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Portada de la novela La sumisa vainilla

La sumisa vainilla

¿Puede el afecto genuino cerrar la brecha entre dos mundos irreconciliables? Ella vive entregada al masoquismo y las dinámicas del BDSM, una identidad que le dificulta comprender el romance convencional. Él, por el contrario, es un hombre de éxito, detallista y puramente vainilla. Esta narrativa profundiza en su complejo vínculo, explorando los retos y las vivencias de esta pareja antes y después de que sus realidades opuestas colisionaran.
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Capítulo 2

Bueno ahora ya vivía con mi Amo hace más de 1 año y mi casa (la cual era bastante grande) la había convertido en un pequeño hotel, originalmente mi casa tenía 250 metros cuadrados construido y 1000 de terreno, 6 habitaciones más un escritorio, una biblioteca y otra habitación que había habilitado como sala de juegos sexuales, más terraza, piscina y quincho, para convertirla en hotel amplíe el living comedor, agregué dos amplios salones de eventos y le hice un tercer piso donde puse 10 dormitorios más.

Mi Amo me acompañaba casi todas las noches en el pub, decía que quería asegurarse de que estuviera bien, era algo un poco raro para mi, pero de todos modos se sentía bien que alguien cuidará tanto de mi (aún cuando nunca nada malo me había pasado en el pub), de todos modos se agradecía bastante pues me permitía pasar mucho más tiempo a su lado.

Esa noche estaba en la cocina, como de costumbre, el local estaba a tope así que había mucho que hacer, por lo que la cocina parecía un campo de batalla, yo me encargaba de preparar un asado de jabalí mientras coordinaba el resto de la cocina.

-Coni ¿ya está listo el pedido de la mesa 4?

-en 5 minutos chef- respondió ella.

-Mauri ¿Cómo van esas ensaladas?

-ya casi están Chef- Contestó él.

-perfecto… ah, casi lo olvido, Oscar me acaba de avisar que casi no le queda ron ni vodka, ¿Quien le puede llevar un par de botellas a barra?

-Yo me encargo- dijo uno de los meseros que acaba de dejar unos platos sucios en el lava platos.

-Gracias.

Entonces mi Amo se acercó por la espalda, me abrazó por la cintura y me besó el cuello.

-mmm… Amo… si sigue así no voy a poder trabajar- le dije.

-Creo que puedes tomarte un minuto… no sabes como me calienta ver como le das ordenes a todo el mundo sabiendo que yo soy el único que pude Dominarte… el único que te tiene a sus pies totalmente doblegada.

Sus palabra eran como dinamita, mordió mi oreja, abrió el cierre de mi estrecho pantalón y me masturbó ahí, frente a la mitad de mi personal, hasta hacerme acabar, afortunadamente ellos ya estaban casi acostumbrados a eso así que no le dieron mayor importancia.

-Quítate el delantal y la polera, quiero que trabajes en sostén hoy- dijo- así será aún más placentero verte.

-Sí Amo- dije y obedecí al instante.

-bien, ahora vamos a guardar eso a tu casillero- ordenó, yo sonreí y caminé hacia la zona donde todos guardábamos nuestras cosas, metí todo a mi casillero y cerré- ponle candado- volvió a decir, en cuanto lo hice me  arrebató las llaves de las manos- esto lo guardaré yo.

-Sí Amo- dije sonriendo.

Luego volvimos a la cocina para terminar de hacer lo que tenía que hacer, cuando por fin disminuyó un poco el flujo de gente, Jennifer, la anfitriona de mi local, entró con cara de preocupación.

-Señorita maddie, hay una periodista y un camarógrafo en la entrada, dice que quiere hacer una nota sobre el restaurante.

-¿Qué? ¿Y de dónde salió?... dile que se vaya.

-ya le dijimos, pero insisten en hablar con la dueña.

Rodé los ojos, “lo que me faltaba” pensé.

-bien… supongo que no queda de otra… -dije, entonces recordé que estaba semi-desnuda- ¿Amo… podría…?

-No, no puedes vestirte, pero tranquila, yo estaré contigo- Respondió con firmeza.

-Sí Amo, Gracias- Dije, la verdad no era que me avergonzara andar así, solía ser bastante exhibicionista en lugares protegidos, como lo era mi pub y otros locales de la comunidad… pero la televisión abierta no era para nada un lugar protegido, las cosas se podrían tergiversar de mil formas distintas y la mayoría no eran muy “lindas”. Respiré hondo para darme valor y caminé hacia la entrada “soy una empresaria exitosa, no puedo dejar que un par de estúpidos vainillas me intimiden” pensé debía admitir que no me agradaba mucho la gente vainilla, osea no era como que los odiara, pero todos los vainillas que había conocido eran muy prejuiciosos o se aprovechaban y abusaban de las personas con personalidad sumisa como yo, así que era más fácil ser segura en mis pensamientos que en el exterior, por suerte la vida me había enseñado a actuar muy bien para sobrevivir.

-Buenas noches, me dijeron que me buscan- le dije a la periodista.

-Sí, mucho gusto, mi nombre es Sofía Ruiz, periodista de canal 12.

-¿Y eso que tiene que ver conmigo?- respondí cruzándome de brazos como si con eso pudiera esconder la desnudez de mi torso.

