Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela El Dinero No Sirve Todo

El Dinero No Sirve Todo

Ricardo Ramírez acude a su reunión escolar en un vehículo humilde, desatando el escarnio de sus antiguos compañeros. Magnates como Miguel Ángel y Clara lo desprecian por ser un supuesto repartidor, humillándolo con champán mientras exigen su subordinación. Lo que ignoran es que tras esa fachada se oculta «El Halcón», un militar de élite con un rango imponente. Ante el maltrato, Ricardo decide movilizar refuerzos oficiales para imponer su verdadera autoridad.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

Ricardo "El Halcón" Ramírez estacionó su camioneta en el aparcamiento del lujoso hotel Grand Emperador, apagó el motor y se quedó un momento en silencio, el único sonido era el suave zumbido de los sistemas internos del vehículo.

Afuera, una fila de autos europeos deslumbrantes brillaba bajo las luces de la entrada, Porsches, Ferraris y Mercedes-Benz competían por la atención, un desfile de riqueza y estatus.

Su camioneta, una "Guerrero X1", era todo lo contrario, de un color verde olivo mate, con líneas duras y una apariencia funcional que gritaba utilidad por encima de la estética, era un vehículo de fabricación nacional, robusto y sin pretensiones.

Era el vehículo perfecto para su negocio, pero sabía que en un lugar como este, sería visto como una anomalía, casi una ofensa.

Respiró hondo y bajó, ajustándose el saco de su traje, que aunque de buena marca, no era tan ostentoso como los que seguramente vería dentro.

Esta era su reunión de exalumnos de la preparatoria, veinte años después, un evento que había intentado evitar, pero al que finalmente había accedido por la insistencia de un par de viejos amigos con los que aún mantenía contacto.

Apenas entró al salón, el contraste fue inmediato, el aire estaba cargado del perfume caro, el murmullo de conversaciones presuntuosas y el tintineo de copas de champán.

Vio rostros que apenas reconocía, ahora hinchados por la buena vida y la arrogancia, todos vestían marcas de diseñador, luciendo relojes que costaban más que el salario anual de una persona promedio.

Se sentía como un pez fuera del agua.

Pronto, un grupo de antiguos compañeros lo vio y se acercó, sus sonrisas eran más bien muecas de curiosidad burlona.

"¡Ricardo! ¡'El Halcón'! ¡No puedo creer que viniste!" exclamó uno de ellos, Armando, quien en la escuela ya era conocido por ser un bravucón.

"¿Qué onda, Armando? Ha pasado tiempo", respondió Ricardo con calma.

La mirada de Armando se desvió hacia la ventana, apuntando con la barbilla hacia el estacionamiento.

"Oye, ¿esa carcacha de allá afuera es tuya? ¿Esa cosa que parece un ladrillo con ruedas?"

Las risas no se hicieron esperar.

"Parece que la sacaste de una película de guerra de los ochenta, güey", añadió otro, soltando una carcajada.

Ricardo no se inmutó, su expresión se mantuvo serena.

"Es mi vehículo de trabajo", dijo simplemente.

"¿De trabajo? ¿A qué te dedicas? ¿Repartes tortillas o qué?", se burló Armando, y el grupo volvió a reír con más fuerza.

La humillación era directa y sin filtros, diseñada para hacerlo sentir inferior, para dejar claro que él no pertenecía a su exclusivo club de nuevos ricos.

Ricardo sintió una oleada de irritación, pero la contuvo, años de entrenamiento militar le habían enseñado a mantener el control absoluto de sus emociones.

"Algo así", respondió, con una sonrisa apenas perceptible que ellos no supieron interpretar.

Sintiéndose el centro de una atención no deseada, Ricardo se excusó y se dirigió a una esquina más tranquila del salón, cerca de la barra, necesitaba un trago, no tanto por el alcohol, sino para tener algo que hacer con las manos.

Observó la escena desde la distancia, la falsedad era palpable, todos competían por demostrar quién era más exitoso, más rico, más importante, era un espectáculo patético.

Se sentía completamente aislado, un extraño entre gente que alguna vez compartió aulas y juegos con él, ahora eran desconocidos, separados por un abismo de valores y prioridades.

Justo cuando pensaba que lo mejor era irse discretamente, una voz más amable lo sacó de sus pensamientos.

"Ricardo, qué gusto verte."

Se giró y vio a Javier, uno de los pocos amigos genuinos que había tenido en la preparatoria, un tipo tranquilo y decente que ahora era profesor de historia.

"Javier, igualmente", respondió Ricardo, esta vez con una sonrisa sincera. "Pensé que era el único cuerdo aquí."

Javier rio suavemente, su mirada recorrió el salón con un dejo de cansancio.

