Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Luchando Por Mis Hijos

Luchando Por Mis Hijos

En pleno parto, descubro la traición de mi esposo Alejandro con mi prima Eva. En mi pasado, ella me robó a un hijo y me llevó a la muerte en un psiquiátrico. La historia se repite cuando entran a mi habitación para operarme a la fuerza. Bajo sedantes y humillaciones, el plan es quitarme a mis bebés nuevamente. Esta vez no dejaré que me destruyan; protegeré a mis hijos con todas mis fuerzas y ejecutaré mi venganza contra quienes me lastimaron.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

Traté de posponer la cesárea, pero fue inútil, ya era de noche y la lluvia torrencial afuera golpeaba las ventanas del hospital con una furia que parecía reflejar mi propia desesperación.

Mi cuerpo temblaba, no por el frío, sino por el miedo que me carcomía por dentro.

En la televisión de la sala de espera, que apenas podía ver desde mi cama, un noticiero anunciaba con fanfarrias la noticia del día: Alejandro de la Vega, mi esposo, acababa de anunciar públicamente su inquebrantable amor por Eva, mi prima, declarándola la mujer de su vida en un evento benéfico.

La presentadora sonreía, hablando de un amor de cuento de hadas, mientras yo sentía cómo mi mundo se derrumbaba por segunda vez.

El dolor agudo de una contracción me atravesó el vientre, un recordatorio brutal de que el tiempo se agotaba, mis hijos estaban a punto de nacer en medio de esta pesadilla.

Apreté los dientes, aguantando el dolor físico y el que me desgarraba el alma.

Todo esto ya lo había vivido.

En mi vida pasada, fui tan estúpida, tan ciega. Creí en las mentiras de Eva, mi prima, que siempre me miró con una sonrisa dulce mientras planeaba mi destrucción. Ella me convenció de que Alejandro me era infiel, me aisló de todos y, en el momento de mi mayor vulnerabilidad, después de dar a luz a mis gemelos, me robó a uno de ellos.

Le hizo creer a Alejandro que yo había intentado matar a nuestro hijo, que estaba loca. Y él, el hombre que juró amarme, le creyó. Me encerró, me arrebató a mi otro bebé y me dejó morir sola y rota en un hospital psiquiátrico, mientras él criaba a mi hijo con Eva, la mujer que me lo había quitado todo.

Pero el destino, o quizás una fuerza que no comprendo, me dio otra oportunidad. Abrí los ojos un día y estaba aquí, de vuelta en el pasado, con mis dos bebés aún a salvo en mi vientre. Con los recuerdos intactos, con el dolor y el odio ardiendo en mi pecho.

Jurpe que esta vez sería diferente. Juré que protegería a mis hijos, que desenmascararía a Eva y que haría que Alejandro pagara por su ceguera y su crueldad.

Por eso intenté retrasar el parto, necesitaba tiempo para pensar, para encontrar una salida. Pero él no me lo permitió.

La puerta de la habitación se abrió de golpe. Dos hombres altos y con cara de pocos amigos, los guardaespaldas de Alejandro, entraron sin decir una palabra.

"Señora, el señor de la Vega ha dado la orden. Es hora."

"No," supliqué, tratando de encogerme en la cama. "Todavía no, por favor, esperen."

No me escucharon. Me agarraron de los brazos con una fuerza que me hizo gemir de dolor. Me levantaron de la cama sin ninguna delicadeza, ignorando mi estado.

"¡Suéltenme! ¡Me están lastimando! ¡Estoy embarazada!"

Me arrastraron por el pasillo, mis pies descalzos resbalando en el suelo pulido. Vi los rostros curiosos y asustados de otras enfermeras y pacientes, pero nadie hizo nada. Eran los hombres de Alejandro de la Vega, y en esta ciudad, su palabra era ley.

Me metieron a la fuerza en el quirófano. La luz blanca y fría me cegó por un momento. El olor a antiséptico me revolvió el estómago. Me amarraron a la camilla, y el pánico se apoderó de mí por completo.

"¡No, por favor, no lo hagan!" grité, mi voz quebrándose por las lágrimas.

Entonces, la puerta se abrió de nuevo. Eva entró, con su cara de ángel y sus ojos llenos de una falsa preocupación. Llevaba un vestido elegante, como si viniera de la fiesta que mostraban en la televisión.

"Sofía, prima, ¿por qué haces esto?" dijo con una voz suave y lastimera. "Solo queremos lo mejor para ti y para los bebés. Alejandro está muy preocupado."

"¡Lárgate de aquí, maldita víbora!" le grité, luchando contra las ataduras. "¡Tú no te acercarás a mis hijos!"