-me gustaría hacer una nota sobre su pub- dijo ella sin sacar la vista de mi sostén, ruborizándose un poco.

-Triskel no es un pub para cualquier tipo de público, no me interesa salir en televisión- respondí con más seguridad de la que realmente sentía.

-Lo sé, justo por eso es que me interesa…

-Creo que ella ya le dijo que no- intervino mi Amo- tomó mi mano y dimos media vuelta para volver adentro.

-¿no le gustaría que la gente supiera lo que en realidad hacen aquí, en vez de tergiversar las cosas?- insistió antes que la dejáramos atrás.

Miré a mi Amo por un minuto, como preguntarle su opinión ¿Debería hacer la entrevista o sería mejor ignorarla?, el asintió con una expresión bastante seria.

-Está bien -dije finalmente- déjalos pasar- agregué dirigiéndome al guardia de la entrada.

Nos sentamos en una mesa de la terraza que estaba habilitada para gente vainilla, así podría averiguar sus verdaderas intenciones antes de dejarlos entrar a la zona bdsm.

-Bueno, antes de mostrarles todo quisiera saber un poco más de cómo piensan presentarlo- dije como toda una mujer de negocios.

-El programa se llama “Santiago underground” y nos centramos en ir en busca y mostrar locales y panoramas alternativos para tribus urbanas minoritarias… encontré la página de tu pub buscando en Internet y me pareció bastante interesante.

-Bien… ¿y quien me asegura que no sacaran las cosas de contexto y terminaran haciendo un circo de todo esto?- dije con desconfianza.

-Nunca haríamos eso, pero como sabemos que son temas delicados tenemos lo que llamamos “acuerdos de coherencia” un documento que nos compromete a ser fiel a la línea de pensamiento que nos plantees para que no se mal interpreten las cosas que digas- me explicó, era primera vez que escuchaba ese tipo de acuerdo, pero sonaba interesante.

-bueno… eso sí es bastante tranquilizador…- admití.

-para mi suena bastante bien- dijo mi Amo- pero esta debe ser tu decisión- agregó tomando mi mano.

-Gracias Amo- le respondí sonriendo, luego dirigiéndome a Sofía agregué- Bien, empecemos entonces.

-Genial… ¿esta bien si grabamos?

-aquí sí, adentro no, la privacidad es una de las cosas que más se valora entre mis clientes y no la voy a arriesgar por un programa de televisión.

-por supuesto- dijo y el camarógrafo empezó a grabar- Bueno… según entiendo este pub está enfocado en la comunidad BDSM… ¿me puedes explicar un poco sobre eso? ¿De qué se trata?, ¿quiénes son?.

-Bueno en palabras sencillas la comunidad BDSM somos un grupo de personas que compartimos y realizamos prácticas sexuales alternativas, aunque para varios de nosotros más que una forma de sexualidad es un estilo de vida, ya que hay quienes llevamos el rol más allá de lo meramente sexual, lo vivimos día a día, de ahí la necesidad de una comunidad. Sin embargo existen muy pocos por no decir ningún lugar público en que podamos ser realmente nosotros mismos sin miedo a ser juzgados, por poner un ejemplo simple, una sumisa debería estar de rodillas cada vez que su Amo lo desee, pero si una pareja D/s quisiera salir a comer a un restaurante, el Dominante no podría ordenarle a su sumisa que se arrodille sin que lo miren como si fuera un abusador o algo similar… Todo dentro de las relaciones de dominación sumisión y sadomasoquistas son 100% consensuadas, por lo cuál aunque pueda parecer violento a simple vista, no hay lugar para el abuso en el.

-Entiendo, entonces tu también perteneces a la comunidad- volvió a preguntar.

-así es, mi rol es sumisa y el Señor aquí a mi lado es mi Amo- dije, él solo sonrió.

Luego de eso les mostré las instalaciones, podía ver por su expresión que estaba realmente impresionada, seguramente nunca había siquiera imaginado el tipo de cosas que pasaban ahí, sumisas comiendo en un plato de perro a los pies de su Amos, otros siendo azotados en la cruz de San Andrés, o en realidad en cualquier parte, sumisas enjauladas ladrando como perros, sumisos con traje y máscara de cuero con forma de perro gateando siendo llevados con una correa por su Amo o Ama, Amos amarrando a su sumisa y colgándola del techo, en fin, todos disfrutando libremente de su sexualidad acompañada de una buena cena o trago.

-Es una lastima que no podamos grabar, esto es increíble, el ambiente es muy elegante y hay tantos detalles…- dijo la periodista asombrada.

-Gracias, pero como dije antes, la privacidad es una prioridad en este lugar, imagínate que la cosa fuera al revés, que tu estuvieras ahí jugando, conversando tranquilamente con tu pareja en vestuario fetichista y llegara alguien con una cámara de televisión… ¿acaso no perderías toda la confianza que te daba el estar aquí?

-supongo que tienes razón- admitió.

Después de varias preguntas más, más o menos hora y media después, se fue y me dijo que la nota saldría al aire el jueves de la semana próxima. Yo suspiré “solo espero no haberme equivocado” pensé con nerviosismo, media hora después mi Amo me devolvió la ropa que había tenido guardada y cerramos y nos fuimos a casa a descansar.

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