Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Esposa falsa del CEO Taylor

Esposa falsa del CEO Taylor

Taylor es uno de los trillizos de la familia Morotova Estrada, a sus veinticinco años de edad se ha convertido en el CEO de las empresas que su padre posee. Se ha transformado en un hombre frío y sin sentimientos para los que no forman parte de su familia, y aunque es muy codiciado por las chicas, él no está dispuesto a sacrificar su carrera empresarial por estar al pendiente de los caprichos de una mujer. Sin embargo, no cuenta con que una chiquilla llegue a su oficina y se presente como su nueva asistente personal, esa misma a la que no le permitió usar el ascensor después que tropezó con él y lo bañó de café en su primer día. Pamela es una chica que labora en un restaurante, su deseo es terminar sus estudios y trabajar para una de las grandes empresas de este país, su sueño se hace realidad cuando en su turno se encuentra con unos señores que le hacen una tentadora oferta de trabajo, ser la asistente personal del odioso CEO. Taylor está muy molesto por la decisión que ha tomado su padre, él ama ser el CEO de las empresas y lo seguirá siendo al precio que sea. Su salvación llega al saber que Pamela trabajará junto a él, y a pesar de que la detesta por alguna razón desconocida, la obliga a ser su esposa falsa. La atracción que surge entre ellos es intensa y apasionada, como dicen por ahí, "del odio al amor solo hay un paso" y este es el caso de ese par que se odian, pero al final reconocen haberse enamorado desde el primer día que sus miradas se cruzaron.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

Pamela regresó muy decepcionada a su apartamento, según ella su jefe no llegó y ahora tendrá que volver al día siguiente solo para entregar la renuncia. Ella no tiene idea de que el hombre arrogante al que le dio mal la dirección de su hogar, es el presidente al que ella tanto esperó.

Taylor está furioso porque esa noche llegó al lugar donde la chica le aseguró que vive, al no encontrarla, se llenó de rabia y frustrado le indicó a su hombre de confianza que le investigue no solo el paradero, sino la vida de esa chica atrevida.

—De mí, nadie se burla. Esa muchachita ha sobrepasado mis límites y deberá pagar por ello. —Reniega Taylor, apretando los puños y golpeando la pared de su habitación.

Al día siguiente, Pamela llegó muy temprano a la empresa, no quiere volver a toparse con el empleado arrogante y que la vuelva a insultar o a volver con la locura de su casamiento. No va preparada para trabajar, pues, según ella, ya no aceptará continuar en ese cargo y renunciará.

La puerta de la oficina del presidente ya está activa, las luces están encendidas y en el fondo se aprecia la cabellera de un hombre que se esconde detrás de su silla ejecutiva, ella se ha quedado sorprendida al ver en su reloj que aún faltan quince minutos para la hora de entrada y el jefe ya ha llegado.

—Bueno, mi hora ha llegado, las ganas de trabajar en una empresa tan prestigiosa como esta se han esfumado el primer día de trabajo, todo saldrá bien. —Se repite en su mente.

Pamela tocó la puerta con los nudillos, el hombre, al imaginarse de quién se trata, alzó una mano y le hizo señas para que entrara.

—¡Buenos días, señor! —Saludó Pamela, respirando hondo porque está frente al gran jefe mal educado que todavía le da la espalda.

—¡Ah! Ya llegó la señorita que se atrevió a burlarse en mi cara. —Expuso Taylor, dándose la vuelta y observando a la chica que está de pie frente a su escritorio.

—¡Tú, otra vez! —Se quejó Pamela, poniendo los ojos en blanco.

—¿Qué crees?

—Mire señor, no he venido a discutir con usted, ahora necesito ver al jefe, para…

—¿Para qué? —Le interrumpió Taylor. —¿Le dirás que yo te he estado acosando?, o mejor dicho, he estado haciendo justicia porque su asistente no deseada, me arruinó mis zapatos, ¿es eso lo que le dirás?

Ja, te recomiendo que no lo hagas, me debes un favor y me lo tendrás que pagar antes de que él se dé cuenta, total pronto serás mi esposa.

—Lástima por usted, señor, he venido a entregar mi renuncia, así que, ya no me verá más nunca por aquí. —Se jactó Pamela, a modo de burla y triunfo.

—¡No puedes renunciar!

—¿Y quién me lo va a impedir?

