Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela La Contadora Robot: Renuncia y Caída

La Contadora Robot: Renuncia y Caída

Tras escuchar en secreto cómo la pasante a la que entrenó por tres meses la insultaba en el baño llamándola robot sin tacto, una experimentada contadora toma una decisión drástica. Sus compañeras de trabajo se burlan de su insistencia con las firmas y facturas reglamentarias. Al volver a su escritorio, la joven le exige de mala manera que apruebe unos reembolsos con recibos falsos. En lugar de rechazarlos como siempre, ella sonríe y finge un dolor de cabeza para dejar pasar el fraude.
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

No me puse a gritarle. Bajé la cabeza y miré el celular. El mensaje que le mandé en la mañana a Rafael seguía sin respuesta.

En la oficina ya era todo un escándalo. Una tras otra, me llovían críticas.

—En Logística también tenemos quejas. Por cada reembolso nos pides hasta el último desglose y cada factura, ¿o qué? ¿Acaso crees que todos queremos quedarnos con el dinero de la empresa?

—Y tú, a cada rato, revisando los contratos de Compras. ¿En quién no confías, o qué?

—Y en Recursos Humanos igual…

A mí todo eso me sonaba a puro ruido. Así que, sin levantar la vista, tecleé para insistirle a Rafael, que estaba de viaje:

—¿Me apruebas la renuncia hoy?

El celular por fin se iluminó. Su respuesta llegó por fin:

—¡No digas tonterías! La empresa está en un momento clave del proceso para salir a bolsa. ¿Cómo que te vas así de la nada? Si estás molesta por algo, espérate a que regrese y lo arreglamos. ¡No me vengas a meter en problemas!

Leí ese mensaje y la última duda que me quedaba se disipó por completo. Se me heló el pecho.

Yo ya lo había entendido: a Rafael le daba igual. Si no, cuando propuse agilizar el proceso de reembolsos no me habría dado largas una y otra vez. Y cuando quise darles a las áreas de negocio una formación básica en finanzas, me lo cortó en seco.

Mientras tanto, la reunión para lincharme seguía.

Mónica me vio con la cabeza agachada, mirando el celular, como si su autoridad me importara poco, y se puso peor. Hasta cambió el tono de voz.

—¡Violeta! ¿Me estás escuchando o no? ¿Qué es esa actitud?

Apagué la pantalla. Levanté la mirada. No se me movía un músculo, pero lo que dije dejó a todos tiesos.

—¿Ya terminaron?

Por un segundo, nadie supo qué contestar.

Me levanté, caminé hasta el escritorio de Mónica, agarré el montón de reembolsos que Andrea me había arrojado y lo sacudí lentamente en el aire.

—Si todos piensan que yo soy una inhumana y que estoy frenando el desarrollo de la empresa…

Me volví hacia Andrea y le devolví la carpeta, con una calma fría.

—Andrea dijo que sí sabe ponerse en el lugar de los demás. Entonces le dejo todo el trabajo a ella. Mónica, ¿te parece bien?

Mónica se quedó pasmada. No esperaba ese giro.

Pero los directores de otras áreas, sobre todo Adrián, se entusiasmaron de inmediato.

—¡Me parece bien! ¡Que Andrea lo intente! ¡La juventud tiene la mente más ágil!

—¡Exacto! Ya era hora de dejar que la sangre nueva se lance.

Mónica miró el entusiasmo general, y al pensar que de paso podía aplastarme, se dejó llevar.

—Andrea, entonces por ahora te vas a encargar del trabajo de Violeta. Hazlo bien. No me vayas a dejar mal.

En el rostro de Andrea se mezclaron la sorpresa y el orgullo, como si le hubieran regalado el mundo. Casi daba brincos.

Me lanzó una mirada desafiante, se dio una palmada en el pecho y prometió:

—¡Mónica, puedes estar tranquila! ¡Y todos los directores también! Voy a sacar esto rapidísimo. ¡Nadie va a tener que esperar!

Yo sonreí apenas y añadí, como quien da la hora:

—Voy a mandar un correo a todos para dejar claro que ya hice la entrega formal del puesto y que, de aquí en adelante, toda la responsabilidad queda en tus manos.

