Portada de la novela El plan de divorcio de 100 puntos

El plan de divorcio de 100 puntos

9.2 / 10.0
Tras tres años de desprecio, El plan de divorcio de 100 puntos narra el fin de un matrimonio. En esta historia de romance y billionaire, una mujer abandona a su esposo cirujano tras descubrir que él priorizó a su ex sobre su propio hijo. Lee esta web novel y descubre su destino.
Resumen de El plan de divorcio de 100 puntos
Durante tres años, resté puntos a mi matrimonio en un diario negro cada vez que Bruno me despreciaba. Al llegar a cero, decidí marcharme. El golpe final ocurrió en el hospital: herida y embarazada de ocho semanas, Bruno, cirujano estrella, ignoró mi emergencia para priorizar a Adriana, su primer amor. Sin saber que la paciente era su esposa, el hombre que amaba condenó a su propio hijo por no desviar recursos de su exnovia. Es el fin.
Leer más

El plan de divorcio de 100 puntos Capítulo 1

Durante tres años, documenté la lenta muerte de mi matrimonio en un diario negro. Era mi plan de divorcio de 100 puntos. Cada vez que mi marido, Blake, elegía a su primer amor, Aria, en lugar de a mí, le restaba puntos. Cuando la puntuación llegara a cero, me iría. Los últimos puntos desaparecieron la noche en que él me dejó desangrándome después de un accidente automovilístico. Tenía ocho semanas de embarazo del hijo que tanto habíamos deseado.

En urgencias, las enfermeras lo llamaron rápidamente. Él era el cirujano estrella del mismo hospital en el que yo me estaba muriendo. "Doctor Santos, tenemos una mujer sin identificar, O negativo, desangrándose. Está embarazada y estamos a punto de perderlos a ambos. Necesitamos que autorice una transfusión de sangre de urgencia".

Su voz llegó a través del altavoz, fría e impaciente. "No puedo. Mi prioridad es la señorita Whitfield. Hagan lo que puedan por la paciente, pero ahora mismo no puedo desviar esfuerzos". Luego colgó. Condenó a muerte a su propio bebé para asegurarse de que su exnovia tuviera recursos disponibles después de una intervención menor.

Capítulo 1

Blake Santos jamás se imaginó que fuera a encontrar el cuaderno. Estaba buscando sus gemelos de platino favoritos, un regalo de su padre, en el fondo del armario. Sus dedos rozaron un diario de cuero escondido en una caja de zapatos, detrás de las botas de invierno de Caroline. No parecía de ella, ya sus diarios siempre eran de colores vivos y estaban llenos de bocetos arquitectónicos. Ese era negro. Al verlo, la curiosidad, una emoción poco habitual en él, se apoderó de él, así que lo abrió.

La primera página estaba titulada con la letra clara e inconfundible de Caroline: "El plan de divorcio de 100 puntos".

Blake frunció el ceño y leyó las reglas escritas a continuación: Puntos iniciales: 100. Por cada acción que demuestre que este matrimonio es un error, se restarán puntos. Cuando la puntuación llegue a cero, solicitaré el divorcio. No habrá excepciones.

Al leer las primeras líneas, él soltó una risa sin gracia. Solo era un juego. Tenía que ser algún jueguito tonto de su esposa. Entonces hojeó las páginas. Cada entrada tenía una fecha y un registro meticuloso de sus supuestas transgresiones.

-1 punto: se olvidó de nuestro aniversario otra vez. Estaba cenando con Aria.

-2 puntos: canceló nuestras vacaciones porque el perro de su exnovia estaba enfermo. Pasó el fin de semana en el apartamento de ella.

-1 punto: me llamó Aria por error.

-3 puntos: compró la última botella de un vino añejo que yo llevaba tiempo buscando, solo para regalársela a esa mujer por su cumpleaños.

La lista continuaba. Era una crónica detallada de su negligencia. Blake sintió una punzada de irritación, pero no de culpa. No lo veía como un registro de sus fracasos, sino como un testimonio de lo obsesionada que estaba su esposa por la amistad que él tenía con Aria Whitfield, quien fue su primer amor, la que lo destrozó cuando se marchó hacía años.

Caroline sabía que él se había casado con ella por despecho. Era una elección conveniente y segura. La chica provenía de una buena familia y se veía que era capaz de llevar las riendas de la casa Santos mientras él se dedicaba a su carrera; y no solo eso, sino que también lo ayuda a curar las heridas de su roto corazón.

