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Portada de la novela El tormento de Valeria Ordóñez

El tormento de Valeria Ordóñez

Valeria Ordóñez vivía protegida por su familia sin imaginar que sus propios parientes la traicionarían, vendiéndola a una red de trata. Tras sufrir horrores que quebrantaron su alma, comprende que la sangre no asegura lealtad. Justo cuando el suicidio asomaba como su único escape, una revelación inesperada altera su rumbo. Motivada por este nuevo hallazgo, Valeria decide enfrentar sus miedos y cicatrices con el único fin de sobrevivir y luchar.
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Capítulo 2

Narra Valeria

En el comienzo de lo que es mi vida puedo decir que no era nada de especial, era una chica con una vida tranquila, siempre pensé que los problemas típicos de la vida eran lo peor que me podía pasar. Un ejemplo de eso era cuando no obtenía lo que quería, llegué a pesar de que lo malo que creía que me pasaba solo me pasaba a mí. Nunca pensé o creí que alguien más podía estar peor que yo.

Cuando tenía 5 años recuerdo que me molestaba con mi papá cuando no pasaba tiempo conmigo por el trabajo, pero cuando llegaba el atardecer la rabia que sentía en ese momento la olvidaba.

Siempre me gustó la noche porque tenía a mis padres juntos, jugábamos, comíamos juntos, siempre me leían un cuento antes de dormir, me sentía protegida; pero como todo niño yo también deseaba creer rápido para ser autosuficiente.

El tiempo se apresura y al crecer nos damos cuenta de que no es tal cual pensábamos.

Olvidamos esos niños que fuimos y no fui la excepción, pues me fui alejando de mis padres prefería en la noche ir al cine con mis amigos, salir a comer, y pensaba que ellos estarían siempre para mí, las discusiones llegaron, la razón era sencilla pues decía que no me entendían.

Sentía que me odiaban la verdad siempre quisieron cuidar de mí.

No fue hasta que cumplí 15 años que entendí el amor que ellos me tenían. Un día común y corriente fui y le dije a mis padres que nos veríamos en la noche; era un martes así que la fiesta la haríamos el sábado. Pensé que era una persona adulta y podría hacer lo que quisiera, tomé alcohol hasta casi perder la conciencia. Mis padres salieron en mi búsqueda, se habían preocupado por la hora que era y no había llegado.

Pero nunca se sabe si llegaremos a casa. Observo el auto de mis padres llegando a la cada donde esta y otro auto sale, era un chico que estaba con los niveles de alcohol elevados. Estaba detrás del volante sin tener precaución, manejó y no se fijó que el auto venía en la vía. Él tomó la vía equivocada y los dos autos chocaron, provocando un gran accidente que quitó la vida a mis padres. Me culpes y sigo haciéndolo hasta el día de hoy.

Recuerdo cómo veía al auto volcarse yo no pude decir nada, observé a mi madre salir en una de las vueltas del carro por la ventanilla, estaba bañada de sangre. La sirena empezó a escucharse, todo lo oía a lo lejos. No tuve consciencia o no asimilaba sus muertes. Hasta el día de su entierro, sentía cuando bajaban las urnas como una parte de mí se iba con ellos, me dolía el alma y mi corazón.

Mis padres siempre confiaron en una tía que se llama Cielo. Pensaron que ella me iba a cuidar, pues siempre había demostrado un lado protector y sensible, transmitía confianza. Luego que todo pasó, las personas dejaban de darle el pésame. Ella fue cambiado poco a poco: comenzó a decir que estaba estresada por la falta de dinero, que la herencia que mis padres dejaron ya se había acabado, que tenía que dejar el colegio por ese año. Comenzó a decirme que no podía salir, a encerrarme en el cuarto y cuando se sentía mal me golpeaba. Llegó a estar tan borracha y drogada que el cigarrillo que siempre tenía en la mano lo apagaba en cada parte de mi cuerpo que podía alcanzar, decía que odiaba mi “belleza” y la de mi madre, que por su culpa tenía que cuidar a un estorbo.

Pasaron los días sin comer llegando a ser un castigo. Ella pensaba que no hacía las cosas bien, pensaba que era la mayor desgracia. Yo pensé que me lo merecía y ella también, que por mi culpa mis padres murieron.

Una noche mientras dormía ella abrió la puerta de mi cuarto y dejó entrar a un hombre y cerró la puerta. Trate de correr, pero estaba muy débil él me pegó y poco a poco me violó. A aún recuerdo su aroma a cigarrillo.

Pensé que era lo único que iba a pasar, pero noche tras noche dejaba a entrar a hombres distintos y cuando trate de defenderme, ella intentaba algo en mi cuerpo que me hacía desvanecerse, no me sienta bien conmigo misma, ella tenía el control en mí.

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