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Portada de la novela El idiota del que me enamore

El idiota del que me enamore

El cierre de esta saga presenta el reencuentro de Iván y Tori tras mucho tiempo alejados. Iván, un estudiante brillante que satisface las expectativas familiares, cambia drásticamente al descubrir el diario de su padre biológico. Tori vuelve con la esperanza de retomar su vínculo, pero la fría actitud de su primer amor la desconcierta. A la par, los gemelos Owens y Abi lidian con sus propios conflictos sentimentales en una etapa de decisiones cruciales.
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Capítulo 1

Muchas historias se entrelazan entre sí, muchas parejas se aman pero no siempre quedan juntas.

En el amor no hay barreras, son los sueños o es seguir a esa persona.

El dolor se apodera del corazón y aunque el amor lo cure, quedan cicatrices de por vida.

Nunca es tarde para arrepentirse, mientras sepas que es lo que quieres.

Que los secretos no hagan mal a nadie.

— Maya Briceño

.

.

.

Iván Owen's

12 años

El calendario indica 27 de julio del 2030.

El sol aún se asoma por la ventana de mi habitación haciendo resaltar el color verde de las paredes y muebles, el reloj indica la 4 de la tarde, todo es paz y tranquilidad.

— ¿Has besado a alguien alguna vez? — esa pregunta me saca de quicio. Miro a la rubia teñida de 15 años sentada a unos cuantos metros de mi escritorio.

— ¿Viniste a preguntar o hacer tu parte del trabajo?

Aquella chica fue asignada como mi compañera de trabajo por la profesora, al parecer quería que yo hiciera amigos, algo que no funcionará.

Se preguntarán por qué estoy haciendo un trabajo con una adolescente, simple, fue una estúpida idea de la profesora Johnson y porque al final mi madre Maximiliana aceptó que yo estudiara con chicos más mayores por mi inteligencia.

Claro, después de que los profesores le insistieran en que debía estar en un grado más avanzado.

La rubia seguía preguntando y hablando, por mi parte la ignoraba sin quitar la mirada de mi laptop.

De repente deje de escucharla y empecé a agradecer al cielo y a los dioses por tan hermosa paz. Pero no fue como lo pensé, la rubia movió mi silla giratoria y se puso frente a mí, su maquillaje la hacía ver más fea y más aún que estaba más cerca de mi rostro.

— ¿Entonces nadie te ha besado? — trago saliva cuando empezó a acercarse, la puerta se cerró haciendo que alejara a la rubia teñida.

— ¿Sabes qué? Lárgate, deja que yo haga todo el trabajo, pero lárgate y nunca vuelvas a poner tus sucias manos en mí.

No quería sonar grosero... Quería sonar grosero y molesto, pero al parecer no me salió.

La chica casi chillando se va, me levanto de mi silla y tomo el antibacterial.

— Dios sabrá que tenía esa — sacudo mi cabeza y salgo de mi habitación encontrándome a Tory sentada a un lado de mi puerta.

— Tory... — trate de sonar amable, alzó la mirada y con esos ojos marrones brillando hizo que mi corazón latiera. Se levantó y pasó a mi habitación, cerré la puerta y entre hasta sentarme en la cama donde ella se encontraba.

— ¿Alguna novia? — pregunta, fruncí las cejas hasta que entendí.

— ¿Qué?, Que horror, no, ¿cómo puedes pensar que alguien como esa puede ser mi novia? Que gustos tan feos, no.

Empezó a reírse, aunque eso me aliviaba, me molestaba que pensara que ese tipo de chicas era de mi talla, negativo.

— ¿No te gustan mayores?

— Ay que chistosa, a mí me gustan menores — le guiñe el ojo como el rubio teñido me enseñó, espero no verme mal. Se rió aún más y suspiró profundamente.

— Bueno, me tengo que ir, solo pasaba a despedirme... — me levanté.

— ¿Vacaciones? — asiente sin mirarme, luego me abraza con fuerza... No entendía su expresión así que solo la abracé.

Se separó y caminó a la puerta.

¿Por qué siento que no la veré más?

(...)

8:30 p.m.

— Esta muy buena la comida, mami — escuché hablar a Theo, nos encontramos cenado en el comedor y yo aún sentía ese sentimiento en el pecho.

— ¿Te despediste de Tory? — preguntó mi madre, asiento.

— ¿Te siente bien? — preguntó Raúl.

— Si, normal, solo son vacaciones — suspiro y como un poco de pasta, ambos se miran.

— Oh, ¿eso dijo ella? — mamma le da un codazo al rubio teñido que hace que se calle.

— ¿Que tratas de decirme?

— Lo siento... — fue lo único que escuche antes de salir corriendo del apartamento, mis padres me llamaban a gritos pero no podría detenerme.

Llegué a lobby y me subí al auto, el chófer Roger me lleva a la dirección que pido.

Con el corazón a mil subo las escaleras del edificio y abro la puerta sin importarme nada.

Ella no puedo dejarme.

El lugar estaba vacío...

— Ella no puede dejarme...

Después de aquello fui internado en el hospital, caí en coma por 2 años. Según los médicos entre en un shock que nadie podía sacarme... Pero lo más extraño es...

¿Por qué pedía que ella no me dejara?

¿Quién era Tory?

Me diagnosticaron amnesia, no supieron encontrar la causa pero esperan que no sea a largo plazo y pueda volver a recordar todo, desde que nací hasta el día del accidente.

Continuará...

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