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Portada de la novela Fresas bajo el Sol

Fresas bajo el Sol

La tranquilidad que la protagonista esperaba para su último curso escolar se desvanece al conocer a Helios. Él es el capitán del equipo de baloncesto y el chico más popular, pero también un imán para los líos. Lo que comenzó como un pequeño favor termina vinculándolos en una compleja red de situaciones imprevistas. Esta historia narra cómo su encuentro fortuito transforma sus planes futuros, sumergiéndola en un torbellino de emociones y cambios.
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Capítulo 3

CAPÍTULO 3

SOOK

Parpadeo un par de veces y miro con la expresión más confusa que tengo a ese chico. Como si fuese un problema matemático, el cual trato de descifrar, pero mis pobres neuronas no dan con la respuesta.

Le doy una rápida mirada a su aspecto y puedo notar la ropa cara que usa, suéter rojo de marca, pantalones negros de marca, y tenis último modelo que seguro cuestan una fortuna. Vuelvo mi vista su cara y el me sigue mirando con una ligera molestia.

—tu…no eres el señor pingüino. —digo lo primero que se me cruza por la mente.

—¿señor pingüino? —repite el de manera confusa y yo niego.

—quiero decir el chófer de Aysel. —me corrigió rápidamente.

El asiente levemente y da un paso más cerca, mientras yo me mantengo cautelosa activo mi modo de alerta.

Parece que la lluvia cae más fuerte y mientras él tiene un paraguas negro, yo sigo estando debajo de mi paraguas transparente con conejitos blancos, y por un momento quisiera decir que el paraguas es de Violet, o que el modelo lo escogió mi madre apresuradamente, pero nop, es mío y lo compré el año pasado cuando todos fuimos a comprar unos paraguas.

—el chófer de Aysel no puedo venir. —dice el chico frente a mi volviéndome a la realidad—tenía varias cosas que hacer así que vine yo.

Arqueo una ceja y pienso que posiblemente este chico me está mintiendo, quizás es un impostor, quizás toda su ropa es imitación barata… ¡quizás es un ladrón!

—¿de verdad Aysel te envió? —pregunto arqueado una ceja.

El chico rueda los ojos y pasa una mano por su cara antes de verme con fastidio.

—escucha niña, no tengo tiempo para esto así que si solo…

—¿niña? —chillo interrumpiéndolo—¡tengo 17! —le digo sonando en extremo ofendida.

El levanta sus cejas con impresión y me da una rápida mirada evaluativa para después ver mi cara.

—oh, ya veo es que eres tan pequeña que pensé que tenías 12. —señala con simpleza, a lo que yo frunzo el ceño y aprieto los puños.

¿12? ¿El acaba de decir que parezco una niña de 12 años? ¿Quién se cree que es este sujeto? Es increíblemente irritante.

—bueno, el punto es que tengo personas que ver y estoy perdiendo mi tiempo contigo. — él saca algo del bolsillo de su suéter y sonrió ampliamente al ver mi teléfono— ¿tiene el teléfono de mi amigo o no?

Asiento y tomo mi pequeña mochila para sacarlo y mostrárselo al chico irritante. El parece aliviado al ver el teléfono y cuando da un paso hacia mí, yo también lo doy hacia él y cuando estamos cerca, ambos estiramos nuestros brazos, él es el primero en tomar el teléfono y después yo tomo el mío.

Sonrió sin poder evitarlo, estoy tan feliz de poder tener mi teléfono de nuevo en mis manos. Volteo hacia el sujeto para decirle algo cuando él se adelanta.

—bien, me voy espero que no vuelvas a causar problemas, niña. —me señala con desinterés antes de darse la vuelta.

¿Causar problemas? ¿yo? ¿Es enserio? Yo no fui la que causó este embrollo.

Voy a decirle algo, pero el chico ya está bastante lejos así que solo lo miro con el ceño fruncido.

—hasta nunca, chico irritante. —murmuro antes de guardar el teléfono en mi mochila.

Miro las etiquetas de colores para anotar cosas y luego las plumas brillantes. También los lápices para escribir con diferentes minas y la borras con lindas formas.

Papá dijo que ya que voy a una escuela prestigiosa este año no solo tengo que mantener mis calificaciones, también tengo que subirlas para mi solicitud a la universidad. Aún no sé cómo son los profesores, pero por lo que estuve investigando puedo deducir que son muy estrictos, por algo esa escuela es una escuela de renombre, la mayoría de los alumnos graduados ahí van a buenas universidades.

—¡Sook, mira! —chilla mi mejor amiga Haneul— son correctores, pero en fresquitos de juguito— dice ella fascinada viendo el producto en sus manos.

Niego levemente por su entusiasmo.

—muy lindos, pero ya tienes muchos correctores. —le recuerdo volviendo mi vista a las libretas.

—sí, pero ninguno con esta forma. —hace un puchero viendo los correctores— me llevaré este. —dice escogiendo uno de color rosa.

Haneul es lo que se dice, "la chica de los marcadores" en cualquier salón que le toque, tiene de todo en su mochila, según ella es para estar preparada para cualquier circunstancia.

—aun no puedo creer que no estarás con nosotros este último año. —murmura ella en un tono triste mirando las cosas en el estante.

La miro y comienzo a sentir tristeza de nuevo. Estuve muchos días triste pensando que no pasaría mi último año de preparatoria con mis amigos y mi mejor amiga, pero mamá me recordó muchas veces que esto era una oportunidad única, y que debería estar feliz, no solo voy a ir a un buen instituto si no que voy a conocer a mucha gente nueva.

