Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela La CEO oculta

La CEO oculta

Tras sufrir la traición de su socio, Valeria Lanza pierde su legado, pero planea un regreso implacable. Para recuperar su imperio, decide operar desde las sombras, usando a David, su asistente, como el líder oficial ante el mundo. Mientras ella ejecuta tácticas para aniquilar a sus enemigos, David empieza a sospechar de la verdadera naturaleza de su jefa. Entre dilemas morales y una atracción inevitable, Valeria arriesgará todo por su ambiciosa venganza.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

Valeria se encontraba sentada en su despacho, rodeada de papeles y documentos, la luz tenue de la lámpara iluminando su rostro pensativo. La oficina, normalmente un lugar de control absoluto, parecía en este momento un campo de batalla. Había tomado una decisión, pero la magnitud de lo que implicaba aún no la había dejado descansar. Estaba sola, pero sabía que no podía permitirse seguir siéndolo por mucho tiempo. Era hora de actuar.

El sonido de pasos firmes resonó en el pasillo. David apareció en la puerta, con su habitual expresión serena, aunque esta vez, algo en su mirada reflejaba una mezcla de incertidumbre y preocupación. Valeria había dado órdenes estrictas de que nadie más supiera nada sobre el giro que la empresa estaba a punto de tomar. Pero en ese momento, David era su único aliado. La relación de confianza que habían construido a lo largo de los años ahora se pondría a prueba de una forma que ninguno de los dos imaginaba.

- ¿Todo listo? -preguntó Valeria, sin levantar la vista de los papeles sobre su mesa.

David se acercó, cerrando la puerta detrás de él, asegurándose de que nadie los interrumpiera. Había algo en el aire, algo que le decía que la decisión que Valeria estaba por tomar no solo afectaría a la empresa, sino a ellos dos. Ella había planeado todo con meticulosidad, pero aún quedaba la pregunta: ¿podrían seguir adelante sin comprometerse por completo en el proceso?

- Lo está todo, pero... -David vaciló por un momento, buscando la manera correcta de plantear sus dudas-. ¿Estás segura de que esto es lo que quieres hacer?

Valeria alzó la vista, y por un segundo, sus ojos se encontraron con los de David. En su mirada no había titubeos, solo una determinación tan firme que incluso él, que había trabajado a su lado durante años, sintió el peso de su decisión.

- Lo he pensado, David. No tengo opción. Marcelo ha arruinado todo lo que construimos. Mi vida está aquí. Y si quiero devolverle el golpe, si quiero recuperar lo que es mío, debo hacerlo desde las sombras.

David asintió, aunque todavía no estaba del todo convencido. Sabía que la venganza de Valeria sería como una tormenta, y todo lo que tocara podría quedar destruido, incluso ellos. Aún así, no podía negar lo que sentía por ella, la lealtad inquebrantable que lo había llevado a seguirla en cada paso, sin importar lo que viniera.

- Entiendo, Valeria. -David respiró hondo-. Pero ¿por qué seguir ocultándote? Quiero decir, eres la cabeza de esta empresa. Tienes el control total. ¿Por qué dejar que el mundo piense que todo esto es obra de alguien más?

Valeria se reclinó en su silla, mirando por la ventana. El sol ya se había puesto, pero las luces de la ciudad seguían brillando, como un reflejo de todo lo que podía conseguir si se arriesgaba lo suficiente. Había trabajado demasiado para dejar que Marcelo le arrebatara el control. Ahora, tenía que hacerlo de una manera que fuera imposible de rastrear.

- Porque, David, no quiero que me vean venir. -Su tono era grave, calculador-. El mundo necesita creer que Marcelo sigue siendo el rostro visible de la empresa. Yo opero desde el anonimato, pero mis decisiones deben ser claras y directas. Cada movimiento tiene que ser calculado, como un juego de ajedrez. Si soy visible, me arriesgo a perder todo. Si soy invisible, puedo destruirlos sin que jamás sepan quién los atacó.

David la observó, asimilando sus palabras. Aunque entendía su razonamiento, no podía evitar preguntarse si esta elección de ocultarse no sería una carga aún mayor para ella. La venganza siempre exigía sacrificios, y él temía que Valeria pudiera perder algo mucho más importante en el proceso: ella misma.

- ¿Y si alguien descubre lo que estás haciendo? -preguntó, más preocupado por lo que no podía ver.

Valeria se levantó de la silla, caminando lentamente hacia el ventanal. Miró la ciudad una vez más, como si allí pudiera encontrar la respuesta a todas sus preguntas.

- Es por eso que necesito un seudónimo. -Su voz sonó más fría, más distante-. Un nombre falso, algo que nunca se vincule conmigo. Mis órdenes serán claras, pero nadie sabrá que soy yo quien mueve los hilos. Si algún día alguien llega a descubrirlo, será demasiado tarde para detenerlo.

David frunció el ceño. Sabía que esta decisión era un riesgo monumental, pero lo que más lo preocupaba era que Valeria parecía más decidida que nunca.

- ¿Y cómo va a funcionar esto, exactamente? -David preguntó, cruzándose de brazos. Aunque confiaba plenamente en Valeria, las dudas sobre los detalles seguían rondando su mente.

Valeria se giró y caminó hacia su escritorio. En sus manos, llevaba una carpeta con documentos clave. La abrió y se la entregó a David.

