Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela La heredera fantasma: renacer en la sombra

La heredera fantasma: renacer en la sombra

Tras dos décadas de maltratos, Brenna es repudiada por sus padres adoptivos, quienes la creen desamparada. Lo que ignoran es que su linaje real es inmensamente poderoso. Mientras ellos aguardan su caída, ella deslumbra al mundo como una mente brillante en las finanzas y la ingeniería. Tras romper su compromiso, el destino la vincula con el hermano gemelo de su antiguo prometido, desatando una lucha desesperada de su ex por recuperar su amor.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

Isabella se quedó inmóvil al escuchar eso, con los dedos aún aferrados a la caja de la pulsera que había metido en la mochila de Brenna. Luego, abrió los ojos de par en par y preguntó con incredulidad: "¿Qué acabas de decir? Ese collar de gemas es un regalo de Jordy, ¡y cuesta un millón ochocientos mil! Tiene diez gemas de la más alta calidad, cada una seleccionada a mano. Lo dejé sobre la mesa; ¿cómo pudo simplemente desaparecer? ¿Estás segura de que revisaste bien?".

Brenna observaba, atentamente y con una expresión impasible, la escena que se desarrollaba ante sus ojos. Veía claramente el montaje, la trampa cuidadosamente preparada.

La sirvienta se llamaba Sadie Brown. Tan pálida como un papel y con las manos temblorosas, declaró: "Señorita Barrett, busqué por todas partes, en cada cajón y rincón, pero no encontré nada. ¿Será posible que alguien lo haya agarrado?".

Acto seguido, Sadie clavó su mirada, llena de acusaciones, sobre Brenna. No había necesidad de que dijera nada abiertamente, pues sus ojos hablaban por ella.

"¿Qué tanto miras? Solo porque la verdadera familia de Brenna sea pobre, eso no significa que ella recurriría al robo. Y dejando de lado lo del collar, ¿falta algo más en mi recámara?", inquirió Isabella, mirando con dureza a la criada.

"Sí... Los diseños que dibujó hace unos días. Esos también han desaparecido", respondió Sadie, tras superar su vacilación inicial y tragar saliva con dificultad.

Instantes después, un extraño brillo resplandeció en sus ojos y, sin previo aviso, se acercó a Brenna y jaló el borde de una cadena que se asomaba de su mochila.

Isabella jadeó, fingiéndose sorprendida justo en el momento exacto en que recuperaba su collar de manos de Sadie.

"Brenna", murmuró, fingiendo dolor. "¿Cómo terminó el collar de compromiso que Jordy me dio en tu mochila?".

Luego, apretó la pieza y, fingiéndose decepcionada, agregó: "Si necesitabas dinero, ¿por qué no le pediste a papá? Él te ha apoyado todos estos años, así que no le habría importado darte un poco más... ¿Pero robar? Esto sin duda le romperá el corazón a él y a mamá".

En ese instante, Alec y Ruby se acercaron. El hombre frunció el ceño; su decepción era evidente en la forma en la que se le acentuaban las líneas de expresión. Luego, exhaló con fuerza y dijo con un tono cargado de desaprobación: "Te ofrecí dinero, y lo rechazaste, ¿solo para hacer esto? Si necesitabas ayuda, pudiste habérmelo dicho, en lugar de recurrir a este comportamiento tan deshonroso. ¡Esto es realmente vergonzoso! ¿Por qué lo hiciste?".

"¿Tú por qué crees? ¡Seguramente sintió que el dinero que le diste era muy poco! No le parecieron suficientes mil dólares para gastos de viaje, así que decidió ayudarse con algo más valioso. Se llevó un collar de un millón ochocientos mil... ¡Su verdadera familia nunca podría conseguir tanto dinero en toda su vida!", estalló Ruby, mostrando su verdadero temperamento.

Isabella la agarró de la mano y, con una expresión de dolor en el rostro, expresó: "Mamá, por favor, detente. Si sigues diciendo esas cosas, ¿cómo podrá Brenna mostrar su cara en sociedad después de esto? Además, no creo que lo haya hecho a propósito. Tal vez lo tomó por error".

