Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Esposa falsa del CEO Taylor

Esposa falsa del CEO Taylor

Taylor es uno de los trillizos de la familia Morotova Estrada, a sus veinticinco años de edad se ha convertido en el CEO de las empresas que su padre posee. Se ha transformado en un hombre frío y sin sentimientos para los que no forman parte de su familia, y aunque es muy codiciado por las chicas, él no está dispuesto a sacrificar su carrera empresarial por estar al pendiente de los caprichos de una mujer. Sin embargo, no cuenta con que una chiquilla llegue a su oficina y se presente como su nueva asistente personal, esa misma a la que no le permitió usar el ascensor después que tropezó con él y lo bañó de café en su primer día. Pamela es una chica que labora en un restaurante, su deseo es terminar sus estudios y trabajar para una de las grandes empresas de este país, su sueño se hace realidad cuando en su turno se encuentra con unos señores que le hacen una tentadora oferta de trabajo, ser la asistente personal del odioso CEO. Taylor está muy molesto por la decisión que ha tomado su padre, él ama ser el CEO de las empresas y lo seguirá siendo al precio que sea. Su salvación llega al saber que Pamela trabajará junto a él, y a pesar de que la detesta por alguna razón desconocida, la obliga a ser su esposa falsa. La atracción que surge entre ellos es intensa y apasionada, como dicen por ahí, "del odio al amor solo hay un paso" y este es el caso de ese par que se odian, pero al final reconocen haberse enamorado desde el primer día que sus miradas se cruzaron.
Capítulos
Compartir

Capítulo 1

Desde que tengo uso de razón he vivido en la miseria, mis padres me abandonaron y me crie en una casa, hogar de la cual hace unos años escapé y aunque ha sido muy duro para mí, pero eso no me ha detenido a esforzarme y salir adelante. Trabajo y estudio al mismo tiempo, ser mesera no es fácil, pero tampoco es que haya otras opciones para tener un mejor empleo, eso será hasta que termine la universidad y con título en mano buscaré empleo en las grandes empresas, principalmente en las empresas Morotova.

Eso es lo que Pamela le está comentando a una pareja de ancianos que han llegado a almorzar y les ha generado mucha confianza, ellos le pidieron hablar un momento y agradeciendo que el restaurante estaba casi vacío, ella aceptó hablar.

Su sorpresa fue cuando ellos le confesaron que son los dueños de esa empresa y le propusieron conquistar a su hijo Taylor, le prometieron que si en el lapso de un año ellos no se enamoran, entonces el contrato quedará sin valor y efecto y ella podrá marcharse si así lo desea, claro que el dinero siempre lo tendrá en sus manos. Sin embargo, al no ser una oportunista, Pamela no lo aceptó.

Pero los señores no se quedaron allí, le ofrecieron trabajar para sus empresas. Es tanta la desesperación que ellos tienen porque su hijo formalice su vida que no les importa pagar para que la chica se acerque a Taylor.

Finalmente, Pamela aceptó el trabajo, esa misma tarde renunció al restaurante y se preparó para el día siguiente presentarse a la empresa.

Esa mañana se levantó muy temprano y se preparó un café para beber de inmediato y otro para llevarlo a la oficina, sin embargo, el transporte pasó unos minutos tarde por su cuadra y eso hizo que llegara al límite de la hora de entrada. Saludó al guardia que está en la puerta y caminó con prisa, sin percatarse que delante de ella está un hombre que también está por ingresar al ascensor y ha chocado con él.

—¡Ah! Eres una tonta, fíjate por donde caminas. —Rezongó, Taylor, al ver lo que ha provocado la chica que está tirada en el suelo.

—Perdón, señor, ahora mismo lo limpio, no se preocupe. —Se disculpó Pamela, titubeando al ver la cara de enojo del hombre con traje de ejecutivo al que ella, por ir de prisa a alcanzar el elevador, se ha tropezado y ha derramado su vaso de café en los zapatos de él.

Sumándole el temor que irradian aquellos tatuajes que sobresalen del cuello del hombre que la observa como si fuese una simple basura.

—¡Qué haces, inútil! No te atrevas a tocar mis finos zapatos con tus asquerosas manos, estos valen más que toda una vida de trabajo tuyo.

—Lo siento, señor, no fue mi intención manchar sus zapatos. —Se disculpó nuevamente, pero Taylor está tan molesto que ni siquiera la escucha.

—Por tu culpa perderé una reunión de trabajo muy importante. —Se quejó, ahora mismo tiene programada una reunión con su padre y los socios, según le dijeron, tratarán un asunto serio y es primordial que él se encuentre presente.

