidente lo de Jeremy- sabía que habían debido empujarlo, pero no entendía por qué había venido tras de mí a MENTIRME, rodee mis ojos observándolo por primera vez, era algo delgado, pero se veía bien con una camisa blanca, un par de vaqueros oscuros que se amoldaban perfecto a su trasero que se había movido bastante en su pequeña carrera, tenía un gabán parecido al mío solo que negro y usaba un ancla en el cuello, en otras condiciones estaría sobre el coqueteándole.

-Claro, repítelo hasta que te lo creas, idiota- dije intentando seguir caminando en busca del baño, hoy no era mi día, genial, empezaba el año con el pie izquierdo.

-Rayos, las americanas son temperamentales, ya me disculpé contigo, ¿Qué más quieres? - sentí su acento, probablemente era italiano, pero no sabría decirlo, era sexy.

Debía ser uno de los chicos de los que todos cotorreaban.

Me acerque a su pecho hasta que nuestros rostros estuvieron casi frente a frente a pesar de la diferencia de estatura, podía sentir su aliento sobre mi cara, me gustaba olía a menta, su colonia a melocotón me rodeo, me hacía desconcentrarme, tenía un aire muy masculino.

Hacia mucho tiempo no me pasaba esto, sentirme así por alguien.

-Venganza, idiota- solté suavemente y caminé por el pasillo, quería poner algo de distancia entre nosotros, no quería lidiar con emociones ahora.

Me giro de nuevo, esta vez me acorralo contra un casillero, mi cuerpo chocó contra la superficie de metal, pero lejos de intimidarme, me excito, podía ver su pecho subir y bajar, parecía muy enfadado, incluso una de las venas de su frente estaba palpitando, sus labios se veían carnosos, ¿A qué sabrían?, negué con mi cabeza alejando esos pensamientos.

-Llámame idiota una vez más...- sus labios estaban sobre los míos, pero en sus ojos había un reto, algo que me decía que iba a perder si me aventuraba a jugar, ¿Qué demonios? no nací para perder o jugar a lo seguro.

-Idiota- dije zafándome usando el poco valor que había podido reunir.

Puntos para mí, por dejarlo con la palabra en la boca, busqué en mi mochila, había otra camisa de repuesto para después del entrenamiento, debía usarla era un crop top rojo lleno de encaje, me sentía como una mujer empoderada, así que después de limpiarme volví a clases, él estaba sentado al lado de mi silla y me miraba muy curiosamente.

-Soy el diablo, no deberías meterte conmigo- susurro en mi oído.

Eso me hizo esbozar una sonrisa torcida, este idiota, no sabia con quien se metía.

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