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Portada de la novela Entre mis piernas

Entre mis piernas

Después de la trágica pérdida de su familia, una joven busca refugio en el tío de su mejor amiga. La atracción física es innegable, pero la frialdad y el hermetismo de él la sumergen en un mar de dudas. ¿Es un vínculo genuino o un capricho pasajero? Enredada en una seducción donde se siente la presa, ella debate si huir o intentar comprender a ese hombre inexpresivo que, pese a su distancia emocional, no deja de buscarla una y otra vez.
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Capítulo 3

Camilo

Mi sobrina me chantajeó de la peor manera para que fuera a almorzar a su casa, pero la muy tramposa jamás me dijo que su amiga iba a estar ahí. Cuando entré al comedor la miré, no quería voltear a verme y cuando lo hizo, miré esos hermosos ojos color miel, sus ojos grandotes como un animalito que sale en la película de Madagascar. Se miraba nerviosa, estoy seguro de que no esperaba verme. Es una niña, para mí es una niña aunque ya sea adulta.

Cuando mi sobrina se me tiró encima, su amiga se levantó de la silla y algo en mi entrepierna también se levantó al ver a Nairobi en todo su esplendor, tiene un cuerpo delgado pero con gracia. El uniforme del instituto se le miraba de lo más sexi, no podría trabajar con esta niña porque pecaría en cuanto estemos solos. Estoy pensando justamente como lo hace José, como un maldito depravado pero es que, ¿cómo explicar lo que sentí al verla? Odio tanto ser como soy, haber nacido como nací, sin poder demostrar lo que siento. Ella si, ella aunque intento esconder sus nervios, no pudo, eso me demuestra que el sentimiento fue mutuo, aunque ella no lo sepa.

—¿Eso quiere decir que la vas a apadrinar? —fue lo que pregunto mi sobrina al escuchar que le dije a su amiga, que estaba a sus órdenes, pero lo dije meramente por amabilidad; ahora que lo pienso: decir cosas por amabilidad no es correcto, pienso que es mejor hablar literalmente o no decir nada.

Todos sentados y comiendo, se me hace inevitable no verla y es que es bastante menor que yo, pero me encanta. Su cara está completamente carmesí y su respiración un poco agitada, dando a entender que está nerviosa pero intenta controlarse y que bien que lo haga, porque si tan solo me seduce un poco, caería como cayeron las Torres Gemelas.

—Yo creo que deberías darle empleo a cambio de sus estudios, Nairobi es una buena niña me —sugiere, Fanny, mientras estamos en la mesa—. Yo la conozco desde niña y te puedo decir que yo no entiendo como un angelito tan puro y bello como Nairobi, es amiga de mi pequeño demonio.

¡Por fin! Ella está sonriendo por lo que mi hermana dijo y yo me deleité mirándola. Que lástima que ella no me puede ver sonreír, ¿que debe pensar de mi?

¿Por qué se llama Nairobi? Me da curiosidad, pero no le preguntaré, no quiero involucrarme demasiado, haciendo preguntas triviales que son perfectas para comenzar a ligar; mejor se lo preguntaré a Karina, cuando no esté Nairobi.

Nairobi

—Lo pensaré, quedan dos mese antes de que entren a la Universidad, si para ese entonces… —me observa rápidamente—, no he podido conseguirte un empleo, yo te ayudo —me termina diciendo y yo anhelo que no encuentre trabajo para mi.

Haría lo que sea por trabajar con él, me sometería a cualquier cosa que me pidiera, sería su esclava sexual de por vida si él así lo desea, "calma tus benditas hormonas", estoy demasiado caliente y es que como explicar que jamás en mi desdichada vida, había conocido a alguien así.

—¡Muchas gracias! —le sonrió y no se que más decirle. Me siento tan apenada porque estoy más que segura que mi cara parece un tomate o Chile rojo.

Estábamos en la mesa, pero tan solo comíamos el postre; Fanny tomaba café, cuando recibió una llamada, según entendí, se trataba de una junta que salió de ultima hora y urgente, por lo que se miro obligada a despedirse y salir literalmente corriendo de la casa.

Miro mi helado y pienso que lo único que quisiera comer en este preciso monto, es a Camilo y es que siempre lo he dicho: "no soy un Ángel, ni nada inocente" solo que lo demuestro menos que Karina, también debo admitir que íntimamente mi amiga ha vivido más experiencias que yo, debido a que tengo un problema y es que cuando se va a dar el momento, me pongo demasiado nerviosa y lo que hago es salir corriendo pero juro por todos los dioses del Olimpo que con Camilo si me aviento, me lanzo, así muera de los nervios antes del coito.

—Bueno —habla Karina, llamando mi atención y de paso, también la de su tío—. Vamos, que el trabajo no se hará solo y aprovechemos que mi tío está aquí, para que nos eche una mano.

—Con permiso —digo, mientras Karina y yo, nos levantamos de la mesa.

Como siempre lo hacemos, subimos a su cuarto a lavarnos los dientes y ponernos otra ropa, hay veces en las que nos bañamos porque así, se siente mejor estudiar. En esta ocasión sólo nos ponemos otra ropa y debido a que no tengo ropa aquí, Karina me presta, así que busco algo adecuado para seducir a su tío, "lo siento amiga, pero con tu tio, si que acepto todo lo que quiera ofrecerme el infierno".

—Mira, usaré esto —le muestro un pantalón vaquero ajustado al cuerpo y una blusa pequeña que llega al ombligo, para mi, es bastante atractivo.

—No, no —coje la ropa que tengo en la mano y la guarda en el cajón donde tiene su ropa interior, "ni siquiera es ahí el lugar de los pantalones, pero en fin"—. Toma esto —me pasa algo que estoy segura, ya lo tenía listo desde mucho antes.

—¡Oye, no me pondré esto! —le digo inmediatamente, porque me esta dando un diminuto mini short, que me cubren más mis bragas que el.

—Es lo que hay —me dice cerrando el armario.

Cuando pensé en ponerme algo para seducir a su tío, jamás imaginé llegar a este extremo, si prácticamente andaré en bragas por toda la casa pero ¿qué hago? Es lo que me ofrece, así que aunque a regaña dientes, me pongo la ropa que me ofrece. Sin exagerar, juro que el mini short, literalmente es más corto que mis bragas, así que me saco las bragas y me dejo solo el short sin ropa interior. Yo uso este tipo de ropa pero no es mi estilo y mucho menos cuando esta un dios griego allá afuera mirándome sin poder descifrar lo que siente. Me pongo una blusa ajustada al cuerpo de tiras que me llega al ombligo, cosa que no me preocupa porque el short es talla alta, me cubre el ombligo pero las nalgas no, ¡que ironía! y listo, me hago el cabello en una coleta.

—Te ves ardiente —exclama, Karina con una sonrisa que… ¡diablos! Esa malévola sonrisa la llevara al infierno y yo me iré con ella por ser su seguidora.

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