Portada de la novela El Corazón de una Princesa

El Corazón de una Princesa

9.5 / 10.0
Shinees Van Bisen debe casarse para ser coronada y salvar a su pueblo en El Corazón de una Princesa. Entre el deber y su deseo por Drew Melborne, esta fantasy novel muestra su plan para transformar un trono de avaricia. Un relato ideal para quienes buscan fiction fantasy romance books.
Resumen de El Corazón de una Princesa
Shinees Van Bisen, la princesa de Costa Mein, busca revertir años de abandono en su reino para gobernar con justicia. Sin embargo, su ascenso al trono depende de una condición obligatoria: contraer matrimonio. Aunque sus padres han elegido al noble Drew Melborne para ella, Shinees anhela encontrar en él un sentimiento genuino. Decidida a romper con el legado de codicia familiar, planea que su propia conciencia guíe el futuro de su nación al ser coronada.
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El Corazón de una Princesa Capítulo 1

Despertarme en una pequeña habitación que no tenía más que una silla vieja y dañada no era precisamente una agradable sorpresa, todo estaba polvoriento y viejo, se notaba que era un lugar que no tenía uso, al menos eso parecía.

Aunque ahora mismo si tenía uno, mantenerme a mí, aquí, presa y sin salida.

Mi respiración agitada, mi mirada recorriendo el lugar tantas veces que pareciera que mi mente estuviera trazando un mapa, cosa que era ridículo.

Él me dijo que tenía una sorpresa para mí. ¿Por qué había hecho esto?

Pensé que… ahora me doy cuenta de que no. Que tonta, que ingenua, que idiota.

Eso había sido, soy la protagonista de un gran papelón, un papelón llamado traición.

Nunca lo creí de él, tenía mis esperanzas en él, eso y mucho más. Él había conseguido mucho de mí a base de su asquerosa y podrida traición, traición que nunca vi venir.

Mis lágrimas corren como cataratas, mis sollozos hacen eco en la solitaria e inmunda habitación envolviéndome por completo en la desgracia y desesperación, esta asquerosa habitación sin nada era testigo de mi ingenuidad ¿o debería llamarlo cárcel?

Mis padres… los amaba, pero sus malas decisiones nos han llevado a esto, la estupidez de ambos nos llevó a un abismo sin oportunidad de encontrar alguna salvación o salida. Pensé que podría tratar de cambiar el rumbo de todo, pero creo que mi fracaso se refleja en este momento y lugar en donde ahora me encuentro.

Apenas podía mantenerme sentada, pero debía tratar de pararme. El dolor en mi cuello era persistente, sin embargo, no lo había sentido por el simple hecho de estar inmersa en mi perplejidad, confusión y asombro. No podía creerlo, pero era realidad.

Recordaba el momento antes de sentir un dolor agudo en la zona de mi cuello que ahora masajeaba para tratar de disminuir el dolor y después ya no tenía idea de lo que había pasado o cómo había llegado hasta aquí.

Sequé mis lágrimas y otras volvían a dejar su mojado rastro en mi pálida piel. El dolor era inmenso porque yo… porque yo… confié en él, le dije todo de mí y lo que deseaba y al parecer nada le importó. No le importó lo que yo sentía en ese momento o lo que siento ahora que es todo lo contrario a lo que sentía antes.

Tomó mi vida en sus manos como cuando alguien toma una hermosa copa de vidrio, con delicadeza, con asombro y admiración, con cuidado de no dañarla o quebrarla ¿pero para qué? ¿para hacer precisamente eso, quebrarme, dañarme?

Me arrojó sin yo darme cuenta cuándo, me lanzó hasta que me hice añicos porque ahora que me daba cuenta así me sentía, como una copa de vidrio desquebrajada. Mi dolor emocional se extendía por todo mi cuerpo ocasionándome más dificultades.

Intenté incorporarme con cautela. Poco a poco lo logré. Me acerqué a la pared y me apoyé.

Mi cuerpo se sentía débil y pesado, adolorido y magullado.

Estaba pensando en cómo hacer para escapar de este pequeño calabozo cuando escuché pasos provenientes del otro lado de la puerta para luego percatarme de que alguien la abría de par en par con un estruendoso golpe.

Sin quererlo mi cuerpo temblaba, la persona me buscó por la habitación por la poca luz que había aquí dentro. Me quedé congelada sin saber qué hacer ante esa figura más que familiar para mí.

Solté un suspiro desalentador y tembloroso. Su mirada llegó hasta donde estaba y sonrió con arrogancia y una maliciosa picardía.

