Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela La ley de Blue

La ley de Blue

Blue Soré es una madre abnegada, una excelente abogada que decidió quedarse al cuidado de sus hijas, mientras su marido proveía. Sin dejar por fuera el hecho de que vivían con todas las comodidades que les traía ser una de las familias más prestigiosas de Madrid. Él es médico de profesión, más no de vocación; hijo de un prestigioso médico e investigador. El tipo vive de las apariencias, es un misógino de tomo y lomo, machista a morir y un tonto a más no poder. Lo que no sabía Blue y se enteraría de la peor manera es que ese hombre al cual le juró amor eterno. Tiene otra familia con su secretaria y que el muy caprichoso no quería perder a sus "familias", pues obviamente guardar las apariencias era lo primordial, pero eso estaba por verse. Con todo el dolor del mundo fue a ver a su suegro y mentor Agustín Soré, quien la quería como una hija. El viejo Agustín le aconsejó que se divorciara y que rehiciera su vida, pues sabía cómo era su hijo y nunca estuvo de acuerdo que ella se casara con él. Sin importar que fuera por haber quedado embarazada tan joven, pero en esos momentos nadie podía hacer que Blue cambiará pues amaba con todo su corazón a ese hombre. Blue, es quien tiene que seguir adelante junto a Valentina de 20 años y Alma de 16. Valentina estudia medicina, al igual que su padre, es la mejor en todo y el orgullo de la familia, menos de su papá. Quien la menosprecia, porque su primogénita es una mujer. A diferencia de Alma quien es la bebé de papá y para la única que va todo el amor de Henry Soré. Con el mundo a cuestas, un marido infiel, dos hijas que apoyar, Blue se ve en la encrucijada de su vida, decidiendo por todos. Contando con el apoyo de su suegro y su buen amigo Alberto interpone la demanda de divorcio y ese mismo día tomó sus maletas y a su hija menor para empezar un nuevo comienzo en la gran manzana. Lo que Blue no se imaginaba es que en el camino a recuperar su vida. Se encontrará con un jefe gruñón y mandón que pondrá su mundo de cabeza por no decir que a sus pies. Porque los Ceos perfectos no existen y las asistontas solo son chicas haciendo mentiritas piadosas para atreverse a más.
Capítulos
Compartir

Capítulo 1

Blue y su hija se encuentran instaladas en un pequeño apartamento de los suburbios de Brooklyn. Si, de vivir en un espectacular departamento en la zona más rica de Madrid, a un suburbio, pero así es la vida. Alma no le habla, está molesta por tener que cambiarse de país, pero la situación ya era imposible de sostener.

Mi marido no sólo me engañaba, tenía dos hijos con esa mujer, todo lo que él quería lo tenía con ella, sus tan añorados varones.

¿Qué se puede esperar de un hombre con el machismo plasmado en cada fibra de su cuerpo y un ego hasta las nubes?

-Mamá, ¿Por qué tenemos que estar en esta caja de fósforos? ¡Dios! ¿qué hice para merecer esto? -señala melodramáticamente mi hija menor.

-Alma, esto es provisorio. Ya el lunes tengo algunas entrevistas de trabajo y estando ya instaladas podremos cambiarnos a un mejor lugar. Por favor, deja el drama.

-Todo esto es tu culpa mamá, si no te hubieras separado de papito, esto no habría pasado - ¿cómo le explicas a una adolescente que su papá tiene otra vida y que en definitiva se quedó con su nueva pareja con sus hijos de 16 años?, y como dijo "Sus varones, los verdaderos herederos".

-Cariño, todo pasa por algo –trato de mediar con ella –. Ya estaremos mejor. Solo ten un poco de paciencia, comenzar de cero no es fácil.

-Está bien, por lo menos espero que donde estudie no tenga que pasar vergüenzas.

-El lunes será nuestro nuevo día, cariño. Ya verás que el sol saldrá para bien.

