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Portada de la novela El Regreso de la Primera Hija

El Regreso de la Primera Hija

Tras años de abusos por parte de su padre y madrastra, Lydia Garza, legítima heredera familiar, terminó en prisión debido a una traición de su hermanastro. Ahora, tras recuperar su libertad y consolidar una inmensa riqueza, regresa con una determinación implacable. Rodeada de aliados fieles y pretendientes, Lydia inicia una misión de justicia para vengar su pasado y el de su madre. Nada frenará su furia; los culpables pagarán por cada una de sus ofensas.
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Capítulo 2

El despertador sonó y como era de costumbre Lydia rápidamente lo apago y se puso de pie. Suspiró, sabiendo muy bien cuál era su rutina desde hace años, la única diferencia a hace tres años atrás, es que debe ir a trabajar. Lo cual, la verdad, es menos sofocante para ella.

Sin muchos ánimos de nada, miro la foto sobre la repisa de su habitación y sonrió al ver una foto de su madre, quien había fallecido cuando era apenas una niña. Esa foto era lo único que le daba ánimos a continuar en esa casa, eso y su nana.

Lydia dejo de mirar la foto y observo su habitación, si es que se podía llamar así, no era más que un cuarto de servicio en la parte de atrás de la casa, no tenía más que las cosas necesarias, como su ropa, desodorante y toallas femeninas. Por fortuna, tenía su propio baño, pero no era la gran cosa, dado que no tiene agua muchas veces, por lo que en la regadera debe tener una vasija con agua para poder bañarse. Lydia entro al baño y se despojó de su ropa, la cual esa noche debía lavar a mano, ya que no tenía acceso a algo tan necesario como una lavadora. Lydia entro a la regadera y giro la llave de agua, al mismo tiempo de oraba en voz baja para que saliera la suficiente para poder bañarse. Suspiro de alivio al ver un pequeño chorro, lo suficientemente grande para ella poder bañarse esa mañana.

Lydia no podía demorar mucho arreglándose para el trabajo, ya que debía ir a preparar el desayuno de su familia, si es que se podía llamar así.

Una vez estuvo vestida y peinada apropiadamente para trabajo, tomo su maletín y abandona su pequeña habitación, camino rápidamente por el jardín trasero hasta llegar a la enorme casa, a la cual entro por la cocina, allí estaba su nana quien, al verle, le sonrió.

—Buenos días, mi niña —Le dice la mujer — ¿Has descansado?

Lydia sonrió con una pequeña sonrisa y aparto la mirada, evitando que su nana pudiese ver las enormes ojeras debajo de sus ojos, no quería que se metiera en problemas por su culpa, como la última vez que fue a reclamarle a su padre por obligarle a limpiar los cuartos de sus hermanos.

—Dormí bien, ya sabes —Le dice queriendo evitar la conversación.

Marie, como se llama su nana, ya había empezado a preparar el desayuno, por lo que a Lydia le tocaba preparar la mesa y servirles jugos. A medida que pasaban los minutos ellos iban apareciendo uno a uno. Primero fue su hermanastra, Erinda, quien es 5 años menor que ella, y actualmente asiste a la universidad y es modelo gracias a la influencia de su padre, el sí tiene talento para eso, es otro tema.

—Sera mejor que mi pan no tenga nueces —Dice en un tono de advertencia, una vez Lydia pone un plato sobre la mesa, justo delante de ella.

Rueda los ojos sabiendo exactamente qué es lo que dirá a continuación.

“Soy alérgica y podría causarme hinchazón en la cara”

—Soy alérgica y podría causarme hinchazón en la cara —Dice Erinda revisando su pan.

—No tiene nueces —Le asegura al mismo tiempo que deja un vaso con jugo de manzana a su lado. A lo que ella contesta con un sonido de desagrado, pero no dice nada.

