Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Luna Salvaje : La locura del Alfa

Luna Salvaje : La locura del Alfa

Isela descubre su verdadera identidad como la única superviviente del clan lunar tras perder a su madre. Su linaje fue exterminado por el progenitor de Kael, el Alfa actual. Al buscar la verdad en las montañas, surge una conexión irresistible con él, despertando la furia de su despiadada pareja. Atrapada entre el deseo y el trauma del pasado, Isela enfrentará un dilema desgarrador: sucumbir a un romance prohibido o ejecutar su venganza contra el clan enemigo.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

-¿Se puede saber qué estás haciendo?

-Intentando darle un poco de color a mi vida. Me han dicho que uso demasiado negro -respondí sin apartar la vista de mis uñas recién pintadas. Dejé la brocha dentro del pomo de esmalte rojo sangre y soplé con delicadeza sobre los dedos, disfrutando del leve ardor del alcohol en la cutícula.

-¿Quieres una copa? Saqué una para ti -añadí, señalando con la cabeza hacia mi derecha, donde una copa de cristal reposaba junto a una botella de vino abierta, ambas atrapando la luz del atardecer como si destilaran sangre.

Kael me miraba desde el borde del claro. Su silueta recortada por las sombras parecía un augurio. Una advertencia. Sus ojos, grises como la tormenta que siempre parecía seguirnos, se clavaban en mí con una mezcla de decepción y furia contenida.

-No sabes con quién te estás metiendo.

-Creo que tengo una idea bastante clara -repliqué, recostándome en la vieja silla del porche con un suspiro exagerado, como si su presencia no me agitara por dentro.

-No, Nyra... -su voz se quebró apenas, imperceptible para cualquiera que no lo conociera-. Te has aliado con la gente equivocada.

Y sin más, se dio la vuelta. Un resoplido frustrado escapó de su pecho antes de fundirse con el crujir leve de las hojas al apartarse entre los árboles.

Me quedé allí, inmóvil, observando cómo su figura desaparecía entre la espesura. La oscuridad se cerró tras él como una puerta que no pensaba volver a abrirse.

El silencio volvió, pesado y absoluto.

La noche cayó con una lentitud insoportable. El viento susurraba secretos que no quería escuchar. Nadie llamó a mi puerta. Nadie me suplicó quedarse. Nadie gritó mi nombre. Nadie vino a amarme ni a destruirme. Solo el canto de los grillos, el crujido de la madera bajo mis pies descalzos y la certeza brutal de lo que había perdido... o dejado ir.

Y fue entonces, en medio de esa quietud despiadada, cuando lo supe.

Estaba sola.

Y no de esa forma pasajera en que uno se siente sin compañía...

No.

Sola. De verdad.

Como una herida que ya no sangra porque todo lo que tenía adentro ya fue arrancado.

La bruma del amanecer me encontró sentada en la misma silla, el esmalte seco, la copa intacta. Y al abrir los ojos, entendí que algo dentro de mí había cambiado para siempre.

-¿Entonces tenemos un trato?

-Sí -dije con voz firme, estrechando la mano rugosa del dueño del bar. Su apretón fue breve, cargado de años y secretos.

Lucian nos observaba desde su rincón habitual, con una ceja arqueada y los brazos cruzados, como si intentara medir cuánto de humana quedaba en mí. Se notaba incómodo. Como un perro que olfatea una tormenta antes de que truene.

El viejo desapareció en la trastienda, y yo comencé a guardar mis papeles. Lo sentí venir antes de verlo. El olor a cuero, tabaco y una pizca de arrogancia mal contenida.

-¿Estás de vuelta, humanita? Pareces... distinta -murmuró Lucian con una media sonrisa que nunca alcanzaba sus ojos. Se inclinó hacia mí y aspiró con descaro cerca de mi cuello-. Hueles... a decisiones.

-Hola, Lucian. Lo soy -contesté sin levantar la vista, cerrando mi carpeta con un chasquido seco.

-Tú y yo tenemos asuntos pendientes -añadió con esa forma suya de hablar, como si cada palabra fuera una amenaza disfrazada de juego.

-Estoy de acuerdo. ¿Por qué no te sientas? -Empujé con el pie una silla vacía.

-¡Una botella! -grité al camarero.

Cuando la colocaron en la mesa, la deslicé hacia él como si no pesara nada.

-Toda tuya. Cortesía de la casa.

Lucian frunció el ceño.

-¿De la casa? ¿Quién te dijo que podías hacer eso? Ya te la sacarán del pellejo...

-Oh, Lucian... -sonreí con dulzura venenosa-. Esta casa es mía ahora. Acabo de comprar el bar.

Él se quedó quieto. Solo se oyó el tapón de la botella al salir. Se sirvió un trago largo, lo bebió de un solo golpe, y luego otro. En su cara se dibujó una sombra distinta: respeto o miedo, no sabría decir cuál.

-Nos tenías bien engañados... Qué chica tan lista.

-Ay, Lucian... soy mucho más que eso. Pero no te esfuerces demasiado, podrías romperte algo -dije con una sonrisa.

