Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela El lazo de medianoche

El lazo de medianoche

El frío CEO Aarón D'Angelo dedica su vida a proteger el prestigio de su familia, pero su estabilidad se quiebra al conocer a Valeria Montez. Ella es la fisioterapeuta de su madre y posee información oculta sobre el turbio pasado de la riqueza de los D'Angelo. Mientras la pasión surge en la oscuridad, ambos se unen para desentrañar un enigma que pone en riesgo su legado. Aarón enfrentará el dilema de salvar su estatus o amar a quien conoce su secreto.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

Aarón pasó las siguientes veinticuatro horas sumergido en el trabajo, intentando ahogar la imagen de Valeria en un torrente de datos financieros. Había un placer punzante en la negación: concentrarse en los miles de millones de dólares en juego era una manera efectiva de recordarse a sí mismo la gravedad de su posición y la frivolidad de cualquier distracción personal.

Sin embargo, la Mansión D'Angelo, antes un silencioso aliado de su concentración, ahora parecía conspirar en su contra. De repente, su rutina estaba llena de puntos ciegos donde Valeria podría estar.

A la hora del almuerzo, Aarón, que normalmente almorzaba frente a su escritorio, se encontró caminando deliberadamente hacia el ala este, la zona de descanso del personal. Al llegar, se detuvo, fingiendo estudiar la pátina de un jarrón ming. Su mente trabajaba a toda velocidad, creando excusas. Podría preguntar si Valeria necesita algo para el informe de mi madre. O si su asistente necesita nuevos suministros.

La verdad era que solo quería asegurarse de que su presencia en la casa fuera tan real como la acumulación de capital de su empresa.

El cocinero, un hombre corpulento y jovial, se acercó, interrumpiendo su contemplación.

-Señor D'Angelo, ¿busca a alguien? La señorita Montez terminó temprano hoy con Doña Elena. Salió a la calle principal para hacer un recado.

El anuncio le provocó una punzada de irritación irracional. ¿Un recado? ¿Un recado personal? Era absurdo que se sintiera molesto por la agenda de una empleada.

-No busco a nadie en particular -replicó con la sequedad de un informe anual-. Solo reviso la decoración. La próxima semana vienen unos socios japoneses.

El resto de la tarde fue un ejercicio de autocontrol. Aarón se obligó a redactar correos electrónicos y a ignorar el impulso de preguntar a su asistente personal la hora exacta del regreso de Valeria. Se castigó por la debilidad de su enfoque.

Al caer la noche, la atmósfera de la mansión se volvió más íntima, más peligrosa. Después de la cena formal con Doña Elena, Aarón se retiró a su biblioteca para una videoconferencia tardía.

A las once de la noche, su conferencia terminó. Necesitaba estirar las piernas. Y necesitaba saber si ese elemento ajeno había regresado.

Caminó por el largo pasillo alfombrado, notando el silencio denso. Doña Elena ya dormía. El personal de servicio se había reducido al turno nocturno. Era el momento de la casa en el que los secretos se sentían más cómodos.

Pasó por el estudio de su madre. La luz estaba encendida.

Valeria estaba allí, pero no estaba trabajando con documentos de negocios. Estaba sentada en un sillón, leyendo un libro de bolsillo, con una manta ligera sobre sus rodillas. Había una taza de té humeando sobre la mesa auxiliar. Era una imagen de placidez doméstica que no encajaba con la Mansión D'Angelo.

Aarón se detuvo en el umbral, su presencia -aunque silenciosa- era una declaración.

Valeria levantó la vista, sin sobresaltarse. Su reacción fue de calma, no de sorpresa.

-Señor D'Angelo -dijo, cerrando el libro con suavidad y poniéndose de pie de inmediato.

-No te levantes -ordenó Aarón, casi impulsivamente. Su voz era más suave de lo que pretendía-. Solo... pasaba. Pensé que ya te habías ido.

-Doña Elena me pidió que revisara su agenda para mañana antes de retirarme. Y yo... bueno, me tomé un momento para leer.

-¿Te quedas en la mansión? -Aarón sabía la respuesta; su madre le había asignado un cuarto en el ala de invitados hace semanas, pero necesitaba una excusa para extender la conversación.

-Sí. Es más práctico para las terapias matutinas de Doña Elena.

Hubo una pausa, densa y llena de preguntas no formuladas. Aarón no podía justificar su presencia allí.

-Mi madre mencionó que le estás ayudando con unos informes personales... ¿algo sobre la historia de la casa? -mintió con fluidez corporativa.

Valeria se mordió ligeramente el labio. Aarón notó el gesto; no era de nerviosismo, sino de evaluación.

-Son más bien transcripciones de algunas anotaciones antiguas de Doña Elena -respondió Valeria con cautela. Sus ojos oscuros no mentían, pero su boca mantenía la línea profesional-. Ella valora mucho la privacidad de esos documentos.

-Por supuesto. Yo la entiendo -dijo Aarón, acercándose a la mesa auxiliar. Vio el libro que ella estaba leyendo: una recopilación de mitos y leyendas antiguos. Era otro contraste con el entorno y la profesional que supuestamente era.

-Supongo que no son materiales de fisioterapia -comentó Aarón, intentando un tono ligeramente más personal.

Valeria permitió una pequeña sonrisa, fugaz.

