Portada de la novela El engaño de su falso amor

El engaño de su falso amor

8.4 / 10.0
Traicionada por Éric en un incendio, la protagonista de El engaño de su falso amor rompe su compromiso. Junto a Lázaro Vélez, buscará justicia y fundará su estudio en este romance y billionaire novel. Descubre esta mystery story sobre ambición y venganza en nuestra plataforma de web novel.
Resumen de El engaño de su falso amor
Tras sobrevivir a un incendio donde Éric, su prometido, la abandonó para salvar a otra mujer, la protagonista despierta ante una realidad cruel: a sus padres solo les interesa el dinero del enlace. Decidida a no ser víctima de nuevo, rompe su compromiso y se alía con Lázaro Vélez, su protector en la sombra, para cobrar venganza. Al fundar su propio estudio de arquitectura, desafiará a su familia y a su ex en el concurso más importante de la ciudad.
Leer más

El engaño de su falso amor Capítulo 1

En medio de un infierno que devoraba el exclusivo hotel de montaña, mi prometido, Éric, extendió su mano.

Pero no fue hacia mí, sino hacia Soraya, su primer amor. Me abandonó para salvarla, repitiendo la traición que en mi vida pasada me costó a mi hijo y me llevó a la tumba.

Cuando logré salvarme por mi cuenta y llegué al puerto, me encontré no solo con él, sino con mis padres. No les importaba mi vida, solo el acuerdo millonario que nuestro matrimonio representaba.

Soraya, con lágrimas en los ojos, me culpó por su sufrimiento.

"¡Casi muero por tu culpa!", me gritó.

¿Mi culpa? ¿La culpable era yo por haber sido abandonada? En ese momento, la farsa de mi vida, el compromiso arreglado y la mentira de su amor se hicieron añicos.

Rompí el compromiso frente a todos y me fui con el hombre que realmente me salvó, Lázaro Vélez, mi benefactor secreto de toda la vida. Ahora, con su apoyo, no solo fundaré mi propio despacho de arquitectura, sino que competiré contra Éric y mi familia en el proyecto más grande de la ciudad. Esta vez, yo gano.

Capítulo 1

Ximena Barba POV:

El humo me quemaba los ojos, pero la verdad me quemaba el alma. Arrodillada en el suelo, vi cómo Éric extendía la mano, no hacia mí, su prometida, sino hacia Soraya, el primer amor de su vida.

En ese infierno que se comía el exclusivo retiro de montaña, mi decisión era clara, brutal y definitiva: Éric debía salvar a Soraya. Yo me encargaría de mí misma, como siempre.

El fuego rugía alrededor, devorando la madera noble y los recuerdos. Las llamas lamían las paredes, pintando sombras danzantes sobre el rostro aterrorizado de Soraya. Su voz, un hilo frágil, se rompió al llamarlo.

"¡Éric! ¡Por favor!"

Suplicaba, y cada sílaba era un puñal en mi pecho, no por celos, sino por una vieja herida que se abría de nuevo. Él dudó, sus ojos azules se fijaron en los míos por un instante fugaz, llenos de una culpa que conocía demasiado bien.

Luego, se desvió. Su mirada volvió a ella, a la fragilidad que siempre lo había cautivado. La misma fragilidad que yo, en otra vida, había fingido para mantenerlo a mi lado.

Pero ya no más.

En el rincón más oscuro de mi mente, una voz, mi propia voz, susurró. Era una voz del pasado, de una vida anterior que había terminado en agonía y arrepentimiento. Un susurro de reencarnación que me había perseguido desde que abrí los ojos a este nuevo mundo.

Aquella vida, la anterior a esta, había sido un tormento de maltrato y sumisión. Había amado con una ceguera que me llevó a la perdición, a sacrificar todo por un hombre que nunca me vio. Esa vida me había enseñado el verdadero significado del sufrimiento, la traición.

El fuego crepitaba, y el techo crujía ominosamente. Estábamos atrapados en la suite presidencial del resort "Pico del Sol", un lugar de lujo que ahora era una trampa mortal. La puerta principal estaba bloqueada, el pasillo, una lengua de fuego ardiente.

El oxígeno se volvía escaso, denso con hollín y ceniza. Podía sentir el calor en mi piel, la desesperación en el aire. Éric, un arquitecto con un talento innegable, era el más tranquilo de los tres. Su mente, entrenada para la geometría y la estructura, evaluaba cada grieta, cada viga.

Tenía un instinto natural para la supervivencia, una habilidad para encontrar el camino a través del caos. Y, en este momento, esa habilidad era nuestra única esperanza. Él era nuestra única esperanza.

"Éric, el balcón... ¿podemos usar las sábanas para bajar?" preguntó Soraya, su voz ronca por el humo.

Éric asintió, su rostro cubierto de hollín. "Sí, es posible. Pero solo puedo llevar a uno a la vez. Las sábanas no aguantarán el peso de los tres."

