Portada de la novela LA OBSESIÓN DEL DEMONIO RUSO

LA OBSESIÓN DEL DEMONIO RUSO

9.6 / 10.0
En LA OBSESIÓN DEL DEMONIO RUSO, Aleksandra Vólkov enfrenta el asedio de Damién Ivanov. Este intenso mafia romance explora el peligro de una fijación criminal en un mundo de traición. Descubre esta historia en nuestra web novel y lee una de las mejores mafia romance books actuales.
Resumen de LA OBSESIÓN DEL DEMONIO RUSO
Aleksandra Vólkov, heredera del poderoso líder criminal Alek Vólkov, se convierte en el blanco de una fijación letal. Damién Ivanov, el infame criminal conocido como El Demonio Ruso, ha fijado su mirada en ella con una determinación implacable. En este oscuro relato de pasión y mafia, Damién desafiará cualquier límite para reclamar a la joven princesa rusa. Se desata así un conflicto de lealtades donde el deseo no conoce fronteras ni teme consecuencias.
Leer más

LA OBSESIÓN DEL DEMONIO RUSO Capítulo 1

Aleksandra Vólkov

Bajé las escaleras de dos en dos y caminé rápidamente hasta la cocina, consiguiéndome con varios de los empleados haciendo sus labores, los saludé a todos con una sonrisa amable y abrí la nevera intentando conseguir algo en particular.  

—¿Buscas algo, cariño? —la voz de María me hizo sobresaltarme en mi lugar.

Volteé rápidamente y asentí.

—Sí, ¿quedó pastel de chocolate? —pregunté y ella levantó una ceja.

—¿El de tu cumpleaños?

Asentí.

—No, Jasha me pidió la última rebanada que quedaba ayer, cariño —dijo refiriéndose a mi hermano pequeño y asentí, pues era de imaginármelo.

Pues dulce que veía dulce que se comía, por lo que no me extrañaba que siempre que podía se comía las golosinas que estaban en la nevera, incluyendo mi pastel de chocolate.

Aunque claro, no me pondría a pelear por algo como eso, María podía prepararme todos los que yo quisiera, así que decidí ignorar ese pequeño detalle y dejarlo pasar, por ahora.

—¿Y crees que puedas ayudarme a hacer otro? —le pregunté de vuelta con una sonrisa y rogándole al cielo que dijera que sí, pues lo necesitaba con urgencia.

—Sí, claro, ¿Te parece si lo hacemos en la noche? Tu papá traerá invitados en unas horas y estamos preparando todo para que no haya ningún error —comenzó a servir café en unas pequeñas tazas de porcelana y negué rápidamente.

Siempre que papá tenía reuniones en la casa sabía que era por asuntos importantes, pues se encerraba con sus socios en el despacho y de ahí no salía hasta que terminara de discutir todos los temas.

Lo sabía porque todos los fines de semana tenía esas reuniones en casa, sin mencionar que todos los empleados y cocineros se ponían manos a la obra para poder atender a los invitados los de la mejor manera.

Pero en esta ocasión necesitaba ese pastel lo más pronto posible y también que fuese María quién me ayudara a hacerlo, pues, aunque sabía cocinar, no me arriesgaría a hacer un desastre y entregarle algo a los vecinos feo y sin sabor.

Aún seguía dudando de mi talento en la cocina, pues la repostería me gustaba, pero aun así no me consideraba experta en la materia y sabía que me faltaba mucho por aprender, con la ayuda de María, claro.

—¿Y no lo pueden hacer los demás? Lo necesito para ya —junté mis manos como si estuviera rezando y ella me miró sonriendo porque no sabía decirme que no.

Los demás empleados nos miraban sonriendo, pues no era la primera vez que le pedía algo de esa manera a María, y, ella sin poder negarme nada, siempre buscaba la manera de complacerme en todo.  

—¿Tan urgente así es? —preguntó luego de unos minutos en silencio.

Asentí.

—Está bien, lo haré solo por ti —chillé emocionada y la abracé hasta que ella se separó y me miró a los ojos —Pero primero, ¿Para qué quieres el pastel y con tanta urgencia?

—¿Me prometes no decirle a papá? —le susurré y ella negó.