-No. Son mi... escape. Es importante tener un mundo que no tenga nada que ver con el trabajo.

-¿Y tu mundo es de leyendas?

-Me gusta la idea de que debajo de la realidad, hay historias enterradas -explicó, mirando el suelo de mármol pulido-. A veces, lo que creemos que es sólido y verdad, solo es la versión reciente de una historia mucho más compleja.

La frase golpeó a Aarón con una extraña resonancia. La versión reciente de una historia más compleja. ¿Se refería al secreto que Doña Elena había insinuado, o solo a su libro?

-Los negocios son lo opuesto a las leyendas -dijo Aarón, su voz retomando su tono formal-. Son números duros. Hechos sólidos.

-Pero, Señor D'Angelo, ¿no hay siempre una historia no contada detrás de cada hecho sólido? ¿Un riesgo oculto, una promesa rota? Lo que le da valor a un negocio no es solo el número, sino la historia de quién lo construyó, y a quién le costó.

Aarón sintió un escalofrío. Era la primera persona en mucho tiempo que le hablaba sin la máscara de la adulación, y la primera que lo desafiaba con filosofía, en su propia casa. Esta mujer no era solo la asistente de su madre. Tenía una profundidad peligrosa.

-Me das mucho que pensar, Valeria -admitió Aarón, usando su nombre por primera vez con intención, no como una repetición de su madre.

El sonido de su nombre pronunciado por él pareció hacer que el aire se hiciera más espeso.

-Es solo mi opinión. Si necesita algo más de mí o de mi asistente para la agenda de Doña Elena, no dude en contactarme a través de mi móvil de trabajo.

Valeria había vuelto a trazar la línea profesional, justo cuando Aarón había estado a punto de cruzarla. Su calma era su arma, y Aarón se dio cuenta de que si quería penetrar esa barrera, tendría que hacerlo bajo el pretexto de los negocios, el único lenguaje que ella estaba dispuesta a compartir con él.

Salió del estudio más intrigado que nunca. No solo por el secreto de la "Propiedad Oculta" de su familia, sino por la mente que acababa de chocar con la suya.

También te puede gustar

Portada de la novela Amor envenenado, Justicia amarga
8.3
La tragedia golpea tras una gala benéfica cuando mi madre muere envenenada. Gerardo Garza, mi esposo y un influyente abogado, decide defender a la sospechosa, Keyla de la Torre, destruyendo el honor de mi madre para ganar el juicio. Ante mis reclamos, él me chantajea cruelmente. Destrozada por su traición, firmo el divorcio fingiendo rendición, pero en las sombras orquesto un plan letal para que ambos paguen por sus actos. Mi venganza apenas comienza.
Portada de la novela Amor por contrato, corazón en deuda
9.2
Ante la quiebra inminente, Olivia Green pacta un matrimonio de conveniencia con el frío magnate Alexander Vance. La farsa durará un año y promete salvar su futuro, siempre que se cumplan estrictas normas de desapego. Sin embargo, el carisma de Olivia conquista al círculo de Alexander, mientras la atracción mutua erosiona los términos del contrato. Lo que inició como un pacto financiero se transforma en un peligroso juego de seducción y sentimientos reales.
Portada de la novela El amor perdido, una vida recobrada
9.8
Tras ser despojada de su identidad De la Garza y perder a su hijo Cristian por un ADN manipulado, la protagonista vive en la miseria mientras Kael y la usurpadora Brenda disfrutan de su fortuna. Cinco años después, la muerte de su madre y el hallazgo de que Brenda envenena a sus seres queridos la impulsan a actuar. Infiltrada como niñera en su antiguo hogar, buscará justicia y venganza para rescatar a su familia de una red de mentiras y peligros.
Portada de la novela Lujuria prohibida: una noche con el padre de mi marido
9.1
Traicionada por su hermana y despreciada por su prometido, Joanna termina casada con el cruel Rhys. En medio de su desgracia, Owen, el influyente padre adoptivo de su esposo, se convierte en su protector. Aunque surge una pasión intensa entre ellos, Owen se aleja y la deja herida. Cuando ella intenta seguir adelante con otros pretendientes, un Owen posesivo regresa para reclamarla, pero Joanna ya no está dispuesta a someterse a sus caprichos.
Portada de la novela REGÁLAME UN BESO
7.9
La periodista Chiara deja Milán para iniciar una nueva etapa laboral en un diario de Boston. Su principal desafío profesional consiste en conseguir una entrevista exclusiva con un magnate inaccesible. Tras su llegada, conoce al enigmático Joshua, quien se vuelve fundamental para cumplir su ambiciosa meta. Entre risas y el ambiente festivo de la Navidad, Chiara deberá lidiar con la soledad de una ciudad desconocida mientras descubre un romance inesperado.
Portada de la novela Su Dulce Escape del Caos
8.3
Adriana Cárdenas personificaba a la esposa perfecta hasta que la infidelidad de Gerardo Garza, su marido, con la joven Jimena destruyó su mundo. Tras padecer vejaciones constantes y ver cómo su rival usurpaba su posición social, Adriana decide no callar más ante las ofensas. Apoyada por su fiel amigo Alejandro, ella encara a Gerardo para exigirle el divorcio. Así, abandona una existencia de falsas apariencias e inicia su ansiada libertad.