Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Esta Vez Pido Divorcio

Esta Vez Pido Divorcio

Elena vivió una pesadilla de seis años tras casarse con Ricardo mediante engaños. Tras sufrir humillaciones y perder a su hijo y su propia vida en un trágico accidente, despierta inexplicablemente en el pasado. Ahora que ha regresado al momento previo a su embarazo, tiene la oportunidad de cambiar su destino. Decidida a no repetir su historia de dolor, opta por abandonar a su esposo y buscar su libertad, dejando atrás esa obsesión que la destruyó.
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

Con la decisión tomada, una extraña calma me invadió. Salí a la calle y el aire de la mañana se sentía diferente, más limpio. Fui a la farmacia y compré una prueba de embarazo. Necesitaba confirmarlo, no por él, sino por mí. Necesitaba saber qué era lo que estaba dejando atrás.

En el baño de un pequeño café, las dos líneas rosas aparecieron casi al instante.

Embarazada.

Una lágrima solitaria rodó por mi mejilla, pero no era de tristeza. Era de alivio. Este bebé, en esta nueva vida, no conocería el dolor de tener un padre como Ricardo. Sería mío, solo mío. Un símbolo de mi nuevo comienzo.

Volví a la mansión con una sensación agridulce. Una parte de mí quería compartir esta noticia, la alegría frágil de una nueva vida. Pero esa parte de mí, la Elena ingenua y esperanzada, había muerto en el rellano de la escalera en mi vida anterior.

Al abrir la puerta principal, un aroma desconocido me golpeó.

No era mi perfume, ni el de los productos de limpieza. Era un perfume floral, dulce y empalagoso. El perfume de Sofía.

Mi corazón se detuvo por un segundo. El recuerdo de mi vida pasada se superpuso con la realidad. Era real. Estaba sucediendo de nuevo.

Avancé por el pasillo. En la mesita de la entrada, junto a las llaves del coche de Ricardo, había un broche de perlas que no era mío. Un pequeño objeto brillante que gritaba traición. Lo reconocí de inmediato. Era el broche que Sofía siempre usaba, un regalo de su abuela, decía ella.

La ira que sentí en mi vida anterior ya no estaba. En su lugar, había un vacío frío, una certeza absoluta. Sabía lo que encontraría arriba. Sabía el dolor que me esperaba.

Pero esta vez, yo tenía el control.

Subí las escaleras lentamente, cada paso silencioso y deliberado. No había prisa. No había desesperación. Solo la resolución de una mujer que ya había visto el final de la película.

La puerta de nuestra habitación estaba entreabierta. Me detuve antes de entrar, escuchando las risas ahogadas que venían de adentro.

Respiré hondo, contuve las lágrimas y empujé la puerta.

La escena era exactamente como la recordaba. Ricardo y Sofía en nuestra cama, enredados en las sábanas que yo misma había elegido. La luz del sol que entraba por la ventana los iluminaba, creando una imagen casi artística de la traición.

No grité. No lloré. No me abalancé sobre ellos.

Simplemente me quedé allí, en el umbral de la puerta, mirándolos. Mi quietud fue más ruidosa que cualquier grito.

Ricardo fue el primero en verme. Su sonrisa se desvaneció, reemplazada por una molestia visible. No había culpa en sus ojos, solo irritación por haber sido interrumpido.

"Elena," dijo, con un tono de fastidio. Se sentó, sin molestarse en cubrirse. "¿Qué haces aquí tan temprano?"

Sofía se acurrucó detrás de él, mirándome con una mezcla de triunfo y falsa inocencia. Era la misma mirada que había visto en mi vida pasada, la mirada de una víbora que se disfraza de paloma.

"Creí que teníamos un acuerdo," continuó Ricardo, su voz fría como el acero. "Tú no te metes en mis asuntos, y yo no me meto en los tuyos. ¿Tan difícil es de entender?"

Asentí lentamente, una sonrisa amarga formándose en mis labios.

"No, Ricardo. Lo entiendo perfectamente."

