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Portada de la novela La sangre llama

La sangre llama

La familia es el eje de la existencia, pero ¿qué sucede si el deseo ignora las leyes biológicas? Tener el mismo ADN transforma la atracción en un tabú inaceptable para el mundo. Aunque el incesto se ve como un pecado atroz, los sentimientos no suelen seguir la lógica. Este relato profundiza en la lucha interna cuando la sangre exige lo prohibido, poniendo en riesgo la estabilidad de todo el núcleo familiar y desafiando los límites de la moral.
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Capítulo 3

Recuerdo que luego de un largo abrazo entre mi mamá y mi tía, fuimos a casa de mis abuelos.

Mi mamá entró primero a nuestra casa, no entendía muy bien lo que pasaba y ese pequeño niño se abrazo a mí nuevamente, mi tía Alma intentó llamarlo y sólo sonrió cuando negó con su cabeza, aferrándose más a mí.

-A tí ya nunca te faltará nada- Recuerdo que se me acercó, tocando mi nariz y sonriéndome- Ustedes si van a tener todo lo que deseen y yo se los voy a dar- Su sonrisa era inmensa.

No entendía sus palabras con exactitud, además que mi cintura se sentía apretada por los brazos de mi pequeño primo, causándole más ternura.

Recuerdo la cara de mis abuelos al salir de nuestra casa, no se cuánto tiempo habrá estado mi mamá allí dentro.

Sin duda estaban sorprendidos de ver a la tía Alma, sus caras aún las recuerdo con claridad.

Mi tía se acercó con una sonrisa a prisa y aún recuerdo el sonido de la fuerte cachetada de mi abuela en su cara.

-MALA HIJA, INGRATA- Eran las palabras que dijo mi abuela. Creo que es la primera vez que la vi enojada y decepcionada, sólo que no lo entendía en ese entonces.

-FUERA, LÁRGATE- Esos gritos me asustaron. Aún me preguntó cómo recuerdo esos pequeños detalles- DESGRACIADA INFELIZ- Le dijo mi abuelo.

Ellos no eran así...

-Mamá, papá. Escuchen yo... Perdonenme... Ya estoy aquí, volví- Puso su mano en su cara y se llenó de desesperación.

Cristian se aferraba más a mí y yo sólo acaricie su cabeza.

-FUERA. YA NO REGRESES NUNCA-

-AAAAAAHHHHHH- Lloró más fuerte.

Al escuchar ese grito, calmó a todos por un momento y me miró como en busca de consuelo. Limpie sus lágrimas poniéndome a su altura y me dio beso.

-Mamá, papá. Por favor no me desprecien...

-LARGATE.

-Él es mi hijo. Se llama Cristian.

-QUE TE VAYAS- La corrieron. Recogió al bebé, que no me soltaba. Mi tía me dio un beso y se fue corriendo.

No recuerdo muy bien que hablaron ese día, pero mis abuelos estaban tristes y decepcionados. Sé que no les gustó hablarle así a su hija, pero estaban decepcionados.

Fueron días en los que mis abuelos estaban tristes, mi mamá les hablaba de algo y parecían negarse a hablar de eso. Conmigo sonreían, pero notaba la tristeza en sus rostros.

Un día estaba dibujando algo en el mostrador de la tienda y llegó mi tía.

-Lore, Lorenita. Hola ¿Te acuerdas de mí?- Me sonrió

-Tía.

-Si- Extendió sus brazos, me besó y me abrazo- ¿Y tu mamá?- Señale con un dedo que estaba en la parte trasera del lugar- Estás muy bonita, mi vida ¿Quieres comer algo? Te invito.

-Alma- Sonrió mi mamá al verla.

-Hermana- Me bajo y la abrazó, mientras las 2 se daban un beso.

-¿Ya me perdonaron?

-No- El semblante de mi mamá era serio- He tratado de hablar con ellos, pero no quieren escucharme.

-Y no los culpó... Me porte muy mal.

-Te dije que teníamos que venir antes- Una voz masculina nos hizo voltear a las 3- Si nos odian, no los culpó. Pero no querías volver.

-Hortensia, él es mi esposo.

-Hortensia, al fin tengo el gusto de conocerte y verte en persona. Mi hermana- Quiso darle un beso en la mejilla a mi mamá, se apartó y lo vió seriamente- Perdón, yo.

-Tu esposo... Mmmm ¿Y porqué no vinieron antes a conocernos y hacer las cosas bien?

-Alma no quiso... Me contó lo que pasó y yo no sabía que no te gustaba este lugar; y no entiendo porque ya qué a mí me encanta. Crecí en un lugar así- El acento de mi tío, era muy curioso- No pensé que te avergonzabas tanto, de tus raíces- Le dijo molesto. Cuando dijo raíces, pensaba que hablaba de las plantas. Me río cuando pienso en eso.

