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Portada de la novela El Millonario Alemán Busca Esposa

El Millonario Alemán Busca Esposa

El poderoso magnate Kilian Fritzenwalden ha decidido casarse, pero su destino se cruza con una mujer latina que cambiará sus planes. Tras un amargo divorcio tras cinco años de unión, ella busca priorizar la crianza de su hijo y cerrar las puertas al amor. Todo cambia en una entrevista de trabajo, donde el millonario le propone matrimonio sin rodeos. Ante el miedo de sufrir otra vez, ella debe elegir si acepta la oferta de este misterioso desconocido.
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Capítulo 2

Narra Kilian.

Las palabras de Adolf me entran por una oreja y me salían por la otra, me siento en mi escritorio y espero a que termine su discurso de la semana porque está más que claro que fue enviado por mi padre.

- En conclusión, tu padre te mandará a citas a ciegas si no te casas antes de que termine el año, no importa si no conoces a la mujer, cásate - ruedo los ojos y tomo una carpeta para ignorarlo por completo - Oh vamos, Kilian, no me hagas esto, tú sabes que el señor no te dará nada sino te casas, aprovecha que no se podrá chiquilloso con quien te cases - levanto la mirada por un momento y camino hacia mi silla.

- Desde hace tiempo que me importa poco la herencia que me vaya a dejar mi padre, me case o no, encima de que no estoy interesando en las mujeres desde hace años - termino por revisar el documento y lo firmo - Así que, Adolf, no hagas que mi humor se vaya a la... tú sabes - lo veo respirar con mucha tranquilidad y asiente.

- Bien, la semana entrante tienes una entrevista privada con Vogui - lo miro confundido sabiendo que no acepto entrevistas privadas desde mucho tiempo, tampoco estoy interesado sabiendo que solo querrán hablar de mi vida amorosa la cual no tengo. - Hubo muchas insistencias... hasta dijeron que la mujer que te hará la entrevista no es alemana, así que es una extranjera - me deja una carpeta mientras toma la otra y se retira de mi despacho.

Observo un poco la carpeta y suspiro dejándola de lado, no quiero ni saber quién es la mujer que acepto entrevistarme conociendo mi hermoso historial.

(...)

Siento la mirada de mi padre, me invitó a cenar por lo tanto no pude rechazarlo como siempre, más conociendo ahora el motivo de su invitación e insistencia. Miro a un lado a mi hermano mayor que toma de una copa, a mi otro lado a mi hermano menor y suspiro.

- Quiero creer que es una cena familiar y no de negocio - suelto tomando de mi copa de vino, mis hermanos se miran y suspiran cuando padre deja los cubiertos para luego limpiar con elegancia su boca antes de decir barbaridades de las cuales me molestaran y harán que me retire de esta cena.

- Kilian, no comiences - me intenta callar Kaspar, mi hermano mayor, lo miro por un momento y lo ignoro.

- Padre, ¿Ya te conté que Sara y yo estamos intentando tener un bebé? - interrumpe Káiser haciendo que nuestro padre desvíe su atención a mí, mis dos hermanos tienen esposas y claro que ninguno de los dos ha querido dar el primer nieto porque se encuentran ocupados sus empresas y yo como el hijo del medio y la oveja negra de los Fritzenwalden no me veo a futuro casado y menos con hijos.

- Me importa, lo que me importa es que este muchacho se casé antes de que cumpla 35 años y me dé un nieto - me apunta a la cara mi padre, si mi madre aun viviera, no tendríamos este tipo de discusión. Me levanto de la silla y Kaspar me mira con seriedad, somos hombres adultos, ya no le tengo miedo como antes.

- Me niego - salgo del restaurante escuchando los gritos de mi padre, entro a mi carro traído por el guardia y conduzco a mi casa algo fuera de la ciudad, este fin de semana antes de que Adolf se aparezca y me arruine todo. Estaciono apenas llego y entro a la casa con vista al mar, me siento en el sofá y noto un documento que no sabía que estaba ahí, pero me huele a que mi secretario estuvo aquí y lo dejó.

Ya que me encuentro solo lo tomo y comienzo a ver la información de la mujer que me va a entrevistar la otra semana, reviso su nombre y de donde es, en sí, es una extranjera como lo mencionó Adolf esta mañana, pero no veo foto de ella por ningún lado a pesar de que está en sus 30 años, al parecer Adolf quiere que sienta curiosidad por la mujer, pero no lo va a lograr.

(...)

Entro al ascensor junto a Adolf cuando de pronto entra un niño de unos 6 o menos años, las puertas se cierran y Adolf y yo lo miramos, el niño parecía serio y pensativo cuando mira los botones de los pisos, luego me mira a mí y puedo notar unos ojos ámbar.

- Disculpe, señor, ¿Podría presionar el piso 6, por favor? - pregunta en inglés, miro a Adolf y asiento presionando el botón ya que yo también me dirigía hasta allá a la sala de reunión en donde me encontraría con la mujer que me entrevistara.

- Señor, si le molesta seguir subiendo podemos sacar al niño en el siguiente piso... - levanto la mano para que Adolf se calle, no me molestaba para nada el pequeño, parecía educado y muy tranquilo para un niño de su edad, puede que no sea muy tolerante de los niños, pero tampoco es que los odie. El ascensor se detiene en el piso y el niño me mira.

- Gracias, señor - agradece y sale del ascensor, salgo y comienzo a seguirlo porque daba la casualidad de que iba al mismo lugar que yo, miro a Adolf que parecía confundido de ver que el pequeño entró a la sala de reuniones donde se supone tengo mi entrevista, al entrar miro la espalda de una mujer agachada a la altura del niño hablando con él, quien le sonríe mostrándole algo.

- El señor Fritzenwalden ha llegado - anuncia Adolf, veo que la mujer se levanta de manera elegante y se voltea a mirarme, la mujer pelinegra, de ojos ámbar y de curvas marcadas me mira con una sonrisa en su rostro que me deja claro que si me gustaría casarme.

- ¿Quiere casarse conmigo? - pregunto de la nada dándome cuenta de lo que acabo de hacer, Adolf me mira sorprendido al igual que la mujer cuyo nombre es hermoso al igual que ella.

- ¿Casarme? - pregunta confundida en alemán.

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