Llegó el lunes y con Alma nos dirigimos a la escuela Dalton Upper Side, dónde la he matriculado para su penúltimo año de secundaria. Ambas entramos en la dirección de la escuela, donde ingreso todos los papeles faltantes y termino la inscripción, dejando a mi hija Alma a cargo de su nueva profesora para irme a mi entrevista de trabajo...

Junto a la profesora, Alma se dirige a su nuevo salón, donde se encuentra con un grupo de riquillos, hijos de la crema innata de Nueva York.

-Buen día a todos -saluda la maestra y los chicos responden al unísono un buenos días.

-Hoy les presento a su nueva compañera la señorita Alma Soré, ella viene de intercambio desde el colegio Británico de Madrid, espero y le den una excelente bienvenida. - Todos miran a la chica como un bicho raro, pues además de hermosa, se ve sutil y angelical.

-¿Te puedes presentar Alma? -le invitó la profesora. La chica que no tenía ni la más mínima pizca de vergüenza saludó, en un perfecto inglés.

-Buen día a todos, como ya mencionó la maestra. Soy Alma Soré y espero que logremos ser buenos amigos.

Corriendo llegó al salón un chico, el más guapo de todo el colegio, capitán del equipo de básquet y el sueño de todas las chicas. El cual abrió la puerta y su mirada fue directo a la chica frente al curso, mientras exhala a penas.

-Thomas Scott, ¿Qué son estas horas de llegar? -Exclamó su profesora.

-Perdón, perdón, profesora Mitchell es que... Wow, ¿Se cayó un ángel del cielo? -todos estallaron en risas.

-No creo, más bien un pastel llegó a entorpecer mi presentación -respondió la chica sarcásticamente.

-Uy toda una gatita...

-Y araña grr...

- Me gusta...

- Púdrete...

-¡¡Chicos!! -exclamó la profesora.

Ambos chicos se miran con recelo, como dice el dicho si las miradas mataran ya habría dos hoyos de tres metros bajo ese hermoso jardín junto a la escuela. Sin darse cuenta de que entre esas intensas miradas había nacido una historia de amor y odio que nadie se esperaba.

Mientras tanto, Blue va de un lado a otro a las entrevistas que tiene pactadas para el trabajo de Asistente legal. Sabe que no podrá ejercer hasta que tenga aprobado el examen de la barra, pero por el momento eso no le preocupa, no quiere depender de su suegro y menos de ese malnacido de su ex, además aún guarda parte del fideicomiso que le dejó su abuela Pame.

En medio de esos pensamientos, caminaba a su siguiente entrevista, pero el sonido de su teléfono la detuvo...

-Buen día.

-Hola, ¿Hablo con la Señorita Blue Soré?

-Sí, con ella.

-¿Le estoy llamando desde Scott y asociados para su reunión de las 12, será posible que pueda llegar en unos 15 minutos?

-Si, sí, sí, estoy cerca... - Colgó la llamada, apresuró sus pasos se dirigió a Scott y asociados.

-Vamos Blue, tú puedes. Hoy será tu día de suerte.

En Scott y asociados...

-¡Uff! Por fin... -exclamó Blue, cansada de tanto correr de un lugar a otro para poder llegar a su última entrevista. Esta entrevista era para asistente legal en uno de los mejores estudios jurídicos de la ciudad. La bella abogada se dirige a la recepción donde una hermosa chica le pregunta hacia dónde se dirige.

-Hola, buen día.

-Buen día señorita dónde se dirige?

-Tengo una entrevista con el abogado Scott, vengo por el puesto de asistente legal. - La pobre chica palideció y mientras tartamudea le explica cómo debe ir al piso 99 y esperar a que la llamen antes de entrar, recalcándole que no entre antes de que se lo permitan.

Por otro lado, en el estacionamiento del rascacielos que alberga las oficinas de Scott y asociados, viene entrando Adam Scott en su Hummer blindada. Se baja de ella, arregla su impecable traje de tres piezas y sube al ascensor. Cuando las puertas del ascensor se abren lo primero que ven sus ojos es a Blue ingresar viendo al bombón sexi... Ahhh se me olvidaba contarles cómo era ¿no?

