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Portada de la novela El Millonario Alemán Busca Esposa

El Millonario Alemán Busca Esposa

El poderoso magnate Kilian Fritzenwalden ha decidido casarse, pero su destino se cruza con una mujer latina que cambiará sus planes. Tras un amargo divorcio tras cinco años de unión, ella busca priorizar la crianza de su hijo y cerrar las puertas al amor. Todo cambia en una entrevista de trabajo, donde el millonario le propone matrimonio sin rodeos. Ante el miedo de sufrir otra vez, ella debe elegir si acepta la oferta de este misterioso desconocido.
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Capítulo 3

Narra Vivían.

Miro al hombre frente a mí, alto, bronceado, formado con anchos hombros, su rostro bien esculpido para la edad que tiene, su castaño cabello junto a unos ojos grises, lo miro confundida por lo que acaba de decir, puede que no entienda alemán, en sí, no entiendo el idioma, apenas y me sé defender con el inglés, miro a Eliezer y se va a sentar.

- Un gusto, soy Vivían Guerrero, soy la entrevistadora de la revista Vogui - hablo acercando y dando mi mano presentándome, el hombre al lado de señor Fritzenwalden supongo que es el secretario con el que estuve implorándole por la entrevista, sabrá Dios como logre conseguir una entrevista con este hombre millonario conocidos por todos y yo que estoy metida en este mundo ni sabía de este hombre, supongo que tiene una identidad anónima.

El señor Fritzenwalden me mira y me da la mano en modo de saludo para luego sonreírme.

- Un gusto, lo que quise decirle fue si ¿Quiere casarse conmigo? - habla en inglés, su voz cambia por completo al hablar en otro idioma, pero eso no me impresiona sino la descabellada pregunta que acaba de soltarme, en sí, los rumores que había escuchado en la empresa de la revista Vogui era más que reales, pero claro aquí estoy yo intentando no juzgar un libro por su portada.

- Lo siento, señorita, por favor sentémonos - interrumpe nuestra mirada el secretario, asiento sin parecer incomoda, más porque Eliezer sabe inglés y no deja de mirar al señor, me siento y veo que el secretario saca una foto sin que se vea el rostro a Kilian Fritzenwalden, como lo había previsto, mantiene su identidad.

- ¿Estás casada? - pregunta haciendo que su secretario se golpee la cabeza con su mano, a mí solo me incomoda el hecho de que se ponga a jugar al coqueto, respiro profundo y pienso en si es esta razón por la que las otras mujeres no quisieron entrevistarlo, si es así, no le veo lo malo, es atractivo, pero algo coqueto.

- Comencemos... Si pudieras comenzar de nuevo, ¿Qué harías diferente? - pregunto, se pone serio por un momento y analiza mi pregunta viendo que le he ignorada la suya, no me encontraba ahí para coquetear, menos para seguir juegos que no tenía nada que ver con mi trabajo. Las preguntas que me había dado Yesica no eran para nada de mi interés, menos sabiendo que solo preguntaban de la vida privada del millonario y como soy una persona que no le gusta que le pregunte de su vida personal un completo desconocido, entonces yo no quería hacer lo mismo.

Aunque intenté investigar mucho sobre este hombre, no logré encontrar mucho, había muchas noticias de sus exitosos negocios, pero nada de su vida personal ni amorosa, está en claro que no es una persona de escándalos, pero muchos se preguntan si en verdad es gay o simplemente no está interesado en las relaciones amorosas.

(...)

Estrechamos nuestras manos levantándonos.

- Te invito a cenar, señorita Guerrero - dice de pronto.

- Rechazo su intención - recojo todo y miro a Eliezer que se levanta del sofá y salimos de la sala, entramos al ascensor y respiro profundo.

- Es millonario, mamá, ¿Por qué no aceptaste su invitación? No le vi malas intenciones - miro a mi pequeño y le sonrío.

- Mami está bien sola como está, no necesito que un hombre me pretenda en estos momentos, así que no hablamos más de este hombre, ¿sí? - me mira con curiosidad y salimos del ascensor, una vez fuera de la empresa huelo el aire fresco y el lugar lleno de rascacielos hermosos - Bien, primero regresemos al hotel y luego saldremos a divertirnos, ¿Va? - asiente con energía.

- Si, mami - pido un taxi y entramos, le doy la dirección del hotel que por suerte me lo memorice y nos llevan, mi teléfono vibra y veo la llamada de Yesica, esta mañana me dio un numero alemán para estar comunicada y eso me gustó porque así podía esta comunicada con mi madre sin necesidad de buscar una red de internet a la cual conectarme.

- Hola, Yesica - saludo mirando por la ventana.

- Saliste viva, ¿Ya tienes todo? - pregunta y miro mi Tablet, hice lo que más pude y pregunte lo que querían, tuve algo de suerte que el hombre respondiera sin molestarse mucho algunas preguntas personales que no tenían nada que ver con la empresa sino con su vida personal.

- Si, apenas entre la noche, lo editare y te lo pasare - la escucho chillar y respiro profundo.

- Eso es genial, ya se te presentaran otra entrevista, note que eres muy capaz - cuelga y me quedo mirando el teléfono pensando en sí esta es la vida soñada que quería desde un principio. El taxi se estaciona y nos bajamos sin antes pagarle, entramos al hotel en donde estaremos hospedados 3 meses y es suficiente como para visitar varios lugares y disfrutar unas buenas vacaciones a pesar de que tengo que trabajar de a momento en el que me necesiten.

- Pidamos el almuerzo y nos cambiamos - asiente y entramos al ascensor que nos deja en nuestro piso.

(...)

Me estiro en mi asiento y envío el documento de la entrevista con el señor Fritzenwalden, al principio se me hacía un poco difícil pronunciar su apellido, pero después de escucharlo tanto de Eliezer que no dejaba de señalarme cosas que le hacía recordar al señor, me lo aprendí a la fuerza y en contra de mi voluntad, pero ahora que veo a mi pequeño, me hago la pregunta de si ya había visto al alemán antes de que yo lo conociera.

Ya que si no mal recuerdo, fue al baño, supongo que chocaron y se vieron, supongo, no me puedo hacer una escena en la cabeza si no estuve ahí para presenciarlo, aunque recordando un poco las palabras de Yesica, me di cuenta que estaba equivocada ya que el señor Fritzenwalden no pareció molesto ni nada con la presencia de mi hijo en la sala, hasta el secretario parecía curioso por el comportamiento tranquilo que tiene Eliezer.

Pero bueno, tengo que dejar de pensar en ese millonario, aunque lo que me había dicho apenas me vio, era como sacado de una novela romántica y claro como la propia escritora romántica y anónima que soy, usare este material a mi disposición, ganar un poco de dinero no le hará mal a nadie.

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