Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Impredecible

Impredecible

Tras años oculta tras muros de frialdad y respuestas cortantes, mi existencia se basaba en el aislamiento para evitar el dolor de los vínculos. Esta soledad autoimpuesta se quiebra con la irrupción de ellos, quienes me obligan a afrontar una tradición ancestral ineludible. Al ceder ante su presencia, mi férrea resistencia comienza a desmoronarse, permitiéndome liberar mi alma de las cadenas del pasado y descubrir una libertad que jamás creí posible.
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

-Ey, Tiara, espera -pero no me detuve.

Ignoré la voz de Jayden y continué con pasos seguros hasta salir completamente de la cafetería con aquellos chicos siguiéndome.

Ni siquiera sabía por qué huía, si sabía que ahora que estaba en su radar no saldría de él, pero al recordar toda la atención que recibí ahí dentro entendía que salir de ese lugar era lo mejor.

Mis pies se aproximaron al camino de piedra que me conectaba con el primer edificio, pero antes de poder llegar a él una mano se aferró a mi antebrazo deteniendo mi veloz andar para darme la vuelta y que pudiese enfrentarlo.

Pasé saliva de forma nerviosa, pero siendo incapaz de expresarlo a través de mi rostro.

-¿Tan mala es la idea de ser elegida? -cuestionó Jayden.

Simplemente me pude encoger de hombros.

La idea no era mala ¿Quién se negaría a ser cogida por uno de estos tipos? Nadie, yo me negaba por todo lo que eso significaría, no por el hecho en sí.

-Solo llamaste mi atención -dijo de forma suave repasando mi rostro y mis suaves facciones.

Sus ojos se enfocaron por unos segundo en la cicatriz en mi cien que creí que estaba oculta con mi cabello, pero aparentemente había quedado a la vista ante su fuerte girón.

Pronto descendió la mirada hacia mis ojos y mis labios sin ninguna gota de labial en ellos.

A penas usaba bálsamo para evitar que se cuartearan ante los cambios en el clima.

Guardé silencio analizando su rostro de la misma forma en la que él estaba analizando el mío y me cuestioné si alguna vez alguna chica había huido de él. O de ellos en tal caso.

-Yo la elegí -susurró West junto a nosotros recordando ese hecho a Jayden que me reparaba embelesado.

Podría decir que me molestaba el hecho de que me eligieran como si no tuviese voz en esto, pero realmente no lo hacía, había crecido viendo esta costumbre que aparentemente sus padres habían iniciado y no me molesté en ir en contra de ello, pocas veces iba en contra del orden natural de las cosas.

Las cosas debían pasar tal y como estaban estipuladas, hasta que esas mismas cosas terminaran autodestruyéndose a causa de su propio impacto.

O tal vez solo eran mis pocas ganas de discutir lo que me mantenía en esa creencia.

-Sí, lo sé, pero eso no evita que siga interesado en ella -susurró elevando la mano que mantenía libre para acariciar mi mejilla.

Mis ojos ni siquiera se cerraron ante su toque, pero tampoco hui de él.

 -Creo que debemos resolver esta situación -dijo Anakin detrás de nosotros, reconocía su voz por las veces que gritó en medio del pasillo que había partido durante el tiempo que tenía en la universidad.

-Es sencillo, Jayden se aparta y ustedes buscan a sus chicas, eso es todo -soltó West tomando la mano de Jayden y sacándola de mi cuerpo para que me dejara completamente libre.

-Podrían lanzar una moneda para ver quien toma el lugar para intentar ganársela, pero entonces una moneda tiene dos caras y uno de nosotros no tendría como elegir.  

Al entender las palabras de Anakin retrocedí un paso y pasé saliva nuevamente.

Estaba entendiendo más bien de lo que quería.

-Joder -susurró Jayden sonriéndome.

-Pero si solo la hemos visto durante cinco minutos.

Quise reír ante la forma en la que lo había dicho, pero nuevamente me vi incapaz de hacer tal cosa.

-Ay carajo -soltó West al ver como Maverick empujaba a Anakin para que saliera de su camino y poder acercarse a mí.

