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Portada de la novela El Testamento. Dada en Matrimonio

El Testamento. Dada en Matrimonio

Tras el fallecimiento de Don Américo del Corral, la fachada de su linaje se desmorona ante una revelación oculta en su herencia. El testamento priva a sus sucesores de la fortuna familiar, imponiendo una condición extrema para recuperarla. Julietta y Marcos, sus bisnietos, se ven obligados a aceptar un matrimonio concertado con los Di Cavalcanti, una poderosa dinastía italiana. Este pacto antiguo los arrastra a un mundo de intrigas, mafia y deberes ineludibles.
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Capítulo 2

Lectura del testamento

El entierro fue rápido para mi sorpresa, por petición de mi abuelo dijo que el odiaba los funerales y que cuando el muriera todo fuera rápido. Y así fue.

Durante el funeral me percaté de la presencia del tal Paulino di Cavalcanti. Ya que sus constantes miradas a mi padre y a mí, me tenían algo incomoda.

Al llegar a la gran casa mi padre me indico que subiera a mi habitación, que él me llamaría cuando vayan hacer la lectura del testamento.

Para serles sincera me sentía agotada, así que no discutí con él y me fui como buena hija a mi cuarto.

Me acosté en mi cama y el sueño me venció, pero al pasar el rato unos besos en la frente me despertaron, era mi padre y su forma de despertarme. Coloque una gran sonrisa en mi cara me gustaba cuando mi padre se portaba así cariñoso.

Despierta princesa. Ya es hora—me dijo mi padre besándome de nuevo.

Voy déjame lavarme los dientes y cambiarme a algo más cómodo y bajo—le dije.

Jul.... primero me gustaría hablar contigo— lo note algo incomodo y tal vez nervioso.

Dime papa—le dije desde el baño—soy toda oídos.

Hija así no quiero hablar, termina lo que estás haciendo y te sientas a platicar conmigo—me dijo mi padre desde el cuarto, debo de reconocer que mi relación con el es de mas bien de amigos, es un padre compresivo.

Termine de arreglarme y me cambie por unos jeans y un suéter negro y me acerque a mi padre.

Hija...— los nervios no lo dejaban hablar.

Papa deja los de nervios, porque lo puedo notar y dime que es eso de lo que quieres hablar conmigo---- trate de que con eso se relajara.

Es algo que no encuentro como decirte y que me confeso el abuelo antes de morir— dijo sin mirarme.

¿El abuelo? —pregunte— ¿qué te dijo? —pregunte sentándome a su lado.

Es algo que incluye a toda la familia, en especial a ti y en cierto modo a Marcos. Pero de eso te enteraras en la lectura del testamento, solo te quiero pedir que no corras a cumplir los deseos del abuelo. Piensa primero en ti. La familia se puede arreglar o ver cómo se las arregla. Te conozco.

Papa... Dime de que se trata me estas asustando, que fue lo que te dijo el abuelo. — ya a estas alturas me encontraba entre nerviosa, angustiada e intrigada por lo que mi padre ya sabia y no me quería decir.

Solo sé que nos dejó un video, donde nos explica a todos, el solo antes de morir me dijo que tu y Marcos son los salvadores y que de su parte les pidiera perdón, que cuando hizo eso no pensó, en esa época ese tipo de acuerdos eran los más comunes. —me dijo mi padre sin mirarme a los ojos.

¿Tiene que ver con el señor de la cocina? —pregunte

Mi padre por fin me miro a la cara

¿Por qué lo preguntas? — pregunto con los ojos muy abiertos, sorprendido tal vez por mi pregunta.

Porque cuando iba de la cocina, escuché cuando le decías que yo aun no sabía nada--- confesé.

En realidad... ---- Mi padre se cayó al ver como mi madre entraba en mi cuarto sin tocar como de costumbre...

Queridos. ya es hora, solo faltan ustedes—nos indico mi madre

Nos levantamos y nos dirigimos a la gran sala de estar, donde un gran televisor estaba ya instalado en el medio de ella y todos ya estaban esperando, incluso el italiano, quien a penas me vio no me dejo de mirar.

Pude notar la tensión en el ambiente, era muy fuerte, todos estaban serios e impacientes. Los mayores esperando de seguro, saber que sería lo que heredarían y los jóvenes deseosos de salir huyendo de la casa.

