Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela La diosa de la guerra reencarnada

La diosa de la guerra reencarnada

Traicionada por un colega durante una misión confidencial, Lucille fallece para luego despertar en la piel de una pequeña niña que comparte su nombre. Decidida a limpiar el honor de su familia y obtener justicia, emprende una búsqueda de venganza. Sus planes se complican al conocer a Joseph, un experto en combate que oculta su fuerza tras una fachada de fragilidad. El intenso amor que él le profesa se convierte en un dilema para su misión.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

"Lucille". Zoey rogó lastimeramente mientras se mordía los labios: "¿Sigues culpándome por lo que pasó ayer? Ya se lo expliqué a papá y a nuestros hermanos, pero no me creen..."

Lucille se burló, con un destello desafiante en su mirada. "Si de verdad quieres ayudarme a limpiar mi nombre, ¿por qué no les muestras las imágenes de vigilancia?"

Su delicado rostro estaba ligeramente pálido. Se recostó en la cama. Era evidente que su estado era frágil en ese momento. 

Pero la sensación de frialdad en sus ojos resultaba escalofriante.

En el pasado, había sido una persona callada e introvertida, pero su actitud había cambiado por completo. ¿Seguía siendo la misma Lucille ingenua de antes?

Zoey sintió una súbita sensación de pánico, y sus dedos sobre el apoyabrazos de la silla de ruedas se volvieron ligeramente blancos. 

Pero logró recomponerse, volvió la cabeza hacia los dos hombres que tenía detrás, y dijo con un tono quejumbroso: "Samuel, Charles, yo sabía que Lucille seguiría molesta conmigo. ¿Podrían ayudarme a persuadirla, por favor?"

El tono seductor de Zoey provocó náuseas en Lucille, pero, por desgracia, aquellos dos hombres evidentemente lo estaban disfrutando.

Charles Jules avanzó confiado. "Lucille, si no fuera porque Zoey me lo ha suplicado, nunca te pediría perdón. Debes saber que Zoey es la verdadera víctima en todo esto..."

"Charles". Lo interrumpió Lucille.

Su voz era como un cristal refinado, y sonaba nítida y pura.

Charles se sintió desorientado.

Hacía mucho tiempo que Lucille no lo llamaba por su nombre, y resultaba algo extraño para él.

Lucille elevó la mirada, contemplando serenamente a Charles, y dijo con la voz entrecortada: "Anoche, ustedes fueron a llevar a Zoey al hospital, y los asistentes al banquete me arrojaron al agua. Casi muero ahogada..."

"¿Y qué?" Charles contestó sin compasión, y agregó: "No estás muerta, ¿verdad? Además, crees que te hubieran echado al agua si no hubieras empujado a Zoey por las escaleras?"

Lucille sintió una opresión en el pecho ante aquella respuesta despiadada. El dolor que había padecido hace unos instantes, un dolor sordo y familiar, volvió con fuerza, e hizo que le resultara difícil respirar.

Las injusticias y el dolor que la dueña original de este cuerpo había sufrido ahora estaban afectando a Lucille.

Con palabras cargadas de tristeza, dijo: "Sólo porque no he muerto, ¿te parece bien acusarme con tanta crueldad? ¿Y si hubiera muerto?"

Charles ignoraba que su propia hermana nunca volvería a la vida.

Estaba dispuesto a arrojar a la hoguera a su propia sangre por proteger a una chica que no tenía nada que ver con él. La crueldad de toda aquella situación había dejado a Lucille estupefacta.

Si la dueña original de este cuerpo todavía estuviera viva, ¿qué tan afligida y triste estaría en este momento?

Charles, aturdido, miró a Lucille. Las últimas palabras que ella había dicho le provocaron una especie de palpitación en el corazón. ¿Y si ella hubiera muerto?

Por supuesto, todo el mundo estaba al tanto de que Lucille no sabía nadar...

De no haber sido por su suerte, podría haber muerto de verdad. 

Zoey se dio cuenta de que Charles se veía algo ausente, e intervino de inmediato: "Lo siento, Lucille. Todo fue culpa mía. Si no hubiera perdido tanta sangre y no me hubiera desmayado, nuestros hermanos no me habrían llevado de urgencia al hospital, y no te habrían descuidado. Puedes echarme la culpa si quieres..."

