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Portada de la novela El roce de tu piel

El roce de tu piel

Buscando la paz entre Escocia e Inglaterra, el clan McAllen ofrece a las hijas de su Laird en matrimonio a Duncan Blair. Aunque el guerrero prefiere inicialmente la docilidad de Valoree y rechaza a Maisie por su rebeldía y una cicatriz física, las circunstancias alteran su juicio. La valentía de Maisie frente a las amenazas externas transformará el desprecio de Duncan en una pasión indomable que pondrá a prueba todas sus convicciones previas.
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Capítulo 2

Todo el clan Blair esperaba que la comitiva McAllen llegase al castillo, se podía ver a lo lejos como avanzaban, era cuestión de poco tiempo que estuviesen frente a frente.

—¿Cómo crees que sean las hermanas McAllen? — preguntó Drostan y Duncan se encogió de hombros haciéndole saber que no tenía idea.

—Yo pude ver a la menor de las McAllen, Valoree — Duncan y Drostan fruncieron el ceño en señal de confusión —, cuando viajé a las tierras del norte para llevar el mensaje de mi tío de unir a los clanes.

Duncan y su amigo asintieron entendiendo la situación, Donell rodó los ojos y continúo hablando.

—Es hermosa, su cabello es rubio y brillante y sus ojos azules, y por lo que pude observar muy educada y familiarizada con todo los deberes que necesita la esposa de un laird.

—¿Y cómo es la mayor? — preguntó Duncan con curiosidad.

—Maisie McAllen, a ella no tuve el placer de conocerla en mi estadía en el castillo Duert, pero según escuché es un espíritu libre, sin ataduras a nada ni a nadie, muchos decían que podría provocar otra guerra de lo fiera y rebelde que es.

Duncan hizo una mueca al escuchar la palabra rebelde, pero sintió como su cuerpo se calentaba al pensar en la otra palabra: fiera.

—También pude escuchar que ella y su padre no se llevan muy bien, pues dicen que cuando era niña provocó un incendió haciendo que dos casas quedaran hechas polvo, incluida su madre dentro, aunque ella también salió afectada, y desde entonces su padre la rechaza, ahora tiene el recordatorio de lo que hizo en su piel.

Duncan y Drostan se miraron entre sí.

—Quiero conocer a esa mujer — dijo Drostan sonriendo y Duncan lo miró mal —. ¿Qué? Puedo quedármela si eliges a la hermana buena, ¿no? Me gustan las mujeres rebeldes, a las que tienes que domar, es más interesante que una que te haga caso en todo, es muy aburrido así.

Donell no puedo evitar reír por el comentario de Drostan.

—No te quedarás con ninguna — sentenció Duncan.

—¿Acaso piensas quedarte con las dos? — Duncan sonrió.

—No es mala idea.

Siguieron hablando hasta que fueron avisados de que las hermanas McAllen estaban ahí. Los tres salieron fuera del castillo y se situaron junto al laird Blair. Duncan pudo ver a dos jóvenes escoltadas por dos guerreros, por la descripción de Donell una de ellas debía ser Valoree, cabellos rubios, ojos azules y cuerpo escultural, ¡perfecta! Sin contar la seductora sonrisa que le daba al saber que la estaba mirando.

—La pelirroja debe ser Maisie McAllen — le susurró Donell.

Miró hacia donde miraba Donell, ciertamente eran muy distintas, no parecían ser hermanas, al contrario de Valoree, Maisie McAllen tiene el cabello rojo fuego, apasionado, ojos azules, pero de un color electrizante, su cuerpo no es tan diferente al de su hermana, solo que el de ella era más fornido. Realmente hermosa.

Cuando llegaron hasta donde se encontraba el Laird hicieron una pequeña cortesía a modo de saludo, Duncan las observaba y ellas también hicieron lo mismo, Valoree porque se lo comía con la mirada, mientras que Maisie lo miraba curiosa.

—¿Cómo estuvo el viaje? — preguntó el laird.

—Cansado, teníamos muchas ganas de llegar — respondió Valoree antes que Maisie pudiese siquiera pensar en una respuesta.

—Este es mi hijo, Duncan, futuro laird del clan Blair.

—Maisie — respondió la pelirroja—, y ella es mi hermana Valoree, imagino que deben de saber que somos las hijas del laird McAllen.

Algunos presentes se alarmaron al escuchar el tono que utilizó Maisie, hasta Duncan quedó sorprendido.