- He creado una nueva identidad. Un nombre, una historia, todo lo necesario. Y tú serás el encargado de manejar mi imagen pública. -Le hizo un gesto a la carpeta. David la hojeó rápidamente, viendo los documentos legales y los detalles que Valeria había preparado con meticulosidad. Un seudónimo perfecto. Nadie sospecharía nunca de esta nueva persona. - Tu trabajo será muy sencillo, David. Necesito que seas la cara de la empresa. Pero también necesitaré que sigas mis órdenes sin dudar. Nada de preguntas, nada de comentarios.

David cerró la carpeta y la dejó sobre el escritorio, mirando a Valeria con más seriedad. Ahora que conocía los detalles, la magnitud de la decisión de Valeria le quedaba mucho más clara.

- ¿Y el CEO de la competencia? -preguntó David, con cierta duda en su voz-. ¿Cómo encaja él en todo esto?

Valeria frunció el ceño al mencionar a Eduardo Villanueva, el CEO de la competencia. Había algo en él que la desconcertaba. A pesar de estar enfrascada en su venganza, Eduardo había comenzado a cortejarla sin saber quién era realmente. Y aunque en un principio había visto eso como una simple distracción, pronto comenzó a darse cuenta de que su presencia podría ser útil para su plan.

- Eduardo... -Valeria sonrió, aunque la expresión era más una mueca de estrategia que de diversión-. Lo usaré a él también. Si es lo que pienso, su involucramiento me puede ser beneficioso. Pero por ahora, no te preocupes por él. Es solo una pieza más en el tablero.

David observó a Valeria con una mezcla de respeto y preocupación. Ella estaba jugando un juego peligroso. Pero no podía negar que la admiraba. Sabía que esta no sería una tarea fácil, pero también entendía que no había vuelta atrás.

- ¿Entonces qué sigue? -David preguntó, buscando la última respuesta que necesitaba para comprender completamente el camino que estaban a punto de tomar.

Valeria volvió a sentarse en su silla y, por primera vez en mucho tiempo, relajó los hombros. El peso de la decisión que había tomado no había desaparecido, pero la resolución estaba clara.

- Ahora, David... -dijo, sus ojos llenos de determinación-. Ahora, comenzamos a movernos en silencio. Yo tomaré las decisiones, pero será tu rostro el que vean todos. Es el momento de hacer que Marcelo y el mundo entero crean que todo sigue en su lugar. Solo que esta vez, seremos nosotros quienes controlaremos el juego.

David asintió, decidido a seguirla hasta el final.

También te puede gustar

Portada de la novela Atada a ti por contrato
8.3
Liz Navarro vive bajo un testamento estricto: debe terminar Derecho y seguir casada con un tutor anónimo hasta los veinticinco. Su vida se transforma al conocer a Henry McNight, su seductor profesor de Derecho Penal. Henry desconoce que ella es la esposa que aceptó por un pacto de familia. Rodeados de traiciones y oscuros secretos de la mafia, él luchará por rescatar a Liz antes de que las redes del poder acaben destruyendo su destino juntos.
Portada de la novela Atrapada por el mafioso millonario
8.4
Un pacto infantil olvidado regresa para atormentar a Lilia. Aunque ella aceptó casarse con Ethan Watson por voluntad de su padre, el destino interviene el día de su boda. Chris, convertido ahora en un peligroso jefe de la mafia, reaparece para secuestrarla y reclamar su antigua promesa de amor. Prisionera en un entorno de lujos y sombras, Lilia descubrirá que el deseo por su captor es más intenso que su tibio compromiso previo. ¿Caerá ante la tentación?
Portada de la novela El Precio del Heredero
8.8
El matrimonio de cinco años de Sofía Romero se quiebra al descubrir la doble vida de Ricardo. Mientras ella se sometía a duros tratamientos de fertilidad, su esposo ocultaba su esterilidad y esperaba un hijo con su amante, Ana. La traición se vuelve letal cuando Ricardo la cautiva y Ana le desfigura el rostro con crueldad. Tras sobrevivir a esta tragedia, Sofía renace de sus cenizas con un solo propósito: ejecutar una venganza implacable contra quienes la destruyeron.
Portada de la novela El Último Aliento de Sofía
8.1
Sofía espera gemelos cuando la traición de Ricardo Guzmán la destruye, influenciado por las calumnias de Camila Pérez. Tras ser señalada falsamente por infidelidad y brujería, le quitan a sus hijos y padece torturas inhumanas. Mientras Camila simula estar encinta, Sofía es forzada a confesar delitos para salvar a su amigo Diego. Tras fallecer en agonía, el descubrimiento de su inocencia sume al arrepentido Ricardo en una culpa irreparable.
Portada de la novela La LUNA QUE NUNCA EXISTIÓ
8.0
Nyx Silverwood fue acogida por el alfa Orion bajo una profecía, pero él la traicionó y abandonó al quedar embarazada, tachándola de débil. Tras ser rescatada por Ethan en el Rocío Gris, Nyx se recupera y establece la Manada de la Sombra con el apoyo de Lila y Rafael. En este santuario para los desterrados, ella descubre que el poder real emana de la unidad y la protección mutua, probando que el destino se forja cuidando la vida y no mediante la tiranía.
Portada de la novela Salvó a su amante, no a su esposa
7.9
Bajo los escombros y con una pierna fracturada, Elena aguarda el rescate de su esposo Dante, jefe del Cártel del Norte. Ella oculta un embarazo, pero él prefiere socorrer a su amante Sofía por una herida menor, abandonándola a su suerte. Tras perder a su bebé en la tragedia, Elena firma el divorcio con su sangre y escapa hacia un conflicto bélico en Sudán. Cuando Dante intenta buscarla, la doctora ya ha comenzado una vida lejos de su traición.