Portada de la novela INESPERADAMENTE ENAMORADA DE UN CEO

INESPERADAMENTE ENAMORADA DE UN CEO

9.2 / 10.0
En INESPERADAMENTE ENAMORADA DE UN CEO, la diseñadora Meyling Jones huye de la envidia y termina junto al gélido Martín Walton. Este modern novel narra cómo su indiferencia desafía al empresario, posicionando la obra entre los más intensos billionaire romance books actuales.
Resumen de INESPERADAMENTE ENAMORADA DE UN CEO
Con solo 23 años, la vida de la joyera Meyling Jones cambia drásticamente al escapar de una trampa motivada por la envidia. En su huida, cruza caminos con Martín Walton, un CEO de 25 años cuya frialdad oculta viejas heridas. Pese a su naturaleza dominante y el asedio femenino, Meyling lo trata con una indiferencia que lo cautiva. Este cruce accidental entre la diseñadora y el empresario evoluciona pronto en un romance intenso capaz de sanar sus almas.
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INESPERADAMENTE ENAMORADA DE UN CEO Capítulo 1

Prefacio

Eran casi las 5 de la tarde cuando Meylin, llegó a la gran villa de la familia Jones, había pedido permiso en su trabajo para llegar a tiempo a la reunión familiar, a la cual sus padres la habían obligado asistir. 

Al levantar su mirada se dio cuenta que habían muchos autos más parqueados en línea. "Tal vez, no es una celebración cualquiera", pensó para sí misma, mientras caminaba a la inmensa puerta; con total naturalidad, llevando puesto un vestido corto, color vinotinto y zapatillas de cristal de 8 cm, llamó la atención de todos los presentes al entrar. 

Liz, la hija menor de la pareja, quien estaba al pendiente de la llegada de Meylin, al ver a  la niña llamando la atención de todos, su rostro se distorsionó.                                                  Respiró profundo aguantando un poco su disgusto, y con una sonrisa y actitud hipócrita grito:—¡Mey! —sacudiendo su mano de lado a lado y fingiendo estar feliz de verla.                    

Por otro lado, Adrián Lopez, al escuchar el nombre de la mujer que había amado por tantos años, volvió su cabeza para verla y sintió cómo su corazón latía desenfrenadamente.

Al acercarse, la chica frunció el ceño al ver al hombre que iba de la mano de su hermanastra.                                                                                                         

El cuadro pudo ser conmovedor y romántico para muchos, pero a ella le provocó un terrible escalofrío y sintió como si su corazón hubiera dado un vuelco.

Kevin, el padre de las chicas, al ver a su hija mayor se aclaró la garganta y dijo: —Hemos llamado a los reporteros y a todos los presentes porque queremos dar una magnífica noticia—[...] la niña miró a su padre sintiendo que su corazón latía más rápido, por lo que escucharía a continuación. —¡Quiero anunciarles a todos que mi hermosa y querida hija Liz, se ha comprometido este gran día, con Adrián! —, gritó el hombre con emoción, dejando a Meylin completamente sorprendida, miró al hombre que había amado por tanto tiempo, incrédula.

En ese mismo instante los aplausos no se hicieron esperar, aturdida ella sacudió su cabeza y los miró a todos frunciendo el ceño. 

Adrian, volvió para ver a la pequeña mujer con tristeza y trató de adelantar el paso para acercarse, pero la mujer a su lado, no le dio ninguna oportunidad. 

Mientras tanto la madre de Adrian, al darse cuenta de sus movimientos, se acercó a él, sujetándolo por el brazo.  —¿Qué estás haciendo hijo?... no hagas una tontería —se apresuró a decir y volvió al lugar donde estaba su esposo.

Las palabras de la mujer cayeron en los oídos del hombre, se detuvo, miró a su madre con enojo, luego miró a su prometida con disgusto, y sosteniendo una copa de vino, se la bebió de un solo trago, para luego esbozar una sonrisa falsa.   

La mujer mayor estaba indignada por el comportamiento de su hijo, para ella no había mujer más perfecta para su hijo, que Liz. 

Con su madre y la chica sobre él, no pudo acercarse a la mujer que amaba, para explicarle lo que sucedía. 

Por otro lado la pequeña niña estaba asqueada al ver como se habían confabulado para terminar con su relación, arrebatándole el novio.

Karla, al ver la reacción de su hijastra, la miró de forma desagradable. —¡Mey!

—¿Qué sucede? —susurró la chica saliendo de su trance, respiró hondo y esperó a ver que le decía. 

—Compórtate eres una maleducada, saluda a los invitados —Karla, era una mujer desagradable que nunca había querido a su hijastra, intentando avergonzar a la chica la miró con desdén. 

La pequeña mujer, volvió a mirar a los presentes e intentó esbozar una sonrisa. —Hola a todos —musitó y luego volvió a ver a las personas que tenía enfrente.  

