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Portada de la novela La amante contratada del CEO

La amante contratada del CEO

Hanna Müller es una atractiva estudiante de medicina, que tiene a su cargo a su hermana de ocho años Mia, tras la muerte de su madre hace ya dos años, ella es su única familia. Para poder mantenerla a ambas, Hanna, de día, estudia medicina, pero por la noche hace de acompañante en una agencia de hombres millonarios. Dentro de sus normas, está no tener sexo con sus clientes, además ella tiene novio. Por otro lado, Roy William Miller, es el CEO, tras su padre, Norman Miller, retirarse el año anterior, lleva la dirección del Grupo Miller, aunque comparte sus acciones con sus hermanos, entre ellas está su melliza Alian. La razón por la que trasladó a la sede central de Miller en Londres es porque quería estar cerca de su hermana, ya que no se fiaba del marido de ella. Una noche descubre a su cuñado con otra mujer, una atractiva y deseable mujer que despierta su interés, al igual que su irá al descubrir que esa preciosidad es una mujer que se vende por dinero. Cosas suceden al mismo tiempo que lo cambia todo. Lo principal Mia, la hermana de Hanna, sufre un accidente, que necesita de una operación y una rehabilitación muy larga. Sólo le queda aceptar la propuesta del maldito CEO de ser su amante por un año, sin ninguna restricción por su parte, excepto la de enamorarse.
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Capítulo 2

Roy. 

- "¡Roy William Miller! ¿Cómo se te ocurre no cogerle el teléfono a tu madre?, y ni se te ocurra colgarme, porque sabes de lo que soy capaz."- la voz de mi madre me paralizó, mientras leía el informe que me acaban de entregar para firmar mientras miraba ceñudo a mi asistente Fletcher Gordon. 

Había intentado ignorar las llamadas de señora Miller, la diosa y señora de todo nuestro reino, nos son mis palabras, son las palabras de mi padre, que después de veintitantos años casados, seguía enamorado de esa mujer como el primer día, pero como veis, mi madre siempre tiene recursos para salirse con la suya, así que, ante la ofensa que era para ella, que su hijo mayor la ignorara, como si eso fuera posible, llamó a mi asistente, que por desgracia, y porque podría peligrar su trabajo, si mi padre se enteraba que habían ignorado a su diosa, tuvo que cogerlo. 

Todo esto del amor de mis padres, su gran historia de amor era verdaderamente mi problema, o más bien el culpable que yo tuviera que desplazar el cese central del Grupo Miller a Londres. 

Mis hermanos y yo habíamos crecido, conociendo la historia de mis padres, pero, mientras a mi hermano pequeño Marcus y a mí, nos daba igual esas idioteces, mis influenciables hermanas, y en especial, mi melliza, Ailan Caroline, crecieron creyendo en esas historias, es por eso, que la cabezota de Ailan se había liado la manta a la cabeza, y a pesar de los consejos de los varones de esta familia, en especial de mi adsorbente padre, se trasladó a Londres para vivir, como una chica normal y trabajadora, lejos de la vida de lujo que conocía desde pequeña. 

Al principio ninguno nos preocupó este hecho, pero cuando se casó a escondidas de nosotros, sobre todo de mí, su hermano mellizo y auténtico mejor amigo, fue cuando decidí, mudarme yo, y toda cede, a Londres, para desde allí, manejar al grupo Miller, y vigilar más de cerca a ese maldito de Walter. 

Ese idiota nunca me había caído bien. Bueno, ningún hombre que se acercara a mis hermanas gozaba de la aprobación de mi padre, mi hermano o la mía, pero esa es otra cuestión, ahora estamos hablando de ese bastardo, no sé por qué será, pero era algo relacionado con mi hermana melliza, tenía la sensación de que no era feliz, y sólo hay un culpable Walter Patel. 

—No lo haría, pero estaba ocupa..."—. Como siempre esa mujer tenía la última palabra, ni me dejaba hablar. 

- "El día que creas que puedes engañarme, Roy William Miller, ese día, tu madre habrá dejado este mundo, te tuve dentro, te conozco más que a ti mismo, así que déjate de escusas, y explícame, ¿por qué tu hermana me ha llamado para avisarme que no la dejas en paz?, ¿Qué has hecho, Roy?, y quiero la verdad."- me dijo mi madre, la maldita Ailan había tardado en llamar a mi madre, pero eso era algo que yo tenía previsto, menos mal que en esto tenía el apoyo oculto de mi padre. 

- "Simplemente he investigado al estúpido de su esposo, pero esa idiota no me quiere creer, están tan cegada por ese maldito ... que no atiende a razones."- le dije no iba a decirle a mi madre que había descubierto, o muy probablemente se presentaba en Londres, para partirle la cara a su yerno, y menos se lo diría mi padre, porque de seguro acababa en la cárcel, después de asesinarlo. 

Mi protección por mis hermanas lo abarcaba todo, incluso protegerlas de la respuesta de mis padres, al saber que su hija estaba siendo tratada de la forma que lo hacía la familia de su marido, e incluso el mismo. 

Había intentado hacérselo ver a Ailan, pero como le dije a mi madre, esa idiota estaba ciega del todo, en especial a lo referente a quien creía ella, que era el amor de su vida. 

