Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela El Calor del Oriente

El Calor del Oriente

Zabdiel Mubarack, actual jeque de Norusakistan, lidia con un reino inestable y el comportamiento errático de su hermano Zahir tras perder a su progenitor. Para legitimar su mandato ante una población escéptica, se ve forzado a contraer un matrimonio de conveniencia. En este contexto, la fotógrafa Isabella Stone arriba al país buscando nuevos retos. Su inesperado cruce con el líder árabe desafiará las normas locales y transformará sus destinos para siempre.
Capítulos
Compartir

Capítulo 1

AMORES MÍOS, QUE CONTENTA ESTOY DE COMPARTIR CON USTEDES ÉSTA HISTORIA.

BIENVENIDOS A NORUSAKISTAN. A ESTA LA PRIMERA HISTORIA DE LA SERIE AMORES ORIENTALES.

***********************************

-¡¿Te has vuelto loca Bella?!- le gritó su amiga preocupada, sus nervios crispados al notar que su amiga estaba decidida a llevar a cabo aquel disparatado viaje. No la dejaría ir a ese lugar de locos y bárbaros.

-Por supuesto que está loca - agregó Matt- no puedes estar hablando en serio- no era una pregunta, era una clara acusación de lo que para él era, una total locura. 

-¡Claro que es cierto!- dijo enfadada- ¡iré a Norusakistan!- la firmeza de su voz dejaba entrever claramente que nada, ni nadie la haría cambiar de opinión.

-¿Es que no ves noticias Isabella Stone?, ¿estás demente?- Suseth estaba realmente enfadada, cómo muy pocas veces había llegado a estar- Acaba de morir el Jeque, el país está desconcertado ante el nuevo sucesor, no confían en él, son una partida de Bárbaros.

-Para ser un país tan pequeño te mantienes bien informada- le dijo irónica a su amiga, mientras colocaba sus manos en sus caderas y la miraba de forma acusadora- Norusakistan, es un país pequeño pero, muy hermoso, tiene hermosas costumbre y una enriquecida cultura, quiero reflejar eso en mis fotos y para eso debo ir allá. Solo serán un par de meses, volveré pronto- trató de tranquilizarlos, aunque sabía que no lo lograría. Era cierto; el país estaba en completa convulsión, las espectativas de los Norusakistanes frente a su nuevo Soberano.

-¡Un par de meses!- gritó Matt- debe ser un chiste Isabella, ¿cómo pretendes ir allá, entrar en su territorio, fotografiarlos y volver como si nada?

-Me las arreglaré- se encogió de hombros- siempre he Sido muy audaz, tengo poder de convencimiento y... Soy inteligente.

-Es un país que está convulsionado políticamente, ¿Tienes idea de lo que eso significa?

-No me asusta, he fotografiado lugares en los que nadie se atrevería a meterse, soy una mujer de lucha y grandes batalla, no abandonaré solo porque su Jeque ha muerto, llevo meses planeando esto.

Y no mentía, hacía alrededor de diez semanas que había comenzado a planear su viaje a aquel país. Durante la trayectoria de su profesión había visitado lugares sorprendentes y muy hermosos. Desde la húmeda selva, la fría Siberia, como el Sahara, ¿Por qué debía temer ante Norusakistan?

No desistiría de su viaje solo porque el Jeque había muerto, aunque muchos pensaban que era sumamente arriesgado acercarse a aquel país, ella consideraba una gran oportunidad de comprender su cultura, de fotografiar sus extenso desierto y si tenía suerte quizás lograr fotografiar a la familia real. Según lo poco que sabía El Jeque había muerto de un infarto, lo que había traído como consecuencia que su hijo mayor subiera al trono. La esposa del jeque; Hayffa, según mostraban las fotografías era una mujer sumamente hermosa y profundos ojos oscuros y un rostro muy dulce. El hijo mayor, el ahora jeque; Zabdiel Alim Mubarack Maramara, hasta el nombre era pomposo y presumido, además de complicado de pronunciar, parecía ser un hombre frío, siempre aparecía en los retratos serió y con el ceño fruncido, jamás le había visto sonreír. A diferencia de su pequeño hermano; El príncipe , Zahir Amir Mubarack Maramara, quién tenía una vida de escándalos y muchas mujeres, el presumido quería formar su harem. Pero no podía negarse que los hermanos eran sumamente atractivos, pero muy diferentes.