Imaginen dos metros de monumento de hombre, con unos ojos grises, cabello negro muy bien peinado, una sonrisa ladina; baja bragas. y sí, nuestra Blue babeaba por lo que sus ojos estaban bien. Tuvo que aclarar su garganta y moverse un poco para espabilarse rápidamente y que el bombón no la notara. Al marcar el piso notó que él ya lo había hecho y se preguntaba si viene a ver a su futuro jefe. Mientras la música ambiente suenaambos se dan miradas furtivas, él preguntándose quién es la muñeca de porcelana y ella se pregunta miles de cosas, la había dejado obnubilada. Llegaron al piso 99 y ambos trataron de salir al mismo tiempo, por lo que quedan apresados entre las puertas. Blue con sus nervios intenta moverse cayendo estrepitosamente al suelo. Sin embargo, nuestro galán solo se arregló el saco y pasó a un lado de e

la mujer. Si pensaron que la iba a ayudar, pues están equivocados. Él siguió su camino y se adentra a la oficina.

-Parece que lo de guapo se pierde en lo imbécil y poco caballeroso -masculla Blue mientras trata de ponerse de pie. Sin haber notado que lo dijo en voz alta.

-¿Me está hablando, señorita? -pregunta regresando de mala gana el galancete, mientras la miró de pies a cabeza.

-¿Lo dije en voz alta no?

-Fuerte y claro.

-Ups... ¿perdón?

-Perdonada.

-Idiota -susurró

-¿Es la nueva asistente?

-Pues.... he venido a la entrevista.

-Está contratada, tráigame la agenda y un café.

-¿Qué? -preguntó Blue, pero ya el hombre se había alejado. Dejándola allí sola, con unas intensas ganas de volverse una asesina en su primer día de trabajo.

Blue al calmarse suspira, se siente bien lograr quedar contratada de inmediato, pero no estaba segura si fuese algo permanente. Porque ese monumento de hombre es más agrio que besar un limón verde y ella no estaba dispuesta a tolerarlo.

