Portada de la novela Entre mis piernas

Entre mis piernas

8.1 / 10.0
Después de la trágica pérdida de su familia, una joven busca refugio en el tío de su mejor amiga. La atracción física es innegable, pero la frialdad y el hermetismo de él la sumergen en un mar de dudas. ¿Es un vínculo genuino o un capricho pasajero? Enredada en una seducción donde se siente la presa, ella debate si huir o intentar comprender a ese hombre inexpresivo que, pese a su distancia emocional, no deja de buscarla una y otra vez.

Entre mis piernas Capítulo 1

Nairobi

—Creo que no iré a la universidad —le digo a Karina, mi única amiga.

Ambas tenemos dieciocho años y estamos por terminar la preparatoria; pero mi problema es que no tengo dinero para entrar a la universidad, mis padres murieron hace un año, junto con mi hermano mayor y quedé sola. Me dejaron una bonita casa la cual vendí en cuanto cumplí dieciocho, compré un apartamento y con lo que me quedó de dinero, me ayude con los estudios y demás gastos, ahora estoy trabajando en un café, donde me pagan apenas el salario mínimo y a duras penas cubro mis gastos actuales, no podría con la universidad.

El coraje más grande que me da, es que mis padres pagaban un seguro para mi hermano y para mi, claro, murió mi hermano, los del banco debían asegurarse de que a mi no me faltara nada pero nos robaron, o al menos a mí, que fue quien quedó viva. Dicen que con un buen abogado, podría denunciarlos y obtener una suma millonaria pero a penas tengo para vivir, no tendría para gastar miles en un buen abogado, sin contar que hay muchos que le roban a la gente, no se esfuerzan en los casos y no ganan nada más que su propio dinero.

—No puedes dejar de estudiar —responde con una carita de tristeza que estruja mi corazón, así como sé que está el de ella, porque puedo ver en sus ojos que siente mi dolor—. Tenemos que buscar una solución a todo esto —planteó, luego de pensar por un rato; ella una alocada joven que no acepta un "no" como respuesta y que siempre le encuentra una solución a cada problema, aunque sus soluciones sean muy poco convencionales y a veces hasta peligrosas.

—Pero ¿qué podría hacer? No hay nada que pueda hacer, un mejor empleo no me lo dan —exclamó entre suspiros.

—Búscate un padrino —arrugó mi entrecejo sin entender a qué se refiere—. Hay hombres adultos que pagan los gastos de universidad a chicas a cambio de compañía —explica, al notar mi confusión, sin embargo, con dicha explicación, arrugó aún más la cara confundida sin querer creer lo que me propone, aunque no está mal la idea, "pienso"

—¿Estas hablando de prostitución?

—No… jamás te aconsejaría algo así —grita de inmediato algo ofendida—. Ellos solo buscan ayudar a jóvenes estudiosas y trabajadoras a cambio de una amistad, de alguien con buena presentación, o sea bonita, que los acompañe a cócteles, cenas. —según Karina me explica y debo de admitir que lo hace de una manera muy elocuente, tanto que no me parece tan mala la idea pero ¿dónde encuentro a alguien que ayude sin fines sexuales?

—¿Dónde me encuentro algo así? —ella se ríe de manera victoriosa en respuesta a mi pregunta.

—Déjalo en mis manos, tengo un tío soltero que hace poco me dijo que necesitaba una asistente para no ir solo a ciertos eventos. —me giña un ojo y sonríe con malicia—. Prefiere contratar varones, según él porque las chicas no le duran mucho tiempo pero sé que es un angelito.

Podría ser un ángel pero desterrado y oscuro, quizá por eso las asistentes no la duran. Quizá sea de esos que se aprovecha de su posición y les quiere hacer posiciones a las chicas o puede que esté equivocada y prejuzgando a alguien que ni conozco. Todo lo que pienso sobre el misterioso tío de Karina, me lo guardó para mí misma y no digo palabra alguna, porque no le quiero dar problema a las soluciones, mejor me espero a conocerlo y pues, nada cuesta intentarlo.

—Bueno, hay que darnos prisa con esto porque si no, ni una ni la otra irá a la universidad y no precisamente por falta de dinero —manifiesto, para que nos pongamos a trabajar en el proyecto final para graduarse y luego poder ir a la universidad en busca de ser profesionales algún día.

Debo admitir que, aunque Karina es muy alocada, es muy inteligente. Si le pusiera más amor a las clases, sería graduada con honores, pero ella le dedica el menor tiempo a sus estudios por andar disfrutando, según ella, "su mayoría de edad". Yo por otro lado, antes de la muerte de mis padres no me preocupaba por nada, pero este último año tuve que ponerme a estudiar el triple de lo que antes lo hacía para ver si me dan una beca en alguna universidad, aunque eso signifique que no estudie en la misma universidad que irá mi amiga, ya que esa universidad no da becas, pero es la mejor de las mejores, tanto que una vez que uno se gradúe en ella, la carrera se la inscriben en todos los países de Europa de manera automática, por ende, podríamos ir a trabajar a cualquier país, sin necesidad de hacer trámites de autenticación en dicho país, porque nuestra licencia sería válida para todos los países europeos. Es como un sueño para mí; lo que antes era una realidad, ahora solo es un espejismo.

