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Portada de la novela Infinito amor

Infinito amor

Después de una fiesta imprevista, Georgia acaba compartiendo una noche con Garrett, un jugador de fútbol al que solo conocía de vista. Este encuentro fortuito cambia su vida radicalmente al confirmarse su embarazo con apenas dieciocho años. Mientras sus planes de futuro se desvanecen y sus padres intentan controlar su destino, ella afronta una difícil elección: la soledad o el apoyo de Garrett. ¿Estará él dispuesto a asumir su papel en esta nueva realidad?
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Capítulo 1

Las paredes parecen vibrar a causa de lo alto de la música. Cierro los ojos antes de dar un largo trago a la botella de agua que está en mis manos, para luego apoyar los codos en la mesa en la cual espero a mi amiga hace diez minutos. ¡¿Dónde diablo está?!

Escucho un bufido proveniente de mi lado izquierdo, intento ignorarlo, hasta que siento como tironea suavemente de mi cabello. Sí, me falta decir que estoy con el chico más egocéntrico que conozco, y que odio, por cierto. ¿A quién me refiero? A nada más ni nada menos que a Garrett- Garrett O’brien.

¿En serio Karen? No quiero pensar que esto está planeado todo para que esté con él.

—Vamos, princesa, solo será solo trago —repite Garrett por quinta vez en lo que va de la noche, esta vez tomando una de mis manos, apretándola con suavidad y haciendo un estúpido puchero.

¡Que tonto se ve, ni en sueños tomaría un trago con él!

—No, no quiero emborracharme —contesto con simpleza, a ver si esta vez deja molestarme.

—¿Es eso o no quieres terminar en mi cama? —responde, mientras la cercanía de su cuerpo me provoca escalofríos —Podemos hacerlo si lo deseas —agrega relamiéndose el labio inferior.

¡Ja! Sigue soñando niño.

—Eres un idiota, ni siquiera estando ebria podría estar entre tus sabanas —le digo tratando de sonar segura, sí porque no lo estaba.

Pero, su sonrisa de idiota me advierte que sabe que miento.

—¡Ge-Georgia! —el chillido de Karen me sobresalta un poco, haciendo que casi salte de la silla, en la que llevo más de media hora sentada.—¡Vamos a bailar! —grita arrastrando las palabras, su mano se envuelve alrededor de mi brazo, tironeándolo con fuerza.

Genial, lo que me faltaba, Karen borracha y Garrett que quiere que beba un trago con él. ¿Qué hice para merecer esto?

—No lo puedo creer —ruedo los ojos —¿Cuánto tomaste? —pregunto agarrándola bien del brazo para que no termine con su cara pegada al suelo.

Hoy no quiero ir al hospital y ni mucho menos a la comisaria. Sí, tal vez termine golpeando a Garrett para que deje de molestarme.

Karen levanta la mano e intenta hacer la cuenta con sus dedos, sin embargo, no tiene éxito. En su lugar niega con la cabeza y señala a Garrett.

—Tú, ¡Bésala de una buena vez! —dice con molestia —Hasta yo siento su puta tensión sexual —agrega y yo me tapo la cara con la mano que tengo libre.

¿No puede mantener la boca cerrada?

—Por dios Karen, cállate ya —le digo y ella se ríe, no sé si de mí o porque esta borracha.

Ella es como la mujer maravilla, la diferencia es que Karen usa el alcohol para decir la verdad y la mujer maravilla usa un lazo de la verdad y bueno agregando que no tiene todo ese “traje” que ella usa, solo es Karen ¿Cuánto más puedo pedir?

Volviendo a lo que dijo mi amiga, que por cierto no hacía falta que diga eso. ¿En que está pensando? Lo sé, en nada, porque dudo que con todo el alcohol que tiene encima puedo pensar algo inteligente para sacarme a Garrett de encima ¡y no lo contrario! ¿Quién dijo que quería tenerlo toda la noche pegado como si él fuera una garrapata en busca de refugio? Yo no, nunca lo pensé, ni lo pensaría.

Garrett suelta una sonora carcajada, antes de acercarse peligrosamente a mi rostro, ya que yo me separé de él para socorrer a Karen. O bueno, para estar más lejos de él,

—Ni se te ocurra —lo amenazo apuntándolo con el dedo.

—Te mueres por besarme —contesta guiñándome un ojo.

Su confianza solo me causa risa.

—No, cariño, prefiero besar a un pez, sus labios parecen más apetitosos que los tuyos —respondo y el vuelve a soltar una carcajada.

«¿De qué carajos te estas riendo, idiota?»

—Está bien, ve a besarte con un pez, pero a mí no me negaras un trago —dice tironeándome hacia la barra sin importarle que Karen esté sosteniéndose de mí.

—Bien —bufo mientras intento que Karen nos siga el paso.

Llegamos a la barra después de dar empujones y uno que otro pisotón, ganándonos un par de insultos, sin contar que Karen acaba de vomitar sobre mi chaqueta, con un solo uso.

 ¿Por qué todo me tiene que pasar a mí?

—Dos vodkas por favor—Le pide al barman, para luego sentarnos en los banquitos que estaban ahí.