Eva retrocedió, llevándose una mano al pecho como si la hubiera herido profundamente. Sus ojos se llenaron de lágrimas falsas.

"Alejandro," sollozó, mirando hacia la puerta. "Mira cómo está. Está fuera de sí."

Y entonces entró él. Alejandro. Alto, imponente, con su traje caro y su expresión de hielo. Me miró con un desprecio que me heló la sangre.

"¿Todavía sigues con tu teatrito, Sofía?"

Se acercó a la camilla y, sin previo aviso, su mano se estrelló contra mi mejilla. El golpe fue tan fuerte que mi cabeza rebotó contra la camilla y vi estrellas. El sabor metálico de la sangre llenó mi boca.

"¡Eres una vergüenza!" siseó, su rostro a centímetros del mío. "¡Intentando dañar a mis hijos solo para llamar la atención! ¿No tienes límites?"

Miró al anestesiólogo.

"Duérmanla. Hagan lo que tengan que hacer. Y asegúrense de que esos bebés estén bien, lejos de esta loca."

Mis últimas lágrimas rodaron por mis mejillas mientras la aguja entraba en mi brazo. Mi última visión consciente fue la de Alejandro abrazando a Eva, consolándola, mientras ella me miraba por encima de su hombro con una sonrisa de triunfo.

La oscuridad me tragó, y con ella, la esperanza.

También te puede gustar

Portada de la novela Amor en tiempo de Tormenta El Recreso de Elizabeth
8.1
La felicidad de Elizabeth y Vicente se desmorona por la codicia de Paola y Federico. Tras ser encarcelada injustamente, Elizabeth pierde a su hija recién nacida, mientras Vicente es coaccionado por su influyente padre, Alfonso Palacio, para abandonarla. Quince años más tarde, un encuentro empresarial vuelve a cruzar sus caminos. Envueltos en secretos y deseos de revancha, ambos enfrentarán el desafío de perdonar o dejar que el pasado destruya su última oportunidad.
Portada de la novela EL HIJO SECRETO DEL MAFIOSO
9.4
Matías sale de prisión convertido en un hombre nuevo tras vivir una humillación que le costó su libertad. Durante su cautiverio, construyó un imperio con un objetivo claro: vengarse de quienes lo traicionaron. Decidido a aniquilar a sus enemigos, regresa para enfrentar a la mujer que amó profundamente, la misma que destrozó su vida al jugar con sus sentimientos. Es el retorno de alguien dispuesto a cobrar cada deuda pendiente sin mostrar piedad alguna.
Portada de la novela Él Viudo Negro
9.8
La vida de John D. se desmorona tras la quiebra de su familia y el deceso de su padre. Mientras intenta reconstruir su futuro, debe lidiar con el odio de Raúl Rojas, quien lo responsabiliza por la muerte de su hermana Yuliana. En medio de este caos y con el apoyo de su amigo Roy, John enviuda y recibe una propuesta inusual de Julia Escalante. Esta fría empresaria pagará sus deudas si acepta un matrimonio basado en la intimidad física sin lazos emocionales.
Portada de la novela La esposa que destrozaron
8.4
La fijación de Jacobo y Antonio por Kassandra los empujó a utilizarla como medio para atormentarme. En un trágico accidente, su elección de salvarla a ella arruinó mi mano y mi futuro en la música. Tras soportar ofensas como la entrega del relicario de mi madre, mi indiferencia los ha inquietado. Mi amor murió en el hospital y ahora solo busco autonomía. No lucharé más por este vínculo; mi meta es huir y garantizar su ruina absoluta por todo el daño causado.
Portada de la novela LA OBSESIÓN DEL DEMONIO RUSO
9.6
Aleksandra Vólkov, heredera del poderoso líder criminal Alek Vólkov, se convierte en el blanco de una fijación letal. Damién Ivanov, el infame criminal conocido como El Demonio Ruso, ha fijado su mirada en ella con una determinación implacable. En este oscuro relato de pasión y mafia, Damién desafiará cualquier límite para reclamar a la joven princesa rusa. Se desata así un conflicto de lealtades donde el deseo no conoce fronteras ni teme consecuencias.
Portada de la novela Mi licencia de matrimonio, su caída pública
9.8
Durante un lustro, Graciela Vega mantuvo su unión con el magnate Chase Beltrán en absoluta reserva. Tras sufrir una violenta humillación pública bajo la mirada gélida de su esposo, descubre que él pretende desposar a otra mujer. Chase la trata como un estorbo, ignorando que ella custodia el acta de matrimonio legal. En la gala de compromiso del millonario, Graciela reaparece para exponer la verdad, reclamar su lugar y sentenciar su ruina social.