Y por primera vez en todo el día mi ceño se frunció y terminé juntando mis cejas al ver como se detenía frente a mí.

-¿No te gusta hablar? -cuestionó.

Su voz profunda, varonil y tan fuerte. Nunca, jodidamente nunca la había escuchado, ya que él era de muy poco hablar, así como yo.

Sacudí la cabeza de un lado a otro negando y una suave sonrisa surcó sus labios.

-¿Quisieras pasar tu noche de Halloween conmigo? -cuestionó con suavidad y nuevamente sacudí mi cabeza en negación -es una pena -susurró -igual no pienso retroceder.

Mis cejas se elevaron ante tal cosa.

-Deberían resolver su problema antes -dije finalmente para de darme la vuelta y continuar mi camino hacia el edificio.

Mi piel estaba caliente y no pasó desapercibido para mi que la mayoría de los estudiantes se habían aglomerado en las ventanas para ver el espectáculo de afuera.

Y de esa forma los dejé ahí, mientras intentaba entender como había pasado todo esto.

¿No se suponía que para esta hora debía continuar como esta mañana?

¿Qué tan rápido podían cambiar las cosas de un momento para otro?

Suspiré ofuscada al sentir como mi nuca se erizaba al recordar el contacto de los dedos de Jayden sobre mi piel fría.

También podía recordar mí nombre saliendo de los carnosos labios de West.

Al entrar en mi salón me lancé en el asiento del centro y enterré mi rostro entre mis manos para estrujarlo. El estrés comenzaba a burbujear por todas mis extremidades alojándose en la parte trasera de mi nuca trayendo consigo la tensión en mis hombros y parte de mi espalda.

Cuando la campana sonó anunciando el final del receso los estudiantes comenzaron a entrar en el salón de forma rápida y no pasó desapercibido para mi la forma en la que me miraban, podía sentir sus miradas en mi durante toda la clase.

Y por primera vez me arrepentí de usar la que ropa que solía usar todo el tiempo agradeciendo mi invisibilidad.

Porque cuando nadie te presta atención te pones lo que sea y a nadie le importa. Por ello llevaba jeans ajustados, sandalias deportivas hasta el tobillo y una franela blanca de tirantes, ya que esta mañana tenía un suéter y por el calor que comencé a tener tuve que retirarlo dejándolo en mi mochila.

Con lentitud saqué el suéter y me lo coloqué cubriendo toda la piel expuesta y suspiré pesadamente.

Estaba decidida a ir con una camisa ancha y jeans al día siguiente.

-¿Tu eres Tiara? -cuestionó la chica junto a mi en un susurro y fruncí el ceño en su dirección.

Me quedé mirándola por largos segundos y sin contestar giré mi rostro para seguir prestando atención.

Era obvio que sabía quien era, todos lo sabían ahora.

Ofuscada por la atención, comencé a guardar todas mis cosas sabiendo que el final de la clase estaba al llegar y segundos después el timbre confirmó ese hecho.

Ya podría irme a casa.

Con pasos lentos salí del aula y luego recorrí los pasillos con un paso estable.

Mi rostro continuó sin expresar nada, mis manos sin temblar ni dejar en evidencia ningún tic nervioso. Nada, solo el latir acelerado de mi corazón era lo único que podría dejar en claro como me sentía, pero nadie estaba tan cerca como para notarlo.

Al salir hacia el estacionamiento continué mi camino hacia la puerta, pero cerca de ella vi a los cuatro chicos que causaban absoluto revuelo por todos lados y suspiré sacando todo el aire de mis pulmones.

Los vellos de mi nuca se erizaron al sentir sus miradas sobre mi y como si no existieran hice mi camino hacia la puerta alejándome lo más posible de ellos.

Pero ya estaba en su radar, lo sabía desde esta mañana y escapar de ahí no sería tan fácil.

-Ya resolvimos el problema -le escuché decir a West y mis pasos se detuvieron intentando no prestar atención a mi alrededor y a todas las miradas curiosas que teníamos encima.

-Este año será muy diferente a cualquier otro -aseguró Jayden acercándose para rodearme como si estuviese frente a una presa.