¿Usted, que es un simple compañero de trabajo?

—Yo te lo impediré, en calidad de jefe y futuro esposo.

No te molestes en entregarme nada, total, ese papel lo haré pedazos y tiraré a la basura.

Ahora, ¿qué me recomiendas que haga contigo por haber mentido?

¡Aah, ya sé!

Haré que te aplacen en la universidad, te cierren el semestre sin opción a regresar y más nunca puedas volver a estudiar, también le ordenaré a todas las casas de renta que no te alquilen nada para vivir, tu nombre quedará en mal frente a todo el mundo, desearás esconderte y no tendrás donde.

—¡Qué! —Exclamó asustada. —Usted no puede hacer eso, usted no es mi jefe, y aunque lo fuera, no tiene por qué hacer tal cosa.

—Para tu mala suerte, este gafete dice lo contrario.

Pamela casi se va para atrás al ver que ese hombre con el que desde ayer está discutiendo, no es nadie más que su jefe.

—Ahora no me importa quien seas, he renunciado, así es que ya me retiro. —Anunció Pamela, tragándose los insultos que muere por gritarle.

—Ah, ah, no señorita, tú no te vas hasta que no aceptes ser mi esposa falsa.

—Jamás lo haré…

—Mira, es muy sencillo, tú te haces pasar como mi esposa, claro que tendremos una ceremonia formal. Si tú me ayudas, yo también te ayudaré pagando la gran deuda que tienes en la universidad y te sobrará mucho dinero todavía para que hagas con él lo que quieras, puedes comprar la casa que siempre has soñado o montar tu propio negocio. ¿Qué dices?

Pamela se quedó analizando esa tentadora oferta, ella sabe que si renuncia a esa empresa no volverá a encontrar un trabajo donde le paguen esa cantidad, además, con ese dinero que él le ofrece por ser su esposa falsa, puede pagar el total de su carrera y comprar su propio apartamento como él mismo se lo ha mencionado.

—¿Puedo darte la respuesta dentro de unos días?

—No, tiene que ser ahora mismo, total, tú no tienes familia a quien pedirle su opinión.

—¿Y tú como sabes eso?

—A estas alturas no hay nada que yo no sepa de ti, por cierto, muy graciosos tus pijamas y sus dibujos. —Se burló Taylor.

Pamela supo que no podría escapar de ese hombre, y si lo hace no la dejaría en paz. Ella no sabe en qué momento es que Taylor fue a su apartamento, lo que sí sabe es que esos pijamas de los que él se está burlando, sí son de ella y eso significa que la ha estado vigilando desde ayer.

—Por favor, acepta el trato. A mi padre se le ha metido en la cabeza que quiere verme casado, y como ya te habrás dado cuenta, ni siquiera tengo novia.

—Está bien, acepto. Firmaré ese contrato, pero antes de hacerlo quiero que discutamos cada una de sus cláusulas.

Taylor puso sobre la mesa el contrato que elaboró la noche anterior, luego de discutirlo y hacerle algunos cambios con los que Pamela no estaba de acuerdo, ambos lo firmaron.

—¿Cómo le harás creer a tu familia que has encontrado una esposa?

—Es muy sencillo, les diré que te conocí cuando estuve en el extranjero, y como en ese tiempo tú eras menor de edad, entonces no te pude traer conmigo y te abandoné. Pero ahora que nos hemos vuelto a ver, hemos decidido casarnos.

Pamela sabe que su plan no le saldrá bien a Taylor, ya que los padres de él ya la conocen a ella y no le van a aceptar el cuento de que se conocieron fuera del país.

Con temor a que los señores Morotova revelaran el secreto, una semana después Pamela acompañó a Taylor a la casa de sus padres. Allí la presentó como su novia y también se inventó una gran historia.

Los padres sonríen de felicidad, aunque saben que su hijo miente y quizá le haya pagado a la chica, ellos están contentos de verlo sonreír y hasta parece muy enamorado. Con esa iniciativa, ellos anhelan que Taylor se sienta atraído de verdad y la ame para siempre.

—Hijo, me permites un momento a solas con tu novia, por favor. —Pidió su madre.

—¡Qué! No mamá. —Pronunció exaltado.

—¿Qué tiene de malo, hijo? Tan celoso eres, que no la quieres dejar sola, ¿o acaso le temes a algo? —Indagó por retarlo.

