Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela La Chica Del Profesor

La Chica Del Profesor

Después de ser engañada por su pareja, Emma intenta olvidar su dolor con un extraño en una noche intensa. La sorpresa llega al integrarse a clases y ver que ese hombre es el señor Hayes, su docente de arte. Atrapada entre el peligro de un escándalo académico y la obsesión de su profesor, ella enfrenta un dilema emocional. Emma deberá navegar por la tensión de este vínculo clandestino y descubrir si su conexión prohibida tiene futuro como un amor verdadero.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

Punto de vista de Emma:

"¡No!", grité y me aparté en un instante.

¡Estuvo muy cerca!

De repente me di cuenta de que estaba a punto de besar a un extraño en un bar. ¿En qué diablos estaba pensando? ¡No debí hacer eso! ¡Tenía que estar con Zach!

Yo sabía que ese segundo vaso de cerveza era una mala idea.

Por su parte, el chico me miró, desconcertado y confundido. Además, también estaba sin aliento por el baile, y por esa mirada, yo no podía saber si estaba enojado o decepcionado. O ambos.

"Lo siento, tengo que irme", le dije y me di la vuelta lo más rápido que pude.

"Oye...". Podía escucharlo gritarme varias veces, pero no quise voltear.

Vi a Tiff besándose con Steve y no quería interrumpirla, así que la dejé tranquila. Pero Carrie seguía con las chicas de la hermandad, por lo que la aparté y le conté rápidamente mi plan.

"Carrie, eh".

"Oye, Em, ¿dónde has estado?".

"Estaba bailando... pero escucha, ya me voy, ¿vale? Voy a esperar en el dormitorio de Zach. Él me dijo que llegará pronto", le grité al oído porque la música estaba muy alta.

"¡Vale! No te preocupes por nosotras. Tomaremos un Uber y nos quedaremos en un motel. Estaré pendiente de ella", dijo Carrie refiriéndose a Tiff.

"Muy bien, nos vemos por la mañana", le dije y la abracé antes de separarnos.

"¡Que te diviertas! ¡Cuídate!", la oí gritar en medio de la música mientras me alejaba.

* * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * *

La residencia universitaria era un gran edificio mixto en las afueras del campus de Emory, y esa noche estaba llena de universitarios borrachos recién salidos de la noche de orientación. Después de rechazar a un tipo que se me insinuó en la puerta principal, me dirigí al interior del edificio.

La gente solo asumió que yo era una estudiante más, por lo que no tuve problemas para ingresar. Mi corazón latía con fuerza mientras subía las escaleras del segundo piso, y mis ojos escudriñaban el largo pasillo en busca de la habitación número 223, la de Zach. Mi corazón latía cada vez más rápido a medida que me acercaba a su dormitorio.

220… 221… 222…

"223", susurré mientras me detenía delante de la puerta de mi novio.

Esperaba que su compañero de habitación no estuviera dentro. Zach debería llegar pronto, así que pensé en sentarme en su cama y esperarlo.

Mi mano buscó la manilla y noté que la puerta estaba abierta. Entonces empujé la puerta para abrirla. Sin embargo, en cuanto vi lo que estaba sucediendo, mi sonrisa desapareció. No estaba preparada para ver lo que tenía ante mis ojos, y nunca iba a estarlo.

Zach estaba tumbado en su cama, desnudo, y a su lado, una chica, también desnuda. Ella se sentó a horcajadas sobre él en la cama, por lo que solo pude ver su pelo y su espalda desnuda. Ella lo estaba cogiendo mientras gemía y gritaba su nombre. Una de las manos de él agarraba el trasero desnudo de ella, lo sujetaba con fuerza mientras la chica rebotaba sobre él. Él agarraba su pecho, masajeándolo mientras gemía fuerte.

Estaba tan sorprendida que por mucho que quisiera cerrar los ojos, no podía. Esta imagen quedaría grabada para siempre en mi memoria. Y de repente, el aire se escapó de mis pulmones y no pude respirar.

"Espera... ¡¿Emma?!". Con el rabillo del ojo, Zach finalmente se dio cuenta de que yo estaba de pie en su puerta.

De manera que empujó bruscamente a la chica hacia un lado y ella gritó: "¡Ay!".

Él buscó sus pantalones en el suelo y se tambaleó hacia mí. La chica se giró y me vio, pero no pareció sorprendida. Solo tiró de la manta para cubrir su pecho, y entonces me sonrió de manera fea y diabólica.

"¿Emma? ¿Qué estás haciendo aquí?", preguntó Zach sin aliento.

Seguía jadeando y sudando, oliendo a sexo, y eso lo odiaba. Deseaba poder vomitar.

"¿Cómo fuiste capaz?", mi voz se quebró. Tenía los ojos llenos de lágrimas.

"Puedo explicarlo...", balbuceó mientras salía y cerraba la puerta tras nosotros.

"Bueno, explícate", le exigí.

