Portada de la novela De esposa despreciada a CEO empoderada

De esposa despreciada a CEO empoderada

7.8 / 10.0
Después de una década de sacrificio y tres hijos, Adeline enfrenta la crueldad de su esposo, quien la humilla por su apariencia física. El desprecio constante culmina en un divorcio que destruye un matrimonio sin afecto, pero despierta en ella una voluntad inquebrantable. Dispuesta a reconstruir su vida, Adeline abandona el pasado para transformarse en una mujer poderosa. En este camino de superación, encontrará un nuevo destino y el amor de un hombre que sí la valora.

De esposa despreciada a CEO empoderada Capítulo 1

—Por favor, un arreglo floral para la oficina del señor Carson—pidió una voz dulce a través de una llamada telefónica.

—Por supuesto, señora Adeline—contestó la persona en la otra línea, muy acostumbrada a recibir ese tipo de órdenes—. ¿Algún mensaje que desee agregar?

—Sí—sonrió Adeline—. Me gustaría adjuntar lo siguiente: “Ya hace diez años que me concediste el mejor regalo del mundo: el honor de compartir mi vida contigo. ¡Feliz aniversario!”

—Perfecto, señora. Su pedido estará listo para dentro de una hora.

—Gracias.

Adeline colgó la llamada y pegó el teléfono en su pecho, abrazándolo, mientras no dejaba de sonreír como una jovencita enamorada. Su esposo había partido muy temprano esa mañana y, conociendo sus ocupaciones, al parecer se le había olvidado su aniversario. Pero eso a ella no le importaba, seguramente regresaría más tarde con algún regalo o con una invitación a una elegante cena. Humberto en ocasiones podía ser muy despistado.

—Vamos, niños, se les hará tarde para el colegio—dijo de regreso al comedor, dónde sus tres varones compartían el desayuno.

En otro lugar, un hombre de unos cuarenta y dos años, ingresaba en una espaciosa oficina, seguido de cerca por su secretaria, una rubia exuberante de mirada ambarina.

—Buenos días, señor. ¿Desea ponerse al día con su agenda?—preguntó la mujer en un tono coqueto, mientras cerraba la puerta tras de sí.

—Pongámonos al día con otro asunto—contestó el hombre, rodeándola por la cintura y atrayéndola a su pecho.

—Oh, señor—gimió ella—. Es muy temprano para eso, ¿no le parece?

—Es la hora adecuada para darle un buen inicio a nuestro día.

Luego de eso, la recostó sobre el escritorio, sin tener el más mínimo cuidado de los objetos que lanzaba a su paso. Su objetivo era claro: meterse entre las piernas de aquella fémina. Sin embargo, unos toques en la puerta interrumpieron su acalorada faena.

—Maldición—dijo Humberto, alejándose a regañadientes de su secretaria y acomodándose los pantalones—. ¿Quién es?—preguntó. Su voz, una clara muestra de molestia.

—Señor, han traído algo para usted—anunció una secretaría de otro departamento.

—Muy bien, adelante—concedió Humberto, una vez que ambos se habían encargado de dejar intacta la escena. Ni siquiera parecía que habían estado a punto de tener sexo.

A los ojos del hombre, llegó la imagen de un enorme arreglo floral, adornado con globos en forma de corazones.

—Gracias, Marta—le dijo Humberto a la mujer encargada de dejar aquello sobre el escritorio.

Una vez ella se fue y cerró la puerta, el hombre suspiró y se dejó caer en una silla. Eloísa, su secretaria, se acercó al arreglo floral y acarició algunos pétalos del mismo.

—Tu mujer se vuelve más adorable con cada año que pasa—dijo sin poder ocultar una sonrisa maliciosa.

—Es un tormento—respondió él, con un gesto de cansancio, mientras se pasaba las manos por el rostro evidentemente exasperado.

—Oh, no. Claro que no—tomó entre sus manos la tarjeta—. Deberías leer esto, Humberto. Es realmente tierno—dijo extendiéndole el papel.

