Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Las páginas de Nuestro Amor

Las páginas de Nuestro Amor

Debido a su frágil salud, Angélica permanece cautiva bajo la sobreprotección de sus padres. Su aislamiento termina al cruzarse con un joven soberbio y frío que no muestra compasión alguna. Aunque él la trata con desprecio, ella decide enfrentarlo, hallando en este vínculo hostil la clave para explorar la libertad y el romance. Lo que comienza como un choque de voluntades y una fuerte rivalidad, pronto evolucionará hacia un amor capaz de cambiar sus vidas.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

—Tati —gritan a todo pulmón.

Doy media vuelta y ahí está mi amiga, la única que me dice Tati es Fabiana, y eso no es todo porque yo le digo Fabi… ¿Por qué no decir su nombre completo? Esa pregunta es inevitable, ya que todos los que nos conocen nos preguntan una y otra vez, y lo que nosotras le contestamos es que nos da mucha pereza decir el nombre completo, aparte que nos convertiremos en las amigas únicas, las únicas que sellamos nuestros nombres con cuatro letras.

—Fabi —sin pensarlo voy corriendo a sus brazos.

—Llegaste tarde —me reprende—, pero te perdono.

—Gracias, mi bella y dulce Fabi —le doy un fuerte abrazo y un beso en la mejilla—, ¿Y tu hermano? —enfatizo la última pregunta.

—¡Aquí estoy! —exclama detrás de mi oído.

Me quedo paralizada por un momento. Esa voz la conozco, ¡esa voz la reconozco! Giro lentamente mi cabeza, como si estuviera exorcizada.

¡Mierda! Cierro mis ojos con fuerza al ver que el hermano de mi amiga es el estúpido e ingerido que me choco.

Ahora que le voy a decir a mi amiga, «Amiga, tu hermano es un completo imbécil». Obviamente que no puedo decirle eso, porque destruiría su corazón. Me he quedado como una estúpida, no puedo moverme, mis pestañas no parpadean, mis piernas tambalean, mi corazón se acelera, y mi respiración desciende, hasta el nivel de faltarme el aire.

No, por Dios, no me digas que el estúpido es hermano de mi mejor amiga. ¡Santo cielo! Quiero darme un balazo en la cabeza, sí, aquí mismo, esto es únicamente el Karma, ya que he venido siendo una hipócrita, ya que no tengo la mínima intención de hablarle al hermano de Fabiana, no quiero, no quiero, no quiero y no quiero. No quiero simpatizar con él.

Ahora que le diré, oh, espera. «Mira Fabi, tu hermano es un completo imbécil y de a primeras a primera me cae mal, y lo único que deseo es dar la vuelta». ¡No puedo decirle eso! Si le digo eso, sería como un dolor emocional para ella, ya que él es su héroe, y sinceramente no quiero ser yo la que lo baje de ese pedestal en el que el imbécil se encuentra.

—¡Hermano! —chilla llena de emoción.

Fabi me hace a un lado y se va directo a los brazos del hermano. Pongo mis ojos en blanco al notar que el estúpido no deja de mirarme.

¡Ya sé que los ojos son para ver! Pero yo no quiero que me vea… No quiero que me vea porque me hace sentir más estúpida de lo que ya lo estoy. ¿Será que se está burlando de mí? Porque he venido junto con su hermana a darle la gran bienvenida.

—Te he extrañado mi princesa —susurra tras darle un fuerte abrazo.

—Mis papás te están esperando —dice en un hilo de voz.

—No llores, ya estoy aquí —él empieza a llenarla de besos—, ahora no hagamos esperar a nuestros padres.

—Sí —musita—. Ah… Lo siento, te presento a mi amiga Tati—¡trágame tierra!

—Tu amiga —se le dibuja una sonrisa al darse cuenta quien soy y que es él para mi amiga.

—Sí, es la misma que te hablo todos los días.

¡No puede ser! Le ha hablado de mí... ¡Oh, por Dios! Espero que no le haya dicho lo de mi problema, puesto que no quiero ser lástima de nadie, y menos de ese engreído.

—Ya nos conocemos —dije de golpe—, y lo mejor será irnos Fabi.

—¿Cómo? ¿Dónde? —fabi pregunta irónicamente, y si no le contesto estoy segura de que explotara.

—Lo acabo de conocer porque vi que chocó a una chica, y ni se dignó en disculparse —enarqué una ceja tras mandar una directa.

—¡Logan! Hermano te encuentras bien —exclama desesperada, hasta empieza a revisar todo su cuerpo.

