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Portada de la novela Embarazada de Hades

Embarazada de Hades

Hades no es un dios, sino el despiadado jefe de la mafia que controla Grecia con puño de hierro. Mi vida era tranquila hasta que una noche de excesos, cuyos detalles apenas logro evocar, me llevó directamente a su cama. Ahora, el destino me vincula permanentemente a este peligroso criminal: estoy embarazada de su heredero. Atrapada en su oscuro mundo de poder y violencia, debo enfrentar las consecuencias de estar ligada al hombre más temido del país.
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Capítulo 3

Hali Frey.

Sábado, 4, diciembre, 2027.

Abro mis ojos oyendo el cantar de los pájaros, me siento en mi cama y miro la hora en el reloj que está en la mesita de noche, sin evitarlo corro al baño a vomitar, una vez vomitado todo me miro al espejo viendo que parezco un zombie viviente.

— ¿Renunciaste? — pregunta Ana desde la puerta, la miro mientras tomo el cepillo de diente para lavar mi boca del sabor amargo.

— ¿Te lo dijo? — pregunto y asiente, Ana y Julián son hermanos — Encontré otro trabajo… menos estresante que ese — miro al espejo cepillando mis dientes.

— Pero, Hali… te encanta reconstruir antigüedades y saber de sus historias, encima de que te encanta estar con mi hermano — escupo y la miro mordiendo mi labio.

— Sé que siempre me gustó tu hermano, desde hace 3 años, pero… ya no lo veo como el chico amable y tierno que conocí… ¿Puedes entender que ya no quiero estar cerca de él? — frunce su ceño sin comprender algo.

— ¿Pasó algo mientras estuve ausente hace unos meses? Porque desde que llegue, andas, muy alejada de todos, puedo entender que sea por tu embarazo, pero… — suspiro.

— No pasó nada grave entre tu hermano y yo — me alejo yendo a mi cuarto, pero la castaña me sigue.

— No me digas que mi hermano es el padre, Hali — me volteo y niego con rapidez.

— No, ¿Cómo puedes sugerir algo así, mujer? — pregunto alarmada, suspira sentándose en la cama, abro mi closet y saco una blusita de tirante junto a una falda holgada y un chaleco, me quito la ropa sin vergüenza delante de Ana.

— Acaso… ¿No sabes quién es el padre? — pregunta de repente, la miro poniéndome unas converses, miro a otro lado acomodando mi corto cabello.

— Sé quién es… — miento tomando mi bolso — Si me permites, tengo que ir a mi nuevo trabajo — acomodo mis lentes, me mira asintiendo, me despido y salgo del apartamento, miro la hora en mi teléfono.

Al salir del edificio veo al chofer del señor Kana y suspiro viendo que me abre la puerta trasera, entro y se sube, en ningún momento hablamos, observo que me lleva a los barrios más caros de la ciudad, miro la costa a lo lejos y el cielo aclararse por el sol, el carro se detiene delante de una propiedad, las rejas se abre dando paso a un campo abierto, un poco más allá se ve una mansión blanca por completo, se detiene delante de esta y me bajo sin esperar que me abra la puerta, miro las grandes ventanas y el verde jardín.

La puerta se abre mostrando a un hombre mayor, me deja pasar sin decir nada y no sé si es malo o bueno, me hace seguirlo, pero el lugar llama mucho mi atención haciendo que me retrase un poco, entro a una sala y el mayordomo que es lo que creo, se va dejándome a sola, me siento en el sofá y después de unos segundos entra Hades, mi nuevo jefe al parecer.

Me levanto, pero me señala que me siente y lo hago.

— ¿Cómo se encuentra? — pregunta, río, un poco nerviosa.

— Bien… — respondo sin saber que más decir.

— ¿Desayunó? — niego y llama con una campana a alguien que entra de manera rápida a la sala — Tráele un buen desayuno a la señorita — el joven asiente y se va corriendo — Bien… ¿Recibió mi mensaje? — pregunta de nuevo y frunzo el ceño, saco mi teléfono y le muestro la pantalla.