—Ni creas que irás conmigo en el mismo ascensor, se me pegaran tus aires de pobreza. Es más, no sé qué haces en esta empresa si aquí está prohibido que entren a pedir limosna. —Refunfuñó Taylor, segundos antes de presionar el botón y subir a la última planta del edificio.

Pamela se quedó paralizada, ese hombre la ha sacado del elevador y la ha tratado como una indigente. Ella observó su ropa para verificar si es cierto que se ve como tal, sin embargo, ella es demasiado sencilla y su vestuario le parece muy adecuado para ser la asistente personal del presidente de esa empresa.

Pasados dos minutos de la hora de entrada, ella ya está en la oficina que se le ha asignado. Está muy asustada, los señores que le han ofrecido ese cargo le han adelantado que su hijo es muy testarudo y que al principio le costará trabajo soportarlo. La paga es muy buena y está contenta de trabajar en la empresa más grande del país, es por eso que se ha prometido no desfallecer por cualquier tontería que venga de su jefe, además, necesita dinero para seguir pagando sus estudios y eso la obliga a quedarse.

Una hora más tarde llegó Taylor a la oficina, se ha salido de la reunión, faltándole el respeto a su padre porque no está de acuerdo con el punto que se está tratando. Su padre le ha dicho que si quiere continuar siendo el presidente, tendrá que casarse y darle un nieto, le ha dado un plazo de dos meses para que encuentre una esposa, de lo contrario, otra persona tomará su lugar hasta que él haya cumplido.

En cuestión de segundos hay desorden en su oficina, es como si un huracán hubiese pasado y haya lanzado todo al suelo, el escritorio está vacío y una reguera de papeles es lo que se puede apreciar alrededor. Pamela lo observa desde su oficina y se pregunta que cuál será el privilegio que ese empleado loco tiene para que el presidente le dé el acceso a entrar a su oficina privada.

—¿Será que voy y le reclamo por darle vuelta a la oficina del jefe? —Se pregunta. —Eh, no, mejor no me meto en esos asuntos.

Al carajo, iré a reclamarle, luego el presidente vendrá y me regañará a mí y quizá también me toque levantar todo.

Pamela dejó en pausa su ordenador y caminó hasta la oficina que se encuentra al frente de la suya, desde afuera se puede observar la espalda ancha del hombre al que aún no le ha visto el rostro.

Abrió la puerta y como acto reflejo, Taylor aventó una botella al suelo y gritó:

—¡Nada de lo que digas me va a convencer para que me case! ¿Lo entiendes? ¡Nada me hará cambiar de opinión, papá!

—¡Qué! —Exclamó Pamela, frunciendo el ceño por la confusión. Además, reconoció que es la misma voz del hombre que la insultó hace unas horas.

—¿Tú?

¿Tú que haces en mi oficina? —Preguntó Taylor, apuntando con el dedo índice.

¡Largo de mi vista, muerta de hambre!

Al ver el mismo rostro del hombre del ascensor, Pamela se estremeció de miedo y sin articular palabra retrocedió hasta llegar a la puerta.

—¿A dónde crees que vas? ¡Detente! —Ordenó Taylor, caminando de prisa para impedir que ella salga, y de inmediato cerró la puerta con llave.

—Tú me dijiste que saliera, entonces, eso hago.

—No, tú no irás a ninguna parte. Tú me debes un favor por arruinarme los zapatos hace rato, ahora me lo tienes que pagar.

—Claro que sí, tú solo dime el precio y con cada pago que reciba te voy a abonar cierta cantidad. —Respondió Pamela, creyendo que se refiere a que los zapatos tienen un precio.

—No quiero dinero, tampoco necesito un reemplazo de zapato barato.

—Mi respuesta es no, no estoy dispuesta a pagarle con sexo. —Respondió Pamela, asemejando que si no quiere que le devuelva plata o los zapatos, querrá que le pague de esa forma.

—Ni estando en medio de la muerte tendría sexo contigo, no te creas la gran cosa.

¡Quiero que seas mi esposa!

—¿Tú te has vuelto loco? Ni siquiera nos conocemos.

—Lo haremos en el trayecto.

—Además, tú me odias, se te nota a leguas el desprecio que sientes por mi persona, y todo por el hecho de ser una persona de bajos recursos.

—No te estoy pidiendo una opinión, te estoy informando que te casarás conmigo y quiero que sea cuanto antes. Firmarás un acuerdo confidencial en el cual aceptas ser mi esposa falsa, no te suplicaré para que lo hagas, lo necesito de inmediato y por eso te estoy obligando porque manchaste mis zapatos preferidos.

—Ni de coña sucederá. —Le retó Pamela. —Abre la puerta, desquiciado. Verás que cuando el jefe llegue le contaré todo lo que ha pasado en su oficina, soy su asistente y me creerá.