—No me puedes pedir eso, no si sé que es algo malo —me repitió lo mismo de siempre y la miré intentando convencerla, pero nada.

Resignada dejé caer mis hombros sabiendo que sí o sí debía decirle.

—Es un regalo para los vecinos que se acaban de mudar —murmuré intentando que los demás empleados no nos oyeran, pues estábamos en el mismo espacio y algunos de ellos muy cerca de nosotras.

Aunque claro, todos hacían su trabajo y no estaban pendientes de lo que hacíamos María y yo, pero aun así decidí tomar previsiones.

Aunque algo muy exagerado de mi parte, claro.

—Pero si nadie se ha mudado en los últimos meses, pequeña.

Tenía razón en lo que decía, pues la última vez que había llevado un pastel de bienvenida a unos vecinos había sido hace meses atrás, pero lo que María no sabía era que finalmente la casa de al lado se había vendido y que los nuevos inquilinos se habían mudado ayer.

—Sí, ayer los vecinos de al lado se estaban mudando, los vi por el balcón de mi habitación —le expliqué rápidamente y ella me miró sorprendida.

—¿Finalmente se vendió la casa de los Smith?

Asentí nuevamente.

Entendía su asombro, pues según los comentarios ajenos, esa era una casa muy lujosa y que no cualquiera se podía permitir pagar, tanto así que tenía varios meses en venta y habían venido muchas personas a verla, pero al ver el precio salían corriendo.  

—Así es, por ello es que quiero llevarles un pastel de bienvenida —respondí con una sonrisa que ella me devolvió casi al instante.

—Está bien, entonces pongámonos manos a la obra —me tendió un pequeño delantal y juntas comenzamos a preparar el pastel de chocolate con el que siempre recibíamos a los nuevos vecinos que se mudaban.

Esa era una tradición que teníamos desde que nos habíamos mudado a la nueva mansión, pues así nos habían recibido a nosotros los vecinos más antiguos y desde ese día mamá había decidido hacer lo mismo con todo aquel que se mudara.  

Estuvimos varias horas trabajando en el mismo hasta que finalmente había quedado, admiré nuestra pequeña obra de arte y me quité rápidamente el delantal para poder ir a llevar el pastel.

—¿Irás sola? —comencé a arreglar mi cabello y asentí mientras me hacía una coleta alta —. ¿No esperarás a Jasha?

—No, él está con mamá en el club y según tengo entendido volverán tarde —respondí rápidamente y ella asintió al oírme.

Jasha y yo teníamos por costumbre ir a recibir a los vecinos con pasteles o comidas deliciosas, yo jamás iba sola, pero en esta ocasión lo haría ya que él no estaba y no quería esperarlo tanto tiempo.

Había algo en los vecinos que había llamado mi atención y necesitaba saber qué era, por lo que mi insistencia era más grande que mis ganas de vivir, y la verdad era que esperaba María no se diera cuenta de ello, pues de lo contrario estaría jodida.  

—Está bien, entregas el pastel y luego te vienes, ¿entendido?

—Es lo que siempre hago, María —repliqué.  

—Lo sé, pero recuerda que te gusta hablar demasiado y a lo mejor te quedas una eternidad hablando con los vecinos.

Asentí, tomé el pastel y salí de la cocina con una sonrisa en el rostro y miles de sensaciones embargando mi sistema.

Estaba algo emocionada ya que había observado que una niña de mi edad se encontraba con ellos allí, lo que me hizo pensar que se trataba de su hija y que a lo mejor tendría una nueva amiga con quién jugar.

Aunque lo tenía todo en casa, a veces me hacía falta la compañía de alguien que no fuese mamá, papá ni Jasha, pues cada quién estaba en lo suyo y no podían entender mis raros gustos.

Con una mano toqué el timbre de la casa y con la otra sostuve el pastel entre mis manos intentando que no se me cayera por los nervios que sentía en el momento. Afortunadamente la puerta fue abierta casi al instante y por la misma apareció una señora mayor y con una sonrisa en el rostro.

—Buenas tardes, ¿En qué puedo ayudarla? —preguntó amablemente y le sonreí en respuesta.

