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Portada de la novela El Ceo busca su Cenicienta

El Ceo busca su Cenicienta

El multimillonario Henry Meraz disfruta de un éxito absoluto, aunque su existencia carece de emoción. Todo cambia tras detectar a Keily, una hábil hacker que se infiltra en su gala empresarial. Al escapar, la joven deja atrás una herramienta de espionaje, detonando una intensa fijación en el magnate. Keily, quien comercializa su talento informático, termina atrapada en una cacería de alto riesgo. Mientras Henry persigue el peligro, ella huye de un pasado oculto.
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Capítulo 3

Cinco años después

Escondida en una azotea Keily vigilaba el edificio de enfrente, era un barrio bastante tranquilo, solo eran las 10 de la noche y ya todos los vecinos se encontraban recluidos en su casa descansando. Nadie hubiera imaginado nunca que en aquel barrio de la clase trabajadora se escondía aquellos delincuentes.

El objetivo de aquella misión era un rescate, dentro de aquel edificio que ella vigilaba se encontraba secuestrada una chica de 15 años, los delincuentes la habían capturado después de salir del colegio y estaban pidiendo una suma numerosa por su liberación. Los padres de la chica eran los embajadores del país Y en la ciudad X y por miedo a crear un conflicto internacional no habían alertado a las autoridades y habían recurrido a contratar a Kaily. El edificio donde tenían a la chica estaba dividido en 3 apartamentos el primero, en el primer piso con la entrada a la calle y luego los otros dos tenían una entrada independiente por la derecha. Keily observó durante horas el edificio a sus habitantes hasta estar segura en donde la podrían tener, hasta que después de muchas horas de vigilancia vio a uno de los hombres salir de la cocina con un plato de comida fue en dirección a las escaleras, pero nunca apareció en la siguiente ventana del piso superior, lo que significaba que las escaleras llevaban también a algún sótano o tal vez hubiera otra habitación secreta que ella no era capaz de ver desde fuera. Cualquiera que fuera el caso, ya ella había comprobado que la chica debía estar en ese primer apartamento, ahora solo necesitaba entrar.

Keily escaló el edificio en el que vivían los secuestradores, se puso una máscara de oxígeno y luego precedió a lanzar bolas de gas para sedarlos, cuando contó el tiempo necesario de que el gas los hubiera sedado entro por la ventana que daba justo a la escalera y descubrió que efectivamente tenía razón, había un sótano y después de abrir la puerta descubrió a la víctima amarrada en una silla con una tela en la boca. Keily tomó la chica en brazos y salió huyendo tan rápido como pudo, pero justo cuando iba a salir por la puerta principal se dio de bruces contra un cuerpo ancho y peludo, Keily lo reconoció como una de las personas que vivía en el apartamento del segundo piso y no había contado con que todos estuvieran relacionados. El hombre la tomó por sorpresa y la agarró por el cuello apretando con fuerza.

- ¿A dónde crees que vas pequeña zorra? – Keily estaba considerando soltar a la chica para poderse defender, pero de pronto un disparo hizo eco por todo el edificio y el hombre la soltó de su agarre para luego caer al suelo, Keily vio la sangre que salía de su cuerpo y luego siguió la dirección del disparo. Al otro lado de la calle, usando un traje de negocio negro Henry apuntaba con un arma en la mano.

- Parece que nos volvemos a ver Cenicienta. ¿Sera hoy el día en el que te atrape? – Keila le regaló una media sonrisa antes de salir corriendo hacia el coche descapotable que tenía parqueado frente al edificio, lanzó a la chica en el interior como si fuera un bolso de deporte y arrancó al auto. Sacó una mano para mostrarle el dedo del medio a Henry y le respondió.

- No creo que hoy sea tu día mi príncipe.

Sin tiempo que perder Henry se montó en su propio coche y comenzó a perseguirla corrían uno al lado del otro esquivando coches y saltándose semáforos. Henry chocaba su coche contra ella intentando obligarla a frenar, pero ella casi siempre conseguía esquivar los golpes. En un último intento Henry giro el volante y le pego con fuerza consiguiendo por fin hacerla perder el control y se estrelló contra una tienda, debido a la alta velocidad a la que iba a Henry le costó frenar también y choco con un poste de electricidad. Perdió el conocimiento durante algunos segundos casi un minuto y cuando salió del auto y fue a ver como esta Keily ella ya había huido dejando sola en el coche a la hija de los embajadores. Henry maldijo dándole una patada al auto y unos segundos después llegó la policía y lo arrestaron.

A duras penas Keily consiguió llegar a su apartamento, le dolía un brazo que creía haberse fracturado y se había pegado en la frente por lo que estaba sangrando. Pero a pesar de todo el dolor la sonrisa en su rostro no desaparecía. Se sentó frente a su computadora y de inmediato procedió a borras sus huellas, habían llamado demasiado la atención con su pequeño juego debía ser más cuidadosa. Después contactó a sus contratadores para avisarles que la chica ya había sido rescatada, sin embargo, los embajadores se negaron a pagarle alegando su hija había sufrido daños grabes debido al accidente y la amenazaron con denunciarla.

Después de comprobar que Henry había salido bien del accidente procedió a hackear su empresa y robarle 100 millones de dólares y le dejo un mensaje privado en su correo que decía.

Esto es mi pago por mi trabajo, más una pequeña indemnización, hoy tampoco lo conseguiste príncipe.

EN la entrada de la comisaria Henry fumaba un cigarrillo con una mano dentro del bolsillo de su pantalón, se había quitado la chaqueta del traje y la camisa blanca estaba manchada de sangre. Afortunadamente no tenía herida grave y en la comisaria le habían prestado primero auxilios, pero aun así le aconsejaron fuera a tratarse a un hospital por posible contusión cerebral.

- Ya está todo arreglado señor, nos podemos ir. – Elías salió de la comisaria ajustando su impecable traje.

- Ya era hora.

- Si no se empeñara en correr como un loco por toda la cuidad y ocasionar un accidente tal vez no hubieran tenido que detenerlo. – Henry lanzo el cigarro al suelo y lo apago con la punta del zapato de cuero italiano con más fuerza de la necesaria.

- Parece que tanto tiempo al lado de Robert te ha vuelto impertinente.

- Debo discrepar, en todo caso el tiempo a su lado nos vuelve así, después de tantos problemas que ocasiona mi sangre se ha tenido que volver fría para poder resolver las diversas situaciones en las que usted se ve involucrado. – respondió el secretario mientras se acomodaba un rizo rebelde, luego paso al lado de su jefe y le abrió la puerta del coche. – ahora entre por favor y permítame llevarlo al hospital, alguien tiene que revisar esas heridas. – Henry bufo y subió al coche.

- Son solo heridas, llévame a la empresa necesito saber si descubrieron algo más de ella. – Elías se había sentado tras el volante cuando Henry y hablo y perdiendo la compostura se giró y alzando un poco la voz hablo.

- Pero va a continuar con esto, hasta cuándo será este ridículo juego. Acabas de perder 100 millones, tuviste un accidente y estuviste detenido. La vez anterior casi te acusan de fraude empresarial cuando la seguiste a una empresa donde robo información, fuiste atacado con una pandilla en la se había infiltrado y les dijo que eras su ex maltratador, te viste enredado con el bajo mundo y la mafia, pasas 18 horas del día trabajando y luego 5 investigándola, a penas descansas. Debes terminar con todo esto de una vez por todas.

- No, esto acaba cuando la atrape. – sentenció Henry y no dejo lugar a dudas.

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