—lo sé, y a mí también me pone triste pero no es como si no nos fuéramos a ver nunca más. —digo poniendo una mano en su hombro— vamos a seguir saliendo juntas, hacer pijamas y tener nuestras tardes de películas y dramas, además en la investigación que hice el instituto al que voy le gusta para su semana de juegos he invitar a escuelas a competir y entre la lista esta nuestra escuela, así que nos vamos a ver.

Ella sonríe ampliamente y se voltea hacia a mí.

—solo espero que no te consigas una nueva mejor amiga, porque te lo advierto Choi Sook, iré hasta tu nueva escuela y te armaré el drama más grande que pueda haber en la historia. —advierte señalándome con dedo.

Yo río y niego mientras entrelazo nuestros brazos.

—descuida, eres mi mejor amiga y nadie te puede remplazar. —le aseguro.

—¿lo prometes? —levanta su meñique frente a mi haciendo un pequeño puchero.

—lo prometo. —respondo entrelazando mi meñique con el suyo para después juntar nuestros pulgares.

No importa qué edad tengas si haces una promesa con el meñique no la puedes romper pase lo que pase, es una promesa importante.

—está bien. —dice y ambas caminamos por el pasillo— vas a ir a una escuela lujosa, espero que veas a muchos chicos guapos.

—¿listos? —pregunta papá entrando a la cocina— ya tenemos que irnos.

Lo veo de reojo y termino de comer mi tostada para después tomar una manzana del frutero de la mesa, esta será para el camino.

Ya que mi padre y yo nos dirigimos al mismo lugar ambos iremos en su auto, eso y el hecho de que yo solo he ido a ese instituto una sola vez y no sé cómo llegar.

Voy rápido a cepillarme los dientes y después me apresuro a ponerme mis zapatos. Tres mochilas cuelgan del perchero en la pared, una azul, una violeta y una negra con el logo de BTS mi banda favorita.

—vamos. —dice mi padre pasando por mi lado.

Asiento y termino de acomodarme los zapatos para después tomar mi mochila.

—ya me voy. —chillo en forma de despedida y mamá baja rápidamente las escaleras.

—suerte en tu primer día. —me sonríe y se despide con la mano.

—ya sabes, se educada con tus compañeros y tus maestros, habla alto y claro pero no grites. —me recuerda papá mientras acomoda su uniforme de entrador.

—y si hay un chicle en el suelo recordaré no levantarlo. —bromeo, pero a él no le causa gracias y me mira con mala cara— todo eso ya lo sé papá, descuida estaré bien.

Le sonrió para después darme la vuelta rápidamente y caminar hacia el gran edificio principal.

—recuerda que no te puedes ir sola, tienes que esperar a que salga del entrenamiento. —me recuerda en voz alta.

Me volteo y asiento sin dejar de caminar para después seguir mi camino.

En este instituto no hay una gran lista en el tablero principal indicando en qué salón esta cada quien, nop, tuve que dirigirme a la oficina de control estudiantil, pedir mi horario y que me indicaran cual sería mi salón. Salón 4-D ubicado en el edificio este.

Este lugar es tan grande que hasta tiene un edificio este y uno oeste, mi antigua escuela no era pequeña, pero era un gran edificio donde se distribuían todos los salones.

—tú debes ser Choi Sook. —escucho una voz femenina a mis espaldas.

Me volteo a para ver a una chica más alta que yo, (bueno todo el mundo es más alto que yo) con el cabello castaño perfectamente liso y una sonrisa amigable.

—un placer, soy Park Min Shik la delega de nuestro curso. —se presenta y extiende su mano hacia mi —voy hacer la encargada de darte un recorrido por el instituto y mostrarte donde queda cada cosa.

Tomo su mano y la estrecho con algo de timidez, esta chica es muy linda y parece amigable, aun así, me pongo algo nerviosa al conocer nuevas personas.

—un placer. —digo bajo y agacho mi cabeza.

—no seas tímida aquí todo somos muy amigable. —no deja de sonríe para después soltar mi mano— ahora vamos, tenemos mucho que ver antes de la asamblea para los de último año.

Asiento y me dispongo a seguirla.

Recorremos todo el edificio principal, el cual tiene todas las aulas de clases avanzadas. Min Shik me explico que en el edificio oeste de repartían más que todo los salones de las clases extracurriculares y los talleres, que las canchas se encontraban del lado norte del instituto y que había una piscina techada. La cafetería estaba en el edificio principal y no podía creer lo grande que era, hasta tenía mesas afuera en un gran balcón con partes techadas.

Mientras Min Shik me daba el recorrido me explicaba el funcionamiento de cada espacio y cuando debían utilizarse. Después de darme un rápido recorrido nos dirigimos al auditorio para la asamblea de los de último año. Al llegar a un gran y elegante auditorio Min Shik me presenta a varias chicas y chicos los cuales resultan ser muy amigables conmigo, nos sentamos en una de las filas del medio antes de que comience la presentación.

Un señor viejo y de cabello canoso el cual creo que es el director pasa hablar.

—Min Shik, tengo que ir al baño. —le susurró a la chica sentada a mi lado.

—está bien, pero date prisa, lo que van a decir los profesores es importante. —me responde del mismo modo sin dejar de ver a ese señor canoso.

Me voy con cuidado entre las filas de chicos y con la espalda gacha camino rápidamente hasta la salida del auditorio.

—y ahora el alumno N1 del curso dirá unas palabras, Kang Aysel.

Me detengo en seco al escuchar ese nombre y me volteo a para ver al chico rubio que se para frente al podio transparente. Las gafas de sol que usaba aquella vez van colgadas del cuello de su uniforme implacable y su cabello, aunque algo desordenado no le da aire de alguien desaliñado, en cambio parece la persona más pulcra que haya visto.

—¿quién tenemos aquí?, la niña que causa problemas.

Me volteo al escuchar esa otra voz y me sorprendo al ver al chico molesto de cabello negro del otro día.

Helios.

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