Mientras tanto Liz, al verla incómoda, arqueó una ceja y esbozando una sonrisa, se dirigió a ella: —Mey, te agradezco que hayas podido venir, de verdad quería que estuvieras aquí —terminó de decir y esbozó una sonrisa hipócrita.

—Mey —la llamó el chico en un susurró, tratando de hablarle pero Liz, lo sostuvo fuerte del brazo y luego volvió a ver a su hermanastra.

—Espera cariño, quiero beber esta copa de vino con mi hermana —se detuvo un momento mientras recogía una copa de vino—.Ten, bebe conmigo —musitó tiernamente. 

La niña miró a su hermanastra y a los presentes mientras recibía la copa, su hermoso rostro se reflejó en los ojos de todos. 

Antes de beber la copa de vino bajó su cabeza y pensó por un momento: —¡Enhorabuena, les deseo lo mejor para toda la vida!— y de un trago se bebió todo el contenido de la copa.

Liz, arqueó sus cejas al escucharla pero fingió una sonrisa y exclamó: —¡Te lo agradezco! —con una enorme sonrisa, levantó otra copa de vino y se la entregó a Adrian mirándolo a los ojos.                                         

—Gracias sé que así será, seremos felices para siempre, nuestro amor es tan grande—, terminó de decir y bebió la copa de vino gentilmente, sosteniendo el brazo de Adrian con timidez.

Por otro lado Adrian era reacio a beberla, pero al ver el rostro de su madre enojada, tuvo que hacerlo, todos volvieron a estallar en aplausos y buenos deseos.

—Son una hermosa pareja —gritaban algunos de los invitados, y todas esas palabrerías caían en los oídos de la pequeña chica que sufría allí, su alma estaba sangrando, había amado a este hombre por muchos años, y ahora se estaba comprometiendo con otra mujer.                                          

—Si este matrimonio será muy hermoso.

Los buenos deseos de las personas resonaban en los oídos de Meylin, sintiéndose asqueada al ver el cuadro conmovedor que tenía enfrente, sintió que no podía seguir en ese lugar, estiró su mano con la intención de devolver la copa, pero en un instante se sintió débil.

Liz y Karla esbozaron una sonrisa al verla, mientras que la pequeña chica luchaba por no dejarse caer, su madrastra se acercó a ella y la sujetó por los hombros de inmediato. 

—Es tan mala para beber, pobre chica, la llevaré a descansar —expresó con seriedad. 

Con estas palabras nadie sospechó nada, Adrian sabía perfectamente que la chica era mala para beber, así que con esto en mente, dejó que la mujer se llevará a la niña con tristeza en su corazón. 

Caminando por el gran salón a toda prisa, la mujer sujetaba a la chica con fuerza, y al sentir esto, Meylin intentó soltarse pero no pudo hacerlo; su cuerpo estaba débil. —¿Qué me hiciste? —le preguntó con dificultad. 

—Mey, debes saber que nunca me has caido bien y has sido siempre un estorbo para mi Liz, ella debe estar con ese hombre, no tú, así que para que te olvides de él y no lo vuelvas a buscar; alguien está esperando por ti, fuera, te hará feliz… y solo quiero lo mejor para ti —susurró mientras caminaban, haciendo que la chica temblara. 

—¿Qué me hicieron? —replicó. —¿Mi padre lo sabe?

—Nada niña, no te hemos hecho nada y sí, él lo sabe y estuvo de acuerdo, ahora quiero que seas una niña obediente porque te vas a ir con él —una vez estando fuera de la villa, la mujer señaló a un hombre gordo no muy lejos de la entrada —. Meylin, este hombre tiene dinero, nunca te faltara nada y así todos ganaremos, tu padre saldará la deuda con él y nosotras nos deshacemos de ti, solo relajate y afloja las piernas y disfrutalo por una sola vez en tu vida —murmuró cerca del oído de la pequeña niña asustada. 

Ella al escuchar aquellas palabras apretó los dientes con fuerza, entendiendo enseguida lo que querían hacer. —Eres una desgraciada —masculló, y como pudo se enderezo, empujo a la mujer mayor con fuerza, para luego salir corriendo.

—¡Atrápala! —ordenó el hombre.

La chica, intentaba subir a su auto, pero pronto el chofer del hombre que esperaba impaciente, se acercó a ella sujetándola con fuerza, por más que intentaba luchar, la droga pronto hizo reacción entre sus piernas, haciendo que se detuviera, cerró sus ojos con fuerza dejándose llevar y sin poder seguir luchando, miró a la mujer no muy lejos, quien tenía una sonrisa amplia plasmada en su rostro.

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Tabla de contenidos de INESPERADAMENTE ENAMORADA DE UN CEO

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