El aire se detuvo. El tiempo se estiró, pesado y lento. Miré a Éric. Sus ojos, antes llenos de culpa, ahora reflejaban una decisión inminente. Sabía lo que iba a elegir. Siempre la había elegido a ella, de una forma u otra.

Una punzada de dolor, aguda y gélida, me atravesó el pecho. No por el abandono, sino por la farsa. Por la vida que habíamos estado viviendo, la mentira que era nuestro compromiso.

No era mi culpa. No era mi culpa que él no me amara. No era mi culpa que mi familia me hubiera obligado a esta unión.

La verdad, a veces, era más hiriente que el fuego.

"Éric", dije, mi voz sorprendentemente firme a pesar del caos.

Me miró, una chispa de esperanza bailando en sus ojos. Él esperaba que yo luchara, que suplicara. Que le diera una excusa para elegirme.

Pero yo ya no era esa mujer.

"Sálvala a ella primero", ordené, y las palabras salieron de mis labios con una frialdad que me sorprendió incluso a mí misma. Su rostro se descompuso.

"Ximena, ¿qué dices?" preguntó, la incredulidad en su voz.

"Sálvala a ella", repetí, señalando a Soraya con un gesto que no admitía réplicas. "Ella es más frágil. Yo puedo esperar."

Una sonrisa amarga curvó mis labios. Una sonrisa que no había sentido en mi vida anterior, donde mi orgullo pisoteado me habría obligado a luchar por la atención de un hombre que no me quería. Pero ahora, con los ecos de aquella vida resonando en mi mente, sabía que la verdadera fuerza no estaba en pelear el amor, sino en reconocer su ausencia.

La expresión de Éric pasó de la sorpresa a una extraña mezcla de alivio y vergüenza. Bajó la mirada, incapaz de sostenerme la vista. Soraya, con sus ojos llenos de lágrimas, me lanzó una mirada furtiva. Parecía una mezcla de gratitud y triunfo.

No me sorprendió. En el fondo, ella siempre había sido así. Frágil por fuera, pero con una voluntad de acero cuando se trataba de lo que quería. Y lo que quería, siempre había sido Éric.

"Gracias, Ximena", susurró Soraya, su voz temblorosa. "Siempre has sido tan buena conmigo."

Éric no dijo nada. Simplemente asintió, una decisión irrevocable grabada en su rostro. Se volvió hacia Soraya, sus manos temblaban mientras desenganchaba las sábanas de la cama.

"No te preocupes, Ximena", dijo Eric, evitando mi mirada. "Volveré por ti. Lo prometo."

Su voz sonaba hueca, una promesa vacía. Una promesa que ya había escuchado antes, en otra vida, de otros labios. Una promesa que nunca se cumplió.

Se ató las sábanas a la cintura y ayudó a Soraya a deslizarse por el balcón. Ella lo abrazó con fuerza, susurrándole palabras de agradecimiento que el fuego ahogó.

Éric no volvió la cabeza. No me miró. Simplemente se deslizó por el balcón, llevándose consigo la única brizna de esperanza que quedaba. Su silueta desapareció en la noche, dejándome sola con el rugido del fuego y el eco de una traición anunciada.

El aire se hizo más pesado, más caliente. Una risa amarga burbujeó en mi garganta. "Volveré por ti", había dicho. Esas palabras, tan llenas de falsedad, resonaban con una crueldad que solo el tiempo podía cincelar.

En mi vida anterior, había creído esas promesas. Había esperado. Y había pagado el precio.

En mi vida pasada, también hubo un hombre. Un hombre que me prometió el mundo, pero me dio el infierno. Un hombre que, en un momento crucial, me abandonó por otra. No en un incendio, no de forma tan literal, pero la esencia era la misma: la preferencia, la traición.

Recuerdo la noche en que mi embarazo se complicó. Él estaba con la otra, una mujer que, al igual que Soraya, se mostraba frágil e inocente. Me prometió que vendría, que me apoyaría. Pero nunca llegó. Perdí a mi bebé sola, en una cama de hospital fría, mientras él se refugiaba en los brazos de su "amor verdadero".

Lo más cruel no fue su ausencia, sino su reacción posterior. Cuando finalmente apareció, no había arrepentimiento en sus ojos, solo una fría indiferencia. Me acusó de ser la causa de todo, de no haber sido lo suficientemente fuerte para mantener a nuestro hijo.

"Es tu culpa", me dijo, la voz desprovista de emoción. "Siempre tan débil, tan dramática".

Luego, con una especie de fría eficiencia, se encargó de los arreglos. El funeral de nuestro hijo fue una formalidad, una muestra de decoro social. Me ofreció dinero, una compensación por mi "pérdida", como si una vida pudiera cuantificarse en billetes.

"No dejes que esto arruine nuestra imagen, Ximena", me advirtió. "Debemos seguir con nuestros planes. El matrimonio está en pie."