La siguiente persona que apareció fue su madrastra, ella solo saluda a Erinda y se sentó, le sirve el plato y sin dirigirle una sola mirada empezó a conversar con Erinda.

Su padre bajo las escaleras y se sentó en su silla, le dirigió una mirada de desagrado y se unió a la conversación que mantenían aquellas dos mujeres. Finalmente, bajo Maximiliano, o Max, como suelen llamarlo, y saludo con una sonrisa a todos, a excepción de Lydia, claro está.

—Buenos días familia —Dice con una enorme sonrisa, que Lydia podía jurar, llegaba hasta sus orejas, y no sabe porque, pero tuvo un muy mal presentimiento, pero decidió ignorarlo y seguir con sus labores hasta que sea momento de irse.

Una vez terminaron de comer se levantaron de la mesa y salieron de la casa, Lydia se apresure a recoger los platos que estaban sobre la mesa y limpiarlos. Debía dejar la cocina y el comedor limpios para cuando ellos regresaran.

Una vez termino me giro sobre mis talones y Lydia se sorprendo al ver a Max detrás suyo, ella creyó que ya se había ido. Él estaba recostado en el marco de la puerta y una sonrisa arrogante se dibujaba en sus labios.

¿Qué es lo quería? Pensó Lydia sabiendo que nada bueno puede venir de ese hombre.

—No te preocupes por mi —Dijo Max, una vez tomo la mirada de desconfianza por parte de Lydia — Solo vine a verte antes del show.

Le dice con una sonrisa y abandonando la casa. Está vez Lydia fue capaz de escucha el motor de su auto siendo encendido y alejándose del lugar. Ella no estaba segura de que pensar con esas palabras que pronuncio antes de irse. ¿El show? Sea lo que sea no debe ser nada bueno, y eso sin duda le preocupaba.

Pero, la verdad era que ella no podía preocuparse por ello en ese momento, ya que debía llegar a tiempo al trabajo, de hecho, debía llegar antes que su padre y hermano.

Sin más, tomo sus cosas y salió corriendo de la casa, llamo un taxi.

—Por favor, lléveme rápidamente a las empresas Garza. El edificio de la calle 54

El conductor del taxi, no pregunto mucho, solo acelero y tomo atajos para llegar. Una vez allí, Lydia le tiro un billete a lo que el tipo se sorprendió, porque era mucho más de lo que costaba la carrera, pero no dijo nada al ver que ella salía corriendo del auto.

Lydia se apresuró en subir por el ascensor hasta su piso y una vez allí se sentó en su lugar de trabajo y suspiro de alivio al ver que había logrado llegar antes que esos dos.

Ella empezó su jornada de trabajo de manera habitual, hasta que revisando un documento se dio cuenta que una suma muy grande dinero, había desaparecido.

—¿Pero que…? —Dice en murmuro que fue interrumpido por un grito. Todos giran hacia el lugar del grito y ven al presidente de la empresa, es decir, su padre, junto a unos policías.

—¡Allí está, agentes! —Dice su padre mirando en su dirección

Lydia estaba confundida, y lo estuvo aún más, cuando los agentes se acercaron a ella y la tomaron de los brazos. Ella no puso mucha resistencia.

—¿Qué pasa? —Dice confundida.

—Lydia Garza, queda bajo arresto por malversación de fondos, tiene…

El agente seguía hablando, mientras el otro le ponía esposas, pero ella no estaba escuchando.

¿Bajo arresto? ¿Qué?

Aun en medio de la confusión, Lydia llego a ver a su padre quien le miraba con rostro de enojo, sus compañeros de trabajo mantenían un semblante sorprendido, y allí, entre todos ellos, estaba Max, Lydia enfoco sus ojos en él, y abrió la boca, pero ni una palabra salió de ella, sentía un nudo en su garganta.

A eso se refería cuando dijo show.

Ni siquiera cuando Lydia desapareció de la vista de todos, él dejo de sonreír.

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