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Portada de la novela Los Besos de Bella.

Los Besos de Bella.

Bella, una mujer de origen humilde, se enfrenta a una realidad hostil marcada por la miseria y el abandono. Atrapada entre complejos profundos y la opresión de una figura a quien supuestamente le debe gratitud, su vida parece carecer de luz. Todo se transforma al cruzarse con un hombre de aspecto rudo y carácter difícil. Él se convierte inesperadamente en su salvador, ayudándola a sanar sus heridas y devolviéndole la esperanza en un futuro mejor.
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Capítulo 2

Bella

Vivir cada día para mí era como sufrir una eternidad, a veces me preguntaba que hice mal para merecer este tipo de sufrimiento. Si la desgracia de haber nacido seguramente del vientre de una desalmada mujer que no se tenía ni amor a ella misma, seguramente ya que me dejo en un basurero seguramente lleno de gusanos por estar ahí a saber cuánto tiempo, quizás lo mejor que hubiera echo era abortarme o matarme, pero no a la muy maldita se le ocurrió dejarme como un animal dentro de un cajón lleno de basuras y quien saber sabe con qué intención, espero que sea una desgraciada toda su vida. No tengo idea de quien será esa mujer que me dio la vida para haberme botado. Pero, en fin, dejando de lado ese acontecimiento me pongo a pensar en este día en la que me toca mostrar mi cuerpo ante el público como si yo fuera el mejor trofeo para ser ganado como en un juego de ajedrez. Todo lo que quiero es huir y no volver nunca a éste infierno. Debo mostrar mi cuerpo a estos malditos, a veces no sé cómo actuar. Debo hacerlo para darle gusto a esa arpía. Es esto o terminar en la calle. Según ella, cuidó de mí cuando me abandonaron y debo pagarle cada centavo que ha gastado por mí, vaya como si hubiera sido fácil, y todo lo que trabaje para ella, no cuenta.

Conozco a Mónica Rosales desde que tengo uso de razón años, luego me dejo vivir en las calles según porque fui muy rebelde, pero ella me recogió cuando andaba merodeando por la calle en busca de comida y un hogar. Siempre viví en casas de acogida y nunca conocí a mi familia. Todo cambió cuando la bruja de Mónica decidió darme alojamiento de nuevo en su club, Aunque nada fue gratis. Siempre fui su sirvienta, accedí a todos sus caprichos. Me trata peor que a un animal, debo cerrar la boca por miedo a que me eche en la calle de nuevo. Hace unos años ella me echo porque no quise cumplir su capricho de bailar, pero solo tenía 15 años como podía hacer eso, sin embargo, sufrí mucho en las calles, los hombres quisieron abusar de mí, robarme, ultrajarme, un tiempo iba a las casas de las monjas a limpiar por comida, pero ellas se tenían que ir del país, nuevamente volví a vender cigarros y chicles en los bares hasta que un día un maldito me llevo a la fuerza a una calle oscura para abusar de mí, me defendí como pude, me golpeo y hasta llego al punto de sacar una navaja y ponerla en mi cuello, sin embargo lo apuñale defendiéndome a lo que corrí y el logro volver atraparme, cuando pensé que era el fin, esa mujer apareció, ella me protegió de ese desalmado hombre llamo a la policía y pidió que escapara, nunca supe que paso con él, lo que si es que tiene una marca en la cara y en su estomago del cual lo herí para protegerme, espero nunca lo vea y si está en la cárcel que se pudra por mi parte. Dejo de lado mis pensamientos del pasado, me concentro en mi presente.

En estos instantes me encuentro en el vestuario arreglándome para dar mi mejor espectáculo. La rabia me carcome cuando recuerdo sus palabras de hace una hora, no pienso acceder a sus caprichos, no esta vez.

-Me dijeron que querías hablar conmigo, dime para que soy buena-digo fingiendo una sonrisa. Ella me llama con un ademán me acerco como una niña obediente, todo con tal de estar protegida en este lugar - ¿Qué necesitas, Mónica?

Su rostro lleno de tanto maquillaje me mira con nada más que disgusto, se nota sus arrugas no entiendo del porque los esconde si ya esta vieja.

- A partir de hoy necesito que trabajes no solo como stripper si no como prostituta, si quieres seguir viviendo en el club - me informa y mi cuerpo se tensa. -Bailarás en el tubo para los clientes y ofrecerás el mejor espectáculo, luego te iras con el que mejor pague tu cuerpo.

Esta mujer está loca, si piensa que me prostituiré tan fácilmente.

-Pero, eso no fue el acuerdo de hace dos años...

Levanta una mano interrumpiéndome.

-Los clientes te darán mucho dinero - mira mi cuerpo. -Eres bonita, Bella. Debes aprovechar esta gran oportunidad que te estoy ofreciendo ¿O prefieres volver a la calle, en donde posiblemente te esté esperando ese hombre? -Niego horrorizada, un horrible nudo se forma en mi garganta.

-No -susurro agobiado, a lo que ella sonríe ampliamente, piensa que triunfo, pero se equivocó.

-Empezarás ésta misma noche, serás el deseo de todos, pero solo uno te llevara a la cama.

-No soy tonta, Mónica, me quieres subastar con uno de tus mejores clientes, te conozco - le respondo enojada -Sé muy bien lo que hacen algunas de tus chicas con los clientes, aceptan todo lo que ellos desean hasta drogarlas y después de follar, incluso deben hacer de todo, lo siento Yo sólo bailaré. Mi cuerpo no está en venta.

Mira sus uñas, mientras alza sus cejas.

-Está bien, dejémoslo por hoy -se burla mirándome. -Cambia esa cara. Ganarás mucho dinero y tendrás medicamentos para esa enfermedad que tienes. Ahora ve a ponerte algo bonita para que seas el espectáculo de esta noche, como siempre.

Le sonrió falsamente mientras obedezco sin dudar, trato de mantener mi ira bajo control. ¿Por mierda la vida es tan injusta? Me tocó lo peor, una enfermedad que posiblemente me consume por dentro día a día y lo peor es que ella desea que sea carnada de los tigres hambrientos... pero está equivocada, yo decidiré a quien venderle mi cuerpo cuando sea necesario hacerlo, Mónica no decidirá por mí, eso jamás.

***

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