—No me importa quien seas, ya puedes ser la mano derecha del presidente de la república, a mí no me interesa ese dato.

Te ordeno que dejes anotada tu dirección en un papel, de lo contrario, no saldrás de aquí hasta que a mí se me ronque mi regalada gana. —Ordenó Taylor, haciendo que la chica se sienta atemorizada.

Pamela está asustada, la gruesa y áspera voz de Taylor le hace sentirse inferior. No sabe qué decisión tomar, un desconocido que desde que la vio por primera vez no ha hecho más que humillarla y ahora le está obligando a que sea su esposa con tal de mantenerse al mando del imperio familiar.

Con manos temblorosas, Pamela anotó la dirección del apartamento de mala muerte donde vive. Hasta entonces, Taylor cantó victoria y la dejó salir de la oficina.

—Uf, si los empleados están locos, no me quiero imaginar cómo es el jefe. —Se dice Pamela en su mente, al mismo tiempo que limpia el sudor de su frente.

En cuestión de minutos, Pamela redactó su carta de renuncia y esperó hasta la tarde a que el jefe llegara y entregársela. Sin embargo, nunca lo vio aparecer y tampoco podía preguntarle a nadie, ya que en ese piso solo estaba la oficina de presidencia y la suya.

Pamela estaba dispuesta a soportar a su jefe, pero nunca se imaginó que tendría que lidiar con todos los locos de esa empresa y ahora se ha echado para atrás y su sueño de trabajar para esta prestigiosa empresa, se ha ido por la borda.

También te puede gustar

Portada de la novela Cincuenta Mil Razones para Vengarme
9.1
Al intentar salir del restaurante de su hermano, una joven inversionista es retenida por una nueva gerente que le exige pagar una ridícula cuenta de cincuenta mil dólares, llena de cargos absurdos. Pese a identificarse como la hermana del dueño, solo recibe burlas y desprecio. Determinada a no dejarse humillar en este drama de romance multimillonario y alta sociedad, ella decide lanzar un ultimátum a su asistente para que su hermano despida a la empleada o perderá todo su respaldo financiero.
Portada de la novela Desde aquella noche
8.2
Tras ser drogada en una gala, Ibiza vive un encuentro pasional con un desconocido que resulta ser el hijo de su jefe. Esta noche deriva en un embarazo que provoca el desprecio del hombre, quien la presiona para no tener al bebé. Decidida a salvar a su hijo, ella escapa para empezar de cero. Años después, aquel millonario reaparece en su camino, cargado de remordimiento y buscando redimir sus pecados para recuperar el perdón de la mujer que una vez rechazó.
Portada de la novela El sustituto
8.1
Dylan, un joven huérfano bajo la tutela de su tía, termina encadenado a una antigua promesa y a una sombría maldición. Su vida cambia al ser obligado a casarse con el implacable presidente de una firma tecnológica, un hombre autoritario que lo culpa de su propio tormento sobrenatural. Este romance LGBT profundiza en un matrimonio forzado donde el rencor, el poder y un misterio místico definen el destino de ambos en un entorno hostil.
Portada de la novela Esposa Olvidada, Reina Temida
9.6
El matrimonio de conveniencia entre Sofía Rojas y Alejandro Durán se quiebra cuando una amante mística, Xochitl, irrumpe tras un accidente para usurpar su lugar mediante oscuros rituales. Ante el caos, Sofía despliega una fría estrategia: asegura su linaje con un embarazo y desenmascara crímenes federales. Tras sobrevivir a atentados e incendios, la protagonista resurge de la traición, encarcela a su rival y hereda el imperio para su hijo.
Portada de la novela La Escritora Del Diablo
8.4
La escritora Daphne Ávalos cae en las redes de Gael Devereux, un déspota y poderoso CEO que la mantiene cautiva bajo una orden implacable. Para recuperar su libertad, ella debe escribir la biografía del magnate, enfrentándose a sus abusivas reglas en una mansión vigilada. Pese al encierro, surge una química peligrosa entre ambos. Sin embargo, Gael esconde un nexo mafioso y un plan de venganza donde el pasado de Daphne es la pieza final para poseerla.
Portada de la novela La hija rebelde del CEO
8.4
Madison Carter vive bajo la sombra de un padre influyente y ausente, buscando afecto mediante la rebeldía. Un violento intento de rapto obliga al CEO a contratar a Matt, un exoficial implacable, para protegerla. Pese a la resistencia inicial de la joven, el roce constante despierta un vínculo que desafía el protocolo. Mientras el escolta lucha con su ética, Madison enfrenta la desaprobación de su entorno para defender un romance prohibido y genuino.