—¡Fabi…! —le reprendo—, él tuvo la culpa—me quejo.

—Gracias, hermanita linda, gracias por preocuparte por mí —dice el tarado con un tono gracioso.

Maldito, como deseo quitarte esa maldita sonrisa que tienes.

—Vámonos antes que aparezca la lunática que te choco —¿Qué? Mis ojos salen de órbita.

Mis oídos escucharon lo que mi amiga acaba de decir, ¡Lunática! Yo…

Pero si él tuvo la culpa, yo solo caminaba y el muy perro fue quien se posó en mi camino.

—Con su permiso, que esta lunática va a pasar —vociferó, dejando en claro que yo soy la lunática.

Paso en medio de los dos, acelero mis pasos, ya que no quiero morir de una rabieta, aunque me haga mucho daño. Sinceramente ese imbécil no se merece que ni lo nombre, que no lo piense y menos que lo determine. Necesito salir de aquí, no quiero verlo, aunque es imposible porque es hermano de mi amiga, y para mi mala suerte vive cerca de mi casa.

¿Estoy celosa? Sí… estoy celosa porque él me puede quitar el amor de mi dulce y bella amiga, aaahh... Como deseo gritar y gritar.

También te puede gustar

Portada de la novela ¿Cómo podría no desearte?
8.2
Vivir con mi mejor amiga parecía el plan ideal, pero la presencia de su hermano Octavio lo cambió todo. Él es doce años mayor, una antigua figura del fútbol y, para mi desgracia, mi nuevo entrenador universitario. En el hogar se muestra arrogante y autoritario, tratándome como a una niña, mientras que en el campus me somete a su estricto control. Aunque es un vínculo prohibido y peligroso que debería evitar, la intensa atracción entre ambos es inevitable.
Portada de la novela Cuando Nace El Amor
9.3
La vida de Charlotte se desmorona cuando su exnovio la traiciona, entregándola a Oliver, un hombre implacable y oscuro. Tras una noche fatídica que los une por el destino, ella intenta escapar desesperadamente, pero él logra capturarla y mantenerla bajo su control. Aunque Oliver inició este vínculo como un cruel juego de seducción, termina desarrollando una adicción absoluta por ella, naciendo así una insaciable necesidad de obtener su amor.
Portada de la novela Escapando de la jaula: Me casé con su peor enemigo
9.0
Engañado por calumnias, Dante, el Capo de Monterrey, somete a su esposa Elena a un infierno de tortura y frialdad. Para huir de su opresor, ella finge fallecer en un incendio y logra escapar de su jaula. Tiempo después, un Dante arrepentido la encuentra en París, pero Elena ha cambiado drásticamente. Ante sus ruegos desesperados, ella le impone una condición implacable: solo aceptará su perdón si él realiza el sacrificio más extremo por su traición.
Portada de la novela HEAT: Cincuenta ficciones eróticas para una mente febril
7.9
Descubre una colección de cincuenta ficciones eróticas diseñadas para explorar la pasión sin límites. A través de escenarios tan diversos como librerías, oficinas o vehículos, estos relatos profundizan en el deseo entre jefes, desconocidos y amantes. La obra ofrece una mirada explícita al placer y los fetiches, integrando tramas heterosexuales, LGBT y tríos. Es una propuesta audaz para sumergirse en fantasías intensas donde la seducción y el erotismo son los únicos protagonistas.
Portada de la novela Fortuna oculta: De la noche a la mañana, la vida de un billonario
8.0
La vida de Brian se desmorona tras sufrir el engaño de su pareja y una cruel humillación por su pobreza. Sin embargo, una llamada inesperada revela que su precariedad era una prueba: su familia lidera un imperio oculto. Al entrar en una cámara colmada de oro, el joven descubre que es el heredero de una fortuna billonaria. Ahora, con un poder económico ilimitado, el nuevo Tennant buscará justicia y ejecutará su venganza contra todos aquellos que lo pisotearon.
Portada de la novela La ley de la Carne
8.1
Lo que Manuel, Asun, Isa y Jandro planeaban como una escapada tranquila a León se transforma en una peligrosa ruptura de los lazos familiares. Aislados en el hotel El Roble Viejo por una tormenta, el alcohol y la tentación anulan cualquier rastro de lealtad. Con la aparición de Carlos y Elena, los propietarios, el grupo se sumerge en una oscura dinámica de sumisión y erotismo. Sin límites ni salida, sus relaciones se desintegran ante un deseo incontrolable.