Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela La Psicología Del Buen Repegón

La Psicología Del Buen Repegón

En un autobús universitario completamente lleno, un joven se aproxima a una estudiante de nuevo ingreso de apariencia sumamente inocente. Al notar por su humilde vestimenta que proviene de una familia de escasos recursos, él busca un contacto físico muy íntimo en medio del tumulto. Sin embargo, justo cuando la tensión se vuelve intolerable y él decide dar un paso atrás para retirarse, la chica lo sujeta con fuerza, sorprendiéndolo al pedirle que no se aleje y se quede junto a ella.
Capítulos
Compartir

Capítulo 1

El camión rumbo a la universidad iba atascado de gente. A propósito, me pegué contra una estudiante de nuevo ingreso; se veía tiernita e inocente.

Llevaba una minifalda escolar. Se la levanté sin dudarlo para frotárselo contra su trasero jugoso.

Y para colmo, como venía de una familia pobre, su ropa interior tenía un agujero.

Justo cuando estaba a punto de entrar en su intimidad, me hice para atrás rápidamente.

Pero ella me agarró con fuerza, y dijo:

—¡Señor, empuje duro, no se suelte!

Me llamo Renato Figueroa. He leído varios libros de psicología.

Sé que hay mujeres que, aunque las toquen sin permiso, no se atreven a decir nada.

Son las que vienen de familias pobres, que no han visto mucho mundo y por eso cargan desde siempre con una sensación de inferioridad.

Después de pensarlo bien, elegí a las chicas de primer ingreso.

Las que llegan con papá o mamá en auto suelen tener más recursos.

Las ideales son esas que traen su maleta solas y toman el camión para ir a la escuela.

No solo tienen dieciocho años cumplidos, sino que en la escuela apenas les dan educación sobre la intimidad y la vida adulta.

Además, siempre han estado enfocadas en estudiar y casi no tratan con gente de afuera.

Eso hace que su forma de pensar sea bastante inmadura.

Yo ya tengo más de treinta y sigo sin pareja. Todos los días me la paso conteniéndome y es horrible, siento que el cuerpo ya no aguanta.

Por eso estas chicas nuevas son perfectas para mí.

Ese día, aprovechando que empezaban las clases para los de primer año, me subí a un camión que iba a la universidad pública.

Apenas entré, me sentí apretado como una sardina.

Había gente por todos lados, no había dónde poner el pie.

Me estiré para mirar hacia atrás.

Y ahí estaba, entre un montón de señores y señoras mayores, una chica con uniforme tipo colegiala.

Tenía al lado una maleta grande.

Se notaba de lejos que era una estudiante nueva llegando a inscribirse; todavía tenía esa cara inocente y alegre de la prepa.

Y lo mejor: esas piernas blancas y largas… daban ganas de cargarlas en los hombros y no parar.

Me abrí paso entre la gente hasta ponerme justo detrás de ella.

Empecé a rozarla con el cuerpo, y abajo le di suaves toques en las nalgas.

Esa suavidad elástica me encendió al instante.

El cuerpo me respondió de inmediato, la tela del pantalón se tensó y quedé pegado directo contra ella.

¡Y ni se movió!

Eso me encantó.

Si hubiera sido alguna mujer que va al trabajo, seguro sacaba el celular para grabarme y gritaba que era un acosador.

Solo para ganar atención y que la gente la compadezca.

En un camión tan lleno, es normal que la gente se roce. Pero ella se mantenía firme, con las nalgas levantadas, sin ninguna alerta.

Los libros de psicología sí servían.

El camión empezó a brincar más, nadie podía mantenerse firme.

Aproveché para empujar con fuerza por detrás; hasta le subí la falda.

Ella perdió el equilibrio y dio un paso hacia atrás, quedando apoyada en mi pecho.

Abajo quedamos aún más pegados, como si sus nalgas me envolvieran.

Una sensación rica, como electricidad recorriéndome, todo el cuerpo disfrutando.

La chica incluso giró la cabeza para disculparse.

—Señor, perdón, me tropecé y lo golpeé sin querer.

Su cara blanca se puso roja al instante. ¡Qué inocente se veía!

Yo la estaba tocando a propósito y ella me pedía perdón.