—Buenas tardes, soy la vecina de al lado —señalé mi casa y luego continúe —. Y vine a traerles este pastel de bienvenida.

—Oh, la señora de la casa estará encantada de recibirla —abrió la puerta completamente y me hizo señas para que entrara —. Pase y siéntese un momento mientras yo le aviso que usted está acá, ¿Cuál es su nombre?

—Soy Aleksandra, mucho gusto.

—Yo soy Fedora, el gusto es mío, Aleksandra —estrechó su mano con la mía y le dio un leve apretón antes de soltarla y guiarme hasta el living de la casa, me invitó a sentarme en uno de los muebles que allí se encontraban y, cuando así lo hice, desapareció por uno de los pasillos prometiendo volver lo antes posible.

Comencé a mirar todo con atención y me pregunté por qué carajos decían que la casa era más lujosa de lo normal, cuando en realidad era una casa normal como cualquier otra, obviamente si tenía sus lujos, pero hasta donde había podido observar no era nada del otro mundo.

—¿Quién eres tú? —una voz a pocos pasos de mí me hizo salir de mis pensamientos y levantar la mirada solo para ver de quién se trataba.

Oh

Por

Dios

Frente a mí estaba el que podía ser considerado un verdadero dios griego hecho persona.

Alto, de tez blanca, ojos claros, cabello rubio y facciones finas. Debía tener unos dieciséis años y la verdad es que era uno de los niños más guapos que había visto en mi vida.

—Soy Aleksandra, la vecina de al lado —le respondí con una sonrisa nerviosa y sosteniendo el pastel fuertemente entre mis manos, temiendo que por los nervios se me fuera a caer.

Él me escaneó con la mirada durante unos instantes y luego asintió.

—Un gusto Aleksandra, soy Damién Ivanov, el hijo mayor de la familia —se terminó de acercar a donde yo estaba, me tendió la mano y cuando se la ofrecí, para mi mayor sorpresa, él en vez de apretarla como lo había hecho Fedora, únicamente dejó un beso en la misma sin dejar de mirarme.

Tragué saliva nerviosa y, al no saber qué más hacer, puse mi cerebro a trabajar e inmediatamente recordé las palabras de María, no podía tardarme más de la cuenta.

Llévame, señor. 

—Yo vine a traerles esto para darles la bienvenida, es mi pastel de chocolate favorito y lo hicimos mi nana y yo con mucho cariño.

Él alzó una ceja al oírme, tomé el pastel entre sus manos y me sonrió con malicia.

—Justamente estaba por pedir un Delivery para comer algo rico, pero en vista de que llegaste tú, me iré a mi habitación a ver qué tal se te da hacer pasteles, muñequita.

—¿Muñequita? —pregunté confundida al escuchar cómo me había llamado.

—Sí, es que pareces una con tu cabello rubio y facciones finas —me señaló y sin poder evitarlo me sonrojé.

—G-gracias —tartamudeé muerta de nervio.

—Un placer.

—¿Qué haces, Damién? —la voz de una mujer se escuchó a sus espaldas y ambos volteamos al verla entrar. Vestía un elegante traje de color blanco con zapatos a juego, su cabello rubio estaba atado en un perfecto moño y su rostro muy bien maquillado.

Al instante supe que se trataba de su madre, pues eran como dos gotas de agua.

—Recibía el obsequió que me trajo la vecina de al lado —levantó el pastel a la altura de su pecho y sonreí sin saber qué decir o hacer.

Esto estaba siendo más incómodo de lo que creía.  

—¿Qué te trajo? Pero sí creí escuchar que nos trajo ese pastel a todos para darnos la bienvenida.

—Sí, pero quien lo recibió fui yo y, por ende, el pastel es mío —demandó con voz dura.

—Te ofrezco una disculpa, cariño, él a veces suele ser muy territorial con sus cosas —se dirigió a mí y le sonreí en respuesta.

—No se preocupe, espero les guste —respondí amablemente pero súper incomoda por la intensa mirada de Damién en mí en todo momento.

—Por cierto, mi nombre es Irina Ivanov, un gusto saludarte y tenerte como vecina.

—El gusto es mío y soy Aleksandra Vólkov —me presenté amablemente.

