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Portada de la novela Enseñame a amarte

Enseñame a amarte

Tras ser abandonada en un aeropuerto y superar un noviazgo abusivo, una joven se pregunta si el amor es innato o se construye. En su camino a la adultez, un grupo de amigos une sus destinos para aprender a sanar y querer otra vez. Esta narrativa juvenil mezcla drama, romance y comedia en un relato conmovedor sobre la superación y la complejidad de los afectos, demostrando que es posible reconstruir el corazón tras una traición profunda.
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Capítulo 2

Durante la película estuve callada pensando en lo que me dijo David.

¿A qué se refería con que le traía malos recuerdos?

Desde que le confesé mis sentimientos habían pasado casi dos años y ya no estaba tan al tanto de lo que sucedía en su vida.

Luego le pediría explicaciones. Y me las tendría que dar sin reservas porque utilizaria el he ho de que me haya tratado mal para hacerlo sentir culpa -Si. A veces era un poco manipuladora-aunque quizá antes podría preguntarle a Denise si sabía algo.

Así estuve la mitad de la película pensando, hasta que en un momento presté atención en una escena.

*No me podía controlar y de vez en cuando echaba un vistazo través del pelo al extraño chico que tenía a mi lado. Éste no relajó aquella postura envarada - sentado al borde de la silla, lo más lejos posible de mí- durante toda la clase. La mano izquierda, crispada en un puño, descansaba sobre el muslo. Se había arremangado la camisa hasta los codos. Debajo de su piel clara podía verle el antebrazo, sorprendentemente duro y musculoso. No era de complexión tan liviana como parecía al lado del más fornido de sus hermanos.

La lección parecía prolongarse mucho más que las otras. ¿Se debía a que las clases estaban a punto de acabar o porque estaba esperando a que abriera el puño que cerraba con tanta fuerza? No lo abrió. Continuó sentado, tan inmóvil que parecía no respirar.

¿Qué le pasaba? ¿Se comportaba de esa forma habitualmente? Cuestioné mi opinión sobre la acritud de Jessica durante el almuerzo. Quizá no era tan resentida como había pensado.

No podía tener nada que ver conmigo. No me conocía de nada.

Me atreví a mirarle a hurtadillas una vez más y lo lamenté. Me estaba mirando otra vez con esos ojos negros suyos llenos de repugnancia. Mientras me apartaba de él, cruzó por mi mente una frase: «Si las miradas matasen...».

El timbre sonó en ese momento. Yo di un salto al oírlo y Edward Cullen abandonó

su asiento. Se levantó con garbo de espaldas a mí -era mucho más alto de lo que pensaba- y cruzó la puerta del aula antes de que nadie se hubiera levantado de su silla.

Me quedé petrificada en la silla, contemplando con la mirada perdida cómo se iba. Era realmente mezquino. No había derecho. Empecé a recoger los bártulos muy despacio mientras intentaba reprimir la ira que me embargaba, con miedo a que se me llenaran los ojos de lágrimas. Solía llorar cuando me enfadaba, una costumbre humillante.*

Esa escena captó mi atención...era exactamente lo que sentía cuando David me trataba así.

A partir de allí empecé a mirar la película con más atención y al cabo de unos minutos ya estaba agarrándome de la silla ansiosa por saber que iba a pasar.

Denise me miraba y se reía.

La película finalizó.

-No te preocupes de eso ahora, Bella. Podremos discutir cuando despiertes.

Creo que sonreí.

-Vale.

Sentí sus labios en mi oído cuando susurró:

-Te quiero.

-Yo, también.

-Lo sé -se rio en voz baja.

Ladeé levemente la cabeza en busca de... adivinó lo que perseguía y sus labios rozaron los míos con suavidad.

-Gracias -suspiré.

-Siempre que quieras.

En realidad, estaba perdiendo la consciencia por mucho que luchara, cada vez más débilmente, contra el sopor. Sólo había una cosa que deseaba decirle.

¿Edward? -tuve que esforzarme para pronunciar su nombre con claridad.

¿Sí?

-Voy a apostar a favor de Alice.

Y entonces, la noche se me echó encima.*

Yo me quedé sin palabras con cara de OMG, me había terminado por gustar la película y tanto que discutí con Denise para no venir. En mis adentros también añoraba un feliz en donde David estuviera incluido y siendo sincera, no quería perder la esperanza de que eso llegase a pasar. No me importaba tener que esperar un poco de tiempo más. Lo amaba demasiado. Tanto como Bella a Edward.