Alec y Ruby se quedaron callados, pero por el desdén en sus ojos, una cosa era clara: internamente, ya habían tachado a Brenna de ladrona.

Por su parte, Isabella logró mantener una sonrisa amable; sin embargo, un brillo de triunfo iluminó sus pupilas mientras contemplaba a los invitados reunidos a su alrededor. Todo le estaba saliendo perfecto: ahora que Brenna había sido catalogada como ladrona, nadie en las altas esferas de Shirie le ofrecería ayuda y no podría recurrir a los contactos ni influencias de la familia Barrett.

Con eso en mente, volteó a verla. "Brenna, te daría cualquier cosa, pero no este collar, pues es el regalo de compromiso que Jordy escogió para mí. Sé que debió ser difícil para ti que él me eligiera, cuando se suponía que debía comprometerse contigo, pero en el corazón no se manda, ¿verdad? Jordy y yo nos amamos profundamente, así que te pido, por favor, que no te interpongas entre nosotros. Si necesitas dinero, te daré todas mis joyas, ¿de acuerdo? Solo no te lleves esta".

Mientras decía eso, las lágrimas brotaron en sus ojos y se deslizaron por sus mejillas, retratándola como víctima de una gran injusticia.

Ante eso, Brenna soltó una fría y corta carcajada. Le parecía que su interlocutora era un talento desperdiciado, pues con esas habilidades fácilmente podía ser actriz. Y como estaba claro que se había esforzado bastante para mostrar ese drama, le pareció que sería descortés no seguirle el juego.

Le lanzó un vistazo al collar, sin impresionarse. La cadena era gruesa, y las gemas de buen tamaño, pero la artesanía dejaba mucho que desear. El color, el corte y el diseño general... En conjunto, las piezas estaban lejos de crear una joya de primera calidad.

"Ni en mis peores sueños me pondría algo tan mal hecho", comenzó con frialdad. "Debe haber algún error. Cuando empaqué mis cosas en el ático, ese collar no estaba en mi bolsa, pero recuerdo que lo tenías en tus manos en ese momento. Querida hermana, ¿no será que lo dejaste caer accidentalmente en mi mochila?", bufó, negándose a cargar con toda la culpa.

Acto seguido, con calma deliberada, colocó su mochila en el suelo y le dio la vuelta, derramando su contenido sobre la fría superficie. "Adelante. Revisa que no haya algo más de la familia Barrett en mi mochila. Y si ese es el caso, quédatelo, pues prefiero no cargar con la etiqueta de ladrona".

Entre los objetos esparcidos, una carpeta azul era claramente visible. Isabella clavó sus ojos, bien abiertos por una falsa sorpresa, en ella y declaró: "¿Esos no son mis borradores de autopartes para vehículos impulsados por nuevas fuentes de energía? ¿Cómo terminaron en tu bolsa?".

Instantes después, se agachó y recogió la carpeta, hojeando su contenido con una incredulidad practicada. En la carpeta había bocetos de intrincados componentes mecánicos. Miró a Brenna y, tras sacudir la cabeza, dijo con la decepción grabada en sus rasgos: "Nunca imaginé que caerías tan bajo. Ni siquiera terminaste la primaria; ¿para qué querrías tú mis borradores de diseño? ¿Planeabas venderlos?".

La otra puso los ojos en blanco. Sin necesidad de revisar, sabía cuál era el contenido de esos papeles: eran los planos de un barco de carga nuclear que se había pasado toda la noche perfeccionando.

¿Cómo se habían convertido en los planos de Isabella?

De repente parpadeó, pues recordó algo. El día anterior, esta se había pasado el día sentada en el gran comedor, bosquejando diseños exagerados en un intento de presumir su experiencia mecánica. Todos en la casa la habían visto, lo que le daba la oportunidad de incriminarla ahora.

"Los robaste. Solo admítelo y, como somos familia, lo dejaré pasar", continuó Isabella, señalando los borradores.

Ruby se acercó a su hija, le arrebató la carpeta y examinó el contenido. Apenas su rostro vio los bocetos, contrajo el rostro por la furia. "¿Cómo pude criar a alguien como tú?", se dirigió a Brenna. "¡Eres una vergüenza!".

