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Portada de la novela En otra piel

En otra piel

La vida perfecta de Lía Michel, una autora de éxito casada con un reconocido abogado en Nueva York, está a punto de desmoronarse. Tras su aparente felicidad, se esconden secretos turbios y un pasado que intenta olvidar. Todo se complica con la llegada de Marianela, su hermana gemela de intenciones siniestras, quien amenaza con usurpar su lugar. En este juego de identidades y misterio, la verdad sobre sus orígenes revelará quién es la auténtica antagonista.
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Capítulo 2

Soy Samantha, en realidad ese solo es un nombre que adquirí después que me usasen como pieza de mercado para un hombre estúpido e idiota.

Estuve conciente todo el maldito tiempo, no lo sé, no me estaba muriendo de miedo, pero me sentía endiablada hasta los cojones.

Ahora me dedico a extorcionar a hombres, después de lo que hicieron conmigo, todos ellos deben pagar lo que pasó cinco años atrás.

Después de que ese Gánster de la zona donde me movía en aquel entonces me atrapara para venderme por mil dólares, era tan repudiable su vida, ya lo mandé al bote.

Él cambió mi mente, no pensaba llegar a ser lo que hoy soy, una mujer de calle a mis 22 años.

En la suite de un hotel...

—Sam querída, eres la mejor mamadora que conozco, mira como me dejas, me vacías con esa boquita preciosa, eres un demonio en forma de mujer.—Si, lo que digas. Pienso.

Mientras le estoy haciendo un oral a Fernandino, un comerciante burdo, hago en un debate mental acerca de la carne ahumada que pedí para comer si me lo tendrían listo y la cual disfrutaré después de este mal polvo, si creo que estará más excitante que esta polla blanda.

—Preciosa, recuerda, recuerda.... uhh, auch, Sam mi niña, solo tú me pones así de caliente y excitado. —Vuelve a repetir la mierda.

—¿Seria que no puede mantener la boca cerrada? Estoy cansada de los hombres así, hablan hasta por los codos, no se preocupan si yo estoy disfrutando de la faena que le llevo. Total, así lo veo, un trabajo que debo hacer nada más, no por placer personal, solo conveniencia.

Cuando termino de darle una mamada, me levanto para ir al baño, quiero lavarme muy bien la boca, es porque saliendo de aquí iré a comer carne, pura carne, suavecita, de ternera.

Me deja trescientos dólares en la mesita de noche, don Fernandino, un comerciante tacaño, bueno debe ser tacaño, pero enviciado al coño de jovencitas como yo, cuyas suertes se pintaron de gris igual que el mío.

Salgo de esa habitación y cruzo la calle, solo quiero llenar mi estómago para luego irme a dormir, ya se habrán dado cuenta, soy la gemela Marianela, la pobre chiquilla con más mala suerte que la mujer de Lot convertida en sal. Bueno, no tanto como ella, por que aún sigo aquí viva y saludable.

Para ofenderme y hacer que me duela mas, unos días antes que huyera de aquel Orfanato del infierno, ellos me gritaron en mi cara que yo tenía una hermana gemela, gemela que tuvo mejor suerte que yo. Por que a diferencia de mí ella si fue adoptada por una pareja de matrimonio serio, fue llevada y criada a cómo debía ser.

Ha de ser una mujer triunfal, próspera y muy feliz. Aunque soy una mancha en su vida, una burda vida inútil, quisiera verle aunque sea de lejos. Eso es mi mayor deseo.

Aunque por allí se dice que cuando hueles algo bueno, ya no te conformas con olerlo nada más, si no que tus instintos desean más que ver o sentir su olor, ahora querrás tomarlo y digerirlo y hacerlo parte de ti.

En la vida, a mí me tocó pagar los platos rotos que alguien rompió, pago los pecados de mis ancestros quizás, sin embargo, estará bien. Así es mi detestable vida. Andando por el camino empinado aparte espinado, hacen que sangran mis pies, pero muy aparte de todo ello, veo algo limpio y hermoso que quisiera ver y conocer. A mí hermana.

Esa con la que compartimos más que el mismo destino sádico en común, el desprecio de mis propios padres, el rechazo de quienes debieron alzarnos en brazos y apapacharnos.

Ahora que me ven en el camino en la cual estoy, son muchos los que alzan la mano y me señalan con el dedo, solo para murmurar lo dicho entre dientes; "¡Ay va la descarada!" Alguna vez soñé con que me brindaban amor, apoyo, sonrisas sinceras, legitimidad, no la obtuve de nadie ni vino de ningún lado.

Suena mi móvil, la saco perezósamente del bolsillo de mi enorme chaqueta, veo su pantalla y sale escrita, "cliente No. 971 si, así es, ese es el número 971 de cliente con quien iré a follarnos, ya el sexo en mi vocabulario es solo transacción.

Hace unos dos años de los cinco que llevo ejerciendo la prostitución que no debería ya hacerlo por la necesidad del dinero. Si ustedes leyeran la mente ridícula de la mayoría de los hombres, se escandalizarían lo que ellos harían por obtener sexo de alguien, hasta de una escoba con faldas.

Ha habido amantes que me han dado exsorbitantes regalos, como uno que me regaló una joya valorada en trescientos mil dólares, otro, me regaló un edificio de apartamentos amueblados listo para ser alquilada y sacar ingreso libre y sin demora, otro me pidió matrimonio y muchas promesas de darme una familia feliz y completa, pero que también venía acompañado de muchos regalos caros y lujosos, así sigue la fila de hombres estúpidos que piensan con su segunda cabeza y no con el de arriba.

O ¿sería que se enamoraron de mi?—Por qué será que no creo en esa lógica.

Cliente No. 971

—Hola Sr. Fiersen—¿Cómo ha sido tu día hoy? —Hago el saludo iniciando mi encuentro con él.

Me sonríe con una sonrisa algo simple e inocente.

—¿Te gustan los autos de lujo? De las que no todos lo pueden adquirir? —Me dice con los ojos vidriosos de alegría y brillo, como si fuera él quien recibiría un auto así.

—"Mira por la ventana, cariño querido" —Lo vuelvo a ver a él, si algo he aprendido bien en esta vida es que nadie es amable por nada. Y sus ganas de tenerme como exclusiva para él sigue dando sin límites.

—No quiero mirar afuera, Sr. Fiersen, tampoco me gusta ningún auto de edición limitada. —Vomito mis palabras sobre su tímpano.

Pone cara de cachorrito regañado, sé lo que viene después de un regalo caro, cree que te tienen a su disposición, eso no lo deseo con nadie ni ahora ni nunca.

No estoy segura que qué es lo que hay afuera, pero si sé una cosa, no quiero estar con él ya, aún cuando mostrara una aparente cortesía y amabilidad para conmigo.

—Vamos para lo que venimos Sr. Fiersen—Empiezo a levantar la pierna y mostrar que no traigo nada abajo.

A él se le desorbitan las chibolas de los ojos, se llenan de inmediato de lujuria, es un hombre bastante joven, como alrededor de treinta y tantos, pero descuidado de su físico, me temo que el señor Fiersen tiene más vicios que el mismo sexo a paga.

"Queridísimos lectores, empecé este proyecto por qué prácticamente lo he traído en mi cabeza desde meses atrás, será actualizado lo más que se pueda, pero sin exigencias, ya que tengo otros libros prioritarios que acabar."

Otro dato a resaltar, es un libro que será muy subido de tono, no es para cualquiera. Si decide leerlo, no quiero críticas al contenido.

Gracias!!!

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