—¡Maisie! Esa no es forma de hablarle al laird, discúlpate. — Dijo Moira, tía de las hermanas McAllen y la mujer que estaría al pendiente de ellas durante el viaje.

—Lo siento laird — Maisie se disculpó bajando la cabeza algo avergonzada, en realidad no quería sonar como lo había hecho al responderle al laird.

Douglas Blair sonrió tiernamente ante la reacción de Maisie, algo que no pasó desapercibido para Duncan, quien frunció el ceño, su padre no era así, él no toleraba las faltas de respeto.

—No te preocupes, niña, mejor entremos al castillo para que puedan acomodarse mejor — dijo Douglas.

Entraron al castillo y se acomodaron en el gran salón, Maisie de vez en cuando miraba a Duncan, no podía evítalo, era realmente hermoso. Desprendía fuerza y autoridad, digno para ser el futuro laird. Su rostro era cuadrado y sus facciones hermosas, tenía una nariz recta, unos labios finos y tenaces que complementaban a la perfección con el resto de su fisonomía. Recorrió el cuerpo de Duncan con la mirada, apreciando lo musculoso que era, lo miró y notó que sus ojos miraban seductoramente hacia otro lugar, siguió con la mirada hacia donde él tenía sus ojos y no le sorprendió ver a su hermana, era de esperar que se fijara en Valoree. Así que sacó esos pensamientos de su cabeza, no podía darse el lujo de pensar en él como amante, no cuando sabía que no tenía oportunidad.

—¿Qué puedes contarnos de ti, Valoree? — preguntó Duncan.

Valoree sonrió coqueta mientras su tía la miraba orgullosa, Maisie rodó los ojos.

«Si tan solo supieran como es en realidad»— pensó Maisie acomodándose en su sitio poniendo las dos manos en su cara en señal de aburrimiento. Necesitaba salir de ahí y conocer el nuevo lugar donde estaba, no podía estar inactiva y mucho menos sentada escuchando lo perfecta que era su hermana.

—Toda mi vida me dediqué a aprender las cosas básicas que una mujer debe saber, como cocinar, coser, también sé sembrar y recoger granos…

Y ahí dejó de escuchar la larga lista interminable de cosas que su hermana sabía hacer.

—¡Maisie! El laird te está hablando— escuchó decir a su tía y miró a Douglas que la miraba divertido.

—Lo siento… ¿Qué decía, laird? — ya iban dos vergüenzas que pasaba delante del laird, otra más y seguro la enviaba de vuelta a su clan.

—Tu hermana estaba hablándonos un poco de ella, ¿qué puedes contarnos de ti?

Maisie miró a su tía, está la miraba y supo que mentalmente le decía «Si dices algo que nos avergüence más, dormirás en el establo junto a los caballos». No pudo evitar sonreír al recordar la amenaza que le decía cuando era niña, pero ya no lo era y no mentiría respecto a lo que sabía o no hacer.

—No sé, no hay mucho que contar, tengo veintiún años, domino a la perfección el arco y la flecha, y me defiendo más o menos con la espada.

Todos en el gran salón a excepción de Moira y Valoree se sorprendieron por la respuesta de Maisie. Al parecer, que una mujer domine el arco y la espada no es bien visto en el clan Blair, aunque en su clan no había mucha diferencia, solo pocas mujeres se interesaban por aprender un poco de defensa.

—¿Y la cocina? — preguntó Duncan.

—Ella no tuvo tiempo para eso, primero fue el incendio que la afectó y dejó parte de su piel quemada, estuvo mucho tiempo recuperándose, y para cuando estuvo bien sus intereses eran otros, no había manera de que aprendiera hacer otras cosas — respondió su tía por ella, Maisie tenía ganas de hablar y defenderse, la estaba haciendo quedar como a una inconsciente e inútil que no le importaba nada más que ella misma.  Pero tenía que respetar al laird, así que le tocaba aguantar, pero se las iba a hacer cobrar a su tía.

—Entiendo — dijo el laird pensativo.

Duncan ya había pensado quien sería su esposa, estaba seguro de que la mejor opción sería Valoree, era exactamente lo que buscaba en su futura mujer. Por otra parte, Maisie le gustaba, pero no lo suficiente como para hacerla su mujer, además, está el hecho de que es todo lo contrario a Valoree, y si tenía que estar casado con una mujer el resto de su vida, que fuera con una que lo obedeciera y que, por supuesto, lo complaciera en la cama.

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