Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Humillado por Amor Ciego

Humillado por Amor Ciego

Mientras Ricardo, el dueño de la taquería El Buen Sazón, organiza con ilusión los quince años de su hija Sofía, descubre una amarga realidad: su esposa Elena le es infiel con Miguel, su antiguo novio. Lejos de arrepentirse, Elena lo humilla públicamente tildándolo de acosador y arruinando el festejo de su hija. Tras quince años de entrega absoluta, Ricardo deberá luchar contra la crueldad de su mujer para proteger su honor y el bienestar de Sofía.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

El olor a pastor y cilantro se aferraba a la ropa de Ricardo como una segunda piel, un perfume de trabajo y honestidad. Llevaba todo el día en la taquería, "El Buen Sazón", volteando carne en el trompo, picando cebolla y sirviendo órdenes con una sonrisa.

Pero hoy, el cansancio no le pesaba, porque toda esa chinga tenía un propósito: la fiesta de quince años sorpresa para su hija, Sofía. Estaba a solo una semana.

Ya había pagado la mayor parte de las cosas: el vestido, la música, la comida de su propia taquería que a Sofía tanto le gustaba. Solo faltaba liquidar el salón, un lugar elegante en el centro de la Ciudad de México que se salía de su presupuesto, pero su esposa, Elena, había insistido.

"Nuestra hija se lo merece, Ricardo. Solo se cumplen quince una vez", le había dicho.

Elena. Justo ahora, se suponía que estaba en Guadalajara, cuidando a su mamá que, según ella, había recaído de su enfermedad. Ricardo se había preocupado, le ofreció ir con ella, pero Elena se negó.

"No, mi amor, quédate a cuidar de Sofía y de la taquería. Yo puedo sola. Además, así terminas de arreglar lo de la fiesta".

Así que Ricardo, confiando en su esposa, se quedó. Esa tarde, después de cerrar el negocio, fue al salón de baile "La Noche Dorada" para pagar el último adelanto. El lugar era impresionante, con candelabros de cristal y pisos de mármol que brillaban tanto que podía ver su reflejo. Mientras esperaba al gerente, un murmullo de admiración lo atrajo hacia el salón principal.

Una pareja bailaba un tango en el centro de la pista. Se movían con una pasión que dejaba a todos sin aliento. El hombre, alto y con un traje caro, la guiaba con una seguridad arrogante. La mujer, con un vestido rojo ajustado que parecía pintado sobre su cuerpo, se entregaba al baile, sus piernas dibujando ochos perfectos en el suelo. La música era intensa, dramática, y ellos eran el centro de todo.

Ricardo se acercó un poco más, curioso. Y entonces, su corazón se detuvo.

La mujer del vestido rojo era Elena.

Su esposa. La que debía estar a cientos de kilómetros de distancia, al lado de su madre enferma.

Ricardo se quedó paralizado, el aire se le escapó de los pulmones. No podía ser. Debía ser una confusión, alguien que se le parecía mucho. Pero no, era ella. Reconocía la forma en que echaba la cabeza hacia atrás al reír, el lunar junto a su labio izquierdo.

Y el hombre... el hombre no era un desconocido. Era Miguel, el exnovio de Elena, de quien ella siempre hablaba con un dejo de nostalgia y resentimiento.

"¡Qué pareja! Son pura fuego, ¿no crees?", comentó un hombre a su lado, sin quitarles los ojos de encima. "Dicen que son los mejores bailarines de tango de la ciudad".

La voz del hombre era un zumbido lejano para Ricardo. Su mente trabajaba a toda velocidad, tratando de encontrar una explicación lógica, una razón que no le destrozara el mundo. Tal vez era una sorpresa para él, tal vez estaban practicando para la fiesta de Sofía.

Pero la forma en que se miraban, la manera en que la mano de Miguel se aferraba a la parte baja de la espalda de Elena, no era la de un simple instructor de baile. Era la mirada de un amante.

El tango terminó. La pareja se quedó abrazada un segundo más de lo necesario, mientras los pocos presentes aplaudían. Ricardo sintió que la sangre le hervía. Caminó hacia ellos, cada paso resonando en el mármol como un martillazo.

"Elena".

Su voz sonó ronca, extraña.

Elena se giró y su sonrisa se congeló. El color desapareció de su rostro.

"Ricardo... ¿qué... qué haces aquí?"

Miguel la soltó y se puso a su lado, mirando a Ricardo con una mezcla de sorpresa y desafío.

"Vine a pagar el resto del salón", dijo Ricardo, su voz temblando de una ira que apenas podía contener. "¿Y tú? ¿Qué haces tú aquí? Se supone que estás en Guadalajara".

Elena se recuperó rápidamente. Forzó una risa nerviosa y tomó a Ricardo del brazo, intentando alejarlo.

"Mi amor, qué coincidencia. Mi mamá mejoró de repente, así que decidí volver para darte una sorpresa y de paso, checar los últimos detalles del salón. No quería molestarte en la taquería".

Miró a Miguel.

"Ricardo, él es Miguel, el coreógrafo. Nos está ayudando a montar un baile sorpresa para Sofía".