También te puede gustar

Portada de la novela Mientras yo me desangraba, él encendía farolillos para ella
8.5
Tras años de sumisión, casi muero por un embarazo ectópico mientras mi esposo, Cole Compton, me ignoraba por su amante, Alycia. Ella robó mi patente y él financió el engaño mientras yo perdía a nuestro hijo. Al descubrir que los Compton y mi tío asesinaron a mis padres, mi amor se volvió odio. He recuperado mi estatus de genio médico y mi fortuna. Con el divorcio firmado, inicio una guerra total para destruir a quienes me traicionaron.
Portada de la novela La dueña de mi corazón
8.9
Tras un trágico accidente, Laura recibe el corazón de la difunta esposa del magnate Gabriel Wilson. En medio de una crisis económica, el destino la lleva a cruzarse con Gema, la pequeña hija de Gabriel. Sin conocer el origen de su trasplante, la joven establece una conexión profunda y natural con la niña. Este encuentro fortuito une a Laura con el influyente empresario, entrelazando sus vidas mediante un vínculo biológico y emocional inesperado.
Portada de la novela La Esposa Olvidada Vuelve
9.6
El aire espeso del salón de fiestas de lujo se convirtió en el grito ahogado de mi hija, Camila, luchando por respirar. Sus labios se tornaban azules, sus ojos, antes brillantes, ahora nublados por el pánico. Un trozo de pastel de almendras, obra maestra de Andrea Torres, la nueva pareja de mi esposo y la mujer que me había robado todo, yacía a medio comer. "¡Ayuda! ¡Mi hija no puede respirar!", imploré, mi voz rota por el terror. Pero Ricardo, mi esposo, el padre de Camila, no vio a su hija asfixiarse. Me vio a mí. "¡¿Qué le hiciste?!", espetó, su rostro marcado por una furia que solo yo conocía. En un acto de humillación pública que se grabaría en mi alma, me arrastró por el cabello y hundió mi cara en el vómito agrio de mi propia hija. "Límpialo. Ahora", ordenó, mientras la gente observaba, algunos horrorizados, nadie interviniendo. Mientras yo lamía el suelo, una ambulancia se llevaba a mi pequeña, y Ricardo me lanzó su última advertencia: "Si le pasa algo a mi hija, te juro que te destruyo. Todo esto es tu culpa". Los siguientes quince días fueron un infierno, noches de desvelo junto a la cama de Camila, mientras Ricardo y Andrea exhibían su "amor" en redes sociales, y yo me consumía con las etiquetas de "zorra negligente" y "mala madre". "Ricardo Vargas", dije con una calma fría que no sabía que poseía. "Ya no quiero ser tu esposa." No, no pedía permiso. Informaba. Pero él se negó, y su madre me siseó: "Eres una muerta de hambre que mi hijo recogió de la basura. Camila es una Vargas. Tú no eres nadie para llevártela". Me fui con mi hija a un pequeño departamento prestado, creyendo que había escapado. Pero entonces, Instagram me mostró la foto de Ricardo y Andrea en mi casa, formando su "familia", con Andrea etiquetándome para provocar: "@SofiaPerezOficial, espero que tú y Cami estén bien". Camila me preguntó con su vocecita inocente: "¿Papá ya no nos quiere?". En ese abrazo desesperado, la verdad me golpeó: Ricardo nunca nos había amado, solo fuimos un error en su vida perfecta. Por última vez, obedecí una de sus órdenes, asistiendo a la gala de Andrea. Allí, me enteré de la cruda verdad: mi matrimonio fue una trampa, un sacrificio para liberar a Andrea de un matrimonio forzado. Yo fui el chivo expiatorio en su farsa. Ricardo me entregó una carta de disculpa, exigiendo que la leyera en voz alta, para limpiar su nombre y el de Andrea. Pero la Sofía que había lamido el vómito y había sido humillada ya no existía. "Claro", dije con una sonrisa serena. "Lo haré". Con una calma aterradora, subí al escenario, lo hice firmar un documento sin leer, y leí cada palabra de esa humillante carta. Luego, con la espalda recta, bajé. Dejé a mi hija en su auto alquilado y nos dirigimos al aeropuerto. "Nos vamos lejos, mi amor", le susurré a Camila, "a un lugar donde nadie pueda volver a hacernos daño. A empezar de nuevo". El avión despegó. Mi guerra había terminado. Y yo, por primera vez, había ganado.
Portada de la novela La sumisa del Ceo
8.9
Con solo 19 años, la tranquila vida de Maya Stone en el hotel de su familia cambia drásticamente al conocer al imponente Ares Bailey. Pese a su inexperiencia y a la diferencia de edad, el magnetismo entre ambos es inmediato. El CEO, fascinado por la joven, planea con paciencia su iniciación en el mundo de la dominación. Juntos, deberán enfrentar prejuicios sociales y diversos obstáculos externos para poder consolidar su intenso vínculo amoroso.
Portada de la novela Mi mujer es Diosa Guerrera
8.9
Dorothy es forzada a un matrimonio con un magnate anciano, pero su destino termina trágicamente a manos de su abuela. Sin embargo, su historia no concluye ahí: el espíritu de una poderosa general reencarna en ella para buscar justicia y salvar a su hermano. Cuando el pequeño de seis años es secuestrado para una cirugía ilegal, la nueva Dorothy se transforma en una Diosa Guerrera implacable, decidida a aniquilar a los millonarios que osaron tocar a su familia.
Portada de la novela Nunca juegues con el diablo
9.6
Lo que inició como un romance intenso de un mes se convierte en una pesadilla profesional. Mi antiguo amante regresa como el heredero del bufete y mi principal rival por la dirección general. El control de la firma depende de un contrato millonario, y aquel hombre tierno ahora es un competidor gélido y despiadado. Pese a la atracción que aún despierta en mí, no permitiré que su juego de seducción me venza. En esta batalla de ambición, lo daré todo por ganar.