Su frialdad me heló la sangre. Había perdido a mi hijo, y él solo pensaba en su reputación, en la fusión empresarial que nuestro matrimonio representaba. La ironía era brutal: en mi vida pasada, me había aferrado a esa unión por miedo, por la necesidad de pertenecer.

En esta vida, las cosas serían diferentes.

La desconfianza en Éric se había clavado como una espina en mi corazón. Ahora, al ver cómo se iba con Soraya, sabía que no volvería. No por mí, al menos. Su amor, su lealtad, siempre habían sido para ella. Él no era un villano, solo un hombre débil, atrapado entre el deber y el deseo.

Y Soraya, la dulce y frágil Soraya. No era una villana tampoco, solo una maestra en el arte de la manipulación. Su vulnerabilidad era su arma más poderosa, y la había usado para encadenar a Éric a su lado.

En el fondo, Éric la amaba. Un amor de la infancia, profundo y codependiente. Un amor que mi presencia, mi compromiso arreglado, solo había interrumpido.

Mis padres, los Barba, habrían estado furiosos con mi decisión. Para ellos, mi vida era una transacción, mi matrimonio, una fusión. Pero ahora, con el fuego lamiendo a mis espaldas, la única transacción que importaba era mi propia supervivencia.

Éric la había salvado a ella. Y yo, Ximena Barba, me salvaría a mí misma. No necesitaba su promesa vacía. Solo necesitaba mi ingenio y mi voluntad de hierro.

Continuar leyendo

Tabla de contenidos de El engaño de su falso amor

Ch. 1 Ch. 2 Ch. 3
Ch. 4
Ch. 5
Ch. 6
Ch. 7
Ch. 8
Ch. 9
Ch. 10
Ch. 11
all

También te puede gustar

Novelas de Nuevo Lanzamiento

Portada de la novela Abandonar la traición mortal, Abrazar una nueva vida
8.3
Tras una década de entrega, Fernando me traicionó el día de nuestra boda por Valeria. Soporté humillaciones extremas, desde donar sangre forzosamente para su amante hasta perder a mi gato por su desprecio. Cuando él me dejó morir durante una crisis alérgica para socorrer a Valeria, entendí su crueldad. Decidida a escapar de ese destino mortal, acepté la oferta de mi padre: un matrimonio estratégico con el poderoso magnate Adrián Garza.
Portada de la novela Arrepentirías a Ofenderme: El Regreso De La Ceo
9.7
Tras construir Tequila Imperio con esfuerzo, Ximena sufre la traición de su esposo, Ricardo. En una reunión crucial, él la humilla y despide injustamente para beneficiar a su amante, Sofía. Ximena responde con firmeza, exige el divorcio y logra conservar el 49% de la empresa pese a las amenazas. Ahora, junto a su aliado Mateo, emprende una batalla implacable para hundir a quienes la traicionaron y recuperar el control total de su valioso legado.
Portada de la novela De las cenizas al amanecer
7.8
Después de ocho años de una unión pactada, Colton solicita el divorcio para retomar su romance con Shirley, mi media hermana. En este momento crítico, marcado por la enfermedad de mi madre, Edmund reaparece tras años de amarme en secreto. Con su protección y apoyo incondicional, logro potenciar mi carrera y sanar mis heridas. Al verme prosperar y encontrar la felicidad a su lado, Colton empieza a lamentar profundamente su decisión de abandonarme.
Portada de la novela Esposa Olvidada En La Frigorífica
8.8
Sofía lo dio todo por Mateo: salvó su empresa y cuidó de su familia hasta arruinar su propia salud. Tras tres años de entrega, la respuesta de él es la traición, regresando con su exnovia y exigiendo que Sofía atienda el embarazo de su amante. El desprecio alcanza su punto máximo cuando, estando encinta, ella es encerrada en una cámara fría. Tras sobrevivir a la crueldad, Sofía decide romper sus cadenas y desaparecer para siempre de su vida.
Portada de la novela Seduciéndote
9.7
Su danza hipnótica y sus ojos cargados de tentación han encendido en mí un deseo voraz que nubla mi juicio. A pesar de las normas pactadas, cada uno de sus movimientos me empuja a cruzar la línea de lo prohibido. La situación se complica con una revelación abrumadora: la mujer que baila solo para mis ojos es, además, mi fascinante profesora de lenguas en la facultad. Atrapado en este dilema, no sé cómo extinguir la pasión que nos consume.
Portada de la novela Su Amor Imprudente, Su Amargo Final
8.8
Santiago Garza y yo compartimos un pasado humilde en el orfanato, pero su linaje millonario terminó por separarnos. Aunque renunció a su herencia por mí, nuestro vínculo se convirtió en un frío contrato matrimonial de tres años con el único fin de concebir un heredero. Ante mi incapacidad para lograrlo, Ximena intervino como madre sustituta. Ella no solo cumplió la misión biológica, sino que también logró arrebatarme definitivamente el amor de mi esposo.
Capítulos
Leer ahora
Compartir