Miguel extendió la mano, con una sonrisa falsa en los labios.

"Mucho gusto. Elena me ha hablado mucho de ti".

Ricardo no le tomó la mano. Miró fijamente a Elena.

"Un baile sorpresa. Claro".

La excusa era tan débil, tan insultante. Pero estaban en público. Hacer una escena solo lo humillaría a él. Se tragó la rabia, el dolor, la confusión.

"Tenemos que hablar. En privado".

Elena asintió, su rostro era una máscara de inocencia. "Claro que sí, mi amor. Vamos afuera".

Ricardo la siguió, sintiendo la mirada burlona de Miguel en su nuca. Al salir al aire frío de la noche, la mentira de Elena se sentía aún más sofocante.

"¿Me vas a decir la verdad?", preguntó Ricardo, su voz apenas un susurro. "¿Qué demonios está pasando, Elena?"

Elena cruzó los brazos, su actitud cambiando por completo. La esposa preocupada desapareció, reemplazada por una mujer fría y a la defensiva.

"¿La verdad? La verdad es que no puedo más, Ricardo. No puedo más con tu desconfianza, con tus celos. ¿No puedo tener un amigo? ¿No puedo hacer algo por mí misma sin que pienses lo peor?"

Ricardo no podía creer lo que escuchaba. Ella le daba la vuelta a todo, lo hacía ver como el culpable.

"¿Desconfianza? ¡Me dijiste que tu madre estaba enferma! ¡Te mentiste, Elena! ¡Estás aquí, bailando pegadita con tu exnovio!"

"¡Miguel solo me está ayudando! ¡Tú nunca quieres hacer nada divertido, siempre estás metido en esa taquería grasienta! ¡Yo también tengo derecho a vivir, a sentirme bonita, a bailar!"

La discusión subió de tono. La confusión de Ricardo se convirtió en una certeza dolorosa. Ella no solo le estaba mintiendo. Se estaba burlando de él.

También te puede gustar

Portada de la novela Noche eterna de seducción: de amante abandonada a reina de la mafia
7.9
Después de una década de entrega absoluta, Selena es despreciada por Caius Capone justo cuando él toma el control de la mafia. Él prefiere a la noble Charlotte, juzgando a Selena como una mujer ingobernable. Caius desconoce que ella es la heredera de la influyente familia Menezwa y la mente tras la orquesta de su enemigo. Mientras él intenta aliarse con un magnate de armas, ignora que ese poderoso hombre anhela convertirse en el prometido de Selena.
Portada de la novela Arena y Venganza
8.3
Sofía Romero observa con dolor a su hermano Mateo, víctima de la impunidad de un poderoso cacique. Tras ser humillada y ver cómo el sistema protege al agresor, el golpe definitivo llega con la profanación del legado de su padre, un mítico torero. Desamparada y sin nada que perder, Sofía recupera las pertenencias de su progenitor. Frente a la Plaza Monumental, decide abandonar la justicia legal para jurar una venganza personal que restaure el honor de su familia.
Portada de la novela El contrato del multimillonario: Venganza contra mi ex
8.4
Traicionada por su pareja y su protegida, una mujer pierde toda su fortuna y queda desamparada en Nueva York. Tras el robo de su carrera y dinero, decide buscar al frío magnate Vereda, quien necesita una esposa para recibir su herencia. Ella le propone un matrimonio por contrato con un objetivo claro: obtener la protección y los recursos necesarios para ejecutar una venganza implacable contra quienes la arruinaron. Una alianza de conveniencia nace del caos.
Portada de la novela El Poder de un Pobre
9.2
Harry ha vivido bajo el peso de la humillación constante, siendo ignorado por una sociedad que lo consideraba insignificante. Sin embargo, su realidad se transforma drásticamente cuando surge la oportunidad de una redención definitiva. Con un nuevo poder económico y social, inicia una venganza implacable contra sus antiguos agresores. Aquellos que lo despreciaron ahora deberán enfrentar su ascenso, viéndose obligados a mostrarle respeto y sumisión absoluta.
Portada de la novela En Brazos Del Enemigo
8.9
Tras ser traicionada por su marido y entregada a sus peores adversarios, una mujer descubre que su supuesta muerte es el inicio de un calvario. Convertida en el cebo de una venganza implacable, termina bajo el control de un hombre cruel. No obstante, en medio del peligro, surge una atracción prohibida que cuestiona su moralidad y lealtad. ¿Será capaz de liberarse o sucumbirá ante la peligrosa pasión que este nuevo verdugo despierta en su interior?
Portada de la novela ESPOSA SUPLENTE
8.1
Olivia asume un riesgo extremo al suplantar a su hermana gemela en su matrimonio. Ahora debe convivir con un magnate tan seductor como letal, fingiendo una relación que la sitúa en el epicentro del peligro. Aunque desprecia su mundo criminal, la tensión entre ambos crece mientras ella descubre los oscuros misterios que el millonario oculta. Atrapada en una red de engaños y deseo, Olivia deberá decidir si sucumbe a la atracción por el esposo de su hermana.