- Veo que ha despertado su alteza, ¿le ha gustado su siesta princesa Van Bisen? – habló esa hermosa voz varonil que tanto me había gustado en el pasado, ahora solo provocaba en mí ganas de reunir todas mis fuerzas para insertarle un buen golpe y huir, pero mi cuerpo no estaba recibiendo mis órdenes y la valentía en mi sistema era totalmente nula en estos momentos, me había abandonado.

- ¡Tú! – logré decir con rencor.

-Sí, yo – la superioridad en su voz y esa sonrisa en sus labios generaban ese sentimiento que casi no sentía y que generaba en mí recuerdos de todas las veces que mis padres con sus malas decisiones me han causado esa emoción – No te la veías venir ¿verdad? Creíste que yo podría…

No lo dejé terminar – No te atrevas – siseé entre furiosa y herida – No te atrevas – repetí con la voz quebrada – No te atrevas a mencionarlo – se rio en mi cara.

-Oh vamos Shinees ¿en verdad fuiste tan estúpida para creerme? Cariño, cualquier hombre se acercaría a ti para todo, menos para…

- ¡CALLATE! NO TIENES DERECHO – grité con todas mis fuerzas. Mis lágrimas volvieron y con más fuerza – No lo tienes – susurré – Destrozaste lo que yo te había confiado, dime, ¿por qué? ¿qué te hice?

-Lamento tanto, y esto es verdad, lamento mucho que tengas que pagar por los pecados de tus padres – dijo con una expresión y una voz tan fría que realmente sus palabras parecían no ser verdad.

-Te dije que yo quería rectificar eso, quería enmendarlo y encaminarlo a lo correcto – hablé firme porque todo era verdad, sin mentiras – ¡Te dije que yo quería hacer la diferencia cuando estuviera en el trono en lugar de mi padre! – sollocé – Mis intenciones para con el pueblo son verdaderas y buenas, no por nada he trabajado tanto a espaldas de mis padres para algún día darles eso que tanto claman – rugí.

- Pero ¿quién nos asegura eso, eh? Dímelo Shinees ¿Quién nos asegura que no te volverás como tu padre o el resto de tus ancestros? Desde hace tres generaciones venimos con lo mismo ¡el pueblo ya no aguanta! Es suficiente abuso de parte de TU familia – remarcó el “tu” para hacer énfasis en una culpa que claramente no era mía por más que la causante fuera mi familia.

- ¡Pues yo! Yo lo aseguro, pensé que te había quedado claro y no me culpes de algo que ni siquiera es responsabilidad mía – se volvió a reír con ganas.

- ¿Tú? No puedes asegurarlo, en realidad nadie puede y por ello es por lo que estás aquí, no permitiremos que subas al trono princesa, no lo permitiré, tenemos que arrancar la mala hierba desde la raíz para que muera – siseó con furia sin mencionar lo de la culpa, porque sabía la verdadera respuesta.

Mi respiración se volvió superficial. Querían asesinarnos.

-No, no pueden – negué aturdida – ¡Ni siquiera me están dando la oportunidad! – exclamé desesperada.

- ¡No tenemos por qué dártela! No queremos descubrir si cumples tus planes o no, tu palabra no vale y tampoco sirve Van Bisen, el pueblo está harto y cansado de tanto ¡ya basta!

-No hagas esto, no me hagas esto – pedí dolida – Te lo dije todo porque quería tener tu apoyo y que algún día esto lo hiciésemos juntos, ese era nuestro acuerdo – me acerqué unos pasos a él.

-Pues ya ves que no va a poder ser, nuestro pueblo, Costa Mein será mucho, no, será muchísimo mejor sin la plaga que son los Van Bisen – escupió con odio para luego acercar su rostro al mío – Una plaga que quiere vivir con puro lujo a costa del trabajo duro y sudor del pueblo y tus padres serán los primeros en pagar su deuda con su vida, princesa – susurró lo último para luego sonreír con felicidad.

En ese momento no pude más, mis piernas cedieron y mi cuerpo cayó, sollocé fuertemente, rendida a los pies de él. No podía estar pasando esto, por favor, no.

-Y prepárate, que el consejo del pueblo dará su veredicto para saber qué pasará contigo, todo se vale en estas decisiones, después de todo, tú formas parte de la familia que lleva esa podrida sangre en las venas y también debes pagar tu deuda con una condena.

Negué repetidas veces, mi llanto no cesaba – Es que eres de lo peor – levanté mi rostro para verlo con furia – Llegaste a mí como una víbora que ahora me ha envenenado – le escupí en los pies.

