Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela El hijo de la reina de la mafia

El hijo de la reina de la mafia

Tras dos décadas de ausencia, Alexandre Carluccio vuelve a Italia impulsado por una sed de venganza contra quienes atentaron contra su abuelo. En plena lucha por el poder, su camino se cruza con Yelizaveta Belucci. Aunque ella proyecta una imagen de fragilidad, oculta la naturaleza implacable heredada de su padre, un gran capo. Esta entrega final de la Trilogía Carluccio narra un romance apasionado que desafía el peligro y revela la verdadera redención.
Capítulos
Compartir

Capítulo 4

Diez años atrás

Hace unos cuantos meses que cumplí quince años y en todo este tiempo he sido testigo de la gran adoración que mi padre siente por mi madre. Es tanto el amor que se tienen que se puede ver en cada mirada, cada beso, cada palabra y en sus acciones día con día.

Acabo de regresar de la escuela, cuando mis padres me mandan llamar, ambos están esperándome en el estudio. En cuanto entro me doy cuenta de que el ambiente se siente un tanto tenso.

—Alex, siéntate, por favor. —Me pide mi madre con una tierna sonrisa, la cual no llega hasta sus ojos los cuales están un poco rojos. Veo como se retuerce las manos en un intento por tranquilizarse y por un momento temo lo peor, que me digan que han decidido separarse, lo cual no tendría lógica debido al amor que aún se aprecia en ambos.

—¿Sucede algo malo? —pregunto con un ligero temblor en mi voz.

—No cariño, pero hay algo importante que debes de saber. —Se sienta a mi lado y toma mis manos entre las suyas.

—Como bien sabes, hace años que nos mudamos de Italia para vivir aquí porque tu madre así lo quiso, y lo que te vamos a decir no es algo fácil de digerir —responde mi padre quien toma un poco de aire y mira a mi madre quien le asiente con la cabeza y prosigue con su relato—. Yo conocí a tu madre cuando tú tenías seis meses de edad. Tu verdadera madre se llamaba Katherina Carluccio, ella fue mi primera esposa.

Mi cerebro tarda en procesar todo lo que me acaba de confesar mi padre. Busco con la mirada a mi madre para cerciorarme de que lo que acabo de escuchar es verdad y cuando la miro a la cara, veo sus ojos llenos de lágrimas e inmediatamente suelto sus manos.

—¿Cómo que ella no es mi verdadera madre?

—Mi amor yo te… —la interrumpo antes de que continúe. Siento tanto rencor hacia mis padres en este momento que no deseo escuchar nada que tengan que decirme. Odio saber que esta mujer no es mi verdadera madre y también es injusto que solo Rachel y Brianna sean sus únicas hijas.

—¿Hasta cuándo planeaban mantener este secreto? —grito enfadado.

Me duele en el alma saber que esta mujer frente a mí no es mi madre biológica, tanto así que no me siento con el derecho de volver a llamarla madre. Ambos se miran y entiendo perfectamente lo que eso significa.

—No quiero escucharlos. Los odio a los dos por engañarme durante todo este tiempo, seguramente alguien los está obligando a hablar, ¿cierto? ¿O es que mi verdadera madre me está buscando y por eso se decidieron a contarme todo?

—Por favor, mi amor, deja que te expliquemos todo. Una vez que lo escuches nos entenderás.

—No quiero escuchar lo que tenga que decirme, señora —replico con todo el odio del que soy capaz.

—¡No le hables así a tu madre Alexandre! —Levanta la voz mi padre, al cual miro con profundo rencor. Salgo del estudio escuchando detrás de mí como la madre de mis hermanas llora con tal desesperación que le desgarraría a uno el alma.

Salgo de la casa y corro hasta la casa del tío Palmieri. Toco a la puerta y en cuestión de segundos sale la tía Mia usando un delantal.

—¿Está todo bien, cariño? —inquiere en cuanto se percata de mi semblante. Solo niego y me refugio en sus brazos hasta que me siento completamente seguro de que no lloraré, después me separo de ella.

—Ya sé que Lilibeth no es mi madre.

Ella lanza un pequeño suspiro y después entramos a su casa. No me pregunta nada y comienzo a ayudarla a poner la mesa hasta que llegan mis primos y comemos en completo silencio. Después de algunas horas llega el tío Palmieri quien no se sorprende de verme en su casa, por lo que supongo mi tía le informó que me encontraba aquí y el motivo de mi visita.

—¿Puedo quedarme aquí unos días? —cuestiono en cuanto mis primos suben a terminar sus deberes. Mi tío me mira un tanto sorprendido, pero logra mudar la expresión de su rostro antes de responder.

—Claro, el tiempo que gustes.

Luego subo a la habitación de visitas y me tumbo en la cama pensando en todo lo que sucedió esta tarde. Sin poder evitarlo las lágrimas acuden a mis ojos, es injusto lo que me está sucediendo, todo lo que creí tener solo era un espejismo. Ni siquiera sé quién es mi verdadera madre, puede que tal vez me esté buscando. ¿Sería mi padre capaz de arrebatarme de mi verdadera madre para entregarme a otra mujer que no es nada mío? Me duele tanto la cabeza que sin darme cuenta me quedo profundamente dormido.

Al siguiente día, me despierto y miro mi celular. Tengo demasiadas llamadas perdidas tanto de mi padre, como de Rachel y Lilibeth, justo cuando estoy por dejarlo en la mesita de noche entra una llamada de Rachel.

—¿Por qué no contestabas Alexandre? ¿Dónde estás? Mamá la ha pasado llorando desde ayer por la tarde, por favor ven a …

—No me interesa lo que suceda con tu madre Rachel. —Después corto la llamada y apago mi celular.