Mi calma lo descolocó. Esperaba lágrimas, gritos, un drama. No esperaba esta resignación helada.

"Entonces, ¿qué quieres?", preguntó, impaciente.

"Nada," respondí en voz baja. "Ya no quiero nada de ti."

Me di la vuelta, sin dirigirles una segunda mirada. Escuché a Ricardo llamarme por mi nombre, confundido, pero no me detuve.

Bajé las escaleras, esta vez con cuidado, con dignidad. Salí de la casa sin mirar atrás.

El sol me dio en la cara, y por primera vez en diez años, sentí que podía respirar. La traición dolía, sí, pero la libertad que sentía era mucho más poderosa.

Se acabó. Realmente se acabó.

¡Sigue viendo!
¡La historia se está poniendo intensa! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los episodios
Abrir el sitio web oficial

También te puede gustar

Portada de la novela  Cuando El Hombre lo empujan al límite
8.1
Después de diez años dedicados a forjar el éxito de Sofía del Valle, Rico Mendoza preparó una propuesta de matrimonio especial. No obstante, recibió una traición devastadora: Sofía reveló que su noviazgo fue solo una apuesta y que ya amaba a otro. Tras ser humillado y tildado de siervo fiel, Rico abandona su dolor para enseñarle una lección definitiva. Ella cree que él volverá rogando, pero descubrirá el riesgo de llevar a un hombre a su límite.
Portada de la novela El imperio que él le vendió a ella
8.6
Tras una cirugía secreta para rescatar su relación, la protagonista encuentra a Carlos, su marido, con otra mujer. Despreciada y tratada como mercancía, él intenta entregarla a su mayor rival para concretar un trato comercial. Sin embargo, Carlos comete el error de firmar documentos sin revisarlos, cediendo su fortuna y aceptando el divorcio. Con el apoyo del competidor de su ex, ella utiliza ese contrato para arrebatarle todo y liderar su imperio.
Portada de la novela La Desheredada de la Familia
7.8
Isabella Sinclair carga con un apellido poderoso, pero vive sumida en la pobreza extrema. Su padre fue repudiado por amor y ella creció en la carencia, lejos de los lujos de su linaje. A los veintidós años, sola y sin recursos, recibe una misteriosa invitación para una reunión en un crucero de lujo. Ante la falta de opciones, Isabella se lanza a esta travesía marítima sin saber si el reencuentro con su estirpe será su salvación o el inicio de una tragedia mayor.
Portada de la novela Seduciendo a la repostera
8.7
Rossalyn Parker es una huérfana tenaz que sueña con inaugurar su propia pastelería. Su destino se cruza con el de Aaron Luke Stone, un magnate egocéntrico que queda amnésico tras un feroz huracán. Ella lo auxilia hasta que él recobra la memoria y se marcha de forma abrupta. Al descubrir la identidad de su salvadora, Aaron regresa para recompensarla, pero termina fascinado por su carácter y atractivo, decidido a seducirla sin importar el costo.
Portada de la novela Si tan solo Supieras
9.7
Ian Field, un gélido empresario de 29 años, vive refugiado en su trabajo para olvidar un viejo amor. No obstante, su mundo se sacude al reencontrarse con Amber Craig, de 28 años, la mujer que dejó huella en su vida. Ella es ahora una profesional brillante comprometida con el magnate Joseph Carrington. Este inesperado cruce de caminos revive secretos y pasiones latentes, desafiando el futuro de Amber y ofreciendo a Ian una redención final.
Portada de la novela Solo con un beso
8.1
Owen, un influyente empresario de 43 años, vive sumido en la desconfianza tras el engaño de su exmujer y la crianza solitaria de su hija. Pese a sus aventuras casuales, su vacío emocional persiste. Su destino se entrelaza con el de Anna, una joven aspirante a maestra atrapada en una relación deficiente. Cuando sus caminos convergen, la honestidad de ella tambalea el escepticismo de él, permitiendo que ambos sanen sus pasados y encuentren consuelo.