Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Dragon Fugitivo

Dragon Fugitivo

Ubicada en el universo de Harry Potter, esta historia sigue a Draco Malfoy en una búsqueda de identidad propia. El joven mago se debate entre la lealtad inquebrantable a su familia y la obediencia debida a su Maestro. Sin embargo, diversos obstáculos inesperados lo fuerzan a cuestionar sus principios más arraigados. En medio de un entorno bélico, Draco deberá decidir si mantiene sus ideales o sucumbe ante los dilemas que desafían su destino.
Capítulos
Compartir

Capítulo 1

1

Draco Malfoy estaba sentado en su habitación de Malfoy Manor mirando enojado por la ventana un perfecto cielo azul veraniego. Preferiría nubes oscuras de lluvia. Habrían combinado mucho mejor con su actual estado emocional.

Había llegado de la escuela apenas hacía dos horas. Un chofer lo había recogido en la estación y lo había llevado a Malfoy Manor sin decir una sola palabra. Draco sospechaba que la razón de que el sirviente ni siquiera lo hubiera saludado apropiadamente era porque estaba luchando demasiado por no estallar en carcajadas ante la vista de Draco luego de que éste hubiera sido hechizado por Potter y su pandilla en el tren.

El mayordomo de la familia, quien le dio la bienvenida cuando entró a la casa mostró un poco menos de autocontrol. Había sonreído y había llevado a Draco directamente a la cocina donde el cocinero, quien además era muy bueno en medicina mágica, había removido rápidamente hasta el último rastro de los hechizos. A Draco en realidad no le molestaba la sonrisa del mayordomo. No había sido una sonrisa condescendiente. Era más bien del tipo conspirador. La misma sonrisa que había tenido cuando Draco era más joven y se había raspado las rodillas por escaparse por una ventana cuando su padre le había impuesto arresto domiciliario en una ocasión. Lo había llevado con el cocinero también entonces. Y nunca se lo reportó a su padre.

A Draco le agradaba el mayordomo y sospechaba que él le agradaba al mayordomo también a pesar de que difícilmente hablaban a menos que fuera acerca de negocios. Lucius Malfoy no aprobaría que su hijo charlara con los sirvientes comunes.

—Su padre salió a Londres para encargarse de algunos negocios con el Ministerio, me parece —le informó el mayordomo una vez que estuvo presentable de nuevo—. No volverá hasta la tarde y sugirió que usted puede cenar sin él si no ha vuelto a tiempo.

Draco asintió. Eso significaba que probablemente estaba atendiendo asuntos de Lord Voldemort y no del Ministerio. No estaba seguro de si los sirvientes tenían alguna idea de la afiliación de su padre con el Lord Oscuro. Probablemente no.

—¿Y madre? —preguntó para apartar su mente de preguntarse qué sería tan importante como para que Lucius no se presentara para la llegada de su hijo al que no había desde las vacaciones de Pascua. No era que Lucius usualmente estuviera ahí para saludarlo cuando llegaba de la escuela.

—En alguna reunión de té, me parece.

Por supuesto. ¿Dónde más podría estar? Narcissa Malfoy siempre estaba en una reunión de té o en otra. A menos por supuesto que estuviera a la mitad de prepararse para alguna. Draco difícilmente la veía. Sabía que ella lo amaba a pesar de que no estaba tan seguro con respecto a su padre. Algunas veces pensaba que sólo era algún objeto de prestigio para su padre. Como un trofeo para exhibir y jactarse delante de sus amigos y socios de negocios. Draco nunca estaba seguro de a cuál categoría pertenecía la gente que su padre le presentaba algunas veces. La diferencia era difícil de decir. Tal vez Lucius Malfoy no tenía amigos del todo. Draco ni siquiera estaba seguro de tener amigos él mismo. De alguna manera Vincent Crabbe y Gregory Goyle realmente no encajaban con eso.

Como ninguno de sus padres estaba en casa para hablarles, Draco fue a su cuarto para observar a los elfos domésticos desempacar el contenido de su baúl y esperar a que sus padres volvieran a casa. Su madre entró unos pocos minutos. Lo abrazó y besó y corrió para que su doncella elfa le hiciera una manicura. No tenía tiempo para hablar con Draco.

Y eso era exactamente lo que Draco quería justo ahora. Contarle a alguien acerca de su año escolar. Acerca de lo que Potter y su pandilla le habían hecho en el tren camino a casa, sobre todas las veces que se habían burlado de él, acerca de esa horriblemente buena escoba que tenía Potter, acerca de necesitar una nueva escoba también para ser capaz de ganarle en el quidditch, acerca de esa desagradable sangresucia de Granger que había sacado las notas más altas otra vez…

Draco habría preferido hablar de esas cosas con su madre. Madre nunca lo acusaba de ser inadecuado cuando le contaba sus cosas. La actitud de su padre hacia sus quejas era usualmente "estoy seguro de que todo es tu culpa. Simplemente eres una pequeña rata buena para nada, pero tengo que mantener las apariencias ante los demás".

