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Portada de la novela Dulce Debilidad

Dulce Debilidad

Gabrielle, el despiadado líder de la mafia italiana, no perdona deudas ni engaños. Cuando un político estadounidense le estafa, decide cobrarse la traición con sangre. Para sobrevivir, el deudor le entrega a su hijo menor como moneda de cambio. Aunque el jefe criminal acepta el trato, se topa con un joven rebelde y caprichoso que desafía su autoridad. Este frío acuerdo inicial desatará un caos absoluto que sacudirá sus principios y su propio corazón.
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Capítulo 2

Tyler:

Mis ojos se mueven aburridos de un lado a otro, observando con desinterés como mi madre revuelve y saca corbatas de todos los tipos.

- creo que esta podría combinar.- comenta mientras la mira fijamente.

- mamá no es necesario, podría solo...

- shh, no digas nada Tyler, que ya suficiente tiempo estamos perdiendo buscandote una corbata porque se te ocurrió perder la tuya a último momento.

Se oye molesta así que decido no replicar. Dejo que se acerque a mi y comienze a anudar la corbata con agilidad.

En realidad no perdí mi corbata, la escondí con la esperanza de que al no encontrar otra se diera por vencida y no me obligara a ponermela, pero claro, es mamá, ella nunca se da por vencida.

Una vez termina de ajustarla se separa de mi para verme mejor, muestra una sonrisa satisfecha.

- muy bien, estás hermoso cariño.- me acaricia el cabello por un leve momento pero luego su cara vuelve a la seriedad.- pero hay que darnos prisa o tu padre nos va a matar. Vámonos ya.

Sin esperar sale de mi habitación. La sigo desde atrás, caminando un poco más lento y aprovecho que no me está mirando para aflojar un poco el nudo de la corbata pues me siento ahogado con este.

Los guardias nos esperan abajo, quienes nos llevan hasta el coche y nos subimos ambos en la parte trasera. El chófer arranca apenas estamos listos.

- ¿Enserio tenemos que estar?- miro a mamá descontento, mientras intento mover un poco mi cabello, el cual ha quedado duro por la cantidad de gel que le han puesto.

- claro que tenemos que estar Tyler, tenemos que apoyar a tu padre.

Frunzo el ceño poniendo los ojos en blanco.

- solo nos hace ir para estar allí parados como estatuas, nada más.

- debemos dar una buena imagen familiar cariño, ¡Y ya déjate ese cabello en paz!

Bufo pero obedezco a regañadientes, abro la ventanilla para tomar un poco de aire y me coloco mis audífonos intentando distraerme un rato.

No tardamos mucho en llegar, aproximadamente unos quince minutos. Cuando estamos ya frente al edificio tengo que cerrar la ventanilla con vidrios polarizados debido a las cámaras de los reporteros que se nos vienen encima.

El chofer se estaciona en un lugar un poco más libre de personas y nos acerca a la acera para que podamos bajar. Los guardias que nos esperan, nos conduce ahora hasta el interior del edificio.

Una vez dentro, puedo ver a papá desde la puerta. Está con su elegante traje como de costumbre, su cabello rubio como el mío perfectamente ordenado y una expresión sería en el rostro. Está concentrado en su teléfono pero nota cuando llegamos y enseguida se dirige a nosotros.

Detrás suyo, como siempre, mi hermano mayor Mike le sigue los pasos.

Apenas llegar a nuestro lado, papá toma a mi madre levemente del brazo y le da la espalda a la prensa de afuera para que nadie pueda ver su rostro. Mi hermano y yo nos quedamos detrás pero aún así podemos escuchar la conversación.

- llegan tarde.- oigo que le recrimina.

- lo sé cariño, es que... Tuvimos unos inconvenientes.- me dirige una mirada significativa que hace que mi padre lo entienda y me mire también, pero en sus ojos solamente hay desaprobación, aún así no se toma la molestia de decirme algo, simplemente suspira.

- muy bien, ya tenemos que entrar, estamos atrasados por cinco minutos.

Justo como se lo dije a mamá, nuestro único trabajo dentro de esa conferencia es quedarnos a un lado, parados como estatuas y sonriendo como idiotas mientras mi padre y otros como el dan sus discursos - de los cuales no entiendo absolutamente nada - siendo grabados por miles de periodistas.

Los minutos pasan y yo comienzo a aburrirme, mi pie se mueve de forma ansiosa, deseando salir ya de aquí.

- comportate Tyler.- murmura mi hermano con los dientes apretados.

Ruedo los ojos pero trato de quedarme quieto por el tiempo que resta.

