Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela EL AMOR PROHIBIDO DEL CEO

EL AMOR PROHIBIDO DEL CEO

Camilo, un magnate de fachada soberbia pero corazón altruista, cruza su camino con Amalia, una madre de origen sencillo que busca escapar de un progenitor despiadado tras una tragedia amorosa. A pesar de las barreras sociales y el rechazo de su círculo íntimo, una fuerza inevitable los une. Esta narrativa explora si el adinerado CEO será capaz de abandonar su estatus por un sentimiento real, desafiando prejuicios en una lucha de sacrificio, valor y pura pasión.
Capítulos
Compartir

Capítulo 1

El silencio en la húmeda habitación es sepulcral, Roberto tiene su mano firme sobre los labios de Alicia, el miedo invadía el cuerpo del joven, pues sabía que si no la protegía sería vendida por su madre al mejor postor. Y él mejor que nadie conocía al mejor postor. 

-Mírame bien, vas a correr tan rápido como puedas, tan rápido como tus piernas te lo permitan -los ojos de Alicia estaban llenos de lágrimas, su pecho subía y bajaba con rapidez, pero ella confiaba, confiaba en el hombre que amaba y sabía que la estaba ayudando.

Así que no dudaría en lanzarse de un barranco de ser necesario si él se lo pedía. 

-Prométeme que no nos vamos a separar -los ojos de Roberto no mentían nunca, pero está vez tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para mentirle a Alicia. 

-Ali...

-¡Promételo Roberto! -gritó en la palma de la mano de Roberto.

El rubio volvió a tapar la boca de Alicia con fuerza y colocó su frente sobre la de ella, anticipándose a dejarla ir y dejando en él un recuerdo, intentando creer dentro de sí, que sería una historia sin final para ellos dos. Su mano libre rozaba la cintura y la mejilla inundada de lágrimas de la joven castaña.

-Te amo Alicia, te amo más que a nada. Me has hecho muy feliz -las lágrimas de Roberto estaban desbordadas en su rostro. 

-No hables como si este fuera nuestro fin, no lo puedo... -la rabia era perceptible en la voz de Alicia.

-No hablo en pasado amor mío, pero sabes que hoy tu madre y sus secuaces nos alcanzaron. 

Sin decir nada más, Alicia se liberó del agarre de Roberto y lo abrazó, apoyando su rostro en el cuello a modo de protección, se sentía segura así. De repente recordó algo importante. 

-Debes saber que...

Roberto no se contuvo más y la beso, la beso de nuevo y por última vez, algo que no pasó por sus mentes en ese momento.

El sonido brutal de un disparo y una puerta siendo abierta de golpe, interrumpió aquel intenso beso y los sacó de esa nebulosa, los trajo de nuevo a la realidad, a su realidad. Roberto se colocó frente a la chica y la protegió, sin darse cuenta que su mano va directo a su abdomen y ella enseguida se pone rígida, sabe que debe hablar, debe decir las cosas antes de que algo terrible ocurra. Tal vez si su madre sabe la verdad, que en ella se está engendrando un lindo bebé fruto de su amor con Roberto, desista de venderla, pues no valdrá lo mismo. 

Ya no es una virgen. 

-¡Déjenos en paz!

-A ti te dejo en paz, maldito bastardo. Vengo por la mocosa que está detrás tuyo, es mía. 

-Alicia no es de nadie. No voy a dejar que...

Un hombre musculoso y calvo, de aspecto rudo, pero desagradable, levanta la mano empuñando un arma, quita el seguro y apunta en medio del pecho de Roberto. El miedo es casi palpable en el aire y los ojos de la castaña se llenan de lágrimas, intenta zafarse de quién la ha estado protegiendo por varios años, pero su fuerza no es suficiente.

-Cuando cuente tres, vas a correr y recuerda lo que te dije. No te detengas -La voz de Roberto es una verdadera orden. 

La cara de terror de Alicia es contagiosa, tiene miedo, lleva una pequeña maleta a cuestas con algo de dinero y algo de comida, sabe que debe decirle a Roberto la verdad, pero el hombre que viene con su madre es más rápido, dando un tiro al aire.

-Uno...

-¡No! Roberto no, por favor -casi parece que las lagrimas hablaran por ella. 

-¡Tres!

El grito de Roberto resonó por el lugar y Alicia, como se había prometido, obedeció, obedeció ciegamente y corrió, corrió tan rápido como pudo, hasta que un segundo estallido y un tercero resonó en el aire y se detuvo, en medio del bosque, sabía perfectamente dónde estaba, había crecido en medio de aquel lugar. 

Desde donde estaba, logró observar que su madre salía algo coja y sosteniéndose el brazo, Alicia decidió subir a un árbol y esperar, esperó horas y nunca vio salir a Roberto, en un acto temeroso y rompiendo la promesa que le había hecho a su amor, regresó. El lugar se sentía más pesado y olía peor. De la pequeña maleta, sacó una linterna, pues el rubio siempre pensaba en todo y vio en el piso la sangre, estaba esparcida por el suelo hasta un rincón, donde había un charco y luego nada más.

Pensó en Roberto, en todo lo que debió decirle, pensó en buscarlo, pero sabía que regresar al pueblo sería perder la ventaja que Roberto le dio. 

-Vamos a ser padres -le dijo al aire, mientras estaba completamente ahogada-. Debí decírtelo antes, pero como siempre, estoy arruinando las cosas. Te prometo -suspira-. Te prometo que tu hijo te amará aún sin conocerte, tu hijo sabrá que tuvo el mejor padre del mundo y te prometo que seré mejor cada día, para que allá arriba en el cielo, te sientas orgulloso de mí -limpio sus lágrimas y se enderezo- Seré tan fuerte como siempre quisiste que fuera. 