Me senté junto a Marcos. El abogado un anciano, al ver que estábamos todos presentes inicio su discurso.

Señores y Jóvenes mi mas gran sentido me pésame a todos ustedes—dijo el abogado poniéndose de pies—ya que todos estamos presentes he de iniciar con la lectura del testamento de Don Américo del Corral.

Inicio indicando que el primer deseo del abuelo es que la casa estuviera a nombre de todos y que nunca se vendiera, en pocas palabras que siga siendo de ratonera, explico que a cada hijo se le dejaba por igual cantidad de su dinero que equivalía a cifras de 35 millones de dólares por cada uno. A sus nietos cifras de 20 millones de dólares y a sus bisnietos tantos los dos únicos mayores de edad, es decir, Marcos y yo, y los que aun eran niños la cifras de 15 millones de dólares para cada uno.

A cada hijo le dejo la misma cantidad de acciones en la empresa. Repartió las propiedades como casas en el extranjero y en el interior del país equitativamente.

Y finalizo indicando lo que cambiaria mi vida y la de Marcos para siempre...

Es de indicarles ---continuo el abogado—que todo esto será de ustedes solo y cuando el acuerdo estipulado hace 70 años con Don Lorenzo Di Cavalcanti sea cumplido. —termino de decir. Todos nos miramos y el único que no se veía sorprendido era el italiano—es por eso que se encuentra presente el Señor Paulino Di Cavalcanti—indico el abogado haciendo un gesto con la mano en dirección a donde se encontraba el susodicho.

Para explicarles mejor vamos a ver el video que les dejo Don Américo. —el abogado encendió el televisor y se sentó para observar.

Apareció el abuelo en la pantalla y a mí se me llenaron los ojos de lagrimas...

Hola querida Familia—comenzó hablar el abuelo en su video se veía lleno de vida y sonriente—si están viendo este video es porque les acaban de leer mi testamento. Se que, durante mi larga vida, los llene de comodidades y les explique que todo lo que tengo es gracias al fruto de mi trabajo desde joven. Y en cierto modo lo fue, pero tuve una gran ayuda en mis inicios, para poder iniciar mi negocio. Y esa ayuda vino de mi viejo amigo Lorenzo Di Cavalcanti. Quien para cuando yo eran un niño de 18 años me enseño la labor del trabajo, el ya provenía de una familia adinerada y había heredado una gran fortuna por la muerte de sus padres. Por aquella época los matrimonios por conveniencia en algunas familias se cumplían aun, como todos ustedes saben el de mi amada Sofía y el mío fue as,í un acuerdo entre familias. Con el tiempo la llegue amar y me enamore profundamente de ella, hasta que Dios se la llevo. En fin, los que les quiero explicar es, que mi amigo Lorenzo y yo hicimos un acuerdo donde nos hacíamos socios en el surgimiento de la empresa, el me daba el dinero y yo me hacía cargo y responsable de todo ya que el tendría que irse a manejar las empresas en Italia. El acuerdo que realizamos esta legalizado y notariado se los digo por si no quieren cumplir dicho acuerdo. Es obligatorio de no hacerlo quedaran en la calle. Se que no pensé cuando lo hice y acepte, era un niño inexperto y tanto mi amigo Lorenzo como yo no, nos imaginamos que la sociedad evolucionaría tanto. Pero el daño está hecho y solo quiero sinceramente pedirles disculpa a todos en especial a Marcos y a mi querida Julietta—la sala estaba en total silencio, solo se escuchaba la respiración de los presentes y mis sollozos. Que se intensificaron al escuchar las últimas palabras del abuelo y ver como él las decía llorando—que son los únicos capaces de cumplir este trato. El acuerdo consiste en que tanto Marcos como Julietta, deberán contraer matrimonio con los bisnietos de mi viejo amigo Lorenzo Di Cavalcanti. Les pido perdón y espero que no me odien por mis errores de la juventud. Solo les pido que si desean seguir viviendo como hasta ahora, de lo contrario no sé qué será de ustedes...

Y con esas últimas palabras culmino el video...

Pero yo me encontraba procesando las palabras de mi abuelo....

Julietta... Marcos... Matrimonio.... Ruina.... Perdónenme y no me odien...

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