"No fue nada, ¿de acuerdo? Jenna y yo... es solo algo físico...", comenzó diciendo, pero yo no quería escucharlo.

Mi mano voló instintivamente a su cara para impedirle hablar, dándole una fuerte bofetada en la mejilla. Él parecía sorprendido y yo también lo estaba, nunca fui una persona tan violenta. Lentamente, sus ojos pasaron de la sorpresa a la ira.

"¿Qué se supone que debía hacer, Emma? ¡Tú no querías tener sexo conmigo!", rugió.

"No estaba preparada, Zach. Dijiste que no tenías problema en esperar", le recordé.

"Ha pasado un año. ¿Cuánto tiempo más debía esperar?".

"¿Así que en lugar de decírmelo como un adulto maduro, hiciste esto a mis espaldas?".

Yo sabía que había tocado una fibra sensible. Él se quedó callado, no tenía excusas.

"¿Cuánto tiempo?", le pregunté, ahogando las lágrimas que empezaban a caer.

"Todo el verano...", dijo en voz baja.

¿Todo el verano? De manera que esta no era la primera vez...

Di un paso atrás temblorosamente y me limpié las lágrimas de la cara. Él intentó acercárseme, pero extendí la mano para detenerlo.

"No me toques", le advertí.

"Emma, bebé. Pero... yo te amo. Con ella solo es sexo, ¿sabes? Sin embargo, contigo, yo...".

"¡Cállate! ¡Cállate!". Si creía que lo mejoraba diciendo todas estas cosas, se equivocaba.

"Emma, te amo", me dijo nuevamente, e intentó alcanzarme, pero lo aparté bruscamente

y se tambaleó hacia atrás.

"Vete a la mierda", le grité antes de girar sobre mis talones y marcharme.

* * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * *

Salí corriendo de allí cuanto antes.

Todo lo que podía sentir era el dolor de mi pecho mientras me alejaba en mi coche. Zach me llamó varias veces, pero bloqueé su número porque no quería volver a oír su voz ni a ver su rostro nunca más. Nunca.

Llamé a Tiff y a Carrie para ver dónde estaban, pero ninguna me contestó, así que decidí regresar al bar, pensando que quizás ellas seguían allí. Comprobé dos veces todos los rincones y la habitación de las chicas, pero no estaban por ninguna parte.

"Oye, ¿dónde diablos están ustedes? Sucedió algo malo. Por favor, llámenme", les dejé un mensaje de voz a las dos.

Luego me acerqué a la barra sin rumbo y tomé asiento en uno de los taburetes. Estaba cansada. Estaba herida y sola. Y cada vez que cerraba los ojos, la imagen de Zach y esa chica aparecía en mi cabeza. Solo quería removerme los sesos.

Fue un día largo y simplemente quería que terminara.

"Parece que te vendría bien un trago", de repente, me habló una voz conocida.

Me giré hacia un lado y volví a ver a ese chico, el guapísimo que bailó conmigo antes. Estaba apoyado despreocupadamente en la barra. Yo no estaba de humor para hablar, así que lo ignoré y volví a mirar al frente.

"¿Una noche difícil?", me habló nuevamente.

No le respondí, pensando que él captaría la indirecta y se iría, pero no lo hizo. Todo lo contrario, le hizo señas al barman para que se acercara.

"Un gin-tonic, por favor, para la señorita", dijo mientras dejaba algo de dinero en el mostrador. Este asintió y empezó a preparar la bebida.

"Podría ayudar", me dijo simplemente.

Él no esperó una respuesta. Me dedicó una última sonrisa antes de darse la vuelta para marcharse. Pensé que debía estar aliviada de que se fuera. Pero extrañamente, sentí que no quería que se alejara.

El barman me puso delante un vaso alto, lleno de hielo, rodajas de lima y un líquido claro en su interior. No sabía qué me sucedía, pero de repente sentí la necesidad de hablar.

"Oye, espera", le dije al chico, quien se detuvo y se dio la vuelta, esperando a que yo continuara.

Agarré la bebida y me la tragué de una. El alcohol me quemó la garganta, pero me daba igual. El ardor era mejor que lo que estaba sintiendo. Él me miró con los ojos muy abiertos mientras yo dejé el vaso vacío sobre la barra.

"¿Quieres irte de aquí?", le dije.

"¿A dónde?", me preguntó.

"¿Contigo? A cualquier parte".

Mi corazón estaba roto y mi mente en blanco, y todo lo que tenía ahora era mi cuerpo y el ardor dentro de mi pecho.

Me le acerqué mientras se mantenía inmóvil, y me detuve cuando estaba a un brazo de distancia de él. Entonces nos miramos fijamente. Él estudiaba mi cara mientras me mordía el labio inferior e inclinaba la cabeza hacia un lado, esperando su respuesta.