Camino y una vez estuvo lejos del lugar, volvió a correr, corría y corría tan rápido y tan fuerte en medio de la noche, sin ningún temor, por primera vez Alicia no tenía miedo, sabía que ahora no estaba sola, que su hijo y Roberto estaban y estarían con ella siempre.

Se detuvo a un lado de la carretera y tomó el primer bus que vio pasar, el destino no lo conocía, pero sabía que las cosas no iban a ser nada fáciles. 

Le parecía demasiado cruel que la vida, le diera una oportunidad de amar, pero al mismo tiempo le quitara el amor de su vida. Él era la razón por la que respiraba, era la razón por la que permanecía a salvo y seguía viviendo. 

Pero ahora tenía una razón más fuerte para seguir adelante, esa misma razón le estaba dando fuerza y voluntad, a pesar de sentirse perdida. Su hijo, el fruto del amor que había vivido junto a Roberto. 

-¡Hemos llegado! -Anunció el auxiliar del bus. 

Se bajo y miro a todas partes, sin tener la más mínima idea de donde se encontraba, estaba casi cegada por las luces y los grandes letreros de colores. 

-Debe tener cuidado hija, está ciudad -señaló el hombre, un poco mayor que ella-... Es una jungla, solo sobreviven los más fuertes. 

-¿D-dónde estoy?

-Chicago, está en Chicago. Por cierto, no se quede en los hoteles cercanos a esta terminal, están llenos de -hizo mala cara-, cosas feas, ya sabes, drogas y prostitutas -el joven se alejó.

-Espere, espere. ¿Dónde me puedo quedar? No tengo mucho dinero -ella mintió y apretó el bolso. 

Fue escaneada por completo, el joven le regaló una sonrisa amable y cálida.

-La voy a llevar a un refugio, no es mucho, pero es seguro para alguien como usted. 

Alicia confió y llegó a un lugar lleno de solo mujeres, la mayor saludó al joven y le brindó un plato de sopa, ella no sabía si debía comer, pero su estómago rugía y no dudó mucho más que los primeros segundos. 

Fue allí donde ella recibió una ayuda y una segunda oportunidad, aprendió que no todas las personas son malas y que para sobrevivir en este mundo se debe luchar, pero para vivir, se debe amar.

También te puede gustar

Portada de la novela De esposa despreciada a CEO empoderada
7.8
Después de una década de sacrificio y tres hijos, Adeline enfrenta la crueldad de su esposo, quien la humilla por su apariencia física. El desprecio constante culmina en un divorcio que destruye un matrimonio sin afecto, pero despierta en ella una voluntad inquebrantable. Dispuesta a reconstruir su vida, Adeline abandona el pasado para transformarse en una mujer poderosa. En este camino de superación, encontrará un nuevo destino y el amor de un hombre que sí la valora.
Portada de la novela El divorcio que nunca supe que tenía
8.5
Catalina, una CEO influyente, me rescató tras el ataque de Damián Bravo que arruinó mi carrera y mi mano. Tras tres años de supuesta devoción, descubro la cruel realidad en nuestro aniversario: nos divorciamos legalmente el día de mi agresión y ella se casó con mi enemigo. Todo fue una trampa; Catalina orquestó mi invalidez para mantenerme bajo su control. Mientras finge amarme, yo, su trofeo quebrado, despierto de la farsa y preparo mi escape.
Portada de la novela El Paradero de Un Fantasma
8.8
Sofía entregó un órgano por amor, pero solo recibió traición y una muerte solitaria. Ahora, como un alma en pena, observa con horror cómo Ricardo invade su casa y agrede a su madre invidente y a su hermano discapacitado para encontrarla, ignorando que ella ya no vive. Ante el sufrimiento de su familia y la crueldad de su verdugo, el espíritu de Sofía despierta con una sed de justicia implacable: su fin será solo el comienzo del tormento de quienes la destruyeron.
Portada de la novela Esposa Virtuosa
8.6
Anastasia White vuelve de Europa para rescatar a su padre, hundido en la ruina y el alcohol. Para recobrar su herencia y pagar los gastos médicos, accede a casarse por contrato con Jhon Anderson, un soberbio magnate dueño de sus antiguas propiedades. En medio de esta unión forzada por la necesidad, surge una pasión incontrolable. Un embarazo imprevisto y sentimientos profundos pondrán en jaque su libertad mientras el amor empieza a florecer.
Portada de la novela La noche que nos unió
8.4
Marcus James, un magnate marcado por la traición de su exmujer, ha renunciado al amor para centrarse en relaciones pasajeras. Su vida da un giro radical tras una noche con la joven Alice, quien queda embarazada en su primera experiencia íntima. Sin recursos, ella decide buscarlo para que reconozca su responsabilidad. A pesar del miedo de Marcus al compromiso, la convivencia despierta sentimientos profundos. Todo peligra cuando su antigua esposa reaparece para destruir su nueva felicidad.
Portada de la novela La perdió para siempre, enloquecido por el remordimiento
8.7
Tras dos décadas, Adaline descubre que su linaje Singleton es falso. Elois, la heredera real, urde una trama para incriminarla, provocando que Carter la confine en un centro de tortura. Cuatro años después, él exige el divorcio para casarse con Elois, despreciando el cáncer terminal de su esposa. Cansada de humillaciones y falsas acusaciones, Adaline abandona sus súplicas. Con solo dos meses de vida, elige esfumarse para que el remordimiento los consuma.