Estrechamos las manos y cuando sentí que ya era suficiente y que no debía hacer nada allí, decidí que ya era hora de irme.

—Bueno, yo me tengo que ir porque tengo algunos pendientes, espero lo disfruten.

—¿Te vas tan pronto? —preguntó Damién y asentí.

—Entonces déjame acompañarte hasta la puerta.

Me ruboricé al oírlo y asentí nuevamente.

Me despedí de su mamá y él le entregó el pastel antes de guiarme a la salida de la mansión. Al despedirnos, dejó un suave beso en mi mejilla y miles de sensaciones en mi sistema.

Continuar leyendo

Tabla de contenidos de LA OBSESIÓN DEL DEMONIO RUSO

Ch. 1 Ch. 2 Ch. 3
Ch. 4
Ch. 5
Ch. 6
Ch. 7
Ch. 8
Ch. 9
Ch. 10
Ch. 11
all

También te puede gustar

Novelas de Nuevo Lanzamiento

Portada de la novela Cinco
8.2
La perfeccionista Estela Bridge comienza a trabajar en Más Uno para Sam Hill, un CEO autoritario con una identidad oculta: es un licántropo que busca el liderazgo alfa. Una antigua maldición sumerge a Estela en un mundo de sombras y deseo, viéndose atrapada entre la ambición de Sam y el poder de Mark. Sin saberlo, ella alberga una fuerza oscura latente capaz de alterar el destino de todos mientras se debate en un peligroso triángulo de pasión.
Portada de la novela HOJAS AZULES
9.1
La pérdida de Chloe deja a Ava sumida en un dolor que consume su salud. Mientras cuida de su sobrina y su hermano viudo, la presión familiar la sitúa en un estado crítico. Solo un trasplante de corazón inmediato podrá salvarla, brindándole un inesperado nuevo comienzo. No obstante, el órgano recibido alberga misterios mágicos que la guiarán por una senda de romance y revelaciones, cambiando para siempre su destino en esta conmovedora travesía de sanación.
Portada de la novela La Compañera de Sangre Pura del Alfa: La Desterrados
9.7
Traicionada por quien amaba, Iris entra en un celo repentino que atrae a Leigh Troy. El imponente Alfa la marca, pero luego la desprecia al creer que fue manipulado mediante feromonas. En medio de una convivencia cargada de hostilidad y malentendidos, una chispa imprevista comienza a surgir entre ambos. Cuando su propio hermano, Chad, intenta conquistar a Iris, Leigh se verá obligado a decidir si mantiene su orgullo o lucha por la mujer que juró repudiar.
Portada de la novela La Identidad Robada De La Madre
8.7
Sofía enfrenta una realidad devastadora tras hallar una grave irregularidad en el acta de nacimiento de su hijo Leo. Su esposo Mateo ha permitido que Ximena, una compañera de trabajo, suplante la identidad materna en el registro oficial. El objetivo del engaño era usar los beneficios de Sofía para inscribir a la hija de su colega en un colegio prestigioso. Ante tal traición, ella decide divorciarse y luchar legalmente para que el niño lleve únicamente su apellido.
Portada de la novela Las cuatro chicas sifrinas de la secundaria privada
8.1
Laura, María y Gaby lideran su instituto privado con una sofisticación y estilo inigualables. La dinámica de este exclusivo grupo de amigas cambia con la llegada de Caty, una joven que se traslada desde Sudáfrica tras el éxito de sus padres en el sector inmobiliario español. Integrada en su nuevo entorno de élite, Caty se une a las chicas para afrontar los retos de la adolescencia entre lujos, moda de marca y la distinción que define su círculo social.
Portada de la novela Rendida A Tus Pies
8.0
Al enterarse por los medios de que el padre de su hijo se casará con otra mujer, ella decide hablar con el pequeño sobre el anuncio. Para su sorpresa, el niño reacciona con una astucia inesperada y propone un plan audaz: arrebatarle toda su riqueza al hombre para que nadie más desee estar a su lado. Ella queda impactada y sin palabras ante la determinación de su hijo por sabotear la boda y dejar a su padre sin fortuna alguna.
Capítulos
Leer ahora
Compartir