Furioso, cerró el cuaderno, y su enfado se convirtió en fría indiferencia. Lo volvió a meter en la caja. '¡Qué lista más ridícula e infantil!', pensó. No significaba nada. Cuando encontró sus gemelos, cerró la puerta del armario, olvidando el cuaderno, ya que tenía cosas más importantes en las que pensar. Llevaba un collar hecho a medida para Aria en su maletín. La galería de arte de la chica iba a celebrar su gran inauguración, por lo que no podía distraerse con estupideces.

Cuando llegó a la sala, encontró a Caroline sentada en el sofá, dibujando en un bloc grande, con el ceño fruncido, concentrada. Ella levantó la vista cuando él entró. Tenía esa luz de esperanza en sus ojos, la que él hacía tiempo que no notaba.

"Llegaste temprano", dijo ella con voz suave. "Tengo que salir otra vez", respondió él, aflojándose la corbata. "Es la inauguración de la galería de Aria". La luz en los ojos de ella se apagó. "Ah, claro".

Enseguida, él vio un cuaderno sobre la mesa de centro, uno diferente, el de sus bocetos. Miró una página que estaba abierta y vio que era un dibujo de una habitación infantil, lleno de detalles y de una luz suave. Había una cuna, un móvil con pequeñas estrellas y una mecedora. Sintió una extraña punzada en el corazón, una emoción desconocida que no podía identificar. Llevaban más de un año intentando tener un hijo.

"¿Es para un cliente?", preguntó él con voz plana. Caroline cerró el cuaderno de bocetos. "Solo es una idea".

Blake no insistió, ya que no le importaba. Tenía la mente puesta en Aria. Entonces miró el reloj y se dio cuenta de que tenía que irse pronto. Quería ser el primero en llegar y ver la cara que la joven iba a poner cuando viera el collar. Incómodo, se quedó ahí de pie, en silencio, hasta que le entró una llamada de Mark, su mejor amigo, a su celular. "¡Blake! ¡Mira las noticias! ¡Ahora mismo!", le gritó este frenéticamente.

Enseguida, el hombre agarró el control y prendió la televisión. Una noticia en directo llenaba la pantalla. Un edificio estaba envuelto en llamas y un humo negro se elevaba hacia el cielo nocturno. La voz del reportero sonaba urgente: "Los bomberos se encuentran en el lugar de los hechos, la nueva Galería Whitfield, en el centro de la ciudad, donde se produjo un gran incendio apenas una hora antes de su inauguración...".

Blake se congeló. Aria. Eso fue lo único en lo que pudo pensar. Sin pensarlo dos veces, agarró las llaves, el abrigo y salió corriendo por la puerta sin decirle nada a Caroline. No miró para atrás, ni se percató de la mirada de absoluta devastación en el rostro de ella mientras lo veía irse tan afanado.

Sin saber por qué, lo siguió. Una parte desesperada y tonta de ella necesitaba verlo con sus propios ojos. Entonces condujo por la ciudad, con las manos apretadas sobre el volante y el corazón latiendo con un ritmo enfermizo contra sus costillas.

Cuando llegó, la escena era un caos. Barricadas policiales, luces intermitentes, el rugido del fuego. Blake se había bajado de su auto y ahora estaba discutiendo con un bombero, con el rostro desencajado por el pánico.

"¡Ella está adentro! ¡Tengo que sacarla!", gritó él, tratando de empujar al hombre.

"¡Señor, es demasiado peligroso! ¡La estructura se puede derrumbar en cualquier momento!", le gritó el bombero.

"¡No me importa! ¡No puedo dejarla atrapada en ese lugar!".

Mark estaba ahí, tratando de contenerlo. "¡Blake, cálmate! ¡Ellos la van a rescatar!". "¡No van a alcanzar a sacarla!", gritó el otro con la voz quebrada por una desesperación que Caroline nunca había escuchado en él. No por ella. Nunca por ella. Blake miró el edificio ardiendo en llamas como si ahí estuviera todo su mundo, y, en ese momento, su esposa lo entendió. En efecto, ahí estaba todo para él.