- "Me da igual lo que hayas descubierto, tu hermana lo ama, y yo confió en ella, para tu padre, tu hermano Marcus, y para ti, gran CEO, no hay nadie que pueda ser bueno para vuestras hermanas, por eso aplaudo la idea de Ailan de buscar su propio futuro, su amor. Si yo no hubiera conocido a tu padre, que sabe lo que ..."- no escuche más. 

Directamente le entregué el móvil a su dueño, mi asistente, para que el continuara escuchando la historia del gran amor de mi madre, el hizo una reverencia, y salió de mi despacho con el móvil, mientras aún se oía la voz de mi madre inmersa en su historia. La conocía al dedillo, y no deseaba volver a escucharla otra vez. A continuación, cogí mi móvil le invié dos mensajes, a dos números distintos, cada uno, igual de cortante. 

Por suerte o por desgracia había heredado el carácter frio, decidido, huraño e intransigente de mi padre, cuando algo no me gusta, simplemente lo digo. 

- "Señor Miller, encárguese de su esposa, no puedo dirigir el emporio Miller, y cuidar de mi hermana, su hija mayor, si cada cosa que hago, recibo una de sus quejas, haga su trabajo, y yo haré el mío"- mi primer mensaje fue a mi padre, el otro responsable de que yo estuviera ahora en Londres, suelo usar este trato con mi padre desde niño, somos los peores rivales en los negocios, porque ninguno da su brazo a torcer. 

-" Ailan Caroline Miller, me da igual las veces que llames a mamá, te voy a proteger de ese cerdo, pese a ti misma, así que por mí llámala la veces que quieras, y otra cosa, sería interesante que esta noche te pararas por el Gran Hotel Miller Continental, de seguro que te interesa, lo que veras allí"- fue a mi hermana quien recibió el segundo mensaje. 

Sabía que ambas respuestas nos iban a tardar en llegar, así que mientras avisaba a mi secretaria para que tuvieran mi Lamborghini esperándome en la entrada, ya que debía ir a casa a cambiarme, para esa noche, no me sorprendió que mi móvil sonara de forma consecutiva, tras la llegada de dos mensajes. 

- "Entendido, esconderé los móviles. Y recuerde CEO, su deber, por cierto, Te quiero."- decía el primer mensaje que llegó, era de mi padre, haciéndome sonreír, una orden, y después un dulce, típico Norman Miller. 

Mi padre es el ser más frio, calculador, y serio que yo conocía, en los negocios y para el resto del mundo. Era un temible tiburón blanco, y no hablemos con aquellos que pretendían dañar a los suyos, nadie escapaba a sus fauces. 

Por el contrario, con su familia, y en especial con su mujer, su diosa, era como un maldito cachorrito, un gran oso mimoso. Y lo entendía en parte, la sobreprotección de los míos era un gesto heredado, nací con él, no podía permitir que nadie les dañara. 

- "¡Idiota! Deja de meterte en mi vida. Mira que eres pesado, Roy. Nos vemos esta noche, y espero que no sea una de tus estupideces, o sabes cómo me las gasto, y por cierto me llamo Ailan Caroline Patel, no lo olvides."- se quejó mi hermana. 

Mis padres nos educaron a los cuatro para defendernos en la vida, no solo en el trabajo, con nuestra herencia, en las relaciones de los demás, en no tener que depender solo de nuestro dinero y también, a defendernos físicamente, en especial las mujeres de mi familia, fue una exigencia de la señora Miller. 

Desde niños practicábamos diferentes deportes, y artes marciales, cada uno se había especializado en arte marcial que más le gustaba, Marcus Philip, de dieciocho años, está estaba en el último año de instituto, el próximo año irá la universidad, aún no sabía que quiere estudiar. Es un experto en Pangkur y en King Boxing, en este último ha ganado muchos premios. Amelia Paola, de veintidós años, es estudiante de Fisioterapia, es una experta en jiu-jitsu y en cardioboxing, y es la menos femenina de mis hermanas. Da golpes, como panes. 

Luego esta Ailan Caroline, que trabaja de jefa del departamento de diseño y arquitectura del grupo Miller, como hermanos mellizos, solemos practicar los mismos deportes, de todo tipo, pero es en el boxeo, y el Aikido, donde ella destaca. 

Por mi parte, soy mejor en Full Contac, y en Krav Maga. Así que, con este panorama, y por experiencia, cuando alguna de mis hermanas te dice que te lo iba hacer pagar, significaba, en pocas palabras, que iba a doler, y mucho. 

Pero esta noche tenía que abrirle definitivamente los ojos a mi estúpida hermana, a como diera lugar, ese maldito no podía seguir teniéndola engañada. Tenía que abrirle esos ojos de una maldita vez. 

Nota de la autora: Si no conoces la historia de sus padres te aconsejo que la leas primero, es mi mejor novela, y la que más ha gustado. Se llama "La noche que te convertiste en la madre de mis hijos". Esta en las mejores plataformas: Hinovel, Dreamer, Sueñonovela, Buenanovela, y Joyread. De pasos me ayudas a que mis novelas cojan popularidad. Un saludo a todos, y a todas.  

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