-Si una chica que salga con uno de nosotros se vuelve intocable ¿Qué pasará contigo? -se cuestionó Anakin dando un par de pasos hacia mí.

Decir que entendía lo que estaban diciendo sería una falacia, porque realmente no lo hacía, imaginaba que habían lanzado una moneda para ver quien intentaba conquistar a la chica inexpresiva y ver si se podría meter entre sus piernas antes de la noche del treinta y uno de octubre.

Pero al ver la mirada que los tres frente a mí me estaban dando y sentir el calor del cuerpo de Jayden detrás de mí, entendí que iba más allá que ver quien lo hacía.

-El salir con los cuatro te convertiría en una Diosa -susurró Maverick.

Y esas palabras bastaron para entender la situación.

Los cuatro habían elegido una sola chica para la noche de Halloween y esa chica era yo.

¡Sigue viendo!
¡La historia se está poniendo intensa! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los episodios
Abrir el sitio web oficial

También te puede gustar

Portada de la novela Quería un bebé para salvar a su hijo, yo lo despojé de todo
8.5
Después de tres años casados, Landen Patel exige a su esposa un divorcio temporal por una razón impactante: Jaynie, su antigua pareja, reapareció con un hijo de cinco años que sufre leucemia. Al ser el padre, Landen pretende engendrar otro bebé con ella para salvar al niño mediante células madre. Aunque él asegura que es un proceso formal, un mensaje secreto de Jaynie expone la traición. Decidida, ella ahora buscará arrebatarle toda su fortuna.
Portada de la novela Deja que te lleve el corazón
9.7
La confianza de Gracie hacia Lorenzo se quiebra cuando él otorga el corazón que su hija necesitaba a otra persona. Ante tal traición, ella solicita el divorcio y pacta con Waylon, tío de su exmarido, para hundirlo financieramente. Lorenzo termina en la miseria y suplica una redención imposible, pero Gracie enfrenta un nuevo dilema: Waylon, su aliado en la venganza, ha desarrollado una obsesión oscura y se niega rotundamente a dejarla partir.
Portada de la novela EL HEREDERO DEL CEO
8.9
Decidida a ser madre soltera tras una ruptura amorosa, una mujer recurre a la inseminación artificial, pero un error médico le implanta el material genético de un influyente magnate hotelero. Mientras ella anhela una vida independiente junto a su hijo, el poderoso empresario no está dispuesto a renunciar a su legado y exige que el pequeño sea el heredero de su imperio. Una intensa lucha de voluntades surge entre el amor materno y el deber corporativo.
Portada de la novela Entre la garra y el colmillo
9.6
La vida de Layla en Copenhague cambia drásticamente tras conocer a Leo. Aunque aceptaba la existencia de elfos, descubrir que su pareja es un licántropo la sumerge en un mundo de vampiros y profecías. Obligada a ocultar este secreto en la Patagonia, su destino da un giro trágico al ser secuestrada hacia una dimensión caótica durante un viaje a Dinamarca. Atrapada y al borde de la locura, Layla luchará por preservar su alma y el amor que la une a Leo.
Portada de la novela Esposa falsa del discapacitado
8.4
La vida de Sol da un giro trágico tras descubrir el oscuro secreto que su marido ocultó durante años. Enfrentada a la realidad sobre su pasado y su hija común, ella confronta al hombre que ama. Él intenta justificar sus mentiras alegando razones de salud y el temor a ser olvidado, pero la traición resulta imperdonable. Sumida en una profunda angustia, Sol opta por romper su matrimonio definitivamente, ignorando cada súplica desesperada de perdón.
Portada de la novela La próxima vez, conquístame
8.1
Después de cinco vidas de rechazo por parte del frío Alejandro Domínguez, Valentina Morales decide cambiar su rumbo. La Voz del Destino le propone un nuevo objetivo: Mateo Soler. Al recordar la lealtad eterna y el amor silencioso que Mateo le profesó en el pasado, Valentina comprende quién merece realmente su corazón. Mientras ella se entrega a este nuevo vínculo, Alejandro empieza a sufrir las consecuencias de haber despreciado su afecto.