Desesperado, el hombre empujó a Mark y corrió hacia la entrada. "¡Mis manos!", le gritó al bombero que lo agarró del brazo. "¿No sabes quién soy? ¡Soy Blake Santos! ¡Estas manos valen oro! ¡Hacen milagros! ¡Pero las cambiaría, cambiaría toda mi carrera, solo por saber que ella está a salvo! ¡Suéltame!".

Era una declaración, una confesión tan brutal que parecía una bofetada.

En ese instante, Mark vio a Caroline, de pie en las sombras, pálida, horrorizada. "Caroline... yo...".

Ella oyó a la esposa de este, Sarah, susurrándole: "Dios mío, Mark, Blake lleva obsesionado con esa mujer desde el colegio. Pensé que casarse con Caroline lo ayudaría, pero solo ha empeorado".

Las palabras de esa mujer lo confirmaron todo. No era solo un descuido, sino una historia de amor en la que ella no tenía cabida. Solo era un obstáculo entre ellos.

Durante tres años, lo había intentado todo. Lo había amado con todo su ser, con la esperanza de que algún día él la viera. Decoró su hogar, se ocupó de sus obligaciones sociales, lo consoló después de largas cirugías y soportó el frío escrutinio de la familia de él. Ingenuamente, creyó que su amor podría curar sus viejas heridas, que sería suficiente, pero era una mentira que se había contado a sí misma una y otra vez.

La verdad había estado ahí todo el tiempo, en cada aniversario olvidado, en todos los planes que él canceló, en todas las veces que él como si ella no existiera, como si no fuera nada.

El plan de 100 puntos no era un juego, sino un salvavidas, una forma de cuantificar la muerte lenta y desgarradora de su amor. Una manera de marcarse una meta y escapar de un matrimonio que la estaba consumiendo. Y esa noche, al verlo dispuesto a quemarse por otra mujer, sintió que una gran parte de esos puntos se desmoronaba.

La multitud prorrumpió en vítores. Blake emergió del humo con Aria en brazos. Ella estaba consciente, tosiendo, pero, por lo demás, parecía ilesa. La abrazó como si fuera lo más preciado del mundo, con la cara hundida en su cabello y después la llevó a la ambulancia, susurrándole cosas que solo la chica podía oír.

Ni una sola vez buscó a Caroline en ese momento. Después de asegurarse de que su exnovia estuviera a salvo con los paramédicos, el cuerpo de Blake finalmente se rindió. La adrenalina se desvaneció y él se desmayó después de haber inhalado tanto humo.

En la sala de espera blanca del hospital, con el olor a antiséptico penetrando en su nariz, Caroline pensó en el pasado. Recordó la gala benéfica donde lo conoció. Era el hombre más brillante y cautivador que había visto en toda su vida. Un neurocirujano muy prestigioso de la poderosa familia Santos. Ella, una joven arquitecta con un futuro prometedor, se atrevió a dar el primer paso y lo buscó.

Él estaba deprimido porque Aria se había casado con otro hombre. Caroline era consciente de eso. Pero, cuando él le propuso matrimonio seis meses después, pensó que había ganado y que su devoción finalmente había logrado romper las reservas de ese hombre.

Sin embargo, la ilusión se hizo añicos al cabo de un año de matrimonio. En una fiesta, por casualidad escuchó a uno de los amigos de Blake, borracho y con la lengua suelta, contarle a alguien la verdad: "Blake solo se casó con ella porque Aria se casó. Necesitaba una distracción, una esposa para satisfacer a su familia. La pobre chica cree que él de verdad la ama".

Ese fue el día en que Aria se convirtió en una espina clavada en su corazón. Desde ese momento, esa mujer se convirtió en una presencia constante y dolorosa en su matrimonio. Ese día, salió y compró el diario negro, como su último acto de autoprotección. Iba a medir el dolor hasta que se volviera insoportable. El regreso de esa mujer a Boston después de su divorcio un año atrás aceleró las cosas. Los puntos de su lista desaparecían a una velocidad aterradora. El corazón de Caroline, que antes estaba lleno de esperanza, se volvió frío y pesado.

De vuelta en la sala de espera. Un médico se acercó a ella, sacándola de sus pensamientos. "¿Señora Santos? Su marido está estable. Inhaló mucho humo, pero se recuperará pronto. La señorita Whitfield también está bien, solo tiene unos rasguños".

