Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Entre telas y secretos

Entre telas y secretos

Victoria Ríos, la poderosa CEO de Maison Ríos, enfrenta el peso de su éxito mientras oculta un embarazo en soledad. Buscando un respiro de su estricta seguridad, termina una noche en un parque con un enigmático vagabundo que le ofrece una paz insospechada. Este encuentro fortuito con un hombre rodeado de incógnitas transformará su destino por completo. Entre el lujo y la fragilidad, ambos hallarán verdades profundas en lo más inesperado.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

Las luces del estudio fotográfico brillaban con la intensidad cruel de un interrogatorio. Modelos de rostros perfectos posaban frente a las cámaras mientras los creativos gritaban instrucciones. El sonido de tacones sobre el suelo de concreto, telas moviéndose al compás de ventiladores artificiales, el murmullo constante de asistentes... todo en sincronía perfecta.

Y, al centro de ese universo, Victoria Ríos se mantenía firme. Impecable. Inmóvil.

Como si nada hubiera pasado.

Como si aquella noche bajo las estrellas, entre mantas sucias y la piel tibia de un desconocido, no hubiera existido jamás.

Habían pasado tres días desde su desaparición. Tres días desde que dejó atrás a su equipo, su seguridad, su máscara. Y sin embargo, allí estaba, perfectamente vestida con un conjunto negro de diseño propio, gafas oscuras y labios rojos como una advertencia.

-¿Victoria? -La voz de su asistente interrumpió su ensimismamiento-. El equipo de Milán quiere confirmación del viaje. ¿Les confirmamos?

Victoria no respondió de inmediato. Parpadeó. Miró la pasarela improvisada donde una modelo desfilaba con un abrigo de líneas audaces, y asintió con un movimiento apenas perceptible.

-Sí. Vamos a Milán.

Milán. París. Tokio. Era su vida. El desfile no podía detenerse por una noche de debilidad. Mucho menos por un error.

Porque eso era, ¿no?

Un error.

El tipo no tenía nombre. Su rostro era una sombra borrosa en su mente. Y sin embargo, había momentos en los que recordaba con claridad absurda la forma en que la sostuvo, cómo la miró después, sin juicio, como si ella no fuera la emperatriz de la moda, sino simplemente una mujer cansada.

Pero esa versión suya no podía sobrevivir. No en este mundo.

Horas después, en su oficina en el piso 42 del edificio Ríos, Victoria miraba la ciudad a través del ventanal. Una tormenta se avecinaba. Las nubes negras parecían una amenaza personal.

Se había dado una ducha, se había cambiado tres veces de ropa, había respondido correos, hablado con inversionistas, aprobado una nueva línea de bolsos... y aun así, sentía que el día no había empezado.

Tomó su copa de vino -ni siquiera le gustaba el vino, pero lo bebía por costumbre- y dio un sorbo pequeño.

-¿De verdad creías que podías escapar de ti misma? -murmuró al reflejo que el cristal devolvía.

Tocaron a la puerta.

-¿Qué? -preguntó sin voltear.

-Soy yo -respondió Cassandra, su jefa de relaciones públicas, la única persona que se atrevía a tratarla sin rodeos-. Traje los informes de la campaña primavera-verano. Pero... ¿podemos hablar?

Victoria se giró lentamente. Cassandra la miraba con ojos entre preocupados y curiosos.

-Te estuviste desaparecida. Sin escolta. Apareciste en un hotel de paso con el vestido arrugado. Y no das explicaciones. Ni a mí.

Victoria dejó la copa sobre la mesa con fuerza.

-No hay nada que explicar.

-Claro que lo hay. No eres solo una diseñadora, Victoria. Eres una marca. Y si te autodestruyes, arrastras a toda la industria contigo.

El silencio que siguió fue gélido. Victoria caminó hacia su escritorio, tomó una carpeta, se la tendió a Cassandra.

-Aquí tienes. Las nuevas pautas de imagen. Redireccionaremos la narrativa hacia "la CEO que sabe reinventarse". ¿Satisfecha?

Cassandra la observó con una mezcla de admiración y tristeza.

-¿Sabes qué es lo peor de todo? -dijo con suavidad-. Que incluso cuando te caes, lo conviertes en estrategia de marketing.

Victoria no respondió. No podía. Porque, en el fondo, tenía razón.

Esa noche, en su departamento de lujo en el centro de la ciudad, Victoria no encendió las luces. Se deshizo del vestido y se recostó en el sofá, con una manta fina cubriéndola.

Todo estaba en silencio. Pero el silencio no traía paz. Traía memorias.

Recordó cómo sus dedos se aferraron a los de él. Cómo su respiración se sincronizó con la de aquel extraño. Cómo, por unas horas, no necesitó ser nada. Ni diseñadora. Ni líder. Ni diosa.