Observo a mi amiga, pareciera que somos completamente diferentes, pero debo admitir que a mi también me gusta divertirme, salir y gozar de mi juventud. También, al igual que ella, se coquetear y hablar con chicos, solo que mis dotes de seducción los dejo para cuando alguien verdaderamente me gusta, cosa que no suele pasar y todas mis maldades terminan quedando solo en mi cabeza. Ahora que estoy sin padres, sin querer tuve que madurar y saltarme esa etapa que está viviendo Karina, yo debo disfrutar pero priorizar mis estudios y trabajo.

Camilo

—Necesitas una asistente personal, que te acompañe a todas partes —comenta mi socio y amigo José—, todos tenemos una, solo tú no.

—Si la necesito pero que sea varón —contestó —, porque, no quiero una niñita para andar follando, como lo haces tú con esa niña de veinticinco años, ¡no tienes vergüenza! —se ríe a carcajadas. No me gusta el actuar de mi amigo pues está casado y se folla a la asistente en cualquier lugar aparte de que le paga todas sus cuentas.

Siempre tuve asistente pero de un tiempo acá, decidí que no, porque la mayoría de jovencitas lo único que buscan es salir de fiesta, tomar y tener sexo con hombres adultos porque según ellas, tenemos mejor sexo. Yo quiero a alguien que quiera trabajar y salir adelante y sobre todo, que no me de problemas, porque el asunto es de que, cuando te las comienzas a follar, quieren llegar tarde, no se comprometen con el trabajo, dejan de verte como jefe y esos líos de falda es lo que menos quiero en este instante.

No soy un santo pero tampoco me gusta ese tipo de cosas, ya que es obvio que las jovencitas se le acercan para quitarnos dinero y lo que más me molesta es de que no son sinceras, muestran un amor que ni por cerca sienten, "me regañó mentalmente porque suelo generalizar y las cosas no deben ser así, ya que sé que hay muchas mujeres que quieren trabajar honestamente, pero las jóvenes, esas… juro que solo quieren pasar el rato."

—Con permiso —entra mi secretaria, quien es una de las muchas a las que les gusta trabajar—, señor lo busca su sobrina. —me pongo la mano en la frente, "esa niña molesta demasiado, mi hermana la tiene muy mimada."

—Hazla pasar porque no quiere que se quede todo el día como la otra vez, después la tengo con mi hermana —pido a mi secretaria y ella sonríe y sé que ríe recordando la vez que no la quise atender, entonces se quedó ahí hasta que fue noche; en esa ocasión mi hermana me dijo muchas cosas, entre ellas: es tu única sobrina, eres grosero, no tienes nombre… y ¡dios! De solo pensarlo, no quiero tener a mi hermana reclamando cosas.

—Tío…. —entra gritando. Mi amigo como todo morboso la observa de pies a cabeza, yo le saco el dedo aprovechando de que mi sobrina me abraza y besa. Siempre que me mira se me tira encima a abrazarme y besarme—. Te traigo un regalo —se sienta en mis piernas y queda frente a José, sé que le coquetea a mi amigo, sé que mi sobrina es como todas las jóvenes, que según ellas, "disfrutan de su mayoría de edad".

Estas niñas de hoy en día son muy mal portadas, llegando a los dieciocho, empiezan a sentirse adultas, pero para mi son unas niñas muy malcriadas.

—Y ¿cuál es el regalo? —le pregunto con curiosidad, ya que nunca me ha regalado nada, excepto el día que me regaló mi perfume favorito, pero luego me pidió un Ferrari.

"Me duele la cabeza cuando me acuerdo que gasté tantos miles en un auto."

—Es una Sugar Baby —José se pone a reír y ella también, yo solo los miro sintiendo confusión lastimosamente sin poder expresarlo y como siempre, mi mirada neutra los penetra severamente porque no sé a qué se refiere con “Sugar Baby" ¿qué es un bebé de azúcar? Estoy perdido. ¿Acaso es alguna golosina? Bueno, para que se rían así, si es un dulce, debe tener figura de mujer desnuda—. Una compañera mía necesita ir a la universidad… —me cuenta la historia de su amiga en un corto resumen.

—¡Jamás! —le digo rotundamente.

—Yo me anoto —declaró mi amigo.

—No —vuelvo a decir yo—, ni se te ocurra José.

—Pero no habrá sexo, no es prostitución —alega mi sobrina.

—Tu tío necesita una asistente personal. —informa José y mi sobrina sonríe como gato frente a un atún, mientras yo maldigo mentalmente a mi mejor amigo.

—Ya dije que no y tú —señaló a José—, que ni se te ocurra.

Según dice mi sobrina, la chica es trabajadora, así que estoy seguro de que saldrá adelante sin mí ayuda, a parte de que a su edad, tiene un apartamento propio, no tiene que pagar renta y eso es una gran ventaja.

Mi sobrina pasó alrededor de una hora pidiéndome que apadrinará a su amiga.

Pues no se escucha mal la idea. Tengo entendido que muchas personas con dinero apadrinan niños de países en desarrollo, los ayudan mucho a cambio de sus buenas notas escolares y lo miro como un gesto muy hermoso. Podría hacer lo mismo con esta joven pero temo que sea tan así como mi sobrina que le coquetea a todos y yo termine cediendo. Me maldeciré si llegara a intimar con una amiga de mi sobrina. ¡Eso jamás!, así que le dije rotundamente que no y no, aunque en lo más profundo de mi corazón me duele la decisión, más me dolió cuando mire que en verdad no era un capricho de mi sobrina, me di cuenta que de verdad ama a su amiga… puedo verlo en sus ojos.

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