Él golpeó la mesa con el puño, los vasos vibraron. Su mirada se volvió oscura.

-¿Qué me has dicho?

-Shh... -levanté una mano, como calmando a una fiera-. Mira, quiero ofrecerte algo. ¿Cuánto te paga Kael estos días?

Lucian apartó la vista, rumiando su silencio.

-Ajá. Eso pensé. Mira, necesito un equipo. Seguridad. Ocho hombres, y que no pregunten demasiado. Te pagaré el triple.

-Kael no es mi jefe. Es mi Alfa. Mi familia. No lo entenderías.

Le tomé el vaso, bebí lo que quedaba y lo dejé donde estaba, entre los dos.

-No te estoy pidiendo que lo traiciones. Solo que trabajes para mí. El resto... puedes decidirlo tú.

Me puse de pie con calma, recogí mi carpeta y salí sin mirar atrás.

La noche ya era espesa cuando mis pasos me llevaron a un pequeño parque entre las calles viejas del pueblo. Las farolas parpadeaban como luciérnagas viejas. Me senté en un banco olvidado, abrazando el silencio como un viejo amigo.

Miré mis uñas, ahora opacas y ajadas, y pensé en cómo la vida podía cambiar en cuestión de horas. De promesas. De traiciones.

Entonces los sentí.

Pasos.

Lentos.

Pesados.

Venían detrás de mí. No como un ataque, no como una amenaza... sino con la parsimonia de quien ya sabe que lo estás esperando.

No me giré. Dejé que el aire me trajera su aroma.

No era Kael.

No era Lucian.

Una sombra cayó sobre mí, y una voz suave, casi un susurro, rompió la quietud:

-Te dije que no podías deshacerte de mi por mucho tiempo, Isela...

También te puede gustar

Portada de la novela Dejando Cenizas, Encontrando Su Cielo
8.7
Ava entregó un riñón por Alejandro, el magnate con quien se casó, pero el retorno de Sofía, el antiguo amor de él, lo arruina todo. Manipulado por una enfermedad falsa de su amante, Alejandro obliga a su esposa a una operación mortal. Aunque el mundo cree que Ava falleció en la cirugía, su amigo Elías finge su muerte para rescatarla. Tras sobrevivir a la traición, ella emerge desde el anonimato decidida a ejecutar una fría venganza contra su esposo.
Portada de la novela EL AMOR DE UN ASESINO EN SERIE
9.7
Una joven que finge ceguera para asistir a clientes exclusivos se adentra en una espiral de terror tras conocer a un poderoso magnate. Tras su fachada de éxito, el empresario oculta una naturaleza sádica que ella descubre al hallar un cadáver en su habitación. Atrapada en la red de un asesino en serie, la mujer se ve obligada a participar en un juego mortal. Para salvar su vida, deberá lidiar con la obsesión de este psicópata y su insaciable sed de sangre.
Portada de la novela EL ESCRITOR & SU OBSESIÓN
8.0
El erudito Patricio Reimann vive recluido entre libros mientras el imperio de su familia se desmorona por su inacción. Para rescatar su herencia, el políglota debe abandonar su soledad y enfrentar un entorno hostil. Montserrat, su gran apoyo de la infancia, guarda un secreto oscuro pero confía en su capacidad para evolucionar. Entre las traiciones de Carlo Walton y dilemas del pasado, ella intentará cambiarlo sin destruir su verdadera esencia.
Portada de la novela El Secreto de la Bodega Maldita
8.5
Javier, heredero del alcalde en un pueblo de La Rioja, carga con un estigma aterrador: sus parejas huyen horrorizadas tras entrar en la Bodega del Santo Patrón, tildándolo de ser maligno. El rechazo familiar lo arrastra a un intento de suicidio fallido. Ahora, bajo una fachada de locura, busca desentrañar el misterio de aquel sitio lúgubre. ¿Qué secreto convierte el amor en repulsión? La respuesta aguarda tras el rastro de Sofía, su primer amor perdido.
Portada de la novela ¡Eres mía, mi pequeña mate!
9.2
Después de diez años de exilio por orden de su padre, Star Cronin, hija de un alfa, vuelve a su manada ocultando su identidad. Su único deseo es ser aceptada de nuevo, pero la redención exige un sacrificio: casarse con un hombre lobo al que no ama. Ahora, la joven debe elegir entre la lealtad a su familia y los verdaderos deseos de su corazón para recuperar el hogar que perdió. Una apasionante travesía que continúa en su esperada secuela.
Portada de la novela La Hija Firme Del Detective
9.5
Bajo el yugo de los Salazar, mi existencia es un sacrificio para salvaguardar a Miguel, mi hermano convaleciente. Tras el fallecimiento de mi padre, un detective íntegro, sufrimos el constante acoso del narco. Cuando Ricardo y Sofía destruyen la medalla de papá y mancillan su honor, mi paciencia se agota. La humillación se transforma en una rabia imparable: planeo rescatar a mi hermano y aniquilar desde sus entrañas a quienes nos destruyeron.