Finalmente salimos de la sala, aunque fuera, papá sigue hablando con algunas personas, hombres que se le acercan, ya sea para felicitarlo o hablar sobre algún negocio como de costumbre.

Me quedo por un rato con mi mamá y mi hermano, pero ya he estado demasiado tiempo como para no sentirme aburrido, así que busco la manera de escapar al menos por un momento.

- tengo que ir al baño.- le informo a mamá en voz baja.

- ¿No puedes aguantarte por un rato?

Me apresuro a negar y aprieto mis piernas fingiendo desesperación.

- de verdad tengo que ir, o voy a hacerme encima.- miento descaradamente.

- está bien, pero no te tardes.- asiente luego de un suspiro.

Sin esperar un segundo voy hacia atrás, saliendo del pasillo en el que nos encontrábamos para comenzar a caminar por el enorme edificio.

Subo las escaleras en dirección a la oficina de mi padre. Al menos podría lavarme un poco la cara y aflojarme esta molesta corbata.

Al llegar al quinto piso, diviso la puerta de la oficina, camino hasta ella e ingreso totalmente confiado, pero me sorprendo al ver que no está vacío, sino que hay unas cuantas personas dentro.

Puedo divisar porlomenos a unos ocho hombres dentro de la oficina. Están dispersados por todo el espacio, hay algunos en la ventana y otros cerca de la puerta. Pero quién llama mi atención es uno en particular que está sentado en la silla de mi padre, con las piernas cruzadas encima del escritorio del mismo.

Un pelinegro vestido con un traje, pero sin llevar corbata y trayendo desabrochado el primer botón de su camisa. Es el último en mirarme, a diferencia de todos los otros hombres que se giraron rápido hacia mi, el lo hace lentamente, casi de manera perezosa.

Entonces sus ojos oscuros se clavaron en mi.

Un pequeño escalofrío me recorre pero me mantengo inmovil, aún sosteniendo el pomo de la puerta.

El hombre me mira de arriba a abajo con descaro, analizándome por completo sin molestarse en disimular. Yo tampoco disimulo demasiado, mi mirada se mantiene fija en el.

Me toma unos cuantos segundos reaccionar, pero finalmente lo hago apartando la mirada por un instante.

- ¿Quienes son ustedes?- pregunto en voz alta, mirándolos a todos pero terminando en la persona hacia quien va dirigida mi pregunta.- ¿Que hacen aquí?

El pelinegro se pone de pie de un momento a otro, su rostro permanece neutro pero puedo notar como una leve mueca curiosa se instala en el también.

- ¿tienen permiso para estar aquí?- pregunto nuevamente antes de obtener respuesta alguna.

Justo como me esperaba es el quien me responde, mientras el resto de los hombres se mantienen al margen, pero atentos a mí en todo momento.

- yo no necesito permiso para estar en ningún lado.- su voz es gruesa y penetrante.

Frunzo el ceño sin entender muy bien a qué se refiere.

- claro que lo necesitas, es la oficina de mi padre.

Algo parece cambiar en su rostro cuando digo eso, pero no sabría decir exactamente que es.

Eleva una ceja y vuelve a repasarme con la mirada, como tratando de buscar alguna respuesta.

Entonces una leve sonrisa rompe esa seriedad en su rostro, sus ojos vuelven a clavarse en los míos y no se por que, esta vez los siento más intimidantes.

- ya veo.- asiente.- entonces quizás deberías ir a decirle a tu padre que estoy aquí.- sugiere señalando la salida.- dile que Gabrielle Di'Angelo está aquí y que lo está esperando.

No sé por qué pero algo en este hombre no me da buena espina, instintivamente llevo mi vista a la caja fuerte de la oficina de mi padre, el parece notarlo porque suelta una pequeña risita pero no dice nada.

Lo miro una vez más sin decir nada y finalmente doy pasos hacia atrás y salgo de la oficina.

Me apresuro a bajar las escaleras pues el que esos hombres estén metidos en la oficina de mi padre no me deja para nada tranquilo.

Llego nuevamente a donde están mis padres. Papá sigue hablando con algunos hombres pero eso no me importa. Escucho a mamá decir mi nombre cuando ve que me acerco.

- papá.- lo llamo.

Se gira un momento hacia mi y puedo ver la molestia en sus ojos por haberle cortado la conversación.

- ahora no Tyler, estoy ocupado.- está por darse vuelta para seguir hablando pero lo corto.

- hay unos hombres en tu oficina.- esto es suficiente para hacer que se voltee y me preste atención.

- ¿Que?

- un tal... Gabrielle Di'Angelo está en tu oficina y dice que quiere verte.

Su rostro se pone pálido.

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