Andrea, embriagada de poder, ni lo pensó.

—Sí, sí, ya. No hace falta que me vengas con tus sermones.

Asentí y no dije más.

Volví a mi lugar y empecé a recoger mis cosas con toda la calma del mundo.

***

El resto del día, el ambiente en la oficina se volvió rarísimo.

Yo me dediqué en silencio a ordenar archivos viejos, limpiar mi computadora, cerrar sesión y dejar todo en orden.

Mientras tanto, Andrea andaba a mil, como si hubiera tomado café con pólvora. Prácticamente aprobaba todo y no revisaba nada en serio.

Con los directores presionando y aplaudiéndole, firmaba y aprobaba reembolsos tras reembolsos, con la pluma a toda velocidad.

En medio, un compañero veterano —de los que todavía les quedaba conciencia— me escribió a escondidas:

—Violeta, ¿de verdad ya no vas a meterte? Esa pila de reembolsos tiene problemas graves.

También te puede gustar

Portada de la novela Borrado por sus mentiras y su amor
7.9
Arlet dedicó una década de su vida a Damián, pero él la traiciona al exigirle el divorcio para formalizar su vínculo con Aurora, su inversora. Tras sufrir encierros, violencia y ser abandonada por su esposo durante un secuestro para priorizar el rescate de su amante, Arlet decide actuar. Desde el hospital, pide ayuda a su tía Elena, una influyente abogada que enviará su jet privado para salvarla e iniciar una implacable batalla legal contra Damián.
Portada de la novela El amor después del divorcio
8.0
Durante tres años, Madison ocultó su matrimonio con Lorenzo, trabajando como su secretaria y anulando su identidad para complacerlo. Pese a sus esfuerzos por imitar a la mujer que él amaba, nunca obtuvo su corazón. Al ver que Lorenzo persigue a una desconocida similar a su antiguo interés, Madison elige firmar el divorcio para otorgarle la libertad. No obstante, este final se convierte en el inesperado punto de partida de un camino nuevo para los dos.
Portada de la novela El Testamento. Dada en Matrimonio
9.7
Tras el fallecimiento de Don Américo del Corral, la fachada de su linaje se desmorona ante una revelación oculta en su herencia. El testamento priva a sus sucesores de la fortuna familiar, imponiendo una condición extrema para recuperarla. Julietta y Marcos, sus bisnietos, se ven obligados a aceptar un matrimonio concertado con los Di Cavalcanti, una poderosa dinastía italiana. Este pacto antiguo los arrastra a un mundo de intrigas, mafia y deberes ineludibles.
Portada de la novela Entre la garra y el colmillo
9.6
La vida de Layla en Copenhague cambia drásticamente tras conocer a Leo. Aunque aceptaba la existencia de elfos, descubrir que su pareja es un licántropo la sumerge en un mundo de vampiros y profecías. Obligada a ocultar este secreto en la Patagonia, su destino da un giro trágico al ser secuestrada hacia una dimensión caótica durante un viaje a Dinamarca. Atrapada y al borde de la locura, Layla luchará por preservar su alma y el amor que la une a Leo.
Portada de la novela Heredero de la Luna
8.0
La frágil paz entre humanos y licántropos se desmorona tras un crimen atroz. Ethan Varela, un detective con un pasado oscuro, asume el caso para capturar a un ejecutor sobrenatural. En su indagación, descubre que está ligado a un legado ancestral que exige su retorno. Con el estallido de una guerra entre manadas y la luna llena acechando, Ethan se debate entre su juramento profesional y la poderosa bestia que lucha por despertar en su interior.
Portada de la novela MARIANA DE LA NOCHE.
9.1
La vida perfecta de Mariana se desmorona cuando un hombre irrumpe en su entorno, destruyendo su paz. Pese a las constantes traiciones, ella elige perdonar bajo la falsa ilusión de un cambio que nunca llega, enfrentando consecuencias devastadoras. En su momento más oscuro surge un encuentro inesperado con alguien capaz de rescatarla. No obstante, el destino impone un obstáculo cruel: este salvador ha aparecido demasiado tarde para cambiar su realidad.