Zabdiel; tenía una cabellera oscura, unos oscuros y profundos ojos como los de su madre. Zahir, por el contrario, tenía unos bonitos ojos grises, que en ocasiones parecían muy fríos para un hombre catalogado tan "ardiente".

-No debes ir- gimió Suseth- serás una extraña en medio de todos ellos, una extranjera, no sabemos si te trataran bien.

-Y nunca lo sabré si no voy- declaró decidida, mirándola fijamente a los ojos y una postura claramente a la defensiva. Adoraba a sus amigos, pero esto es algo que estaba planeado y decidido. Nadie la haría cambiar de parecer- sino me arriesgo no conseguiré esas fotos Su, comprendo que estés preocupada al igual que Matt y Betty, se los agradezco, pero debo hacerlo.

-Llamarás la atención, tu piel es demasiado clara, te mirarán como el bicho raro- le argumentó Matt.

Quizás tuviese razón, su abundante cabellera dorada llegaba un poco más allá de los hombros con reflejos que parecían ser rojizos, tenía un cabello muy llamativo, sus hermosos ojos verdes eran dulces y cálidos, su piel era sumamente clara sin duda alguna llamaría la atención y eso no era nada agradable, no sabía si sería bueno tener tanta atención en un país donde las mujeres eran simples objetos, pero debía intentarlo.

-Iré- respondió zanjando el tema y sus amigos suspiraron resignados. 

Norusakistan estaba desconcertado, el jeque había muerto a causa de un infarto fulminante y ahora el primogénito debía asumir las responsabilidades del trono, algo para lo que se había preparado toda su vida, pero al ahora volverse una realidad lo abrumaba. Su padre había muerto, él era el nuevo Jeque. 

Zabdiel Alim Mubarack Maramara, se encontraba en sus aposentos pensando en todo lo que estaba ocurriendo en su país, su padre había muerto y ahora debía asumir el trono y gobernar. Su dulce madre estaba destrozada, había amado con locura a su esposo y ahora no hacía más que sufrir por la pérdida de su gran amor. Su hermano; Zahir, estaba fuera del país en aquel momento y esperaban su retorno de un momento a otro. Sintió como toda la responsabilidad recaía en sus hombros y sin poder evitarlo se sintió veinte años mayor, ahora debía ser él quién dirigiera al pueblo, quién tomara todas las decisiones, quién se hiciera cargo de la familia, quería llorar la muerte del hombre que tanto respeto y amor le habían brindado, pero era imposible, las lágrimas no acudían por más que las llamara. 

-Señor- le llamó uno de los jóvenes que estaban al servicio de la casa Real. 

-¿Si?- no se acostumbraba a que le llamasen señor, ni ningunos de los términos derivados de su posición. 

-Lamento interrumpirle Alteza, el príncipe ha llegado, se encuentra con su madre en estos momentos.

-Gracias- le dijo, pero el hombre se mantuvo allí firme viéndole- puedes retirarte.

-Sí, Alteza- giró sobre sus talones y se marchó. 

Zabdiel, se quedó allí suspirando por algunos minutos, debía ser fuerte, no podía derrumbarse, aunque el dolor terrible que sentía, se hubiese instalado en su pecho y se negase a dimitir. Debía ser un apoyo para su hermano, un consuelo para su madre, debía ser seguridad para el pueblo, necesitaba que vieran en el la seguridad y firmeza de un Soberano.  

Salió de sus habitaciones y se dirigió a las de su progenitora, en la puerta estaba la doncella de su madre. 

-Alteza- le saludó inclinando el rostro. Odiaba profundamente que le llamaran así, y todo empeoraría al ser llamado "Majestad", "Su Excelencia", no quería ser llamado así porque sentía que estaba usurpando el lugar que le correspondía a su padre, siempre había sabido que llegaría el día en que se convirtiera en Jeque, pero imaginó que su padre aún estaría vivo, que le daría consejos y le ayudaría en todo. A diferencia de en muchos otros países hermanos, en Norusakistan el Jeque podía retirarse si así lo decidía y dejar el trono en manos del heredero mientras él se dedicaba a una vida más tranquila, pero desgraciadamente no habían tenido tanta suerte. 