Así pasan dos días hasta que al tercer día por la tarde cuando llega el tío Palmieri, me encuentro por bajar las escaleras cuando lo escucho hablar con la tía Mia.

—Lilibeth no ha querido salir de casa. Massimo me contó que sigue llorando en su habitación desde que ese mocoso la rechazo —responde enojado a la pregunta que no alcancé a escuchar por parte de la tía Mia.

—Palmieri no seas así. Alexandre es solo un niño y debes de comprender que es difícil para él entender que todo lo que creía cierto no lo es. ¿Cómo te sentirías al saber que la mujer que te crio desde bebé no es tu madre?

—Lilibeth arriesgó su vida por salvarlo, pero él ni siquiera les dio oportunidad de que le contarán toda la historia, solo sabe una verdad a medias. ¡Trae tu trasero de inmediato aquí, Alexandre! Sé que estas escuchando a hurtadillas. —Me sobresalto en cuanto me pide bajar, por lo que al verme descubierto bajo arrastrando los pies.

—¿Qué sucede? —pregunto desafiante y por la expresión de mi tío sé que muere de ganas por darme un buen coscorrón por ser tan testarudo.

—Que en este preciso instante mueves ese trasero tuyo y vas y le pides una disculpa a tu madre —estoy por responderle que esa mujer no es mi madre cuando levanta la mano haciendo un gesto para que guarde silencio—: Claro que es tu madre, aunque no te dio la vida es tu madre. Dime, ¿quién ha estado cuidando de ti cada vez que enfermas? ¿Quién acude a todos tus festivales? ¿Quién da la cara cuando cometes alguna falta? ¿Quién te ha brindado todo su amor sin hacer alguna diferencia entre tus hermanas y tú?

—¡Palmieri! —lo reprende mi tía.

—Nada de Palmieri. Es un malagradecido. Tú qué sabes todo lo que tu madre ha sufrido, si hubieses tenido la paciencia de escucharlos comprenderías porque guardaron silencio por tanto tiempo. Ahora largo de aquí, no quiero verte hasta que hables con tu madre, quien está sufriendo profundamente por tu rechazo.

—¡Palmieri! No le hagas caso Alexandre.

—No tía, mi tío tiene razón ma… mamá nunca me ha tratado diferente de como trata a mis hermanas —respondo avergonzado por mi actitud, ya que hasta ahora que mi tío me dijo todo esto me doy cuenta de que es verdad. Mi madre siempre nos ha brindado el mismo amor, atención y cariño a mis hermanas y a mí. Para ella yo soy tan hijo suyo como mis hermanas, lo cual es fácil de adivinar, ya que sus ojos siempre han mostrado el mismo amor por mis hermanas y por mí.

También te puede gustar

Portada de la novela El Abrazo de la Traición: La Venganza de una Esposa
9.5
La vida de la protagonista se desmorona cuando una supuesta negligencia de la doctora Katia Russo deja a Emilio inválido. Al indagar, descubre que su propio marido, el magnate Héctor Puentes, es amante de la médica. Bajo coacción y para salvar a su hermana Valeria, es obligada a mentir, pero el horror se desata: Valeria muere torturada y Emilio es hallado sin vida. Sin vínculos que la aten, ella iniciará una implacable venganza contra el imperio de Héctor.
Portada de la novela El capricho de Jimin
8.5
Jimin encabeza una banda escolar que domina a los demás mediante la agresividad y el miedo. Su realidad da un vuelco cuando una joven, atrapada en una situación crítica, acaba bajo su control directo. Pese a que él la fuerza a cumplir cada uno de sus caprichos, la convivencia forzada genera una tensión sentimental imprevista. Entre conflictos y peligros, ambos deberán decidir si su vínculo puede prosperar sin que la violencia termine por destruirlos.
Portada de la novela El Contrato
9.7
La traición y codicia de María sumergen a su hija en una espiral de amenazas incesantes. Obligada a lidiar con el oscuro legado de su madre, la joven ve cómo su camino se cruza con el del sucesor de la influyente Organización Eros. En un entorno donde la pasión convive con el crimen, ella enfrenta un dilema vital: investigar los misterios que la rodean o buscar una retribución implacable mientras lucha por sobrevivir a un destino impuesto.
Portada de la novela El Reemplazo de la Prometida
9.3
La vida de Mia se transforma en un caos cuando su novio, Javier, decide entregarla para suplantar a la prometida de su hermano mayor. Atrapada en una red de mentiras, ella debe decidir si acepta la farsa o se rebela. Mientras tanto, Iván se debate entre mantener el engaño o liberar a la joven. En medio de una disputa cargada de envidia y traición, Mia enfrentará el dilema de elegir entre su pareja original y el hombre que debía ser su cuñado.
Portada de la novela Mi Sumisa
8.9
La vida de Sibelle da un giro drástico cuando pierde su libertad tras ser capturada por un despiadado líder de la mafia. Bajo el dominio del temible hombre apodado el águila real, ella se ve forzada a sobrevivir en un entorno cargado de riesgos y oscuridad. En medio de esta opresiva realidad, Sibelle pondrá a prueba su voluntad para intentar conmover el frío corazón de su captor, buscando cambiar el rumbo de su destino en este peligroso cautiverio.
Portada de la novela No Soy Estéril: Mi Hijo, Mi Venganza
8.7
Sofía disfrutaba de una vida perfecta en Sevilla junto a su esposo Javier, hasta que descubre su infidelidad con Isabel. Tras ser envenenada para quedar estéril y sufrir el desprecio de su marido ante un embarazo inesperado, la tragedia la golpea al perder a su bebé. Es entonces cuando Mateo, un antiguo rival, reaparece para revelarle que ya tienen un hijo juntos llamado Leo. Al recuperar sus recuerdos, Sofía emprende una feroz venganza contra quienes la traicionaron.