Ese día sí había caído con la indicada; podía hacer lo que quisiera y no se iba a enojar.

Le sonreí.

—No pasa nada, me gusta que te apoyes en mí.

Ella se dio la vuelta y dio un pasito hacia adelante.

De repente, después de tenerla tan apretada, sentí un vacío enorme.

El deseo seguía creciendo, me estaba volviendo loco de tanto contenerme. Me fui envalentonando. Antes solo rozaba por encima de la falda y no era suficiente.

Despacio, le levanté un poco la minifalda, dejando ver parte de las nalgas. Traía una telita blanca muy delgada, se veía increíblemente provocadora.

Lástima que había demasiada gente alrededor; no podía moverme mucho.

Solo alcé un poco más la falda y empujé con la parte baja.

Hacer eso delante de todos era una adrenalina tremenda.

Nunca me había sentido tan excitado; mi miembro se levantó de golpe debajo de su falda.

También te puede gustar

Portada de la novela Con El Novio Equivocado
8.1
Tras una fatídica noche de copas, Camila comete una equivocación que transforma su destino. En la oscuridad, confunde a su pareja con Julián, el mejor amigo de este, desatando una química inesperada. Atrapada entre la lealtad hacia Nico y una pasión prohibida que no logra apagar, debe ocultar un secreto abrumador. La convivencia diaria con ambos hombres intensifica el conflicto, convirtiendo cada encuentro furtivo en un peligroso juego de deseos.
Portada de la novela Diciembre de Apariencias
8.1
Lo que debía ser una sorpresa romántica para Mackenzie termina en una fría solicitud de divorcio que deja a Killiam devastado. Aunque ella asegura que el amor se extinguió, él presiente que hay motivos ocultos tras su decisión. Para no arruinar el cumpleaños de la abuela Gigi, pactan mantener las apariencias durante diciembre. En medio del ambiente festivo, Killiam intentará reconquistarla mientras ella lucha por no quebrarse ante su propia mentira.
Portada de la novela Justicia De Plata
8.5
En Justicia De Plata, una visita médica de rutina se convierte en un absurdo intento de extorsión. Al salir de la enfermería en el territorio de su primo, el Alfa Xander, una sanadora acusa a la protagonista de arruinar costosas pociones con su aroma natural de violetas y ámbar, exigiéndole una suma ridícula. Lejos de dejarse intimidar por las amenazas de humillación pública, ella decide no pagar un solo centavo. Haciendo valer su verdadero poder e influencia, contacta a su Beta para darle un ultimátum definitivo a Xander: o destierra a la insolente sanadora de la manada, o será él quien termine desterrado de su propio territorio.
Portada de la novela La Venganza de una Dama
8.8
Un incidente con sus documentos legales revela a Sofía una verdad desgarradora: su enlace con el poderoso Mateo Valdivia es una mentira. El magnate figura casado con Isabella, la asistente de confianza de Sofía. Tras descubrir esta red de engaños tejida por su propio esposo, ella deja atrás la fragilidad. Consumida por un deseo de justicia, se desvanece del ojo público con un solo objetivo: orquestar un regreso letal para destruir el imperio de Mateo.
Portada de la novela La decisión del destino: casarse con el hombre al que llamaban infame
8.3
Sofía reemplaza a su hermana en un matrimonio con un hombre marcado por la infamia y un rostro desfigurado. Entre el rechazo de su familia y el desprecio público, ella logra el éxito profesional mientras su relación conyugal se vuelve inquebrantable. La verdad surge cuando Adrián revela ser un magnate de fama global que ocultaba su poder tras una máscara. Tras haber intentado alejarla, ahora el poderoso CEO le ruega amor, ofreciéndolo todo por su afecto.
Portada de la novela REGÁLAME UN BESO
7.9
La periodista Chiara deja Milán para iniciar una nueva etapa laboral en un diario de Boston. Su principal desafío profesional consiste en conseguir una entrevista exclusiva con un magnate inaccesible. Tras su llegada, conoce al enigmático Joshua, quien se vuelve fundamental para cumplir su ambiciosa meta. Entre risas y el ambiente festivo de la Navidad, Chiara deberá lidiar con la soledad de una ciudad desconocida mientras descubre un romance inesperado.