Las palabras de Zoey eran un claro recordatorio para Charles de que, la noche anterior, Lucille había empujado a Zoey por las escaleras, provocándole una considerable pérdida de sangre y haciéndola caer en un coma.

Como Zoey había calculado, el ligero sentimiento de culpa de Charles desapareció de inmediato al escuchar esas palabras.

"Es una situación hipotética" replicó Charles. "No estás muerta, ni perdiste ninguna extremidad. Pero mira cómo está Zoey ahora, tú hiciste que acabara en una silla de ruedas".

¿No estás muerta?

Los labios de Lucille se crisparon de rabia.

No podía evitar recordar el momento en que la dueña original de este cuerpo se había ahogado, y se sintió asfixiada y molesta. 

Había tenido sólo diecinueve años, y toda la vida por delante, pero un grupo de personas la habían arrojado al agua sin compasión. Antes de morir, había intentado abrir los ojos y echar un último vistazo al mundo.

Pero todo lo que pudo ver fue a una pandilla de agresores crueles y diabólicos.

Y en ese instante, perdió toda esperanza en este mundo. 

Su familia jamás llegaría a saber lo que ella había visto en sus últimos segundos de vida. Recordó los días de su infancia, cuando su padre y sus tres hermanos la adoraban.

A pesar de todas las injusticias, y el sufrimiento que había padecido, no había querido odiar a quienes le habían hecho tanto daño. 

¿Y qué habían hecho ellos a cambio?

La ignoraron, la ridiculizaron, y se burlaron de ella...

¿Acaso la familia Jules había olvidado quién era ella?

¡¿Cómo habían podido actuar con semejante crueldad?!

Sofocando su incipiente ira, Lucille dijo en tono grave: "¡Aunque no haya muerto, lo cierto es que intentaron matarme!"

Se encargaría de que esas personas diabólicas pagaran por lo que habían hecho.

Habían sido los responsables de la muerte de la dueña original de este cuerpo, ¡y ahora deberían sufrir las consecuencias de sus actos!

Zoey pudo darse cuenta de que, a juzgar por su expresión, Lucille no estaba bromeando. "Lucille, mis amigos sólo se enfadaron porque se enteraron de que me habías echado por las escaleras. Se descontrolaron por unos instantes, y te pido disculpas por su comportamiento. Por favor, no los consideres responsables".

A continuación, agarró con fuerza la mano de Lucille y añadió: "Si sigues enfadada, puedes pegarme, o insultarme. No fue su intención lastimarte".

Lucille miró a Zoey con frialdad, sintiendo el dolor de sus uñas clavándose en su mano. 

Sabía que este era un truco habitual de Zoey. 

Aunque daba la impresión de estar intercediendo por sus amigos, en realidad estaba lastimando a Lucille. 

Había utilizado el mismo truco la noche anterior. Cuando la dueña original de este cuerpo sintió dolor, e intentó apartarla, Zoey simuló caerse por las escaleras...

¡Pff!

Si todavía fuera la misma persona de anoche, sin duda habría caído en la trampa. Por desgracia para Zoey, quien estaba sentada frente a ella ahora era Lucille Jules, la Diosa de la Guerra de la familia Jules. 

Artimañas tan insignificantes no lograrían engañarla. 

Con un hábil movimiento, tomó la mano de Zoey y aplicó presión en un punto sensible de su muñeca. 

"¡¡Ah!!"

Un grito reverberó en la habitación del hospital.

Zoey apartó con un golpe la mano de Lucille y dijo, con un tono airado pero dulce a la vez: "Lucille, sé que sigues enfadada conmigo. Este dolor no es nada. Puedo soportarlo".

Samuel Gilbert, que había permanecido en silencio hasta aquel momento, ya no pudo soportarlo más, y le recriminó airadamente: "¡Lucille Jules! ¡Has ido demasiado lejos! Zoey sólo estaba intentando ser amable. ¿Por qué tienes que hacerle daño una y otra vez?"

Charles también la miró enojado: "¡Lucille Jules, no tienes vergüenza!"

Charles había sido el hermano de la dueña original de este cuerpo, mientras que Samuel había sido su prometido, pero ambos mostraban tanta predilección por Zoey que era como si estuvieran ciegos a la realidad.