-Ah, eso. Ni con los años sé te quitó- Dijo molesta también mamá- Tal vez mis papás por eso no quieren recibirte. Ahora tú les das vergüenza.

-Yo me equivoque...

-Cuñada, yo no sabía esto. Por favor, ayúdanos... Te pido perdón por no haber venido antes, tuve que traerla a fuerzas antes pero... Pero no me di cuenta... Sé que no me conocen, pero denme una oportunidad- Tomó sus manos y la mirada de ese hombre como que le dio lástima- Somos familia ahora. Tenemos que estar juntos.

-Si quiere formar parte de la familia, demuestrelo. Dele la cara a mís papas y hace lo que ellos dicen... Usted es un extraño para nosotros, pero hagan las cosas bien y podemos ser una familia.

-Gracias- Besó las manos de mi mamá y ella las quitó rápidamente asustada- Perdón, la emoción.

Recuerdo lo joven que era mi tío en ese entonces. Junto con mi abuelo Juan, fueron mis padres. Cuando pienso en mi padre, inevitablemente vienen ellos 2 a mí mente.

-¿Y esta niña guapa, es mi sobrina?

-Ella es Lorenita- Decía emocionada mi tía- Algún día espero tener una princesa tan guapa.

-Hija, él es tu tío, saluda- Dijo mi mamá. Alguna vez dijo, que por las palabras de mi tío decidió darle una oportunidad, para mostrar que era un buen hombre y demostró serlo.

-Buenas tardes, tío.

-Buenas tardes, Lorenita- Me dio una sonrisa-

-Voy por Cristian- En unos segundos, de un carro fino y de moda en ese entonces, salió el bebé. Desde que me vió, me sonrió y quiso ir conmigo.

Otra vez se aferró a mí, luego de que mi elegante tía lo bajara. Otra vez todos se derretían de amor y ambos nos dimos un beso en la mejilla.

Nuevamente se arriesgaron mi mamá, mi tía y mi tío. Fuimos a nuestra casa, está vez mi mamá si logró convencer a mis abuelos y con una expresión fría nuevamente entraron a la casa.

-Mamá, papá... Ya no me desprecien, por favor. Déjenme abrazarlos, han sido muchos años.

-¿Quién es él?- Evadieron su súplica.

-Maximiliano Leves, para servirles- Extendió su mano, aunque mis abuelos sólo lo vieron y luego la bajó- Señores, yo en verdad quiero pedirles perdón... Insistí mucho en venir a verlos, conocerlos y...

-Me daba vergüenza que supieras de mi pasado...

-POR EL AMOR DE DIOS, MUJER. NO HABÍA NADA QUE ESCONDER O AVERGONZARSE. TUS PADRES SON GENTE TRABAJADORA Y DECENTE... Yo no los culpó sino quieren vernos, si nos odian y sobretodo a mí, pero les juro que nunca fue mi intención faltarles el respeto...

-Tienes razón, Hortensia. Él es bueno.

Maximiliano, bienvenido a la familia- Mi abuelo le dio la mano y él decidió darle un abrazo.

-Muchas gracias, señor.

-Bienvenido- Lo abrazó mi abuela.

-Es un placer ser parte de su familia.

Alma tenía razón, son ustedes maravillosos.

-Y tú, Alma... Vas a tener que ganar nuestra confianza, otra vez. Me sorprende que hayas encontrado un hombre tan bueno como este.

-Lo entiendo y lo acepto. Pero ¿Me pueden dar un abrazo? Por favor- Las lágrimas nuevamente, venían por su rostro.

Todos los adultos lloraron y todos se abrazaron. Sé que mis abuelos tuvieron su proceso para perdonar a mí tía, pero lo necesitaban.

-Ese niño tan lindo ¿Es nuestro nieto?

-Si, se llama Cristian

Y seguíamos abrazados, rápidamente me acostumbré a su calor.

-Mi amor, venga- Vió temeroso a nuestros abuelos, sostuvo fuertemente mi mano y lo mire dándole confianza. Nos acercamos y mi abuelo lo cargó con lágrimas en los ojos.

A partir de esa noche nuestra familia de 4 se convirtió en una de 7.

Hubieron reglas, como que mis tíos tenían que casarse en el lugar y por la iglesia.

Mi tío Maximiliano se ganó rápidamente el corazón de mis abuelos. Él acababa de perder a sus padres, ahora tenia unos nuevos y siempre se los dijo, también llegó a ser muy cercano a mi mamá y se volvió su hermano.

Y mi vínculo con ese pequeño niño, crecía cada vez más. Su risa hacia eco cuando estábamos juntos y en mi mente la hizo y la sigue haciendo aún. Cristian fortaleció el vínculo de mis tíos y mis abuelos, sino fuera por él estoy segura que nunca hubieran recibido a mí tía, ya que a pesar de sus esfuerzos sé que nunca recuperó su confianza por completo...

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