—Déjame ver.

A los pocos segundos, el hombre rodó los ojos y dejó caer el escrito.

—No veo la hora de divorciarme.

—No digas eso, Humberto. Ella es muy agradable—el sarcasmo palpable en su voz.

—Es peor que un dolor en el trasero—soltó de malhumor—. Cada día me siento más asfixiado. “¿Cómo te fue hoy, amor?” “¿Pensaste en mí?” “Yo te extrañé todo el día”. Ni siquiera sé cómo resisto las ganas de estrangularla. Si me volviera viudo todo sería más fácil ahora que lo pienso, no tendría que estar soportando este insípido matrimonio y podría seguir manejando la empresa a mi antojo. Después de todo me la heredaría. Soy su esposo.

—Pero no serías capaz de hacer eso, ¿cierto?—se asustó Eloísa por un momento.

—Pues si lo hago bien, no tendría por qué representar un problema, pero… está su maldito hermano. Seguramente investigaría hasta el cansancio las causas de su muerte. ¡Joder, estoy condenado!—exclamó lo último en un tono dramático.

—Vamos, Humberto. No es tan malo.

—Realmente lo es. Pero olvidémonos de ella, en dónde nos quedamos—dijo jalando a la mujer para que se sentara en sus piernas, mientras volvía a acariciarla.

[…]

Era de noche, cuando Adeline se miró en el espejo y contempló el vestido rojo que acababa de ponerse. Era un vestido ajustado al cuerpo que le causaba un poco de inseguridad, pero su marido en una ocasión le había dicho que le quedaba muy bonito.

—Seguramente mintió—murmuró Adeline, a medida que más se detallaba. No podía ignorar los rollitos que se formaban en su abdomen y que era una clara muestra de lo gorda que estaba.

Pero antes de que Adeline pudiese hacer otra elección de vestimenta, Humberto irrumpió en la habitación.

—Querida—dijo el hombre viéndola de arriba a abajo con una mueca.

«¿Eso que veía en la mirada de su esposo era repugnancia?», fue el primer pensamiento que le llegó, pero rápidamente lo desechó.

—Amor, estaba esperándote—contestó ella con una amplia sonrisa.

—No me digas que irás con eso—sus palabras eran secas.

—Ah, no—negó, sintiendo un rubor extendiéndose por sus mejillas—. Justamente estaba por cambiármelo.

—Elige otra cosa, mujer—el fastidio era evidente—. O al menos que quieras ir a hacer el ridículo en el restaurante.

Adeline se quedó boquiabierta ante sus palabras, ¿acaso acababa de insultarla?

—Amor, pero una vez me dijiste que…

—¡Por el amor de Dios, debí estar borracho si te dije que eso se te veía bien!—la cortó ásperamente—. ¡Pareces un cerdo, Adeline!

—¡Humberto!

Instantáneamente, Adeline sintió que algo ardía en su corazón, era justo como un fuego que consumía y calcinaba sus más puros sentimientos.

—¿Qué?—se defendió él—. Solo estoy siendo realista.

—¿Te parece realista llamarle “cerdo” a tu esposa?—las lágrimas presentes en sus ojos—. ¿No te parece que fue una elección de palabras muy cruel?

—¡Por favor, mujer, no hagas un drama de esto!—le quitó importancia a su arrebato de hace un momento—. Cámbiate de ropa, no tengo toda la noche.

—No, Humberto, la verdad es que ya no tengo ganas de salir.

—Bien, como quieras—se dio la vuelta—. No me esperes despierta.

—¿Qué quieres decir?—alzó la voz ante su descaro.

—Que no me esperes despierta, Adeline—repitió lentamente, como si fuese una persona con alguna discapacidad mental—. ¿O es que ahora eres sorda también?

—¡Humberto!—gritó ella, antes de que cerrará la puerta por completo.

—¿Qué?—contestó él, indiferente.