— ¿Este es usted? — pregunto y asiente, lo pienso un poco sin dejar de mirarlo — También… ¿Fue el que me mandó la caja de dulces? — asiente de nuevo, asiento sin creer que fue él. — Eh… gracias, no debiste molestarte en enviarme…

— Tómalo como parte de tu trabajo, encima de recibir dinero por cada obra terminada, recibirá tratamiento, consultas, regalos para tu bebé entre otras cosas por trabajar para mí — trago saliva y el chico que antes entró, volvía a entrar pero con un carrito de comida.

(…)

Observo el estudio en donde esta todas las obras y veo que no mentía en que necesitaba reparar algunas obras, el lugar se ve espacioso y tiene todas las herramientas que se necesitan y hay mucha iluminación, es perfecto para trabajar mejor.

— Si necesita algo, no dude en tocar este botón y vendré enseguida, señorita Frey — asiento y se va el mayordomo dejándome sola para terminar con la pieza que estaba reconstruyendo en el museo, me pongo cómoda antes de buscarlo entre todas las cosas, por suerte está todas las cosas del museo en una esquina.

Comienzo a buscar y lo encuentro en un estuche de tubo.

03:20 p.m.

Me estiro un poco y siento un antojo de algo dulce, miro a todo lado, me quito el tapaboca levantándome de la silla, la puerta se abre mostrando al mayordomo.

— ¿Desea comer la merienda? — pregunta, habían pasado 3 horas desde que comí el almuerzo, asiento — Sígame, señorita — salgo del estudio y lo sigo por el pasillo, entra a una sala y veo que es más bien la biblioteca y eso me impresiona de más.

Huelo algo dulce y me acerco a unos muebles en donde veo a Hades leer un libro, trago saliva y me siento en otro sofá, el mayordomo me da una taza de té y huele muy bien, tomo unas galletas de la mesita y gimo sin querer, abro mis ojos notando la mirada de Hades en mí.

Carraspeo un poco y sigo tomando del té con algo de vergüenza.

— Parece que le gusta — adivina leyendo su libro, observo el libro en sus manos viendo el titulo el cual dice “La bruja y el pirata”, aunque nunca lo he leído, parece de romance con algo de aventura, sin darme cuenta me cruzo con su mirada haciendo que me levante del sofá.

— Yo… debo regresar… — asiente y me retiro, al salir de la biblioteca me consigo al mayordomo quien me acompaña al estudio sin yo decir nada.

Suspiro relajada cuando el mayordomo se va, me pongo el tapaboca para seguir trabajando pero solo puedo pensar en Hades, según mis amigos es un hombre peligroso con relación con la mafia, el mercado negro y el gobierno pero dejando de lado la parte de que es peligroso.

También es muy guapo, tiene un rostro bien marcado, serio y bien maduro, unos ojos dorados bien intenso, yo diría que son color ámbar pero con el sol se ven más dorados que nada, su nariz bien perfilado junto a unas cejas negras y pobladas, alto y con músculos, es alguien intimidante por como lo sentí hace unos momentos.

— Perfecto pero peligroso — susurro pero niego, tengo que trabajar.

En las siguientes horas no salí del estudio para terminar con el documento, aunque habían pasado 3 días, aún faltaba partes por restaurar y eso se toma con calma para no estropear la antigüedad. Me estiro sin darme cuenta que son las 8 de la noche y debo regresar a mi casa o mis amigos se van a preocupar.

Me levanto tomando mis cosas y como este lugar tiene seguridad dejo todo bien ordenado en la mesa, salgo del estudio con el botón que me dio el mayordomo para regresárselo, una vez en el pasillo veo que esta algo oscuro, camino intentando recordar donde queda la salida ya que el estudio está en el primer piso y no en el segundo.

— ¿Y se va? — pregunta una voz tras de mí y puedo asegurar que es la de Hades ya que tiene una voz bien ronca y varonil que me eriza la piel, me volteo a mirarlo con un poco de vergüenza por lo que pasó en la biblioteca y sé que fue algo muy tonto pero igual, siento la pena ajena.

— Sí, señor Kana, ya es algo tarde y mis amigos deben estar preocupados — digo de manera rápida aunque Ana ni Elián me han llamado o tendré el teléfono apagado.

— Porque no se queda a cenar y luego la llevo yo personalmente — trago saliva pero asiento a su invitación ya que me ha entrado el hambre de manera repentina.

Lo sigo por el pasillo hasta llegar a un comedor, aunque sea peligroso ahí estoy yo cenando con él y trabajando para él.

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