"No les hagas caso a estos payasos, siempre han sido así, ahora solo tienen más dinero para demostrarlo", dijo en voz baja. "Me da gusto que hayas venido."

La conversación con Javier fue un breve respiro, un recordatorio de que no todo estaba podrido, hablaron de sus vidas, de sus familias, de los viejos tiempos, sin pretensiones ni alardes.

"Y tú, ¿a qué te dedicas ahora? Siempre fuiste muy reservado", preguntó Javier con genuina curiosidad.

Ricardo dudó un segundo antes de responder, no le gustaba hablar de su pasado militar ni de su trabajo actual, no con la mayoría de la gente.

"Tengo una pequeña empresa", dijo finalmente, eligiendo sus palabras con cuidado. "Modificamos vehículos, los hacemos... más seguros."

Miró de reojo su "Guerrero X1" a través de la ventana.

"Esa camioneta, por ejemplo", continuó en un tono casi confidencial, "no es lo que parece, está hecha para aguantar más que solo unas miradas burlonas, está diseñada para proteger a gente muy importante."

Dejó la frase flotando en el aire, una pequeña semilla de misterio plantada en la mente de su amigo, un indicio sutil de que Ricardo "El Halcón" Ramírez era mucho más de lo que aparentaba.

Javier lo miró con renovado interés, comprendiendo que detrás de la fachada humilde de su viejo amigo, había una historia mucho más profunda y peligrosa.

También te puede gustar

Portada de la novela AL COMPÁS DE TUS ÓRDENES
9.3
Nunca sospeché que mi vida se hundiría en un abismo al descubrir los oscuros secretos que él ocultaba. Aquel encuentro inesperado me cambió radicalmente; abandoné mi huida para sucumbir ante su contacto. En un ambiente hostil, su piel y sus mandatos prohibidos encendieron en mí una pasión incontrolable. A pesar de las amenazas y los riesgos inminentes, elijo este vínculo peligroso por encima de la monotonía de mi antigua existencia.
Portada de la novela Amor no es tratarme como Sirvienta
9.5
Tras la comunión de su nieto, una mujer evoca su anhelo de inaugurar un restaurante en Sevilla junto a Javier. No obstante, su familia la humilla y busca relegarla a las tareas del hogar. La traición se consuma cuando planean un viaje a Madrid con su hermana, dejándola fuera. En el aeropuerto, Javier la golpea y la abandona cruelmente. Maltratada pero decidida, ella opta por romper sus ataduras, buscando recuperar su libertad y forjar un nuevo destino.
Portada de la novela El Divorcio Secreto de Mi Esposo
9.0
Tras cinco años casada con Maximiliano de la Torre, descubro que él tramitó un divorcio secreto hace tres años para unirse a Cándida. Ella es la mujer que intentó asesinarme y me arrebató la posibilidad de ser madre. Al confrontarlos, confirmo que tienen un hijo y que él la ama. Destrozada por su traición y las secuelas del pasado, decido dejar de ser una víctima. Contacto a Héctor con una petición radical: que me ayude a fingir mi propia muerte.
Portada de la novela Él la salvó, yo perdí a nuestro hijo
9.1
Durante tres años, registré cada error de Damián Garza, el influyente líder criminal de Monterrey. Sin embargo, su traición final fue letal: en un trágico derrumbe, eligió rescatar a su amiga Adriana antes que a mí. En el hospital, la crueldad aumentó cuando él desvió la sangre de mi cirugía para curar una leve herida de su amante, causando la pérdida de nuestro hijo. Sin llorar, firmé el divorcio y escapé de su oscuro imperio bajo la lluvia.
Portada de la novela El Voto Silencioso de Venganza de la Luna Marcada
9.1
La traición golpea a la protagonista cuando descubre que el Alfa Damián tiene un hijo con otra. El desprecio de su pareja culmina en una tragedia devastadora: pierde su propio embarazo durante una gala mientras él la ignora. Tras ser arrojada por un acantilado por la amante de Damián, sobrevive milagrosamente y escapa hacia Suiza. Allí, impulsada por el dolor, iniciará una transformación radical para ejecutar su venganza contra quienes la destruyeron.
Portada de la novela La Cuerda Rota
8.1
Mientras honraba el legado de su abuela con una melodía sagrada, el protagonista es humillado por su primo Mateo y sus amigas Sofía y Camila. La burla por su música termina en un ataque físico junto a la alberca que lo envía directo al hospital. Al despertar, su anhelo de actuar en Bellas Artes se transforma en una furia fría. Traicionado por su entorno, decide abandonar su sueño para ejecutar una venganza implacable contra quienes lo destruyeron.