Las apariencias eran la cosa más importante en la familia Malfoy. Esa era la cosa que sus padres tenían en común. En el caso de su madre era cómo lucía ella y el caso de su padre era la apariencia de una familia respetable y con buen funcionamiento. Lo último incluía un hijo con buen funcionamiento que obtuviera las mejores notas en la escuela. Desafortunadamente, Draco no podía complacerlo en eso. Hermione Granger simplemente era demasiado buena para él. no importaba cuánto se esforzara, Hermione siempre era mejor.

Y el profesor Snape simplemente no parecía entender. Seguía diciéndole que era un buen estudiante y que debería dejar de trabajar tan duro y simplemente disfrutar algunas veces, que no era bueno para él estudiar todo el tiempo. Draco usualmente le señalaba que, después de todo, estaba en el equipo de Quidditch y tenía suficiente ejercicio físico con su entrenamiento. Pero Snape insistía en que lo que necesitaba no era ejercicio físico sino relajarse y tener diversión. "Y no te diviertes cuando estás jugando Quidditch, Draco" decía "Te he visto bastante. Lo conviertes en un trabajo tan serio como tu estudio. Algunas veces pienso que obtendrías mejores resultados si no te esforzaras tanto".

Eso podía ser realmente disgustante. No era que no le agradara Snape por lo general. Él siempre estaba ahí para él cuando necesitaba ayuda o consejo, pero realmente odiaba cuando Snape le decía exactamente lo opuesto de lo que decía su padre. Eso lo confundía. Sabía que tenía que obedecer a su padre. Su padre, por supuesto, siempre tenía la razón. ¿Entonces por qué Snape no concordaba con él algunas veces?

Bueno, justo ahora ni Snape ni Narcissa estaban disponibles para hablar, así que tenía que esperar a su padre. Lucius era el único al que podían dirigirse los pedidos de escobas nuevas, de todos modos. Narcissa escucharía y asentiría con simpatía, peor no podía salir y comprársela. Ese era el trabajo de su padre.

También te puede gustar

Portada de la novela Amor Peligroso: Prisionera Del CEO Mafioso
8.1
Tatianna, tras sufrir la traición de su jefe y amante, decide buscar refugio en su mayor rival para sobrevivir. Impulsada por la sed de venganza, pacta con Vladimir Korovin, un implacable CEO vinculado a la mafia con quien tuvo un pasado difícil. Juntos pretenden aniquilar a un enemigo mutuo, pero una atracción imprevista complica su alianza. En un entorno de engaños, ambos deberán elegir si sus sentimientos arruinarán sus oscuros planes de revancha.
Portada de la novela Cartas desde la Guerra
9.8
Durante la Segunda Guerra Mundial, la enfermera Elena Martínez y el soldado James Thornton se enamoran a través de cartas. Al finalizar la contienda, Elena recibe una nota sospechosa indicando que James no volverá, pero pronto descubre que el mensaje es un engaño. Convencida de que él sigue vivo, emprende una peligrosa búsqueda para encontrarlo. En su viaje, enfrentará traiciones y revelará secretos militares ocultos para hallar al fin la verdad.
Portada de la novela El Futuro No Escrito
9.7
Tras años de planes mutuos, Mateo enfrenta la traición de Carla y Mónica, sus prometidas. Ellas malgastan su fortuna familiar y eligen otra universidad a sus espaldas. Un mensaje digital anónimo le advierte sobre su oscuro destino: terminar humillado ante un joven llamado Zarco. Harto de la avaricia y manipulación de las mujeres que amaba, Mateo decide tomar las riendas, cortarles el suministro económico y destruir sus planes antes de que lo destruyan a él.
Portada de la novela Juegos de poder. Pactos y secretos
8.2
El marido de Lilith González siempre fue humillado y tratado como un hombre sin valor, tolerado únicamente por un antiguo acto de heroísmo. No obstante, la desesperación económica obliga a la familia González a disolver el matrimonio para buscar un aliado de mayor poder. En medio de este caos financiero, surge una incógnita peligrosa: ¿quién será capaz de enfrentar al gran jefe supremo para obtener el amor de Lilith y rescatar el legado de su linaje?
Portada de la novela La venganza del Gemelo
8.8
Mauricio Monteverde fue traicionado por la mujer que amaba, quien se casó con su hermano gemelo para robar su fortuna. Tras un accidente que cambia el rumbo de sus vidas, Mauricio aprovecha el parecido físico para suplantar a su hermano ante su propia esposa. Bajo esta falsa identidad, el protagonista inicia una peligrosa venganza con el fin de castigar la deslealtad de ella y recuperar el patrimonio que le fue arrebatado en este juego de ambición.
Portada de la novela La venganza es dulce
8.2
Después de cuatro años de maltratos y burlas por parte de su familia política, la realidad de este hombre cambia para siempre. Tras su fachada de fragilidad se ocultaba el legítimo heredero de una fortuna colosal que finalmente ha decidido reclamar. Con un dominio financiero absoluto, la jerarquía de poder se transforma por completo. Quienes lo humillaron en el pasado ahora tendrán que arrodillarse y pedir clemencia ante su nueva e imponente autoridad.