Cuando me doy cuenta de que Karen, no está agarrada de mi brazo como si yo fuera un árbol o un mono. El busco rápidamente con la mirada entre la multitud, y no tardo en encontrar su larga cabellera rubia junto a un chico de nuestra edad, haciendo un baile muy extraño y dudo que moverse como pez fuera de una pecera se un baile. No creo que lo sea, pero cada quien baila como quiere, yo noy quien para juzgar.

Sin más me di vuelta, ya que esta de espaldas a la barra y justo cuando volteo nos está dejando los tragos, solo espero no arrepentirme.

—Aquí tienen —el hombre nos entrega nuestras copas, sonrío en forma de agradecimiento, para luego mirar a Garrett.

—Nuestra noche recién comienza —Dice Garrett chocando su vaso con el mío antes de darle un largo trago.

A la mañana siguiente, me levanto con una terrible resaca, siento que todo me da vuelta y ahí es cuando miro detenidamente una de las paredes, en la cual hay un cuadro de 5ssos. Esperen, esta no es mi departamento ¿Dónde diablos estoy? ¿y cómo llegué aquí?

—Mierda —susurro cuando miro la lámpara que cuelga del techo y sobre ella veo mi ropa interior —no quiero saber cómo llego eso ahí —me digo, mientras intento enrollarme la sabana al cuerpo para poder ir al baño y cambiarme.

Es ahí, cuando recuerdo la canción “borró casete” de Maluma, se parece a lo que me sucede en este momento, no recuerdo tarda y estoy sola ¿Quién es el dueño de este departamento, y dónde está? No tengo idea, pero es lo que menos me importa en este momento, necesito irme de aquí, antes de que el vuelva.

Me cambio rápidamente sin colocarme la ropa de interior, por más que me suba sobre la cama no llego, mido 1,65, no soy Michael Jodan. Por suerte no le hice caso a Karen, sobre ponerme un vestido, en vez de eso escogí un Jean negro y una remera azul con estrellas plateadas que me tapa hasta las rodillas. Después de terminar con eso me saco todo el maquillaje, por suerte es aprueba de todo, bueno no de todo, pero no se corre si me paso la mano o algo así.

Me termino de peinar y vuelvo a la habitación por mi celular, miro hacia todos lados sin contarlo, hasta que lo veo sobre un sofá que está al lado de la ventana, casi se estrella contra el suelo, porque descubro que en donde estoy: me encuentro en el departamento de Garrett. Sí ese mismo que me insistió para que bebiera con él un estúpido trago, que fue más que eso.

¡Te odio!

—No, no puede ser —niego con la cabeza apretando mi celular, para luego salir disparada hacia la sala de estar —Tengo que salir de aquí cuanto antes.

Abro la puerta y me voy al lado contrario del pasillo, para salir por la puerta trasera, pero antes de que pueda llegar a la escalera él me llama:

—¿Te vas sin despedirte? —pregunta Garrett y en este momento tengo ganas de revolearle los tacos y no hablo de esos que suelen comerse en México, sino, de esos que llevan un taco de bajo para verte más alta.

—¿Por qué tendría que hacerlo? —pregunto de mala manera, mientras me doy la vuelta y veo que me observa sorprendido, lo detesto, pero nunca lo traté tan mal —No sé cómo llegué aquí, no recuerdo nada y tú seguro te aprovechaste de que acepte un estúpido trago —agrego, pero me interrumpe, mientras se acomoda dos vasos de cafés, junto con una bolsa transparente con caja con cupcakes que lleva en la mano derecha.

 Y no, no tengo ojos de halcón, pero esa es una marca que conozco, lo dice en la bolsa.

—Alto ahí —responde, pasándose la mano por su cabello castaño oscuro, bastante brilloso, por cierto —Yo no te obligue a nada, ¿Qué clase de persona crees que soy? —pregunta con sus ojos grises oscureciéndose de poco a poco.

Respiro hondo mirando el suelo, mientras puedo sentir que sus ojos estaban clavados en mí. No hizo nada que yo no hubiera querido, pero no recuerdo que hice, o ¿Qué hicimos? Bueno, creo que eso se puede responder, pero ¿cómo llegué aquí? Eso aún no lo descubro.

—Lo siento —digo, cuando sus ojos se vuelven a conectan con los míos.

—Ven, tienes que desayunar —dice estirando su brazo, mientras con el pie empuja la puerta, ya que la había medio abierto

—Está bien —respondo para entrar otra vez al departamento.

Nos sentamos frente a la mesa, pero ninguno habla, hasta que el decide contarme lo que pasó.

¿Qué habré hecho? O mejor dicho ¿Qué no habré hecho?

¡No puedo creerlo! Bueno, sí ¡Sabia que Karen tenía algo que ver en todo esto! Me va escuchar, ¿Cómo puedo ser amiga de una loca? No lo sé, pero lo que sí sé, es que no voy a tomar nunca más, el alcohol puede generar cosas que no sabía que sentía, como, por ejemplo, atracción por Garrett.

Oh odios mío, ¡Pasé la noche con Garrett O´brien!

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