Mark y Sarah se acercaron, con cara de compasión. "Caroline, él va a entrar en razón", dijo Sarah, poniendo una mano sobre su brazo. "La familia Santos se asegurará de que él te trate bien".

La chica solo los miró con amargura. Se levantó y salió de la sala de espera, dejándolos atrás. Cuando regresó a su casa, la cual se sentía vacía, se dirigió al armario y sacó el diario negro. Lo abrió en la última entrada.

-5 puntos: entró en un edificio en llamas por ella.

-10 puntos: dijo que renunciaría a su carrera por esa mujer.

Agarrando el bolígrafo con firmeza, continuó: -10 puntos: se desmayó después de salvarla, y su primer y último pensamiento fue ella, no yo.

Después de hacer los cálculos, se dio cuenta de que solo quedaban unos pocos puntos: el final estaba cerca.

Continuar leyendo

Tabla de contenidos de El plan de divorcio de 100 puntos

Ch. 1 Ch. 2 Ch. 3
Ch. 4
Ch. 5
Ch. 6
Ch. 7
Ch. 8
Ch. 9
Ch. 10
Ch. 11
all

También te puede gustar

Novelas de Nuevo Lanzamiento

Portada de la novela Amores En Torneios
9.3
Lo que comenzó siendo un simple trabajo de niñera dio un vuelco drástico al estallar la pandemia. Quedé confinada en una casa del lago junto a tres hombres magnéticos. Bryce, el artista millonario, busca en mí su musa perdida; Liam, un seductor británico, me desafía constantemente, y Pax, el ingenioso contador, me conquista con su humor. Entre el cuidado del bebé y noches de pasión, formamos un refugio pasional mientras el mundo exterior colapsa.
Portada de la novela Atado a la hermana equivocada
9.8
Salvatore Moretti, un despiadado jefe de la mafia, acepta un matrimonio con Sofía Russo para garantizar la paz entre sus familias. No obstante, su corazón pertenece a Iris, la hermana menor a la que ha custodiado en secreto por años. Pese al compromiso formal con la primogénita, la obsesión del líder criminal no se detiene. Durante la boda, Salvatore rompe el pacto y reclama a la dama de honor, desatando una guerra letal e inesperada.
Portada de la novela Cuando Éramos Tú Y Yo
8.1
La vida de Brianda cambió para siempre tras un trágico accidente que eliminó sus recuerdos y la dejó con un vacío inexplicable. Sumida en la incertidumbre, su presente se altera con la irrupción de Oliver Anderson, un hombre cuyo magnetismo la cautiva de inmediato. Aunque ella no lo reconoce, Oliver oculta un vínculo profundo con su pasado borrado. Él ha vuelto con un propósito inquebrantable: recuperar su lugar y no permitir que ella se aleje nunca más.
Portada de la novela El guardian de mi cuerpo
8.5
Después de dos años en México, Sofía descubre a su amiga Vicky en estado crítico. Para cumplir su última voluntad, recupera una bolsa oculta y se implanta un chip crucial para la humanidad. Samary Nikolaus, magnate tecnológica, contacta al sargento Vermont Wilson, heredero de la firma investigada, para neutralizar el riesgo. Forzados a fingir un matrimonio, Vermont y Sofía enfrentan una atracción latente mientras deciden si unirse o destruirse.
Portada de la novela El padre Cowboy de mi amigo.
9.6
Érica dos Santos busca un respiro de la ciudad durante sus vacaciones escolares en la finca del padre de su amiga. En este paraje de Minas Gerais, conoce al vaquero Cássio Durant, un hombre divorciado que evita compromisos serios. Pese a la intensa química entre ambos, Cássio lucha contra su pasión por lealtad a su hijo, quien también está enamorado de la joven. ¿Logrará este hombre resistirse a lo que siente o cederá ante el deseo por Érica?
Portada de la novela INSUPERABLES
8.2
Tras siete años separados, Aubrey Channing y Dominic Blake se reencuentran convertidos en adultos. Sin embargo, la estabilidad que ambos construyeron se tambalea ante la fuerza de su antiguo vínculo. Ella guarda secretos peligrosos que intenta ocultar, mientras que Dominic, ahora un valiente bombero, está decidido a desentrañar el misterio que la rodea. Entre la acción y el peligro, él luchará por reavivar una pasión que se niega a desaparecer.
Capítulos
Leer ahora
Compartir