La acusada permaneció callada. Sus planos tenían marcas claras e inconfundibles. Para empezar, el título, escrito en un idioma extranjero, los identificaba como diseños para componentes de barcos de propulsión nuclear.

¿Acaso nadie se daba cuenta de ello?

Además, justo en la esquina inferior derecha, su firma personal antifalsificación brillaba, prueba de que nadie podía reclamar su trabajo como propio.

Por eso, Brenna decidió confrontar a Alec y Ruby. "Ustedes saben de lo que soy capaz", declaró con firmeza. "Hace una década, dirigían una pequeña fábrica de autopartes. Apenas ganaban unos quinientos mil al año y vivían en un modesto dúplex. Por esa época vieron mi potencial, así que decidieron no mandarme a la escuela y, en su lugar, me obligaron a quedarme en casa diseñando componentes avanzados para ustedes".

También te puede gustar

Portada de la novela Adicción A Tus Besos
9.0
Flora entiende el matrimonio no como un vínculo afectivo, sino como un negocio donde la ganancia personal es lo único relevante. Movida por su ambición, se vincula a Iván, un magnate imponente. Sin embargo, ella desconoce que en este juego de intereses es la víctima de una trampa mayor. Iván, un estratega implacable, cree tener el control absoluto como cazador, hasta que desarrolla una dependencia incontrolable por el afecto y los besos de su propia mujer.
Portada de la novela Amor, Amistad y algo más
9.4
Brit Su regresa a Shanghái con la firme intención de hallar a sus padres biológicos y resolver el misterio de su pasado. En esta búsqueda personal, la joven cruza su camino con Daniel Ye, un influyente y sombrío CEO que ha renunciado a las relaciones sentimentales. La alegría de Brit impactará profundamente en la solitaria realidad del empresario, logrando que recupere la esperanza. Juntos explorarán una conexión única que cambiará sus destinos para siempre.
Portada de la novela Bebe Oculto del Jeque
8.9
La célebre Asteria Xenakis representa todo lo que Farid al Qadi, futuro monarca saudí, debe eludir para proteger su reputación. No obstante, ambos se sumergen en un romance furtivo de deseo irrefrenable. El destino interviene con la muerte del jeque anterior, forzando a Farid a aceptar el trono y a alejarse de su amada por exigencias de su cargo. Lo que el nuevo soberano desconoce es que su apasionada unión ha dado fruto a un heredero oculto.
Portada de la novela Casada con el CEO sin memoria
9.1
El heredero Ian Lincoln queda vulnerable tras un coma, rodeado por las traiciones de su novia y su propio padre. Misael, su abuelo, decide intervenir y convence a Melisa, una cardióloga que lo ama en silencio, para casarse con él aprovechando su pérdida de memoria. Melisa acepta el desafío de protegerlo, aun sabiendo que podría ser despreciada. ¿Logrará salvarlo de las mentiras familiares y sobrevivir al momento en que Ian recupere sus recuerdos?
Portada de la novela Él me ahogó, yo quemé su mundo.
9.4
Alejandro diseñó Aethelgard para que yo, Valkyrie, volviera a caminar. Sin embargo, su amor era un engaño: me mantenía sedada para impedir mi mejora física mientras me traicionaba con Dalia. Tras robar mis bienes y humillarme públicamente en el juego, ordenó que me ahogaran. He sobrevivido y mis piernas han sanado. Ahora, impulsada por el rencor, regresaré al mundo virtual para aniquilar el imperio y la vida del hombre que intentó destruirme por completo.
Portada de la novela El Romance Ciego
9.5
Un error al entrar en la habitación equivocada transforma el destino de Wendy cuando se topa con Jacob. Este apuesto magnate ya había quedado cautivado por ella en un bar, pero la joven desapareció antes de que pudiera acercarse. Al regresar frustrado a su suite presidencial, Jacob descubre con asombro que ella duerme en su cama. Tras un beso que sella su atracción, el millonario decide que no dejará que la mujer de sus sueños vuelva a escapar.