Salimos de la sala y fuimos a tomar un helado.

Luego miramos unas vidrieras y tomamos un taxi hasta la casa de Denise.

Entramos y subimos las escaleras. Chequeé la hora, eran las 2 am.

¡Wow!" la hora había pasado muy rápido y eso que no habíamos hecho mucho.

Dejé mis cosas en la habitación de Denise, me puse mi pijama que constaba de un short corto y una camiseta con tirantes finos en color turquesa.

Caminé hasta el baño con mi cepillo de dientes en mano.

Tomé un algodón, lo humedecí con demaquillante y me limpié el rostro.

Luego me lo sequé con la toalla, brumice mi rostro con agua de rosas y aplique crema humectante. La rutina facial era muy importante para mi. No quería tener una piel con acné o marcas. Me dispuse a salir.

Abrí la puerta y cuando estaba por salir choqué contra algo… o alguien.

Levanté la mirada y vi a David sin remera y con una bermuda de playa azul. Me ruboricé increíblemente pero no aparté la vista.

Tenía un cuerpo digno de admirar...con una musculatura perfectamente trabajada.

Cuando salí de mi trance le dije tartamudeando:

-P-p-er-dón.

Él solo me miró de arriba abajo y vio que yo estaba temblando.

¿Estas bien? Luces como si hubieras visto un fantasma. 'Y que fantasma tan sexy', pensé.

Me puse colorada. Roja. Carmesí. Y fui migrando por toda la gama de colores rojizos.

-No, no es nada- le dije

Me fui por el lado contrario y lo único que atiné fue a desearle buenas noches.

Él me devolvió el saludo.

En la habitación donde me esperaba Denise:

¿Por qué tardaste tanto? Me interrogó- ¿No será que diste una vuelta por la pieza de mi hermano o sí?

-Ay no.…Por favor...no soy taaaan atrevida. Fue él quien me busco.

¿A qué te refieres? ¿Y por qué tienes el rostro tan colorado? -me dijo entrecerrando los ojos...con un aire sospechoso. Le conté lo que había pasado y ella estalló en carcajadas.

En ese momento al otro lado de la puerta se escuchó una voz irritada, era David. -Hay gente que necesita dormir- dijo

-Ok, ok, no te enojes ya nos dormimos, hermanito-le contestó Denise. Y acto seguido volvió a reírse, pero esta vez se tapó la boca.

Luego charlamos un rato en voz baja para que el fantasma, digo David no se enojara.

En eso le conté lo que me había dicho David de la canción y le pregunté si ella sabía algo de eso.

Dudó un momento y respondió:

-Te conozco y sé que me lo estas preguntando porque sabes que lo sé.

Eso paso hace unos años, dos para ser exactos.

David tenía 17 y se había enamorado de Vanessa la vecina de enfrente de la casa de mi tío. Habían pasado unos 6 meses desde que se conocían.

Él le pidió que fuese su novia y ella aceptó enseguida.

Por ese entonces David y Lucas eran uña y carne.

No nos mintamos, Lucas es muy apuesto.

Pues veras. Yo empecé a observar que Vanessa casi no le prestaba atención a mi hermano y más bien se concentraba en Lucas. Le advertí a David sobre esto, pero él no me hizo caso. Debería haberlo hecho, tu sabes lo que me pasó y no se lo deseo a nadie.

Bueno, pasaron 2 meses y un día David fue a buscar a Lucas y lo encontró besándose con Vanessa.

Él lo vio y se desprendió inmediatamente.

Luego nos enteramos de que ella lo había ido a buscar a su casa y lo tomo por sorpresa con ese beso.

El intento zafarse, pero no a tiempo. David ya había visto todo.

Desde entonces no quiere involucrarse con ninguna chica, por eso es tan frio contigo y bueno es la razón de que haya cambiado esa canción- concluyó Denise.

Me quedé anonadada con la historia y estuve pensando toda la noche en eso.

No sabia lo mal que la había pasado. Aunque eso no justificaba que yo tuviera que pagar las cuentas generadas por otra persona.

Eso no debería ser legal en ningún estado.

Pero finalmente me dormí.

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