Lucille bajó la mirada y observó su mano enrojecida con una expresión gélida. 

De pronto, levantó la mano y abofeteó furiosamente a Zoey en plena cara. 

Había empleado todas sus fuerzas.

¡Plaf!

La cara de Zoey se hinchó y se puso roja de inmediato. 

"¿Me has golpeado?" exclamó Zoey, absolutamente incrédula, sujetando su mejilla palpitante. 

Lucille hizo una mueca burlona: "¿Acaso no fuiste tú quien dijo que podía pegarte o maldecirte? ¿Qué te pasa? ¿Has cambiado de opinión?" 

Charles fue el primero en reaccionar, lleno de ira. "Lucille, ¿cómo p...?

"¡Cierra la boca!" replicó Lucille.

"Soy tu hermano. ¡¿Cómo te atreves a hablarme así?!" gritó él.

"Demuestras favoritismo hacia una extraña como ella, me maltratas, ignoras la verdad, y haces acusaciones sin fundamentos. ¡No eres digno de ser mi hermano!"

También te puede gustar

Portada de la novela Alfa Helena
8.7
Helena, hija del legendario Alfa Uzziel, se prepara para hacer historia como la primera mujer en liderar su manada. Pese a que la guerra termina y ella busca serenidad, el peso de su linaje y la incertidumbre sobre su futuro compañero la atormentan. Su mayor temor es que el destino la vincule a un demonio, raza que detesta y responsabiliza de sus tragedias. Este odio interno la enfrenta directamente con los ideales de paz que su padre intenta inculcarle.
Portada de la novela Él prefirió a su hijo secreto antes que a nuestro cachorro no nacido.
8.4
Tras un lustro casada con el magnate Emilio, Elana halla una verdad devastadora: él tiene un hijo oculto con una influencer. La frialdad de su esposo durante una gala desencadena una tragedia donde ella pierde su embarazo. Tras sufrir un atentado orquestado por la amante de Emilio, Elana sobrevive y finge su fallecimiento. Decidida a resurgir, escapa a Zúrich para forjar una nueva identidad y planear su retorno desde las sombras, lejos de su pasado.
Portada de la novela El Regreso de Heredero
9.2
El heredero de Valdegracia regresa a Logroño para recuperar su imperio vinícola, pero cae en una trampa familiar. Su padre y hermanastros manipulan a Sofía para recluirlo en un psiquiátrico con pruebas falsas. Tras confesar que asesinaron a la madre de Sofía y planearon el despojo total, los villanos celebran su triunfo. Sin embargo, todo ha sido un plan maestro del protagonista, quien sacrificó su libertad para obtener la confesión definitiva.
Portada de la novela El Sabor de Venganza como el Jerez Fino
9.6
Al regresar a las Bodegas Solera Real, hallé una realidad atroz: mi hermana Lucía vivía esclavizada y torturada por mi madrastra Isabel, ante la pasividad de mi padre. Tras ponerla a salvo y constatar sus heridas físicas y psicológicas en el hospital, mi dolor se convirtió en una determinación feroz. Han usurpado mi legado y destruido mi hogar, pero juro que volveré para ejecutar una justicia implacable contra quienes nos traicionaron con tal crueldad.
Portada de la novela El secreto de Karolain
8.8
Karolain carga con el trauma de un pasado sangriento: su padre, un cruel líder de la mafia rusa, la maltrató y mató a su hermana gemela. Ahora, ella reparte sus días entre la universidad y un deseo implacable de venganza, manteniendo a todos lejos de su vida. Todo cambia al conocer a Agustín Johnson, un hombre que logra ver su sufrimiento. Su amor genuino pone en riesgo el oscuro secreto de Karolain, desafiando las barreras que ella levantó para protegerse.
Portada de la novela La cámara oculta lo capturó todo
8.3
Después de siete años de entrega incondicional como esposa secreta de Santiago Robledo, una periodista sufre una traición devastadora. El influyente político prefiere creer la farsa de su amante, Brenda, quien simula un ataque para incriminarla. Tras ser agredida y repudiada por el hombre que amó, ella decide buscar justicia. Santiago ignora que una cámara oculta grabó toda la verdad, dándole a la joven el arma ideal para destruir su carrera y vengarse.