Hubo un momento de silencio entre ambos. Y de repente, una sonrisa salvaje se dibujó en su rostro mientras avanzaba y sus manos buscaban mi rostro. Me levantó la barbilla mientras se inclinaba, y sus labios se posaron bruscamente sobre los míos.

El impacto hizo que el fuego en mi pecho se intensificara. Entonces rodeé su cuello con mis brazos y lo acerqué. Me besó con más urgencia mientras su gran mano me agarraba el cuello, y yo le devolví el beso. Su delicioso aroma masculino envolvió mi nariz y me sentí aún más embriagada.

Sus labios devoraban los míos y sabían a alcohol y menta. Él era sin duda un gran besador, y sabía exactamente cuánto dar para que yo quisiera más. Se me cortó la respiración cuando sentí su lengua rozando mis labios, buscando una entrada. Así que obedecí y abrí ligeramente la boca, por lo que aprovechó la oportunidad y su lengua entró de lleno. Nuestras lenguas se encontraron y empezaron a bailar apasionadamente, haciéndome gemir.

Yo agarré su camisa con más fuerza mientras sus manos recorrían mi espalda y se detenían en mi trasero. Me lo agarró con mucho fervor, empujando mi parte delantera con fuerza contra sus pantalones. Gimió en voz baja mientras usaba la parte superior de mi muslo para acariciar su endurecida zona de la ingle.

¡Joder! Podía sentir que me mojaba.

Y de repente, se apartó, rompiendo el beso. Mis ojos se abrieron de golpe, y jadeé. Él apretó los dientes mientras sus profundos ojos marrones se clavaban en los míos. Lentamente, se inclinó hacia delante hasta que su boca tocó mi oreja izquierda, y susurró con voz ronca contra mi piel:

"Ven conmigo".

- - - Continuará. - - -

También te puede gustar

Portada de la novela amor a través del tiempo
8.8
Kayla vive marcada por la misteriosa partida de su madre. Tras hallar un bolso repleto de secretos en su antigua casa, vislumbra al fin una salida para escapar del control de su cruel tía Flora. En medio de esta búsqueda de respuestas, el destino la cruza con su primer amor. Entre enigmas familiares y giros inesperados, ambos deberán enfrentar el pasado para descubrir si el vínculo que los unió de jóvenes aún tiene fuerza en sus vidas actuales.
Portada de la novela CEO malo
8.5
Benício Magalhães, un implacable CEO que antepone la responsabilidad a las emociones, ve su mundo alterado tras una noche de pasión con María Eugênia, la valiente amiga de su hermana. Temiendo ser juzgada, ella huye del país sin revelar que espera un hijo suyo. Dos años después, Magê regresa y se topa con el resentimiento de Benício. Ambos se sumergen en un romance secreto donde el orgullo, la negación y un gran secreto desafían su destino.
Portada de la novela Cicatrices de Vino y Sangre
8.5
Iván arruinó mi vida con calumnias que mataron a mi padre, pero la traición más cruel vino de mi esposo. Tras tres años de matrimonio, descubrí que Máximo orquestó mi desgracia para proteger a mi hermanastra. Destrozada y encinta, decidí abortar para negarle un heredero al hombre que amaba. Ahora, con los restos de mi hijo y una barriga falsa, regreso del abismo. No busco perdón, sino una retribución sangrienta contra el verdugo que fingió ser mi salvador.
Portada de la novela De las Cenizas: Una Segunda Oportunidad
9.1
Mi lealtad hacia Damián Ferrer terminó en una traición fatal cuando él me abandonó en un incendio para rescatar a mi hermanastra Julia. Tras morir entre llamas, despierto milagrosamente en el pasado, justo antes de una asamblea clave. Con el conocimiento de su romance secreto y su crueldad, interrumpo la reunión familiar para romper nuestro compromiso. Esta vez, no seré la víctima de su historia; buscaré justicia y forjaré mi propio destino.
Portada de la novela Herencia Oculta: Mi Dulce Venganza
8.4
Después de una década de entrega absoluta, Ricardo enfrenta la peor traición: Sofía, su prometida, le arrebata su restaurante junto a su primo Eduardo. Tras descubrir que su noviazgo fue un engaño, el destino le revela un secreto impactante: él es el legítimo heredero del poderoso Grupo Grand Lux. Bajo este nuevo estatus, Ricardo ejecuta una implacable venganza legal mientras Sofía lidia con un embarazo y una boda forzada llena de desdicha.
Portada de la novela La Heredera Despiadada y Mi Sacrificio
9.4
Con el fin de costear el tratamiento de su madre y proteger su rancho, un hombre accede a un matrimonio por contrato con la influyente Isabela. Lo que parecía una salvación se convierte en un calvario: su esposa y Javier, su amante, lo someten a constantes humillaciones. Tras perder a su madre y a su hijo debido a la frialdad de ambos, el protagonista decide fingir su fallecimiento. Roto por la traición, buscará reconstruir su vida lejos de tanta crueldad.