Rio levemente y luego se agachó de cuclillas frente mío, tomó mi cabello y lo jaló para atrás haciéndome soltar un jadeo de dolor – Pues era necesario, nuestro plan consistía en lograr exterminarlos y a muy poco de eso estamos. Creo que el error de tus padres fue no criarte para que evitaras de cualquiera fiarte.

-Pues déjame decirte que sí hay gente que merece la confianza, mi error fue no haberme inmiscuido más en la gente que me rodeaba – le escupí ahora en la cara.

- ¡Ah! – jaló con más fuerza mi cabello lastimándome – Eres una…

- ¿Terminaste? – entró otro hombre que no sabía ni que existía.

Ambos volteamos a verlo, yo con furia y él con una sonrisa arrogante. Me soltó el cabello con brusquedad haciéndome sentir alivio.

-Ahora sí, solo quería percatarme del estado de su alteza real – sonrió hacia mí con sorna.

-Pues su alteza real está bien – siseé – Ahora largo – ordené – No necesito tener ante mi presencia a unos bastardos.

El hombre quiso acercarse a mí y venía con intención de golpearme, pero él no se lo permitió – Déjala Smith, no vale la pena – el hombre se alejó y luego salió – Descansa lo que puedas princesa, está a tu disposición esta preciosa alcoba – señaló el lugar con fingida elegancia – De seguro los aposentos reales son más majestuosos, lujosos y cómodos, pero lamento informarte que esto es lo único que el pueblo puede permitirse para su alteza real. Gracias a la familia real la pobreza nos tiene a todos hundidos, y, por ende, esto es todo lo que podemos ofrecerte.

-Cierra la boca – le ordené.

-Bueno, imagino que ya no tengo nada más que hacer acá, ya sabes todo. Pronto haremos fiesta por las calles de Costa Mein celebrando la libertad del yugo de los Van Bisen – sonrió para provocarme – Y espero que tú también logres descansar en paz – se mofó.

-Y yo espero que tú y toda la gente que esté haciendo esto puedan algún día pagar – respondí con odio – Porque sé que esto no todo el pueblo lo hace y la justicia habrá de llegar – sentencié para luego apartar mis ojos de él. La decepción seguía pesando en mi pecho como un collar hecho de puro hierro.

-Y así es querida, la justicia habrá de llegar – sonrió por última vez con sorna para luego darse la vuelta – Y aunque tú no lo quieras, ella ya está aquí.

Mi corazón loco y agitado del pánico saltaba causándome más aflicción.

-Que así sea – susurré más para mí y antes de que cerrara por completo la puerta volví a alzar mi voz – Y gracias – dije con más furia que dolor, él volteó el rostro en confusión hacia mí – Por esta hermosa sorpresa – en ningún momento mi voz vaciló.

Sonrió de nuevo con superioridad para voltearse y caminar hasta afuera – Disfrútalo cariño, va con todo mi amor – dijo sin voltearse a verme, claro, sabía que estos momentos mi fuerza era nula.

Mi corazón se estrujó y eso dolió, su amor era igual a cero.

Y la puerta simplemente se cerró.

(...)

¡Bienvenidos a Costa Mein!

Esperando que tu estancia sea agradable y emocional en todo momento.

Te damos las gracias por haber aceptado nuestra invitación para pasar un tiempo en nuestras tierras y puedas descubrir sobre nuestra actual situación.

La Princesa Shinees te manda saludos y su agradecimiento por estar al pendiente de Costa Mein y de la familia real Van Bisen. El Rey Marktool III Van Bisen y la Reina Freya Van Bisen también te dan la bienvenida, solamente desean que recuerdes pagar tus tributos mientras te encuentras en Costa Mein.

La Corona Real en Costa Mein es un caso especial, por lo que te pedimos disculpes a sus majestades, la Princesa Shinees también desea extenderte sus disculpas por eso.

Por favor, no te vayas sin haber conocido todo de nuestro pueblo, reino e historia.

¡Oh! Lo olvidaba, no te vayas sin presenciar la Boda Real entre la Princesa Shinees y Lord Drew Melborne, estarás honorablemente invitad@ y será un placer para la familia real y para los Costa Meinitas contar con tu presencia. 😊

Ahora sí, que tengas una excelente estancia.

Att: Celestia Hernández,

la voz oficial de la familia real de Costa Mein,

los Van Bisen.

(Autora de la Obra)

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Tabla de contenidos de El Corazón de una Princesa

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