Solo humana.

Se llevó la mano al pecho.

¿Y si volvía a buscarlo?

¿Y si iba al mismo parque?

¿Y si le preguntaba su nombre?

Sacudió la cabeza con fuerza.

No. No. No.

Era una locura. Él era solo una fuga emocional. Un susurro de locura entre semanas de perfección.

Volvió a servirse vino. Esta vez, lo bebió de golpe.

Pero ni el alcohol logró calmar el temblor en sus dedos.

A la mañana siguiente, llegó temprano a la sede de Maison Ríos. El equipo de diseño la esperaba en la sala de reuniones. Victoria entró con paso firme, ignorando las miradas que aún la seguían desde su desaparición.

-Hoy hablaremos de ruptura -dijo con voz clara-. De desobediencia estética. Quiero una colección que grite libertad. Quiero cortes imperfectos. Telas que no combinen. Quiero caos, pero con elegancia. ¿Entendido?

El equipo asintió, aunque algo confundido.

-Y no quiero modelos perfectas esta vez -añadió-. Busquen rostros reales. Cicatrices, cuerpos no normativos. Esta colección no será para los espejos. Será para quienes no se atreven a mirarse todavía.

Mientras hablaba, una chispa nueva brillaba en sus ojos. No sabía de dónde venía. No sabía por qué sentía esa urgencia de romperlo todo.

Tal vez... solo tal vez... esa noche no había sido un error. Tal vez había sembrado algo más que una historia secreta entre mantas.

Pero aún no lo sabía.

Aún no lo sospechaba.

Eso vendría después.

También te puede gustar

Portada de la novela El Amor Incondicional Del CEO
7.9
Tras sus vacaciones, Cindy descubre que su hogar es un montón de escombros por un error de su amiga. La crisis empeora cuando se entera de que su hermano vendió el terreno a Carl, un influyente CEO, sin consultarle. Aunque el empresario inicialmente planeaba divertirse a costa de la desesperación de la joven, el rencor se disipa rápidamente. Lo que empezó como una disputa por traiciones familiares termina con Carl cautivado por su supuesta enemiga.
Portada de la novela El Engaño del Esposo, el Despertar de la Esposa
9.6
Después de tres intentos de suicidio, Damián rescata a la protagonista de la muerte. No obstante, un reloj grabado desvela una realidad siniestra: su salvador es Eduardo, su esposo supuestamente fallecido. Él ha usurpado la identidad de su hermano para encubrir a Karla, su amante encinta. Al comprender que su sufrimiento fue manipulado en este perverso plan, la desesperación de la mujer se torna en una sed de venganza implacable para desmantelar toda su farsa.
Portada de la novela El Sacrificio Supremo de una Esposa
8.6
La vida de Érika se torna una pesadilla tras un incidente menor de su hermana Jimena en una gala. Los guardias de Diamante Garza atacan brutalmente a la joven ante la mirada gélida de Álex Rivas, esposo de Érika y jefe de seguridad de la agresora. Álex encubre el crimen con amenazas de muerte y somete a su mujer a tormentos físicos y psicológicos atroces. El horror llega al límite cuando él la obliga a una histerectomía sin anestesia por lealtad a su jefa.
Portada de la novela La esposa del pole dance
9.3
Lucio Savignani es un magnate implacable y soberbio que no permite que nada se interponga en sus deseos. Su objetivo ahora es Maryam, una joven de imagen inocente que esconde un trasfondo sorprendente. Empeñado en adueñarse de ella, Lucio la presiona hasta forzar un enlace matrimonial que se perfila como su victoria definitiva, aunque podría ser su propia perdición. Entre misterios y poder, su intensa fijación se transformará en una inevitable y dulce sentencia.
Portada de la novela La Esposa trofeo del CEO
9.7
Bianca Rizzo vive una pesadilla tras ser entregada a Nathaniel Giordano, un empresario de hielo, como moneda de cambio por las deudas de su padre. Atada a un contrato implacable, su única salida para salvar a su progenitor es dar a luz al heredero del clan. Oculta tras una identidad falsa y usando la seducción como arma, Bianca intentará cautivar a su esposo. En este oscuro juego de poder y traiciones, ella arriesgará su corazón y su vida por la libertad.
Portada de la novela  Matrimonio Arreglado Con Mi Jefe
8.2
Con solo un mes en su nuevo empleo, la señorita Mejía recibe una orden insólita de su jefe, Bastian Alejandro Cabal: tienen cuatro meses para contraer matrimonio. Lo que parecía un chiste pesado se torna en pesadilla al descubrir que su contrato laboral incluía una cláusula nupcial que ella firmó sin revisar. Sin dinero para pagar la millonaria multa por incumplimiento, se ve forzada a aceptar un compromiso legal que la vincula al poderoso empresario.