—No, mamá. Lo que pasa es que, quiero hacer un anuncio y necesito que las dos estén aquí. —Respondió, lleno de nervios, con temor de que Pamela confiese su secreto.

—¿De qué se trata lo que vas a decir, amor? —Quiso saber, Pamela, acariciando el brazo del hombre que la ha acercado a él.

—Señorita, Pamela González. Delante de mi familia, esta noche quiero pedirte si me haces el honor de ser mi esposa y la dicha de ser el padre de tus hijos. ¿Aceptas casarte con este hombre que nunca se ha olvidado de ti, desde aquel día que nos conocimos y tú eras prácticamente una niña?

Pamela no esperaba que todo sucediera tan deprisa, volteó a ver a todos los presentes y luego dirigió su mirada húmeda hasta el hombre que se encuentra de rodillas extendiendo un anillo lleno de diamantes en forma de corazón.

—Claro que quiero ser tu esposa, mi amor, he soñado tanto con este día. —Respondió Pamela.

Mientras tanto, los señores Morotova se voltean a ver con complicidad, no se han molestado, al contrario, se sienten muy felices y prometen no hacerles preguntas desde ahora.

También te puede gustar

Portada de la novela Cincuenta Mil Razones para Vengarme
9.1
Al intentar salir del restaurante de su hermano, una joven inversionista es retenida por una nueva gerente que le exige pagar una ridícula cuenta de cincuenta mil dólares, llena de cargos absurdos. Pese a identificarse como la hermana del dueño, solo recibe burlas y desprecio. Determinada a no dejarse humillar en este drama de romance multimillonario y alta sociedad, ella decide lanzar un ultimátum a su asistente para que su hermano despida a la empleada o perderá todo su respaldo financiero.
Portada de la novela Desde aquella noche
8.2
Tras ser drogada en una gala, Ibiza vive un encuentro pasional con un desconocido que resulta ser el hijo de su jefe. Esta noche deriva en un embarazo que provoca el desprecio del hombre, quien la presiona para no tener al bebé. Decidida a salvar a su hijo, ella escapa para empezar de cero. Años después, aquel millonario reaparece en su camino, cargado de remordimiento y buscando redimir sus pecados para recuperar el perdón de la mujer que una vez rechazó.
Portada de la novela El sustituto
8.1
Dylan, un joven huérfano bajo la tutela de su tía, termina encadenado a una antigua promesa y a una sombría maldición. Su vida cambia al ser obligado a casarse con el implacable presidente de una firma tecnológica, un hombre autoritario que lo culpa de su propio tormento sobrenatural. Este romance LGBT profundiza en un matrimonio forzado donde el rencor, el poder y un misterio místico definen el destino de ambos en un entorno hostil.
Portada de la novela Esposa Olvidada, Reina Temida
9.6
El matrimonio de conveniencia entre Sofía Rojas y Alejandro Durán se quiebra cuando una amante mística, Xochitl, irrumpe tras un accidente para usurpar su lugar mediante oscuros rituales. Ante el caos, Sofía despliega una fría estrategia: asegura su linaje con un embarazo y desenmascara crímenes federales. Tras sobrevivir a atentados e incendios, la protagonista resurge de la traición, encarcela a su rival y hereda el imperio para su hijo.
Portada de la novela La Escritora Del Diablo
8.4
La escritora Daphne Ávalos cae en las redes de Gael Devereux, un déspota y poderoso CEO que la mantiene cautiva bajo una orden implacable. Para recuperar su libertad, ella debe escribir la biografía del magnate, enfrentándose a sus abusivas reglas en una mansión vigilada. Pese al encierro, surge una química peligrosa entre ambos. Sin embargo, Gael esconde un nexo mafioso y un plan de venganza donde el pasado de Daphne es la pieza final para poseerla.
Portada de la novela La hija rebelde del CEO
8.4
Madison Carter vive bajo la sombra de un padre influyente y ausente, buscando afecto mediante la rebeldía. Un violento intento de rapto obliga al CEO a contratar a Matt, un exoficial implacable, para protegerla. Pese a la resistencia inicial de la joven, el roce constante despierta un vínculo que desafía el protocolo. Mientras el escolta lucha con su ética, Madison enfrenta la desaprobación de su entorno para defender un romance prohibido y genuino.