—Si te marchas, entonces daré por sentado que no quieres seguir con este matrimonio—amenazó, apretando los puños a su costado. No podía soportar semejante humillación.

Un bufido fue lo único que recibió como respuesta, acompañado del sonido de la puerta al cerrarse y del crujido de su corazón al romperse.

Continuar leyendo

Tabla de contenidos de De esposa despreciada a CEO empoderada

Ch. 1 Ch. 2 Ch. 3
Ch. 4
Ch. 5
Ch. 6
Ch. 7
Ch. 8
Ch. 9
Ch. 10
Ch. 11
all

También te puede gustar

Novelas de Nuevo Lanzamiento

Portada de la novela Cuando Éramos Tú Y Yo
8.1
La vida de Brianda cambió para siempre tras un trágico accidente que eliminó sus recuerdos y la dejó con un vacío inexplicable. Sumida en la incertidumbre, su presente se altera con la irrupción de Oliver Anderson, un hombre cuyo magnetismo la cautiva de inmediato. Aunque ella no lo reconoce, Oliver oculta un vínculo profundo con su pasado borrado. Él ha vuelto con un propósito inquebrantable: recuperar su lugar y no permitir que ella se aleje nunca más.
Portada de la novela De manos de cirujano a fuego vengador
8.1
La prestigiosa neurocirujana Brenda Montes perdió su carrera y familia por culpa de su esposo, Damián. Para proteger a su amante tras el asesinato de su suegra, él mutiló a Brenda y la chantajeó tras causar el suicidio de su hermana. Damián creía haberla destruido, pero ella regresa con el respaldo de un magnate. Transformada y letal, Brenda resurge con una inteligencia brillante, dispuesta a ejecutar una venganza implacable contra quien la traicionó.
Portada de la novela El amor nació cuando la máscara cayó
8.8
Greyson siempre consideró que la amabilidad de Elena era una farsa manipuladora. Sin embargo, cuando ella finalmente apaga su fervor y se muestra indiferente, él se hunde en el desconcierto. Esa gélida actitud transforma su realidad, llevándolo a rogar por el cariño que antes despreciaba con soberbia. Al perder su devoción, Greyson comprende que no puede vivir sin ella, descubriendo que su silencio es más hiriente que cualquier engaño previo.
Portada de la novela El costo de la traición
8.4
Hace siete años, Lorna utilizó su fortuna como heredera para salvar la compañía de Rhett de una quiebra inminente. Tras este rescate financiero, la pareja se unió en matrimonio, disfrutando de lo que parecía ser una vida conyugal plena y feliz. Sin embargo, la armonía se desmorona inesperadamente durante su noche de bodas. En ese momento, Rhett le presenta un contrato sorpresa que transformará el futuro de su relación de manera irreversible.
Portada de la novela El Destino de la Luna Rechazada
8.2
Yvette Presley es la única superviviente de su manada tras una masacre devastadora. Al cumplir dieciocho años, el dolor de la pérdida se intensifica cuando su propia pareja decide rechazarla cruelmente. Lejos de rendirse, este desprecio fortalece su voluntad para buscar un propósito mayor. Enfocada en potenciar sus habilidades, Yvette se prepara para ser una Luna poderosa. Quienes la traicionaron pronto enfrentarán las consecuencias de su implacable venganza.
Portada de la novela La Hija de mi mejor amigo, Mi obsesión
8.9
El influyente político Dorian Langdon, de 43 años, comparte un vínculo fraternal con el magnate Gideon Marlowe. Tras la pérdida de su madre, Elektra Marlowe vuelve con su padre, aunque su anhelo de independencia la impulsa a escapar. Oculta tras un alias, se convierte en la figura central de un exclusivo club nocturno. En ese lugar, Dorian cae rendido ante ella sin saber quién es. Al revelar su identidad, luchará entre la lealtad a su amigo y una obsesión prohibida.
Capítulos
Leer ahora
Compartir