Entró a aquella amplia habitación y encontró a su madre aferrada con fuerza al cuerpo de su hermano.

-Zahir. . . - le dijo, y su hermano levantó sus ojos grises hacia él, estaban cargados de tristeza y muchas lágrimas. 

-Zabdiel, lamento tanto no haber estado cuando padre. . . - su madre gimió y él la abrazó de nuevo.

-La ceremonia está programada para dentro de cuatro horas, no olviden prepararse.

La ceremonia real era un acto solemne, un ritual donde todos vestían de rojo y dorado, elevaban oraciones por el cuerpo del difunto, en esta ocasión el palacio real abriría sus puertas para recibir al pueblo de Norusakistan que haría acto de presencia para elevar oración a Alá, por el descanso del antiguo Jeque. 

Luego de eso, dos días más tarde llevarían a cabo la ceremonia en donde el pueblo reconocería la nueva autoridad de Norusakistan, su nuevo jeque; Zabdiel Alim Mubarack Maramara. Mientras eso sucedía Zabdiel no podía más que, rogar a Alá por sabiduría, fortaleza y mucha justicia para poder guiar al pueblo que dependería de él.

También te puede gustar

Portada de la novela Amor y Traición en el reyno
8.1
La joven princesa Isabella de Valencia vive atrapada en una red de intrigas políticas y magia tras manifestar un don extraordinario e indomable. Su capacidad única para controlar múltiples ramas mágicas la convierte en el objetivo central de una peligrosa lucha de intereses. Al ser vista como un recurso estratégico de valor incalculable, diversas facciones del reino conspiran para capturarla y usar su inmenso poder en beneficio de sus propias ambiciones.
Portada de la novela Cartas a mi soldado
8.7
En el marco de un conflicto bélico permanente, un programa del gobierno conecta a dos desconocidos con destinos opuestos. Ella es una joven audaz que busca sobresalir para brindar apoyo en el frente y detener la hostilidad. Él es un soldado desgastado por el tiempo, cuya fe se agota tras liderar incontables batallas. A pesar de la distancia entre sus mundos, la casualidad unirá sus vidas, otorgándoles un motivo para seguir adelante entre la destrucción.
Portada de la novela Dulce venganza.
8.5
Arturo, un alfa cegado por el odio, busca cobrar justicia contra Leo Volco, el mafioso ruso responsable de la muerte de sus padres. Junto a la hacker Alina y su aliado Lucas, el protagonista penetra en un laboratorio secreto donde Volco desarrolla peligrosas quimeras genéticas. Allí enfrentan a un ser creado para exterminar alfas. Tras brutales batallas, Arturo comprende que el asesinato de su familia es solo el inicio de una conspiración global letal.
Portada de la novela El secreto de la loba blanca: Rechazada por el Alfa
7.8
El Alfa Caín desprecia a Vera el día de su enlace para favorecer a Eris, sometiéndola a maltratos constantes. Encerrada y herida, Vera descubre que su propia familia planea desangrarla para potenciar a su hermana. Sin embargo, todos ignoran su verdadera identidad: ella es la Comandante V, una letal guerrera del Norte con un pasado oculto. Ahora, Vera reúne a su equipo de combate para ejecutar una venganza implacable contra quienes la traicionaron.
Portada de la novela LA CONCUBINA DEL REY
9.5
Sonya, una talentosa curandera que carece de linaje oficial, se ve forzada a convertirse en la concubina del rey William. Esta drástica medida representa su único recurso para lograr inmunidad y salvaguardar su vida. Inmersa en una corte regida por la ambición y el prejuicio, deberá sortear peligrosos secretos gubernamentales. Mientras pierde su libertad, Sonya pelea por conservar su dignidad ante la hostilidad de una corona implacable y fría.
Portada de la novela La llave del cambio
8.5
Mario lleva una vida gris como barrendero hasta que un hallazgo nocturno altera su destino. Al encontrar una billetera llena de dinero y una misteriosa llave dorada, su rutina se desmorona por completo. Este suceso lo arrastra a un torbellino de dilemas morales y peligros inesperados que desafían sus principios. Lo que parecía un simple golpe de suerte termina siendo el catalizador de una aventura que transformará su realidad y su futuro para siempre.